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SWC-60615
TITULO_SERIE
SINOPSIS_SERIE
El Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, celebra el Día Internacional de la Mujer Indígena
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El Centro Nacional de las Artes (Cenart), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, celebra el Día Internacional de la Mujer Indígena
TITULO_PROGRAMA
SINOPSIS_PROGRAMA
Análisis de la relación entre la danza y el movimiento zapatista, destacando su papel como herramienta de resistencia, expresión cultural e identidad. Se explora el simbolismo del movimiento en folclor, rituales y festividades, y cómo la danza narra luchas, cosmovisión y memoria colectiva, evidenciando el arte como eje de comunicación y preservación cultural
EXTRACTO_PROGRAMA
Análisis de la danza en el movimiento zapatista como herramienta de resistencia, expresión cultural e identidad, explorando su simbolismo en rituales y festividades y su papel en la memoria colectiva y la preservación cultural
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
6
DURACION_TOTAL
01:15:16:15
PARTICIPANTES
Miriam Álvarez, bailarina, coreógrafa y docente
Mariana Mora Bayo, antropóloga
Mariana Rivera, antropóloga
Dulce Maria Garcia, comunicóloga y periodista
Argelia Guerrero, moderadora
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Miriam Álvarez Enríquez
Licenciada en Docencia de las Artes por el INBAL, con más de 40 años de trayectoria en danza contemporánea. Bailarina, docente, tallerista, danza terapeuta, creadora escénica e investigadora corporal. Formada en el Ballet Nacional de México y en diversas compañías y grupos de danza-teatro, ha trabajado con el método Feldenkrais y en proyectos con personas con discapacidad, consolidando una carrera diversa en creación y docencia.
Mariana Mora Bayo
Doctora en Antropología por la Universidad de Texas, Austin, y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Stanford. Investigadora y profesora titular del CIESAS Ciudad de México, especializada en antropología política, feminismos descoloniales y autonomía indígena. Autora de libros y publicaciones sobre justicia, violencia, colonialidad y metodologías de investigación, y miembro de colectivos y redes de feminismos descoloniales.
Mariana Rivera
Doctora en Ciencias Antropológicas y maestra en Antropología Visual. Investigadora de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH y cofundadora de Urdimbre Audiovisual, donde se desempeña como realizadora y fotógrafa. Ha dirigido documentales y publicado sobre cine documental, antropología visual, tejido y narrativas transmedia, además de impartir cursos y participar en talleres y curadurías.
Dulce María García Rivas
Periodista y comunicadora, con estudios en antropología y pedagogía del sujeto. Es médica tradicional, sobadora, masajista y quiropráctica. Participó en proyectos de educación autónoma en los altos de Chiapas en 1999-2000, vinculando su práctica profesional con contextos comunitarios y culturales.
Argelia Guerrero Rentería
Bailarina, escritora y profesora vinculada al arte y la cultura desde su potencial emancipatorio y perspectiva latinoamericana. Ha estudiado canto y educación musical en la UNAM, danza clásica y contemporánea en el INBA y Lengua y Literatura Hispánicas en la UNAM, complementando su formación con cursos sobre pensamiento contemporáneo en América Latina.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
Antropología cultural | Creación cultural | Cultura tradicional | Danza | Danza tradicional | Historia | Música tradicional
TRANSCRIPCION
Bueno, pues muy buenas tardes a todos, todas, todes quienes nos acompañan esta tarde a esta conversación y compartición. Pues sobre un tema que es muy bonito, que nos entusiasma mucho en esta fiesta del Día Internacional de la Danza, que es sobre el movimiento zapatista y la danza, que es un tema que, como digo, nos entusiasma que vamos a compartir algunas reflexiones, algunas experiencias, y que esperamos que les estimule mucho también a acercarse al arte que realizan los compañeros y las compañeras en las comunidades zapatistas, y que también eso enriquezca nuestro quehacer artístico en más de un sentido. No quiero dejar pasar la oportunidad de desde esta mesa denunciar la desaparición de dos compañeros bases de apoyo zapatistas que el día de ayer fueron levantados por fuerzas policíacas, Guardia Nacional y Grupo Pacal en Chiapas y que hasta el momento no conocemos su paradero. desde esta mesa exigimos la presentación con vida inmediata de los dos compañeros bases de apoyo zapatistas. Dicho lo cual, bueno, vamos a comenzar. Tengo el honor, el placer de presentar a cuatro mujeres que hoy van a estar conversando sobre este tema. La doctora Mariana Rivera, que es antropóloga. La doctora Mariana Mora, que también es antropóloga. Dulce, que también tienes estudios en antropología, ¿verdad? En tecnología, pero además, bueno, es sanadora y compañera que pues pertenece a una comunidad indígena en Xochimilco. entonces pues ella tiene principalmente la voz de esta identidad indígena que es muy importante reconocer y no suplantar, siempre escuchar y a la maestra Miriam Álvarez que muchos, muchas de ustedes conocen que es una de las maestras que ha formado muchas generaciones de bailarines y bailarinas en México y a quien le debemos mucha de esta formación crítica en la danza en México Quisiera comenzar hablando sobre la relevancia que tiene el arte para el movimiento zapatista Algunos de ustedes son jóvenes, pero el levantamiento zapatista siempre incorporó el papel del arte como un elemento fundamental de su narrativa a partir del levantamiento armado que sucedió en 1994 e incluso antes en la clandestinidad. Me refiero a esto con que siempre abrevaron de los lenguajes artísticos para dar a conocer cuáles eran, cuáles son las exigencias del movimiento zapatista de liberación nacional. En un principio, lo primero que levantaron fue la voz a nombre de las comunidades indígenas en México, que también muchos, muchas de ustedes son jóvenes para recordar, pero que no se reconocían en México como se reconocen tardíamente y todavía de manera muy somera, pero como se reconocen hoy en día. Antes del año 1994 hablábamos de la identidad indígena como una curiosidad antropológica y se hablaba de ellos en una voz pasiva y pues como curiosidades de museo, como algo que ya no existía y sin agentividad ni política, ni social, ni cultural. Es decir, como agentes sociales no se les consideraba, no estaban dentro del mapeo de la sociedad mexicana. Y ese levantamiento armado de 1994, cuando de pronto aparece un movimiento encabezado por una comandancia indígena que reivindica la identidad y que dice aquí estamos y llevamos más de 500 años presentes y resistiendo. Y entonces, pues no solo México, sino el mundo voltea a ver a esta identidad indígena y eso también además genera una vorágine de presentaciones en todo el país de identidades indígenas y entonces aparecen no solo etnias, sino tribus, sino naciones, sino comunidades enteras que se reivindicaron como indígenas y que levantaron la voz y que dieron la cara. Y salieron al frente a decir, estos somos, aquí estamos. Y bueno, pues desde hace 35, casi 36 años, pues han construido su movimiento, su identidad, sus narrativas. Y pues es muy importante que han sido acompañados de distintas expresiones artísticas y estéticas para levantar la voz y para reivindicarse desde lo que son y desde lo que han sido y desde lo que son las exigencias actuales y pasadas. Tengo el honor de presentar a Dulce, que es, como decía, compañera etnóloga, pero que ha acompañado a los procesos desde el Congreso Nacional Indígena y que pues tiene la experiencia de haber asistido y participado en distintos eventos organizados por el ZLN relacionados con el arte. Y pues me encantaría que nos platicaras cómo ha sido la experiencia de ver y hacer arte del lado de los zapatistas, atravesada por la temática zapatista y para y con los y las zapatistas. Hola, buenas tardes. ¿Sí se escucha? Bueno, mi nombre es Dulce María García. Yo estudié periodismo y comunicación colectiva en la UNAM, en la Enepacatlán. Me tocó la huelga del 98 y cuando era la huelga del 98 yo ya estuve muy involucrada desde la Ciudad de México a conocer y a escuchar lo que era el levantamiento zapatista. El levantamiento zapatista son simplemente 13 puntos básicos de derechos humanos, ni siquiera es algo más. Con esos derechos de exigencia, de techo, justicia, alimentación, salud, es lo mismo que luchamos cada día nosotros aquí en la ciudad o no. Entonces, en ese entonces era mucho más fuerte la represión que había. Digo, hay una situación grave en nuestro país, pero en ese momento era terrible. Entonces, mi primera imagen que quería presentarles, pero que no me atreví, era, por favor, cierren sus ojos. Imagínense unos piecitos descalzos, el lodo, el frío, empapados titiriteando, un nylon azul encima y nada más que lodo alrededor. Esa fue la primera imagen que me atravesó el corazón. 1997 antes de la masacre de Actial. Después, cierren sus ojos, Una mujer con su ropa sotzil sobre un escenario, con una guitarra que supongo que es un bajo, su pasamontañas y todas nosotros mirándolo. Para mí, esas dos imágenes marcan el crecimiento y el desarrollo que he visto en las comunidades zapatistas. Abran sus ojos, la diferencia es terrible y maravillosa, esperanzadora. De ver a los niños desplazados en 1997, antes de la masacre de Actial, en un reportaje de un periodista que creo ya no está en este plano, esa imagen de los desplazados a mí me marca, me mueve, me conmueve y me permite abrir mi horizonte para poder decir tengo que hacer algo, no puedo quedarme aquí. Y tengo la oportunidad de conocer el proyecto TASPOL-B, que es un proyecto de educación autónoma en los altos de Chiapas y me incorporo. A partir de ahí puedo entonces ver todo el arte desde adentro, el arte que llega poco a poco con los desplazados. Y en una de esas me tocó mano chau. Y entonces imagínense, yo haciendo bolitas y palitos y acomodando las mesas y poniéndole flores a los saloncitos de los niños en el que compartíamos y de repente llega un grupo de güeros desgreñados, medios hippies, así a tocar y la gente se empieza a aglomerar. Y yo, bueno, y este güero se deshace en el escenario y baila y danza y se mueve. Y yo así, ¿y este quién es? Porque yo conocía su música, pero no conocía a su persona. No era lo mismo que las redes de ahora. Y entonces los compañeros zapatistas dentro del desplazamiento, dentro del dolor, empiezan también a bailar. Y entonces es como una forma distinta de empezar a ver el arte dentro de la guerra. El arte, donde todos miran muerte, donde todos creen que es un caos, es la lucha por resurgir y por renacer. Y entonces yo me meto muy libremente al salón y digo, este güero, un güero más que viene a bailar los zapatistas. Y me meto. Y al día siguiente bajo a San Cristóbal de las Casas y en primera página dice, concierto exclusivo de Mano Show para desplazados de guerra. Bueno, pues pasó, ¿no? Entonces, así como Manu Chau, llegaron muchos artistas Mucha gente, una maestra de ustedes Que ya trascendió también Que llevaba pétalos de flores Y danzaba Y hacía arte maravilloso Y yo, en mi mundo cerradito Yo decía Necesitan más frijoles y arroz En lugar de venir a tirar pétalos de flores Pero yo porque yo vivía con la comunidad y entonces veía a los niños con sus panzotas colombrices y sus costillitas y veía el hambruna, pues, ¿no? Entonces era como muy, muy diferente y yo una vez discutía con alguien que amo mucho y que es muy importante también. y le decía es que la educación es fundamental, si los compañeros bases de apoyo están con educación, entonces vamos a poder resistirlo todo, y claro, la educación lleva el arte, entonces lo que yo estoy diciendo, no traigo la voz de nadie, traigo la voz de lo que viví, de mi experiencia, me tocó ver dos conciertos de Oscar Chávez, presentando su disco, dentro de los caracoles, bueno, antes no eran caracoles, eran aguas calientes. Me tocó ver infinidad de fotógrafos haciendo sus exposiciones. Me tocó ver la danza. Y entonces, viniendo para acá, yo decía, es que tendrían que ver la danza también desde nuestra perspectiva como indígenas. Para muchos de nosotros, la danza es un ritual de agradecimiento a la vida. La danza para nosotros es agradecer las semillas, agradecer la cosecha, agradecer la vida, el nacimiento y también agradecer la muerte, porque es un proceso que tenemos consciente, que es natural. Y entonces, en esta danza de agradecimiento y en esta danza de amor a la vida, empieza a haber un cambio. De los abuelos con sus trajes típicos, con una arpa que es distinta a la arpa jarocha, sino que es más acostadita. Yo no tengo los tecnicismos musicales, como para decir los instrumentos, y unos violines que suenan muy diferente a otros violines. Y entonces ese ritual sobre un poco de pino y los hombres danzando, eran las danzas que se veían al principio del movimiento, era el arte que se veía y todas, bueno no sé, pero yo me moría así, yo los veía y era como gracias por existir, gracias por danzar, porque como dentro del hambre, como dentro de la violencia, dentro de las balas hay arte, hay resistencia, hay rebeldía, ¿no? Yo lo veía como el ritual, como mi comunidad, como una parte de decir gracias al universo. Y entonces no lo veía tan en un concepto de voy a ir a la sala a ver una danza. Era muy distinto nuestro cotidiano. En este caminar junto con los compañeros y las compañeras zapatistas fue viendo esta evolución, esta evolución tan grandiosa. Y a lo mejor estoy equivocada, pero para mí fue en este valor de las dos imágenes que les propuse, que se imaginaran de los niños con piecitos descalzos dentro del lodo, titiriteando del frío, a la compañera maravillosa que estaba tocando su bajo en un encuentro de mujeres. Yo decía, ok, están entre las balas porque la guerra continúa, pero hoy tienen techo y comida. Y cuando tienes techo y comida, tienes la oportunidad de hacer arte. Porque cuando estás muriendo de hambre, no siempre puedes tener la oportunidad. Te prefieres ir a sembrar, prefieres ir y cantar en la sembrada y bailar en la sembrada de una forma distinta. A subirte a compartir con los demás. Y entonces para mí esto quizá es una cuenta feliz de mi parte, de ver que hay un crecimiento interno que no es notorio hacia afuera del movimiento zapatista, o sea, es hacia adentro. La semana pasada estuvimos en el evento que hicieron de artes los compañeros y que nos invitaron general. La verdad es que fue maravilloso. Yo me perdí los otros compartes, pero este lo disfruté a una máxima potencia porque vi a los hijos de esos niños desplazados, a los hijos de esos niños con piecitos de lodo haciendo arte, haciendo teatro, haciendo danza. Entonces, para mí, poesía. Para mí, esta parte es fundamental de decir que si la guerra lleva el arte, es el arte al amor y a la vida. Y les pido, por favor, que busquen la participación del subcomandante insurgente Moisés el último día del encuentro. Y decía, cuando yo les hablaba de arte a los compañeros, decían, no será arete. A lo mejor no es arte, sino arete, ¿no? Y entonces anduvo preguntando, oye, ¿para ti qué es el arte? Y entonces terminó decidiendo irse con los abuelos mayores. Y fue a preguntarle a varios abuelos y decía, el arte lo es todo. El arte lo es todo. Y el arte es lo que te conmueve, lo que te permite moverte y mover al otro desde el corazón. Algo así entendí yo. Y entonces, para mí es muy importante decirles que dentro del movimiento zapatista, si bien le declararon la guerra al gobierno, le declararon la guerra porque aman la vida, porque necesitan vivir, necesitan tener todas estas oportunidades. Pero ellos han hecho un arte de la palabra y del crecimiento cultural dentro de sus comunidades. Ahorita estamos en un proceso para que ellos junten sus recursos para unos hospitales nuevos y unos quirófanos nuevos. Pero también están preparando niños, adolescentes para ser odontólogos, para ser cirujanos. Y para mí es completamente arte y danza de amor todos los días con ellos, dentro de la guerra, dentro de las balas, para poder seguir construyendo esperanza. Dulce, muchas gracias por tu palabra, por esta visión que nos das del arte, por esta experiencia por la que atraviesa el zapatismo. La invitación abierta a que nos dejemos interpelar por el movimiento zapatista desde donde estemos. Siempre habrá una palabra, un concepto, una pregunta retadora por parte del zapatismo. Nos dediquemos a la antropología, nos dediquemos a la sociología, nos dediquemos a la música, a la danza, a la construcción de casas, a las cosas tal vez más incompatibles. El zapatismo siempre va a tener una palabra para nosotros, para nosotras, para nosotres y siempre nos va a lanzar preguntas que nos van a incitar a movernos, a hacer algo, a comunicarnos y a activarnos. Esto que dice Dulce es muy bonito y es muy revelador, como esto que trataba de decir en palabras más frías, cómo nos atraviesa el zapatismo, cómo nos toca el zapatismo y estas palabras que a veces vemos en playeras, vemos en tazas, vemos en escritas y que parecieran no tener sentido, adquieren un sentido muy profundo. O sea, la posibilidad de muchos mundos, la posibilidad de hacer posible lo imposible, todas estas palabras adquieren un sentido cuando uno las percibe y las vive. Y el movimiento zapatista es muy abierto a ello. Entonces la invitación siempre es para que se acerquen, escuchen a los compañeros y a las compañeras. Todos los eventos que ellos organizan siempre son abiertos, la mayoría de las veces desde hace muchísimos años son abiertos a toda la comunidad que desea acercarse y la verdad es que cambia muchas maneras de ser lo que somos y me atrevería a decir que siempre para bien. Les vamos a ir también pasando alguna selección de imágenes sobre algunas de las participaciones que ha habido en el movimiento zapatista. La mayoría son de personas que hacemos arte y nos hemos sentido tocadas por el zapatismo, no propiamente del zapatismo haciendo arte que es un tema impresionante y bellísimo y del que también hay muchas imágenes muy poderosas y muy potentes, pero que parece que esto que nos dice Dulce pues es muy revolucionario el que una infancia haya pasado del de preocuparse por no morir antes de tener un acta de nacimiento a hacer teatro, a hacer danza, a hacer poesía es profundamente revolucionario es lo que queremos para los nuestros para nuestras infancias y ahí está, en un territorio muy acotado en un territorio muy agredido, muy violentado, pero que se aferra a la vida, que se aferra al arte y pues que Dulce nos ha ilustrado muy bien. Solo quiero compartirles una imagen más, perdón. Adelante, adelante. Una imagen que me marcó fue la fiesta en Oventic, entre la neblina, el odito, todos bailando, muy felices Y quien recuerda al Tata Juan Chávez de Michoacán, sombrero ancho, Suga Bandelán aquí precioso, Guaraches, estaba bailando, atrás venían tres compañeros zapatistas con sus pasamontañas, después venían dos monjas, después venía un punk agarrando los hombros de la monja, y venían lanzando el punk así, súper bien peinado, guapísimo, y después venían unas compañeras con sus ropas regionales, y después venían niños zapatistas, y entonces yo me quedé así de, wow, wow, esto es grandioso, es majestuoso, sin alcohol, sin drogas, en un lugar tan rebelde, teniendo esperanza. Somos diversos, amémonos con todas esas diversidades, sigamos haciendo arte, sigamos haciéndolo con amor por la vida. Perdón, es que era una imagen que no podía quedarme yo solita, perdón. No, gracias Dulce, siempre pasa que uno tiene imágenes que a veces solo porque las ves las crees y eso es muy importante. Bueno, voy a dar el paso a la maestra Miriam, que ha tenido la experiencia de compartir su conocimiento con muchos de nosotros, de nosotras, que ha ido a distintas comunidades y entre esas comunidades ha estado las comunidades zapatistas. En el 2019 impartió taller de expresión corporal y ahora, en esta semana, acudió al encuentro Rebel, con las dos Bs, arte, convocada por el zapatismo. pues bueno, tiene muy fresca la experiencia de estar por allá y de haber bailado allá. Miriam, te doy la palabra. Pues muchas gracias. Primero que nada, agradezco el estar aquí, afortunada de estar en este espacio, en parte de mi institución, el INVAL, que me ha traído por acá. Y, bueno, gracias a Argelia, que también ha creído, ha confiado en mi ser, en mi estar y en mi hacer. Y, pues, me ha incitado también a moverme desde otros lados. Y, pues, agradezco también estar con estas mujeronas también. Y, bueno, Dulce, que acabamos de compartir. Y también, bueno, una gran conexión. y pues es mucho agradecimiento, mucho agradecimiento lo que se vive, lo que uno trata de llevar algo y regresa con mucho más. Es más lo que uno recibe que lo que uno da. Entonces, este título de comparte no puede ser otra palabra. Es un compartir desde allá, desde acá, desde todos, desde todos. Pues algo muy interesante ahorita que vemos estos eventos, estas convocatorias para presentarse, esta selección de quiénes sí están presentes y quiénes no están presentes y la avidez de los que estamos del otro lado queriendo compartir desde nuestro arte o pues desde nuestros estudiantes. y de repente pues no hay, no cabe uno en ciertos espacios y se queda uno pues afuera, ¿no? Con los brazos cruzados de pronto y con muchas incógnitas de decir, ¿por qué no? ¿Por qué yo no? ¿Por qué lo mío no va? ¿Y por qué él, él, él y ahí? Y llegar a estos lugares donde se abre una convocatoria que viene desde allá, desde los compas, desde este espacio y a través de Argelia que nos convoca. Y pues es simplemente, quieres participar, ya estás. Pero sí, de veras, ¿y puedo llevar esto? Puedes, todo. No hay selección de nada. Fue impresionante ahora, yo fui hace cinco años al primer comparte de danza que se hizo, había habido de cine y de otras modalidades, pero de danza pues fue el primer comparte, entonces fue maravilloso y también pues sí fuimos bastantes. Y algo interesante es que va gente de aquí, de compañías reconocidas y gente no reconocida. Y todos estamos, pero por una convicción. Y fue maravilloso ese impacto. Yo sí llevé un taller, compartiendo justamente de expresión corporal, sin saber hacia dónde iba, quién se iba a integrar. Hubo varios talleres, a la par estaba expresión corporal, estaba danza, bailes de salón, y cada quien iba. pero fue maravilloso esa integración, esa integración de todos, de todos y esa curiosidad y el ir viendo cómo se iban abriendo también, cómo iban integrándose y de repente vernos pues todos, todos juntos, todos somos uno y uno somos todos y aquí no hay nada bueno ni malo, ni bonito, ni feo, ni está mal lo que estás haciendo, ni es lo que iba surgiendo y eso pues va enriqueciendo. Y bueno, ahora surge esta otra invitación, pues cuando yo vi que le dije, sí, sí, vamos, y ahora quiero compartir algo, pues una dancita con todos, quiero llevar, pero yo pensaba también que iba a ser también así como más en petit comité y de repente cuando veo la magnitud de lo que era el evento, de todas las disciplinas, toda la gente que va porque se convoca y de todos los países, o sea es internacional y toda la gente ávida de estar, de compartir y de recibir, porque no nada más íbamos a compartir algo artístico, también simplemente íbamos a estar, a ser parte de ese momento. Entonces, pues aquí hay algunas cositas que me han dejado, que es la entrega, sensibilidad, el compartir, el entusiasmo, la espontaneidad, la colaboración, el recibimiento y la organización desde aquí, desde allá. Y en esta ocasión, Argelia incluso dijo, yo ya perdí control, yo no estoy coordinando. Allá tomaron la batuta y de repente era una gran cantidad de quienes estábamos en la lista para participar diario. Todos los días empezaba a las 10 de la mañana y acababa con un gran baile, que era muy bonito también ver cómo los jovencitos, las jovencitas de allá iban con sus trajes de gala, bordados, con su bolsa, sus zapatillitas, sus tacones, maquilladas al baile, a la fiesta y a compartir con todos los que estábamos allá. Entonces, esta parte maravillosa que de repente, Argelia le habían dicho que no iba a haber talleres y al final, pues hubo talleres. Dice Argelia, hubiéramos desobedecido y también hubieras llevado tu taller. ¿Por qué? Porque todos llegaban y yo también quiero, yo también, yo también. es que la danza, el arte, pues es el cuerpo, es a través de nuestro cuerpo, es movimiento, y movimiento de todo, y expresividad, de solidaridad, de compartir el enojo, el coraje, la tristeza, Bueno, sigo diciendo aquí porque se me van. Danzar el dolor, danzar el enojo, danzar la rabia. Transmitirlo al otro, a los otros. Un ambiente amable, armonioso, alegre, solidario, amable. Una danza reflexiva. Abriendo espacios para la vida, por el arte y con el arte. que mueven y conmueven. Sentirse bien, sentirse bienvenidos. Movimiento social, político, cultural, desde con las artes, desde los saberes y haceres de cada quien, observándonos, compartiéndonos, escuchándonos. Fuerza, lucha, apoyo. me mueve y me conmueve a hacer, a transformar, a transitar, a mover a los otros. Y siento como docente también una gran responsabilidad de transmitir a los otros, a los que están también, que vienen de transmitir esto, y ha sido muy bonito esta parte de poder ir con la comunidad donde yo he estado, llevar sus danzas, llevarlos a ellos, y yo no los llevo, ellos van, ellos entusiasman. Argelia me hace a mí la invitación, a mí me mueve, y yo se la hago a ellos, y ellos, aquí está una compañera, Aiko, yo solo comenté, es que voy a ir a Chiapas, y me dice, lléveme maestra, lléveme por favor, yo voy, ¿quieres ir de veras? Sí, sí, pero, ¿y tienes algo para...? Sí, yo una danza, una maravillosa danza, quiero también compartirles que bueno, desde mi experiencia yo llevaba esta dancita de esta mujer medicina, María Sabina, la curandera, que por ahí seguramente la han escuchado, y platicando con Dulce en el camión que nos fuimos, me dijo, ah, podríamos hacer esto, y le dije, bienvenido, y allá va a haber muchas mujeres medicinas, allá vamos a poder encontrar flores, y entonces se me abrió el panorama de que yo iba sola a mostrar lo mío, yo me imaginaba que iba a empezar yo, y allá el público, y a ver si se entusiasmaban y se integraban. Y de repente, pues estaba ya acompañada. Y llego allá y ella ya me dice, mira ella, llega alguien corriendo, agitada, y me dice, ¿qué vas a presentar? ¿Algo que tienes? Es que yo, mira, traigo mis flores y yo me puedo integrar. Y bueno, entonces empezar a ver cómo, pues esta solidaridad y esta, yo de repente no lo cree uno, ¿no? Yo de repente no creo y veo y digo, todo esto existe, todo esto existe y entonces, porque también, bueno, pues aquí hemos, yo he transitado en muchos sentidos, ¿no? Y también vengo desde la institución educación formal, esta parte formal aquí es así, ¿no? Lineal. Y pues he tenido la oportunidad de llegar a trabajar con comunidades. Primero, incrédula un poco de, pues, a dónde voy, qué hay aquí. Y de repente encontrarme, pues, con una transformación hacia mí. hacia mi forma, yo incluso de estar con los otros. Entonces, a partir de esto y luego llegar a este espacio, donde justamente esto que decía Dulce, este cambio que se vio desde hace cinco años, que fuimos al comparte de danza, y ahora que fui a este comparte multidisciplinar y multidinario, multitodo, pues fue totalmente, en principio no tienen sus pasamontañas, tienen ahora sus cubrebocas, están más abiertos, presentes, y las sonrisas, el estar más juntos, la vez pasada más introvertidos, con cierta pena, cierta quizás separación, y ahora era una foto, una fotografía, se acercaban, la sonrisa de un niño, el integrarse, y bueno, pues realmente maravilloso y muy estimulante y motivante, pues invitados a integrarse a esto. Bueno, muchas gracias Miriam por esa experiencia, de pronto cuando cuentas me acuerdo de tantas cosas y de pronto es tan poco el tiempo, ¿verdad? Pero sí, no quisiera dejar pasar que hay esta imagen de esto que les está contando Miriam, de esta coreografía que llevó allá a Chiapas, a tierra zapatista, Y pues le tocó una lluvia torrencial que ahí tienen en la imagen. Entonces ella bailando en mitad de una tormenta. No les estoy hablando de un chipichipi, les estoy hablando de una tormenta. Y Miriam bailando ahí, uno de pronto dice, no, es que así, no, yo no puedo. No, paren, ¿no? O sea, uno que está acostumbrado a los espacios así, acotados, cerrados, con ciertas condiciones. y uno de pronto dice, no, no es posible, y uno mismo se transforma, voltea a su alrededor y dice, no, no, sí, sí es posible, y entonces de pronto voltear a ver a Miriam quitarse la sudadera y estar en el centro y decir, voy, y echarle la música, y entonces vivir la experiencia de ver a otra bailarina distinta en una cuestión de segundos por motivo de dos cosas, la lluvia y el zapatismo una cosa maravillosa y mágica que que bonito que nos compartes Miriam, muchas gracias por estar quería profundizar un poco con eso que también se me había escapado y justamente aquí también lo tenía ese momento, ese momento en que la naturaleza nos regaló y que de repente está lloviendo, no había llovido para nada y justo cuando íbamos a danzar ahí, a bailar en ese espacio que era una cancha de básquetbol que se convertía en todo, en escenario, en cancha de fútbol y en todo. Esa lluvia que empezó y empezó y de repente, bueno, era inmensidad de lluvia y en primera instancia pues sí fue así de no, no bailamos así, no bailo. Y ahí que llevaba también, maestra, yo no me voy a presentar, ¿no? Así, ¿no? Y yo también le dije a Argelia, y si nos cambian para mañana, yo así como que mañana no había nada de programación, o sea, y si nos mueven, porque pues no, así no, yo tengo cosas en el piso. y también fue Beatriz Madrid de la compañía Foremen, también llevaba su dueto. Y también sí, pero era un momento mágico. Y le digo a las compañeras, si lo pasamos para mañana, y una de ellas me dijo, yo mañana no estoy, yo me voy. Y dije, no, es ahorita, lo hacemos ahorita. Y fue, pues, grandioso que decimos, si eso lo quisiéramos repercutir aquí, esa producción tan mágica y tan natural. Y yo le decía a Argelia hace rato, porque también otra de las compañeras, yo tengo un saumerio y lo puedo prender y entonces te hago. y yo todas decía, sí, sí, o sea, veía cómo iba enriqueciéndose ese compartir que yo traía. Y le comentaba a Argelia que hasta ahora que vi el video que Aiko me tomó, pude ver esa belleza de lo que realmente surgió ahí con estas mujeres. Medicinas tan mágico. Fue un momento mágico con la lluvia, que claro, ya no era lo que yo iba a hacer planteado tan puntual en el piso, yo iba a hacer esto y lo otro, y salió, surgió, porque justo la danza es eso también, esa apertura del momento, en el momento y lo que la naturaleza nos estaba regalando, fue maravilloso. y sobre todo que la gente estaba ahí, la gente estaba entusiasmada. Y entonces esto ayudó también como a esa catarsis, a esa fuerza, a ese apoyo, a esa solidaridad y entonces pues fue muy mágico. Y agradezco mucho que haya sucedido así. Muchas gracias Miriam. Sí, pues sí, Mariana, solo quisiera justo esto que decía Miriam, pensar en el comparte de danza dos compañeros llevaron en su momento la obra del maestro Arriaga, Zapata, y una de las bailarinas, Paulina Segura, dice, yo no he vuelto a bailar Zapata nunca más igual, porque en el momento en el que la madre tierra le dice a Zapata, mira las montañas, defiéndelas, hay una parte de un pordebra muy bonito o sea yo vi las montañas vi las montañas o sea nunca había visto la luz había visto la cabina de sonido pero estando en Chiapas vi las montañas de las que estaba hablando la coreografía del maestro Arriaga Mariana pues Mora pues no sé si tienes comentarios preguntas, reflexiones respecto de lo que nos han compartido dudas, inquietudes ¿Está encendido? ¿Me escuchan? Bueno, primero Argelia, muchas gracias por la invitación de estar aquí compartiendo con ustedes este domingo y estar escuchando a Dulce y a la maestra Miriam y ahora a mi tocaya después de mis reflexiones las escucho y bueno, quiero compartir una idea que me surge y después unas preguntas que quisiera aprovechar. La reflexión viene un poco en el sentido de lo que está diciendo Argelia de que el zapatismo siempre incorporó el arte, ¿no? Y quiero detenerme en las implicaciones políticas de eso porque a veces pasamos por alto cosas que parecen que tenemos tan incorporados que no nos detenemos a pensar, bueno, ¿cómo era o cómo ha sido el vínculo entre el arte y los movimientos políticos en otros momentos? ¿De qué manera el zapatismo irrumpe en cierta genealogía y propone otra cosa? ¿Cuál es el significado de eso? ¿Y cómo nos ayuda a crear lo que es la belleza del zapatismo y que no es solo el zapatismo? O sea, cualquier movimiento de la potencia y trascendencia del zapatismo lo que hace es que nos permite tejer otras posibilidades de mundo y de crear otro lenguaje más allá del lenguaje y la narrativa del poder. Entonces, si esa es la apuesta, ¿cuál es el papel del arte? Entonces, ahorita que te, cuando estaba escuchándome, que pensando, a ver, si pensamos en, o sea, el zapatismo viene en un momento que creo que hay que ubicarlo en su contexto histórico, o sea, había pasado poco tiempo después del disque fin de la Guerra Fría, o sea, el marxismo-leninismo en su trayectoria del siglo XX estaba, era algo muy arraigado. Es el arte en esos movimientos, ¿no? El arte era como en un plano secundario, lo primero es la denuncia, es la acción, y lo pongo así con el músculo porque era ese tipo de acción política. Y el arte, pues es importante en términos ideológicos, puede ser en términos gráficos para la propaganda, ayuda a sostener y es un espacio lúdico para recuperar la energía para la acción política. pero lo que quiero decir es que siempre estaba como en un segundo plano y creo que tú lo dijiste en algún momento, Argelia, ¿no? Que algo que modifica el zapatismo en un movimiento revolucionario, que lo es, es que el arte no es en un plano secundario, no es la propaganda, no es la ideología, no es como el momento de pausa para ya recuperar la energía, sino que es un elemento fundamental. Y entonces quiero reflexionar sobre las implicaciones que tiene eso. Y las implicaciones que tiene ese tipo de afirmación, porque no es que solo se verbaliza, o sea, dicen los comunicados, es que está con parte, todos los encuentros, a lo largo de tres décadas, el arte juega un papel central. y no es un espacio lúdico. O sea, sí es lúdico porque estamos afirmando la vida en colectivo, pero trasciende lo lúdico como si fuera algo separado de la producción política y de la acción política, ¿no? Está integrado a ello. Entonces me parece muy importante, y ahorita que las estaba escuchando lo están afirmando. Y entonces pienso, a ver, el zapatismo cuando tiene, elementos que son fundamentales. Como dijo Argelia, no es la otredad, no es una afirmación de que existen, no han existido y no son remanentes del pasado, pueblos originarios y afrodescendientes en el país. Y entonces, ¿cómo nos vinculamos entre nuestras diferencias de género, de identidad étnico-racial en un país para construir ese otro país posible o ese otro mundo posible. Y eso, como la reflexión la estoy vinculando un poco con preguntas, yo siento que al escucharte ahorita Miriam, la palabra es importante pero tiene su límite. Entonces me quedo con la duda, y yo amo bailar pero ustedes se dedican a ello. El papel que tiene el cuerpo y el movimiento, y el cuerpo en movimiento, en crear un lenguaje que no es verbal, que permite trascender la otra, la otredad o la alteridad, sino que te aproxima a la otra persona de otra manera y que crea esta posibilidad de crear otro lenguaje, ¿no? Que a lo mejor el lenguaje está en el cuerpo, no se convierte en palabra. Pero entonces quería escuchar un poco sus reflexiones al respecto, el papel de la danza en crear esta otra narrativa que no es ni lineal, ni es uniforme, ni es homogénea y mucho menos es el lenguaje del poder que nos permite interactuar más allá del racismo, más allá de las estructuras coloniales, más allá del sexismo, más allá de ese exotismo del cuerpo que ves en movimiento, porque también el racismo se expresa así, sino de este tipo de interacción que si estas expresiones artísticas, sobre todo a la danza, son un elemento fundamental de una revolución. Quisiera escuchar sus reflexiones al respecto, como esa manera de tejer otras posibilidades de comunidad que trascienden el racismo y la permanencia del colonialismo en nuestra sociedad. Y también me quedé pensando mucho en, bueno, sí, eso... eso es una pregunta y la otra es algo que estuvo diciendo también Argelia ¿qué haces? ¿qué papel tiene la danza? ¿qué papel tiene el arte más allá de la denuncia? cuando tienes dos desaparecidos de ayer cuando esta semana estuvo asesinaron a Marco Antonio Saustegui de la SECOP de Guerrero o sea, sí la acción y la denuncia es fundamental No es posible que México en un gobierno no autoritario después de Colombia sea el país donde más defensores de la tierra y defensores de derechos humanos son asesinados. Entonces no estoy diciendo que la denuncia no es fundamental ni las marchas, sino más bien si la danza, si el arte es parte de ello, que simultáneamente denuncia y vislumbra otros mundos posibles, ¿Qué papel tiene más allá de como una gráfica de Marco Antonio que denunciamos y exigimos justicia? Pero ¿qué papel también tiene el arte y sobre todo la danza en un contexto donde hay tanta violencia en este país? y algo que hace la violencia y que es parte de un proyecto de estado, de un estado de muerte, es duele tanto que te vas aislando de la otra persona. Porque sientes que solo yo entiendo mi dolor, no estoy pensando yo una madre, no sé, en el caso de madres buscadoras, en el caso de la familia de Marco Antonio de esta semana, duele tanto que nadie me va a entender. Entonces, la violencia después de casi 20 años en este país nos va fragmentando en islitas, cada quien en su dolor. Entonces, ahí me pregunto cuál es el papel de la danza y de estas otras acciones políticas que tejen y que van trazando estos otros mundos posibles. En la construcción del lenguaje y en esta manera de buscar más allá de la empatía, porque creo que no es empatía, es cómo me incorporo, cómo estoy interactuando contigo en movimiento, con mi cuerpo en la danza. Siento que hay ese otro elemento que va más allá de la denuncia, que es una potencia muy bella y muy potente que tiene la danza. Entonces, bueno, y el arte en general. Entonces, son mis dos preguntas. No sé si lo juntamos. Yo pensaría que lo ideal sería que Mariana también hiciera su reflexión y todo y diéramos un poco de voz para que ustedes puedan hacer una conclusión a partir de las preguntas de las Marianas. Bueno, Mariana, pues nada más quisiera también apuntar que Mariana es cineasta y ha hecho unos trabajos muy hermosos con una narrativa muy sensible, pero además muy reflexiva y que has tenido también la oportunidad de estar y compartir en Territorio Zapatista tu arte. Te doy la palabra. Bueno, pues muchísimas gracias por el espacio. Debo confesar que cuando Argelia me invitó entré un poco en pánico, ¿no? Porque yo decía, bueno, yo no vengo del mundo de la danza, ¿qué voy a decir? como que me entró este pánico de cómo compartir algo tan vasto, tan amplio, tan complejo y con tantas capas como es el movimiento zapatista. Y luego ya me calmé, porque ya haciendo esta reflexión de que es inseparable pensar solo la danza como un arte independiente. La danza es una de las disciplinas que entrelazan y que yo creo que nace con la música, con el ritmo, con la canción, con la poesía. Creo que todas las disciplinas que ahora denominamos artísticas son indisociables. Entonces, me calmé un poco en ese sentido y más bien me puse a reflexionar sobre cómo el zapatismo y cómo hemos sido convocados, interpelados por un movimiento profundamente poético y cómo eso nos interpeló en su momento como jóvenes en la ENA, que fue un momento para mí fundamental en mi historia con el zapatismo, el estudiar antropología y después convertirme, pues no sé, nunca me he denominado cineasta porque no estudié cine, sin embargo pues empecé a coquetear con estas otras artes y también pues hago danza, no como una profesión, pero también siempre creo que fue mi sueño frustrado, estudié muchos años ballet, ahora hago danza africana, también bailé tango Y un poco de todo. Entonces, pues siento que cada vez es más urgente vincularnos con las artes, ¿no? Yo ahora pienso y digo, bueno, ¿cómo puedo ser antropóloga si no meto el cuerpo, no? Si no pongo el cuerpo, si no lo vivo en el cuerpo, si no lo siento, cómo puedo hacer antropología si no miro al mundo de las emociones, el mundo de los afectos, si no lo pongo a dialogar con, o lo pongo en crisis, que creo que un poco pude seguir las transmisiones en vivo de este último encuentro. Y me pareció bien bonito esta provocación que nos hacen los compas, yo digo que de desestabilizar el sistema, el sistema de lo que denominamos arte, yo me quedé mucho pensando y digo bueno, o sea, ¿qué se necesita para identificarnos como artistas? ¿Qué nos hace sentirnos parte de esa comunidad? ¿O será que el término arte es como insuficiente para hablar de todo lo que implica la expresión corporal, la expresión musical? Vi muchísima poesía en los compas, creo que las lenguas, ellos ya hablan un montón de lenguas y toda esa potencia que tiene el narrar en su propio idioma y el poder entrar en contacto con otras comunidades desde su propia lengua me parece que es algo sumamente potente y necesario. Entonces, bueno, pensaba mucho en esto, desestabilizar un poco ese sistema como artístico hegemónico de qué es el arte y que en nuestra sociedad el artista es el que estudia, al que se le da un título. Entonces cada vez como que me siento más ajena a ser antropóloga, a determinarme como artista, también soy tejedora, pero eso sí como que sí me lo pongo más, porque creo que viene desde un lugar mucho más corpóreo, mucho más del sentimiento más, pues no sé, como más táctil, más sonoro, como más de la experiencia. Entonces bueno, desde estos lugares pues la primera es como eso, pensar en desestabilizar ese sistema artístico hegemónico y pensar un arte pues rebelde, que es lo que nos invitan los compas a pensarnos, el arte, cómo sería un arte que va en contra del sistema anticapitalista. Y algo que desde el encuentro de diciembre, que pudimos ir al Encuentro Internacional de las Resistencias y las Rebeldías, que presentaron la obra de teatro Los Jóvenes y Jóvenes Zapatistas, y la que vi ahora también sobre la naturaleza se revela, qué poder tiene el teatro para poder comunicar y simplemente el arte, como decían, el arte de organizarse. Ya organizarse en sí es un arte, si lo que decían, el arte es todo, pues el arte de la organización, el arte que nos convoca a preguntarnos, a criticar, a dialogar, a poner la mirada, a poner el oído, a poner el cuerpo y ver qué surge de esas resonancias. Entonces, bueno, un poco esa es como la primera reflexión. Y luego también algo bien importante que es el arte de la imaginación, ¿no? Y que es aparentemente muy superfluo, pero la imaginación creo que es la esperanza, ¿no? Como que creo que el arte, si le podemos seguir llamando arte, pues creo que lo que tiene de fabuloso es que pues como que rescata lo más bonito, lo más bello que tiene nuestra humanidad, ¿no? Lo más sensible y eso de imaginar un mundo posible, ¿no? Y también como un poco rescatando la pregunta de Mitocaya, ¿no? ¿Para qué es el arte? O sea, ¿para qué lo seguimos reproduciendo? ¿En qué puede aportar a una realidad tan convulsa, tan violenta, tan terrible? Uno se pregunta, bueno, ¿para qué hago cine? O sea, el cine no va a cambiar el mundo, efectivamente no lo va a hacer. Quizá aporta una nueva mirada, contribuye a mirar el mundo de otra manera, contribuye a compartir una experiencia. Y en ese sentido, por ejemplo, el Festival de Cine Zapatista, que fue un lugar precioso y creo que ha sido de los lugares más reveladores para deconstruir el cine como industria, como jerárquico, como el que nos han enseñado, en donde las películas casi que eran anónimas. un montón de zapatistas viendo una película, pero no había una figura de autor del personaje al que hay que alabar, que hay que aplaudir, que hay competencia, como en un calificativo de las películas que son buenas o malas, simplemente era confrontar nuestras miradas. Entonces también eso me gustó mucho, esa reflexión de qué provoca la mirada del otro. El arte es para que otros lo aprecien, lo miren, lo sientan contigo. Entonces creo que al escucharlas también ahora y veo que sus ojitos brillan, cuando están emocionadas por contar lo que sucedió en ese encuentro, pues creo que los compas están en la vanguardia porque el simple hecho de convocarnos a asistir durante tres, cuatro días a mirarnos, a devolvernos su mirada y la pregunta que hacen al final, ¿qué efecto va a tener en nosotros la mirada de ellos? Entonces quizás esa es una pregunta también como que rescato y que sería lindo saber ahora qué efecto tiene esa mirada en ustedes y cómo pensar el arte anticapitalista, y pensando en esto que decían, bueno, cómo va a ser su arte el día después, cómo podemos pensar un arte antisistémico, y mucho también porque pensaba en esto de la danza, ¿no? Y decía, bueno, la danza de los pueblos originarios, como bien nos dijo Dulce, pues no es como la danza de la disciplina, de la escuela, de la academia. Es una danza que se hace para agradecer, para invocar, para pedir a la madre tierra que venga la lluvia, ¿no? Me acuerdo mucho una danza en Ecuador del Inti Raimi, que era en el equinoccio de primavera, donde se danza golpeando la tierra para despertarla, ¿no? Entonces, como que toda esta posibilidad que también nos trae los encuentros, como mirarlos como rituales, ¿no? Como estos espacios donde uno entra siendo alguien y jamás sale siendo quien entraste, ¿no? Hay un proceso de transformación bien poderoso y que los compas, pues, han sido unos expertos artistas en convocarnos, en organizarnos, y en hacer que esos ojitos nos brillen para seguir comunicando que otros mundos son posibles. Entonces yo creo que el poder que tendría este arte, si es que lo podemos seguir llamando arte, es el poder de imaginar un mundo distinto, y de imaginar que el arte no tendría por qué ser este lugar del artista, del ego al que le aplauden, sino el arte es aquel que acompaña las luchas y que acompaña el trabajo colectivo, lo que ellos llaman el común, ¿cómo sería un arte para el común? Y eso, como que el arte es al que acompaña al carpintero, al que acompaña al campesino, el arte es lo que nos complementa como humanidad para seguir existiendo. Yo creo que el arte, y bueno, pues Argelia, yo creo que ella es la indicada para hablar de lo que es bajarse del escenario, a bailar al ras de suelo, en el cemento, en las luchas, en las manifestaciones. Igual eso lo aprendimos de nuestro León Chávez Teixeiro, ¿no? Que él también, pues la canción es para la barricada, la canción es para los espacios de la lucha, es para dar ánimos, para pues ayudarnos a seguir existiendo y resistiendo. y reivindicar nuestro derecho a sentir, a pensar, a comunicar y a imaginar este otro mundo porque se hace necesario, porque ya va a ser el día después y tenemos que seguir preguntándonos si lo que estamos haciendo tiene un sentido de colectividad, de sobrevivencia, de acompañamiento y sobre todo de pensar cómo cambiar y transformar lo inmediato y por qué apelar al arte colectivo, a desenmascarar digamos al autor para pensarnos pues en colectividad pues eso Mariana muchas gracias por estas reflexiones que haces bueno pues hay muchos temas para abrir no quisiera dejar ir esta mención que hizo Dulce al principio cuando hablabas de la compañera maestra bailarina que fue a Chiapas en épocas muy tempranas es la maestra Nadel Linton Maravillosa, a quien le debemos esta brecha de haber también bajado de la montaña a acompañar a las comunidades zapatistas y que tiene un dispositivo coreográfico maravilloso que se llama la danza de Oventic. y que es una de las danzas que recuerdo realizó en la sala Miguel Covarrubias poquito antes de su partida física y bueno, no quisiera dejar de mencionar esos pasos que nos dejó la querida Anadel, a quien te referiste hace un momento. Y bueno, otra de las magias que tienen los encuentros zapatistas es que uno está ahí por días. por días y por horas para ver y compartir arte, y el tiempo no necesariamente es un tirano en esos espacios, en los tiempos de los pueblos uno los agradece porque todo va en calma, y esta vorágine crisis de los tiempos, de los lugares, de llegar tarde todo el tiempo, todo el tiempo vamos tarde en las ciudades, ahí no sucede, entonces bueno, eso es también de las cosas mágicas que sucede en territorio zapatista. pero bueno, aquí sí tenemos un tirano que es el tiempo, tenemos que cerrar un poco, entonces les voy a dar un par de minutitos para que respondan estas preguntas que Mariana adelantó muy bien en esto de poner del cuerpo y de cómo vamos más allá en la danza, más allá de la denuncia, les voy a dar la palabra y yo desde mi experiencia personal acompañando, Quisiera recordar un momento en el que Dulce acompañó un encuentro musical que hicimos para las Madres Buscadoras, en donde Dulce sanó cuerpos, en donde tocó a los cuerpos y las madres decían, nunca nadie había tocado nuestros cuerpos para sanarlos. Son cuerpos que están cansados y que han cargado mucho dolor por mucho tiempo. Y el dolor se carga en el cuerpo y empieza a acumularse en enfermedad. Y entonces haber hecho eso fue parte de este acompañamiento y de esto más allá de la denuncia. Pero además esto derivó en un momento muy maravilloso y muy mágico que fue que después estas mujeres se pararon a bailar. Con una manta que les habían regalado unos compas de unos pasamontañas que hablaba sobre el zapatismo. Y había una alegría en su cuerpo reconocido por ellas. Que decían, hacía mucho que no bailábamos desde el corazón. Porque lo tenemos triste. Y fue muy mágico. La danza es eso. La danza no es como esta parte del autoconsumo, de vengan y yo soy y hago, es eso, es compartirse y es entregar el cuerpo para que otro cuerpo también esté conmigo y seamos comunidad y nos acompañemos. y eso es una de las aportaciones que creo que nunca vamos a cansarnos de agradecerle al zapatismo, creo que le debemos al zapatismo muchas cosas, pero como bailarina y como artista lo digo y lo reivindico, es una de las cosas que el zapatismo aportó y transformó el quehacer artístico en muchos de nosotros. Bueno, pues les cedo la palabra un par de minutitos, ahora sí les voy a tener que dar tiempos. Procuraré ser muy breve. Me conmueve tu palabra, gracias. Sí, nos tocó acompañar con las compañeras rastreadoras en noviembre. Y mi trabajo como sanadora es reconocer al cuerpo como una parte que nos han robado, que nos han quitado, que nos han arrebatado. Y entonces cuando con las manos buscamos sanar y recuperar, que el espíritu se ubique nuevamente dentro del cuerpo. Ese es mi trabajo. Más allá de la antropología, más allá del periodismo, más allá de la maestría, me he dedicado a esto, a encontrarnos en el cuerpo. Y con las preguntas que nos hiciste, Mariana, el cuerpo como escudo, el cuerpo como abrigo y el cuerpo como territorio. Eso para mí me ha mostrado el zapatismo. Es nuestro cuerpo, es lo que nos quieren arrebatar, por eso están desapareciendo a nuestros jóvenes, Por eso están haciendo toda esta guerra. Son nuestros cuerpos, nuestros primeros territorios, los que aman, los que danzan, los que construyen, los que generan rebeldía. Amo a estos jóvenes rebeldes que toman las escuelas, que alzan la voz, que gritan, queremos estudiar y tenemos derecho a la vida. Y su danza es distinta, es una danza silenciosa que se acalla poco a poco. Sobre el racismo, bueno, pasar de la danza ritual a una danza donde todos los danzantes que son sumamente bellos y estéticos, delgadísimos y una gota de grasa, ¿dónde quedó el ritual? Háblenme de racismo si los veo desde acá, bajita, gordita, caderona, morena, indígena, inculta ante un instituto. Yo no soy danzante y estoy aquí hablando de la danza desde los pueblos, desde esta dignidad que nos enseñaron los zapatistas, a levantarnos, a erguirnos y decir, somos, existimos y no nos rendimos. Muchas gracias Dulce. Lo fuiste, lo fuiste. Maestra. Híjole, pues es un paquetote todo esto y pues para mí ha sido pues esta gran enseñanza y justamente he aprendido mucho que hay que ver con quién estamos, quién está enfrente de nosotros, a quiénes estamos acompañando, justamente es este acompañamiento. La comunidad que está, desde las necesidades de la comunidad, para la comunidad y con la comunidad. Trabajar de esa manera y el recibir también desde ellos. Esta parte que ellos nos compartieron desde sus danzas, en el comparte de danza, desde la parte ahora del teatro, cómo nos fueron llevando a partir de ellos. Y entonces ahí de repente yo me veo y digo, pues me falta mucho, mucho, mucho camino. Y me voy con esto que la danza es movimiento, es movimiento colectivo, es movimiento social, que son cuerpos que se manifiestan, que transmiten, que comparten, que dialogan, que expresan, que demandan. Y que pues es a partir de nuestra piel, se siente en la piel. Tuve la oportunidad de trabajar aquí también con comunidad de adultas mayores en situación de calle que están refugiadas dentro de un centro de asistencia e integración social. Y también se apachurra, se apachurra el corazón y no puede uno más que estar ahí con ellos y a partir de esas necesidades de ellos y llevarlas a que también encuentren su danza, su danza a partir de sus historias. Mucho trabajo yo ahora con estas comunidades desde las historias personales, que cada uno tenemos nuestra propia historia, desde yo, yo, Miriam, tengo mi propia historia con la que he ido transitando, que no la cargo también y no se la he hecho a quien llega, sino más bien trato de sentir, de entender la historia de cada uno de los que llegan, de los que están ahí, que no son los mismos que están en Iztapalapa, con quienes colaboro y comparto, y también me lleva a cambiar incluso mis vocabularios, mi manera esa, de cómo esta parte que yo aprendí que era la danza y que era ser bailarina y que era bailar en Bellas Artes, y de repente estos espacios me llevan a abrirme de otra manera, desde esos cuerpos. Y ese diálogo, pues, de las historias, de transformar, ¿no? Estas historias a través de eso y de sentir, pues, el movimiento y de danzar. De que dancemos todos desde donde estamos y, pues, encontrar, pues, una alegría, un aliciente, una transformación también, desde lo propio a lo colectivo. Muchas gracias Miriam. zapatista y que estén atentos y que no se pierdan la oportunidad de asistir a alguno de estos eventos Pues muchas gracias muchas gracias a quienes asistieron a este conversatorio a esta compartición, esperamos que les haya estimulado a enriquecer su arte a asomarse a las comunidades zapatistas y todo lo que tienen por dar porque siempre dan se levantaron en exigencia de derechos básicos y aún así han tenido la generosidad de dar y seguir dando y seguir construyendo y seguir aportando. Entonces, pues muchas gracias a las comunidades zapatistas por todo lo que nos dan y a ustedes por su asistencia. Muchas gracias al Senar por albergar este conversatorio porque era importante también, pues en tanto que la celebración reivindica a la mujer indígena, pues no podíamos no hablar de la mujer zapatista, no podíamos no traer a la comandanta Ramona y a tantas mujeres que nos precedieron un día como hoy. Pues muchas gracias y que tengan muy buen camino. Y bueno, reiteramos nuestra exigencia de presentación con vida para nuestros dos compañeros base de apoyo zapatistas. Muchas gracias, buenas tardes. Thank you. Субтитры подогнал «Симон» Gobierno de México ur ur
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
29/04/2025
FECHA_INGRESO_ENTREGA
17/09/2025
FECHA_PUBLICACION
31/03/2026
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
1
CONDUCTOR
Argelia Guerrero, moderadora
TEMA_CONTENIDO
Mujeres indígenas, identidad, justicia social, género y resistencia.
FECHA_GRABACION
29/04/2025
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Edgar Mauricio Sánchez Alcántara
PRODUCCION
Elvira Sánchez Salgado
LIGA_COLECCION_INTERFAZ
https://interfaz.cenart.gob.mx/video/dia-internacional-de-la-mujer-indigena/
LIGA_VIDEO_YOUTUBE
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