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CUID
M-07564
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 32
SINOPSIS_SERIE
Este encuentro reúne jornadas de reflexión y diálogo dedicadas a la creación y fortalecimiento de espacios que impulsen la lectura y la literatura en ámbitos públicos y privados. El foro propone debatir sobre la importancia de la lectura, especialmente la literaria, como herramienta para construir significado, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de formas de pensamiento
EXTRACTO_SERIE
Encuentro de reflexión y diálogo sobre la creación de espacios que impulsen la lectura y la literatura, destacando su importancia para construir significados, expresar ideas y emociones, y reconocer la diversidad de pensamientos
SUBTITULO_PROGRAMA
Alfredo Pérez Díaz (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión sobre la literatura indigenista y las tensiones entre el mundo indígena y el urbano. Se analizan los efectos de la colonización en las lenguas, creencias y formas de vida de los pueblos originarios, así como las representaciones que la literatura —desde voces externas e internas— ha construido sobre sus cosmovisiones. A través de ejemplos culturales, lingüísticos y narrativos, se destaca el papel de la lectura como herramienta para fortalecer identidades, preservar las lenguas y propiciar el diálogo intercultural. Se subraya la importancia de los espacios comunitarios de lectura como impulsores de participación juvenil y de procesos colectivos de aprendizaje
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre cómo la literatura indigenista aborda las transformaciones culturales y lingüísticas de los pueblos originarios, destacando la lectura como vía para fortalecer identidades, preservar lenguas y fomentar el diálogo entre comunidades
N_PROGRAMA
3
N_TOTAL_PROGRAMAS
12
DURACION_TOTAL
01:00:22:28
PARTICIPANTES
Alfredo Pérez Díaz (Nuevo Limar, Tila, Chiapas), escritor, licenciado en educación primaria y fundador da la Sala de Lectura Mitocondria
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Alfredo Pérez Díaz
Docente y promotor cultural chol comprometido con el fortalecimiento de la lectura y la preservación lingüística en su comunidad. Hablante nativo de la lengua chol, desarrolló desde joven un interés por la lectura gracias a la influencia de un maestro durante su formación preparatoria.
En 2001 ingresó a la Escuela Normal Rural “Mactumactzá”, donde orientó su formación hacia la educación intercultural. Su tesis sobre fomento de la lectura en primaria anticipó la línea pedagógica que marcaría su labor profesional. Desde 2005 es profesor de primaria indígena, combinando los contenidos escolares con los saberes comunitarios.
En 2009 fundó una sala de lectura en Nuevo Limar, un espacio bilingüe que promueve la lectura en español y en chol, y que funciona como centro de encuentro para niñas, niños y jóvenes. Su labor fue reconocida a nivel nacional en 2011 con el Premio México Lee por el proyecto La Lectura y Yo, distinción que destacó el impacto de su trabajo en contextos indígenas.
La trayectoria de Alfredo Pérez Díaz refleja su compromiso con la educación, la identidad cultural y la participación comunitaria, consolidándolo como una figura clave en el fomento a la lectura dentro de su región
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Bienvenidos a la segunda parte del primer día de nuestro segundo encuentro internacional de cultura lectora. La lectura como vínculo de la diversidad cultural. En la sede del Centro Nacional de las Artes del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Me acompaña en esta segunda parte del día el maestro Alfredo Pérez Díaz. Él es originario de la localidad de Nuevo Limar, municipio de Tila, Chiapas. Es hablante de idioma chol. Realizó estudios básicos en su comunidad y en la etapa de la preparatoria tuvo una influencia favorable, la del maestro Elí de Jesús, quien le infunde el gusto por la lectura. De ahí que posiblemente, por ello, el maestro Alfredo Pérez pretenda seguir esta cadena de sucesos en cuanto al fomento a la lectura. En el 2001 ingresa a la Escuela Normal Rural Mactu-Macta en Tuxtla, de Tierra, y se titula como profesor con la tesis Fomento de la Lectura en un grupo de tercer año de primaria. Un momento importante del tercer año de primaria. Desde noviembre del 2005 es profesor de primaria indígena y en noviembre del 2009 crea su sala de lectura en Nuevo Limar, Tila. donde promueve la lectura en castellano y en idiomachol. Obtiene el premio México Lé 2011 en la categoría Fomento de la lectura en salas de lectura con el trabajo La Lectura y Yo. Adelante, maestro. Yo despierto. Me despierta el contacto de ese objeto frío con el miembro. No sabía que a veces se puede orinar involuntariamente. Permanezco con los ojos cerrados. Las voces más cercanas nos escuchan. Si abro los ojos, ¿podré escucharlas? Pero los párpados me pesan, los plomos. Cobres en la lengua, martillos en el oído. Una. Una como plata oxidada en la respiración. metálico todo esto, mineral otra vez, orino sin saberlo, tomado de Carlos Fuentes, La Muerte de Artemio Cruz. Buenas tardes. Me ha tocado la enorme fortuna de intervenir justo cuando se celebra el Día Nacional del Libro. Ese objeto que aparentemente se ve inocente, como si no fuera capaz de matar una mosca. Pero los que alguna vez hemos tenido el acercamiento y echado la vista en una de sus páginas, sabemos y podemos afirmar con toda seguridad que para nada son unas inocentes palomitas. Y solo entrando en sus páginas podemos descubrir su verdadero rostro, entonces nos damos cuenta de que el libro a veces es un anciano que aconseja, a veces es un señor con unos lentes gruesos que nos habla con violencia, con lucidez o con ternura y otras veces es un niño juguetón que nos extrae una sonrisa o de plano una carcajada. Hay noches en que nos susurran a los ojos, cobran vida y nos dicen, yo, Nesahualcóyotl, lo pregunto, ¿acaso de veras se vive con raíz en la tierra? Nada es para siempre en la tierra, solo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra, solo un poco aquí. Con esto expreso mi alegría de poder participar en pleno 12 de noviembre, ya que lo que me ha traído hasta aquí poder platicar con ustedes precisamente ha sido el libro. Y también, pues para esta fecha, igual se conmemora el natalicio de una de las más grandes mujeres que ha tenido la literatura en el periodo barroco, que es Sor Juana Inés de la Cruz, y pues que desarrolló toda su obra literaria aquí en nuestro país. Y para esta tarde me gustaría platicar con ustedes acerca de la literatura indigenista, un género quizás que enfoca su mirada, que no es muy conocido todavía, pero que enfoca su mirada principalmente a la relación del mundo indígena con el mundo urbano. y entonces para mí esto es muy importante porque resulta que a veces estoy acá con ustedes y tengo visiones que me heredó mi pueblo y entonces me resulta un tema sumamente importante. Y resulta que a partir de la llegada de los españoles a nuestro continente, para los indígenas nada volvió a ser igual. De los testimonios que hoy nos acompañan, cómo fue la llegada de los españoles, recordamos con tristeza el día en que, un ejemplo, las mujeres tlaxcaltecas se lanzan al río junto con sus compañeros porque se negaban a ser esclavos en su propia tierra. El propio Cortés se sorprendió de la fortaleza y organización de los indios. Nos llamaron indios también por una cuestión de equivocación. Desde esa vez, los colonizadores secuestraron a nuestro rey. Podríamos pensar que solo perdimos la batalla con ellos en una lucha armada, pero el tiempo nos ha enseñado que no es así. Con la colonización también callaron nuestra palabra, también nos hicieron creer que somos ajenos a esta tierra, nos hicieron creer que somos los malos del cuento. Cuando nos vieron desnudos ellos dijeron que éramos inmorales, pues no compartíamos la creencia de ellos y además tampoco conocíamos muy bien la costumbre o las vestimentas que ellos traían. cuando también vieron a un indígena tener más de cinco o seis mujeres también se sorprendieron porque dijeron que eso también estaba en contra de la creencia que ellos tenían la creencia religiosa claro pero resulta que en ese momento se les olvidó preguntarse o preguntarle mejor cuántas tenía el rey Salomón a lo mejor no quisieron acordarse de eso porque no iban a terminar de contarlas la caída de los imperios aztecas y mayas no fue precisamente con la derrota militar la verdadera derrota radica en la muerte de los dioses la muerte de lo más valioso, la muerte supuesta de nuestras creencias En el Chilam Balam de Chuyamel se puede observar a través de testimonios orales cómo el cristianismo empezó a matar a los dioses mayas. A las comunidades se les anunciaba la llegada del Dios que bendijo los cielos y la tierra. Y hasta esta vez, algunos tienen todavía la esperanza de que vuelvan el Acatenal e Ixpuyolá o el Alachwinique. Con la muerte de los dioses que regía la vida de las culturas nativas de esta tierra, también comienza a escribirse nuestra nueva historia. La historia donde se habla de una nueva vida. Nos vimos obligados a aceptar el cristianismo porque si no, éramos considerados herejes y eso significaba ser dignos de merecer la muerte. Y quizás esto nos haga recordar algo que Eduardo Galeano piensa, ¿no? De que la daga y la cruz han ido siempre de la mano. Entonces llegaron franciscanos, frailes, dominicos, agustinos a nuestras tierras con la intención de salvar nuestro espíritu, porque nuestras creencias para ellos eran prácticas, digamos, del mal. Y hasta hoy en día tampoco se sabe si exactamente para esos tiempos nosotros conocíamos los pueblos indígenas. El concepto de mal. Hubo mucha resistencia a los cambios. La llegada del nuevo Dios no era del agrado de los indígenas. Es como si ahorita mismo alguien viniera con nosotros y nos dijera que al Dios en quien creemos no es el verdadero, que hay otro Dios, digamos más complaciente, con menos requisitos para llegar a la vida eterna. Entonces nosotros, lo más seguro, nuestra actitud sería, digamos que no es cierto, porque algo que creemos, nuestra creencia es una joya que tenemos, es lo más valioso. Y entonces, los colonizadores llegan a querer despojarse de los indígenas sobre su concepción del mundo. Y también, cuando digo la muerte de la palabra, porque pareciera ser que la única lengua que hay en nuestro país fuera la lengua oficial, ¿no? Pero ahí entre montañas, entre los árboles, entre pequeñas chozas, hay otras lenguas que si no hablamos esa misma lengua, a nosotros nos resultará extraño escucharlas. pero que la propia lengua encierra en sí toda una historia, toda una forma de vida, una forma de concebir el mundo. Y resulta que cuando llegaron los españoles, los indígenas pusieron mucha resistencia, que prefirieron huir a las montañas. Y ahí fue donde los que venían a evangelizarlos tuvieron un problema, porque ellos solo hablaban de Dios en las urbes y ya no pudieron escaparse en busca de los indígenas. Entonces quizás pueda ser también una de las, de cómo las palabras fueron sobreviviendo, porque muchos indígenas o indios como se conocieron en ese tiempo, pues fallecieron prácticamente en los trabajos ardos en el que eran sometidos por la gente que invadió su tierra. Y me parece también que algunos, si recordamos bien algunos frailes, por ejemplo, Sagún o Bartolomé de las Casas, también fueron gentes que, señores que de una u otra forma hablaban como denunciando lo que ocurría con los indígenas, las condiciones en que vivían, pero si nos ponemos a pensar tantito, digamos quizás un tanto inocentes, si era realmente necesaria la ayuda que ellos ofrecían, porque al fin de cuentas ellos querían que nos convirtiéramos al cristianismo de una forma pacífica, pero ahí también hay una violencia, porque están violentando lo que creemos, entonces comentaba hace rato que lo que creemos es lo más valioso y a veces si creemos en algo también somos capaces de dar la vida entonces quizás estos señores que escribieron en favor de los indígenas podrían ubicarse según el lingüista Francisco Javier Romero que concibe la cuestión de la literatura de este género que trata acerca de las lenguas indígenas de esta forma. Él lo clasifica uno en literatura indianista, que es creada por escritores no indígenas que pretenden ser portavoces de esta cultura. Y la segunda sería la literatura indigenista. Los escritores tampoco son indígenas, pero buscan adentrarse en ese pensamiento desde sus perspectivas. Tratan de penetrar en su cosmología para dar a conocer esa cultura. La literatura indígena, que es un género quizás no muy conocido, pero que si echamos un vistazo a sus poetas, a los poetas indígenas, pues tienen un gran material, presentan el mundo que ellos conciben. Y esto es la literatura indígena, es aquella producción escrita por los propios indígenas en su lengua original o versión bilingüe. Puede abarcar todos los géneros, poesía, narrativa, teatro y ensayo. entonces, porque he decidido hablar de la literatura indigenista que se entiende que es una literatura que está escrita por gente que vive en la ciudad porque de una u otra forma también han habido estas personas que buscan dar a conocer a ustedes sobre otras miradas que tenemos del mundo Y por esta sencilla razón es por la que me gustaría mencionar las impresiones de estos escritores acerca de los indígenas, porque resulta que somos objeto de estudio de ellos, nos siguen esculcando y hasta se ven, Algunas veces se ven sorprendidos y dicen, no, mira cómo viven, son diferentes y de cierta forma sí vivimos diferentes. Pues a nosotros nos hace diferentes porque a nosotros nos enterraron el ombligo en la tierra, porque esa es una creencia que tenemos, por ejemplo, para no irnos de nuestro pueblo. Podríamos estar en varios lugares lejanos a la tierra donde nacemos, pero seguimos estando ahí porque nuestro ombligo está enterrado ahí, es una tradición. Por ejemplo, también podríamos decir que somos diferentes porque de vez en cuando también suena el busco, que es una especie de cántaro para sanar a los enfermos. y para los abuelos la vida es ir y venir de la milpa, de la casa a la milpa, esa es la vida no pretenden conquistar otros pueblos y entonces hay una novela Bueno, traté de elegir la más conocida, espero que si la conozcan, es una novela que trata sobre la biografía de Juan Pérez Bolote, es de Ricardo Pozas. Aquí narra la vida de un hombre chotil y podemos ver que con él, de que Juan Pérez manifiesta en las primeras páginas lo siguiente. No sé cuándo nací, mis padres no lo sabían, nunca me lo dijeron, me llamo Juan Pérez Olo. En las comunidades indígenas de hace 30 años, no tenían el conocimiento pleno del nombre de los meses y las fechas. Los abuelos se regían por las temporadas de siembra, de las temporadas de lluvia y seca, para nombrar una época del año. Los abuelos eran muy dados a observar el comportamiento del tiempo. Para ellos el tiempo era mojado o seco, crecía o no crecía la planta sembrada. La luna es la que marca el tiempo para sembrar. Los choles le tenemos mucho respeto a la luna y nosotros la nombramos chujñá, que quiere decir madre venerada. Por eso los abuelos observan con discreción a la luna, su posición en el cielo. Tampoco está bien considerado por nuestro pueblo observar a la luna, porque si uno observa por mucho tiempo a la luna, corre el riesgo de ser muy flojo en la vida. Y yo no sé cuántas noches observé la luna, a lo mejor hasta quise atrapar ese conejo tatuado en su vientre. Tal como le ocurre a Pérez Jolote cuando nos habla de su edad, simplemente nos dice que no lo sabe. Hay abuelos, y para la edad de los abuelos, abuelas, para que nosotros sepamos cuántos años tienen, o registrarlos ahora en un, ir al registro civil y bueno, registrarlo, ¿no? Tenemos que recurrir al tiempo, qué ocurrió cuando ella nació. Yo recuerdo una práctica de esta cuando calculamos la edad de mi bisabuela. Entonces ella narraba siempre de que, pues, mi mamá me decía que cuando empezó la revolución, claro, ella lo decía en el Chol, ¿no? es algo difícil, problema, entonces es la guerra para ellos. Entonces, cuando estalló la guerra de la Revolución Mexicana, mi bisabuela estaba todavía en la cuna, que los niños en mi pueblo no descansan en una cuna, sino en la espalda de su mamá. y es como podemos saber por ejemplo que un abuelo tiene tantos años, entonces mi bisabuela en 2010 cumplió 110 años, entonces siempre recurrimos a la lectura del tiempo y aquí hay un caso curioso, porque medimos el tiempo por sucesos, no por las fechas entonces para el indígena el tiempo no es algo que se puede atrapar en el calendario ni mucho menos en el tic tac del reloj el tiempo era legible, el tiempo era algo que se medía a través de los sucesos uno crece, se reproduce, en caso de que pueda, claro y muere Podría pensar que vivir de este modo es una cosa sencilla, natural, y la verdad, toda esta forma de vida es una herencia que tenemos de la cultura donde procede el Chol, que es del maya. Entonces, nuestra concepción del mundo es el eco de aquel pasado, cuando vivía bajo otra forma de vida, que hasta ahora nadie ha podido asegurar realmente cómo era, ya que las interpretaciones que se han hecho hasta el momento han sido con una mirada de extranjero, lo cual no nos garantiza efectivamente que se esté haciendo una buena interpretación. Y hoy en día los indígenas tenemos una concepción de nuestro mundo a partir de lo que se cuenta, la boca de los antropólogos y arqueólogos, gente que se ha dedicado mucho a estudiarnos. Y el personaje de Juan Pérez Jolote en su segundo apellido encierra toda una concepción indígena acerca del mundo, toda una concepción de los toxiles, porque Jolote es lo que conocemos como Guajolote. El guajolote es una palabra de origen náhuatl que es el huexolot. Los totziles creían que el primer animal que aparecía en la casa o cerca de la casa después de haber nacido un bebé, iba a ser su nahual o un lel para nosotros. Este nahual era su espíritu, en ese animal iba a andar el espíritu de Juan Pérez. En mi caso se puede decir que me ha tocado tener un nombre más moderno, si ya no tengo un apellido de ese tipo y además los choles no tenemos esa concepción, diferimos en cuanto a eso de los hermanos tuxiles. En todo caso, si hubiéramos compartido visiones con las comunidades totziles, a mí me hubiera tocado quizás apellidarme Xñamut, porque mi mamá criaba muchas gallinas. Quizás estarían entonces ante ustedes si tuviera ese apellido con un Alfredo gallina, pero no ocurrió. Los pueblos descendientes de la cultura maya, quizás no compartamos esta cuestión de los apellidos, pero lo que sí compartimos es esto del Nahual. Tenemos la creencia que Nahual está representado por cierto animal y que los que tienen Nahuales para los choles son las personas que tienen esta capacidad de viajar al inframundo a través de los sueños. Mucha gente de las comunidades, actualmente todavía se conserva esta concepción del Nahual, los curanderos que son los señores que conocen las medicinas tradicionales, que conocen las plantas que se encuentran en las montañas, su valor, su medicinal, son los que en el pueblo de Chol son conocidos como personas que tienen el Nahual y que también han de una u otra forma permanecido con esta creencia, Porque tenemos concepciones, por ejemplo, que el espíritu, todos tenemos un espíritu. Y entonces, que es algo muy valioso que tenemos que cuidar, que no se puede espantar. Si un espíritu se espanta es porque nos enfermamos. Entonces, si cualquiera de nosotros, los choles, ahorita se me espanto de que estén todos ustedes ahí mirándome, ¿no? Entonces, los señores van a pensar, juranderos de mi pueblo van a pensar, bueno, ¿dónde estuviste? En una interrogación. Estuve platicando sobre la gente que escribe sobre nosotros y que son escritores y habla sobre nuestro mundo. y te dio miedo la gente un poco le bueno y entonces ellos creen que mi chulel o mi espíritu quedó aquí y entonces es cuando buscan estas jícaras y las hacen sonar para llamar nuevamente al espíritu porque ellos tienen esa capacidad de llamarlo ellos, algunos viejos manifiestan que viajan por las noches en sus sueños a lugares diferentes y desconocidos. Entonces, todavía creemos en ese mundo mágico que nos heredaron nuestros antepasados. Entonces, las personas que se han transformado, porque esta cuestión también implica mucho sobre la cuestión religiosa, a mucha gente se han llamado evangélicos y católicos allá en Chiapas. Entonces, las personas que acuden con los curanderos precisamente son los católicos y es un dato curioso, porque los que querían despojarlos del demonio a los indígenas eran señores que representaban la iglesia católica, quiere decir que no los lograron conquistar del todo, porque seguimos conservando algunas creencias con los abuelos. Los textos de la literatura indigenista nos dan un espacio dentro del mundo de las letras mexicanas, para nosotros también es un espacio, es un espacio, digamos, donde se habla de que existe este otro México. Y para cualquier lector sería muy interesante conocerlo, porque en ella se encierra un mundo muy complejo. Y sé que geográficamente pertenecemos al mismo territorio, pero incluso entre las comunidades indígenas tenemos visiones muy variadas, cada comunidad tiene su propia forma de vida. Y esa diversidad que tenemos es por el cual se nos ha considerado también como pueblos, como sinónimo de atraso cultural. Todo porque no conocemos muy bien las costumbres de la ciudad. Y otro porque también los espacios quizás donde se pueda platicar de distintos temas no las hay. En la biografía de Juan Pérez Jolote podemos observar toda la vida de un indígena que comienza a tener contacto con la ciudad. la manera de educar a los hijos, según los indígenas, es a través de la vara, quizás podemos decir que ese mundo es muy cruel, pero esa es la concepción del mundo que tienen ellos. Ricardo Cosas narra que Juanito huye de su papá porque le pega mucho, cuando lo lleva a trabajar, le pega, le pega, Y entonces ve una opción esta de huir. Pero resulta que esto se sigue dando. Quizás muchos indígenas siguen huyendo todavía, pero ahora la cuestión es un poco más diferente. Van a las ciudades porque piensan que van a tener una mejor vida. Entonces, yo a veces cuando estoy en la ciudad pienso, bueno, es que en los pueblos indígenas sigue habiendo esa pobreza que ya no se dice, sigue habiendo esa vida difícil y entonces también el indígena tiene una concepción de que en la ciudad es donde podemos progresar económicamente, pero si nos fijamos bien en la visión que tienen los abuelos, los abuelos no tenían esa idea de tener mucho dinero. Así que la concepción que tenemos los indígenas, esta cuestión de tener dinero quizás es una cuestión que ahorita mismo no puedo responderlo, pero según lo que observo es una concepción muy reciente. y todo tiene que ver a veces con la política educativa, con la política social, todo está relacionado y son políticas que prácticamente siguen, siguen, siguen con su proceso de aculturación, Entonces nosotros empezamos a tener una admiración a lo que es del mundo urbano. Y pues es muy duro ver eso porque veo que la propia escuela también, a pesar de que ya existe el sistema bilingüe, se está enseñando en español. y es una, la lengua, el idioma, ¿qué pasa con ella? ¿A dónde va? Muchos jóvenes que viven en las comunidades, van a la ciudad, regresan. No sucede lo que sucedió con Juan Pérez Jolote. Cuando regresa, él quiso nuevamente hablar su lengua porque ya no sabía hablar su lengua. Eso no sucede con los jóvenes de hoy. Y ahora ya no quieren hablar la lengua porque resulta que eso nos dicen en la ciudad que no entendemos. puede justificar la razón por la que regresan muy a los pueblos, así como ya no queriendo saber nada de su cultura. Y entonces, yo he observado también que mucha gente quiere ir a las comunidades, dicen, a ayudar. Esta cuestión de ayudar, bueno, los pueblos indígenas viven en su mundo. Ellos están, según ellos están bien. Pero esta idea del progreso está corrompiendo toda su concepción del mundo, toda su forma de vida. y entonces para el país se vuelve una cuestión muy complicada que considere a un solo pueblo mexicano cuando en nuestro país tenemos 68 pueblos diferentes Y forzosamente tendrían que, no sé, hacer un tipo de actitud de Estados Unidos, eliminar a los indígenas si queremos emparejar al pueblo de México. Pero de mientras siempre habríamos que cuestionar también por qué esta cuestión de la resistencia al cambio. Estamos hablando de 68 visiones del mundo. y es una cuestión que raras veces nos preguntamos y consideramos, porque cuando llegamos nosotros a la ciudad lo que intentamos hacer es aprender el modo de vida de ustedes porque, bueno, no puedo decir en este espacio algunas expresiones que he escuchado pero ustedes también habrán tenido ojalá que hayan tenido cierta cierta experiencia con algunas expresiones que se le da a la gente que no puede hacer rápidamente una cosa no es que sea una persona que no sepa hacerlo sino muchas veces porque no lo conoce entonces digamos un indígena que viniera a la ciudad de México se sube en el metro el primer problema es dónde comprar los boletos después cómo subir en el metro dónde bajarse él si viniera acá se sentiría como una tusa que viaja debajo de la tierra porque está acostumbrado con su mundo y entonces también es importante ver esto, de que ellos tienen otra concepción del mundo, que no son seres extraños, sino que son seres humanos igual, pero que han sido terriblemente golpeados por la historia. ¿Y por qué vemos que hasta los últimos tiempos se viene escribiendo sobre ellos? ¿Por qué ha habido esta preocupación de escribir sobre la cosmovisión del mundo indígena? Porque de una u otra forma nuestra sociedad tiene que ir reconociendo que estamos también aquí. Juan Pérez Solote, este libro de Juan Pérez Solote me parece a mí en lo personal muy curioso y muy importante para platicarlo quizás con los niños lectores con quienes convivo. ¿Por qué? Porque se pega mucho a nuestra realidad, no es que sea del todo así, pero se pega mucho a nuestra realidad. Y entonces, para los que lo han leído, Juan Pérez Jolot también fue a la Revolución Mexicana. Esto porque estaba en prisión en el Soconosco porque se le culpó de un asesinato que nunca cometió, según la historia. Esa vez, en esa parte del libro, narra que unos guatemaltecos le decían a Juan Pérez Solote que él dijera que era guatemalteco, para que no lo enlistaran en las filas de la revolución. Pero, pues al momento de la formación, los señores comisionados para reclutar gente preguntaron si alguien de los que estaba en la fila era guatemalteco y si lo había que diera un paso hacia adelante. Los dos guatemaltecos dieron el paso hacia adelante, pero Juan Pérez Olote no se movió de la fila, porque él no era guatemalteco, él era chamula. Entonces, me parece muy curioso esto, porque el indígena también tiene que ver con esta, con este, alguna vez en esta situación de tratar con ustedes, la gente que habla español. Y entonces, él se fue a la revolución no precisamente porque sabía exactamente quién era el enemigo, por qué estaba la revolución. Y entonces, esta parte del texto me hizo recordar a un señor que afirma haber ido, de la comunidad que afirma haber participado en la revolución mexicana. Pero cuenta que eso sucedió hace mucho tiempo. Y hay ese problema de ubicación con el tiempo. Cuando un abuelo nos cuenta la historia, nos cuenta historias de otros tiempos que nosotros los jóvenes no entendemos. Y entonces él narraba encuentros con el enemigo y todo. Pero no sabíamos cómo se llama el lugar. Él no nos puede decir qué camino tomó. Entonces, los oyentes de los abuelos nos cuesta mucho trabajo entenderlos porque no hay, ese es el conflicto de esto de saber leer en español. Entonces, pero esta cuestión de la revolución sigue siendo, el complejo Juan Pérez Jolote sigue habiendo, porque actualmente vivimos en un país que hace la guerra, en su propio país que no sabe quién es el enemigo, pero hace la guerra. Es como también si buscaran al objetivo X, tal como le ocurrió al personaje de José Revueltas en Los Motivos de Caín, Jack Mendoza buscaba dónde estaba el objetivo X. Pero ellos, nosotros los indígenas, tampoco entendimos muy bien la cuestión de la revolución. No sabíamos sobre el plan de allá, que el maestro Otilio Montaño escribió, que Zapata lo abanderó. No conocíamos exactamente sobre cuál era la historia de Francisco Villa. No entendíamos lo que pretendía Ricardo Flores Magón. Hasta ahora quizás yo a ellos les puedo platicar algunas cosas. Entre todos, lo que me da mucho gusto es que los niños ya se cuestionen sobre esta cuestión de la revolución. Me llamó mucho la atención porque esto los niños lo debaten, porque se confunden cuando, bueno, quién era el enemigo entonces en esa época, si entre revolucionarios se peleaban, Entonces, lo que nos provoca la lectura y el acercamiento a los libros, un libro puede provocar que hablemos. Y entonces es lo que voy descubriendo también en mi pequeña experiencia. Pero como ellos, la gente que hace la literatura indigenista, según la definición que leímos al principio, ellos plasman lo que ven en un primer momento. Y me llamó la atención esta parte en donde Juan Pérez Jolote se encontraba aquí en el centro del país y resulta que va y aprende a vivir pulque, ¿no? Y una señora de repente le pregunta, ¿quién es mujer? No señora, no tengo mujer. ¿Por qué no te buscas una? Tantas muchachas que hay por aquí. Es que no sé qué cosa le voy a decir. ¿Pero quieres mujer? Sí. Hasta ahí dejamos el relato mejor. Entonces, esta cuestión del indígena, también en este… la novela se publica en 1952, por primera vez. Esa cuestión del amor en el mundo indígena tampoco existe, porque más adelante en la novela vemos que no precisamente Juan Pérez cuando regresa a su pueblo tuvo un noviazgo con su futura mujer, sino que allá lo que se hace es elegir la casa. no importa si uno está feísimo, pero se elige a una chica de tipo playboy, ¿no? Entonces era cuestión de señalar nada más la casa. Y para nosotros ahora, imagínense qué vida, ¿no? Porque ni siquiera se conocen. Y era una costumbre de los pueblos de elegir nada más la casa. Y entonces ya uno va, platica con el abuelo, porque el que tiene que ir a platicar con el papá de la muchacha siempre tiene que ser una persona grande. Tiene que ser el abuelo. Entonces, esto sí creo que varios, casi la mayoría de los pueblos indígenas de Chiapas compartimos esta cuestión, compartíamos porque ya también los más jóvenes ya no tuvimos la oportunidad de hacer eso, de señalar la casa. Y pues hasta aquí la literatura indigenita nos demuestra que se van observando, podemos observar los cambios que hay en las personas que tienen contacto con la ciudad. y Juan Pérez Jolote resulta que llegó a ser una autoridad de su pueblo y todo esto lo mitifican, realmente existió Juan Pérez Jolote, no existió entonces en Chiapas se mitifica todo porque se está muy dado a contar los mitos como si fueran verdad los cuentos de los abuelos los puedes ver que vienen esas almas que son invisibles como que se rodearan el espacio donde se está contando la historia y entonces esa es la visión que ellos pretenden mostrar del mundo y también como que nos queda la duda que si un indígena realmente toma a la ligera, cualquiera responde a la ligera, por lo regular el indígena es muy cuidadoso Y yo me, o muy desconfiado, podría utilizar esa palabra. Me cuestionaba hace un par de días, ¿no? Que por qué tenemos eso, por qué siempre tenemos que observar. Yo estaba observando hace poco y le digo, ¿ya viste eso? No, me dice la persona que me acompaña. Tú siempre estás observando. Entonces, yo recuerdo que los abuelos o las abuelas, cada vez que un niño sale de su casa, nos dicen, Shukume Mahlel, que bien podría yo traducirlo como ve despacio, pero no. Es un, cuando dicen Shukume Mahlel, lo dicen que vayamos con cuidado. La traducción literal es ve despacio, ve con cuidado. pero lo que da a entender en nuestra lengua, lo que nos da, ve precavido. Mira dónde das el paso. Esa es la enseñanza que tenemos. Y entonces como que siempre vamos arrastrando todavía eso y de repente nos aparecemos en cualquier libro y vemos que esto se parece a nosotros. Y entonces también para la tarde hablar de estos cambios, de lo que dice la literatura indigenista, lo que opinan nosotros, el mundo exterior, me invita a pensar en la gente que se ha acercado a la lectura, porque todo esto, como comentaba hace rato, de venir y platicar con ustedes ha sido a través de los libros. ¿Cómo nos estamos enfrentando nosotros a una nueva época? En otra plática yo mencionaba sobre la cuestión que representaba esto de la identidad, porque lo estamos perdiendo. La globalización supuestamente, digo, la globalización no solamente globaliza la economía, sino también globaliza la cultura. Y entonces, ¿con qué vamos a competir? ¿Con qué vamos a promover nuestra lengua? Y como vemos que esto de la literatura indígena, indigenista, ocasiona que los indígenas empiecen a escribir, pero no sé cuántos de ustedes realmente han leído algún escrito de un indígena traducido al español. Y veo que en mi comunidad o en las librerías también todavía están ausentes, pero están allí, están hablando del pueblo, están hablando de esas otras visiones que hay y que en el mundo comercial todavía no encuentran espacio. Y si es también una competencia, estamos en una era de la competencia cultural, bueno, nosotros con qué vamos a competir. Entonces es donde nosotros, platico con el pueblo, que nosotros tenemos que platicar con ustedes, tenemos que conversar con ustedes. Y también para los que estamos aquí, pues entender que si vamos a convivir con los indígenas, no tiene que ser forzosamente para ayudarlos, sino puede ser también para convivir con esa diferencia que tenemos. Y entonces todo esto estamos nosotros hablando ya, porque no podemos tampoco fomentar, digo yo, una discriminación de nosotros hacia ustedes, que tenemos que optar por la convivencia y nosotros, aunque anteriormente ya venía trabajando con el fomento de la lectura, Ahora con la sala, pues como que también se ha fortalecido. Y me ha gustado mucho la idea que salas de lectura se metan donde se puedan leer los libros y donde no se pueda leer también. Eso es algo grandioso. Precisamente, los muchachos, lo que me ha gustado tanto es que los niños ahora, que no puedo coordinar yo, ellos mismos se están coordinando. Y entonces lo que pretendemos fomentar es el trabajo colectivo con ellos, que ellos vayan aprendiendo que las cosas las tenemos que ir atiendo todos juntos. Y anoche precisamente como ya se conectaron a un ciber creo allá en el norte del estado, se están preparando para celebrar el aniversario de la sala de lectura mitocondria que es a donde yo pertenezco. Y todos estaban buscando qué escribir porque pensamos ya hacer nuestra primera revista engrapado. Y me dice Osvaldo, toma tu cuaderno y apunta, búscate un lápiz y apunta. Claro que le desobedecí porque tenía la máquina ahí y nada más copié lo siguiente. Entre las páginas me asombra, me cuentas historias que destilas en tus alas. En cada línea me dicen sus palabras, mi amigo, mi amigo, el libro. Podrá sonar un poco diferente, pero lo que me sorprende es lo que piensa Osvaldo del libro. Y Eusebio que es el que siempre anda inventando qué poner, anda buscando las frases qué poner en la manta o lo que sea, o nuestras hojas de maseca que no perdemos la costumbre. Él dice que tiene que ir ahí. Lo que me agrada es que estén intentando. Un libro sin alma es como un lector sin rumbo. Él dice que es una propuesta que manda. Y entonces, y veo que como algo inevitable tener que venir con ustedes para aprender y voltear la mirada a nuestro pueblo también. Y esto de un exponente también importante de la literatura indigenista es Andrés Enestrosa, que en el retrato de mi madre, cuando iban en el camino y venden el caballo, no vendieron el carro, vendieron el caballo. Cuando Andrés venía a la Ciudad de México a estudiar, su madre lo acompañó a tomar el tren. Y ya cuando él se despedía, escribió lo siguiente. Estoy seguro que lloro todas las lágrimas que ante mí contuvo. Estoy seguro porque me siento anclado igual que una pequeña embarcación en un río de lágrimas. Gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
12/11/2012
FECHA_INGRESO_ENTREGA
12/11/2012
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26/11/2012
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
32
CONDUCTOR
Juan Carlos Cruz
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
12/11/2012
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
Ana Patricia Gómez Ortiz

