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CUID
M-04712
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 27
SINOPSIS_SERIE
Conversaciones en torno a la importancia de crear espacios propicios para el acceso a los libros y el diálogo. A través de conversaciones centradas en la lectura literaria, se explora cómo ésta favorece la construcción de significados, la expresión de experiencias y el reconocimiento de la diversidad de perspectivas. Se destaca la lectura como un acto social que amplía la comprensión del mundo y fortalece la convivencia
EXTRACTO_SERIE
Conversaciones que resaltan la lectura como camino para construir sentidos compartidos, expresar experiencias y reconocer la diversidad, promoviendo entornos que facilitan el acceso a los libros y el intercambio de ideas
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Virginia Zavala (Perú)
SINOPSIS_PROGRAMA
Conferencia que aborda la literacidad desde una perspectiva sociocultural, analizando la diversidad de prácticas de lectura y escritura según contextos sociales. Propone entender la literacidad no como habilidad universal sino como prácticas situadas que configuran identidades y responden a propósitos específicos
EXTRACTO_PROGRAMA
Análisis de la literacidad como práctica sociocultural: lectura y escritura como actividades situadas que generan múltiples habilidades según contexto. Cuestiona el modelo escolar único y propone reconocer la diversidad de prácticas letradas cotidianas que construyen identidades y dan sentido a la experiencia
N_PROGRAMA
7
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
01:06:06:23
PARTICIPANTES
Virginia Zavala, literata, lingüista
Daniel Goldin, editor, bibliotecario y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Virginia Zavala Cisneros
Investigadora peruana reconocida por sus aportes al estudio de la lectura y la escritura en contextos cultural y lingüísticamente diversos. Su obra ha renovado la comprensión de cómo las prácticas letradas se inscriben en realidades sociales específicas, cuestionando ideas que presentan la escritura como un modelo universal o superior.
Con investigaciones que iluminan la experiencia de comunidades bilingües andinas, Zavala ha mostrado cómo la palabra escrita adquiere sentidos propios según la historia, la lengua y la vida cotidiana de cada comunidad. Su libro Desencuentros con la escritura se ha convertido en un referente para quienes trabajan temas de literacidad, educación intercultural y diversidad lingüística.
A través de su producción crítica y de su influencia en el debate educativo, Zavala impulsa una mirada más inclusiva hacia la lectura y la escritura, destacando la pluralidad de formas en que distintos grupos construyen y habitan sus prácticas de lenguaje
Daniel Goldin
Editor, bibliotecario y escritor mexicano reconocido por su labor en el fomento de la lectura y la edición de libros infantiles y juveniles. Ha dirigido proyectos editoriales de gran relevancia, creó colecciones influyentes y fue director de la Biblioteca Vasconcelos entre 2013 y 2019
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
¿Qué es el tema de la vida? y se escribirá la historia no solo de la lectura en México y en nuestros países, sino en la historia secreta, digamos, de la alfabetización, de los procesos de acercamiento con la cultura escrita que se han dado en nuestros países. Esa historia es una historia llena de claroscuros. Recuerdo, por ejemplo, en la década de los 40, En este país se decretó una ley, una ley de emergencia para combatir al analfabetismo. Esa ley decretaba que era obligatorio que toda persona que supiera leer enseñara a leer a otros y que toda persona que no supiera leer fuese obligada a aprender a leer. En el discurso que precede a la ley, se habla de una guerra contra todos los males. La ignorancia como fuente, la miseria, la violencia, la guerra, la pobreza. Y se presupone que solo con la educación, solo con la alfabetización, se conseguirá alcanzar una nación desarrollada, igualitaria, justa. Esta es una de las formas en las que se encarna un mito, que es el mito de la ilustración. Saber nos hará libres, aprender a leer nos hará libres, nos hará desarrollados, nos hará más inteligentes. Y es un mito que de una u otra forma, pues todos los que trabajamos en la lectura, en la educación, en el mundo editorial, muchas veces repetimos, ayudamos a alimentar. Es un mito que, como digo, tiene una historia oscura, porque al tiempo que se está invitando a participar en la cultura escrita, se está invitando a reflexionar, a pensar, a educarse. También se está discriminando, se está excluyendo, se está negando otras formas de pensar, de establecer razón, de organizar el pensamiento y la sociedad. En este seminario que está dedicado a la identidad, quisimos también, quisimos traer otras voces, quisimos traer otras formas de pensar la formación de lectores, no con un ánimo excluyente, no con un ánimo de que cada una de las voces deba por sí misma representar una visión general única de la verdad sino justamente para procurar que cada ponente aportara para reflexionar. Por eso quisimos en este seminario invitar a Virginia Zavala, que ella es no lingüista, ha trabajado en la universidad, es profesora universitaria en la Universidad Católica de Perú, de Lima, tuvo su doctorado en la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos, con una tesis que después salió publicada en un libro, es un libro interesante, por lo menos yo discutiría mucho, pero es un libro sin duda interesante que se llama de encuentros con la escritura, la escuela y comunidad en los Andes peruanos. Es un caso de antropología, de etnología, donde estudia las prácticas de lectura y escritura que se dan en una comunidad bilingüe en los Andes peruanos, en donde se escribe y se habla tanto en español como en quechua. Y nos lleva a pensar cómo en cada lugar las prácticas de lectura y escritura tienen un sentido particular que no forzosamente coincide con esa idea tan repetida de que leer nos hará libres, de que leer nos hace más inteligentes, de que nos posibilita desarrollo e incluso de que las comunidades o las culturas orales son culturas menos desarrolladas, menos cultas, menos inteligentes y están destinadas a fenecer. Yo escuché por primera vez hablar de Virginia a través de alguien que ha estado ya con nosotros, Daniel Casaní, que me dijo, es alguien que hay que escuchar, que hay que pensar, que hay que incluir. Le agradezco mucho a Daniel Casanín la posibilidad de haber llegado a ella. Le agradezco muchísimo a Virginia. Creo que lo que ella nos va a decir no solo tiene que ver con las comunidades indígenas o comunidades rurales, sino que de alguna forma nos tiene que llevar a pensar que en cada comunidad, en cada lugar, en cada contexto histórico, leer y escribir tienen sentidos particulares y nos debe también motivar a pensar nuestro propio trabajo, nuestras propias prácticas de lectura y escritura o prácticas que pueden tener sentidos muy diversos y no un modelo único en donde forzosamente se conllevaría una opresión, un desencuentro, no solo con la escritura sino con las personas. Es lo más importante. Le agradezco a Virginia y los dejo con él. Gracias. Buenos días a todos y todas. Antes que nada quisiera agradecer a los organizadores de la Feria del Libro por la invitación. Siempre es un placer estar de vuelta en México. Gracias a todos ustedes también por estar aquí. Hace un par de días, Sid Fleschman, que es un ponente que va a presentar mañana, me conoció y me dijo, yo le dije que también iba a hablar y entonces me dijo, ¿tú eres una escritora o un artista? Entonces, bueno, primer momento de crisis de identidad, porque no soy una escritora ni artista. Entonces, bueno, ¿qué soy? No lo sé, pero he venido aquí para compartir con ustedes, como dice Daniel, una mirada, una de las tantas miradas sobre las lecturas y las escrituras. Y vamos a ver ahora en la ponencia de qué se trata esto. Bueno, como ustedes bien saben lo hemos venido escuchando también en las ponencias anteriores ha habido cambios profundos en la lectura y la escritura en el mundo y no solo desde hace varios siglos y hay estudios históricos que lo muestran sino también en las últimas décadas el texto por ejemplo de Daniel Cassani sobre la lectura contemporánea también lo muestra inclusive la ponencia de Rosana el día de ayer creo que hoy en día es aún más difícil saber qué es leer y escribir voy a utilizar un término que lo voy a utilizar a lo largo de toda la ponencia qué cosa es la literacidad yo sé que ustedes en México utilizan la palabra cultura escrita y esa palabra está muy enraizada cuando uno habla de lectura y escritura yo voy a utilizar el término literacidad y vamos a ir entendiendo a lo largo de la ponencia. Es un término que genera muchos apasionamientos, gente que le gusta, gente que no le gusta. Genera bastante bronca en algunos lugares, en otros no, por lo menos en el Perú. La gente lo utiliza con mucha soltura. Y al final retomaré lo de los términos y veremos qué les parece. Bueno, entonces todavía tenemos estas preguntas de para qué leemos y escribimos, si se trata de habilidades que pueden medirse, si la lectura y la escritura siempre van de la mano, inclusive si pensamos en un concepto como el de literacidad funcional, no sé si podemos ponernos de acuerdo en las funciones mínimas de lectura y escritura necesarias para nuestras vidas en el mundo contemporáneo. Las estadísticas, por ejemplo, no nos dicen nada sobre la variedad de funciones que la lectura y la escritura pueden cumplir. Solo el uso de libros, por ejemplo, además de proveer información y placer, Se compran a veces como decoraciones, como símbolos de estatus, como regalos, como inversiones. Casi nada se sabe tampoco sobre los contextos sociales de la lectura y la escritura y sobre cómo esos contextos afectan las habilidades que se desarrollan. Podríamos pensar, por ejemplo, en diversos contextos de lectura. Lectura antes de acostarse, durante el café o el almuerzo, lectura para las vacaciones, lectura a niños, lectura para los domingos, lectura durante una enfermedad, lectura educativa, lectura en tiempo de crisis, lectura sobre sexo, lectura para memorizar, etc. O lectura para prevenir la interacción con otros, por ejemplo. Entonces, un poco, lo primero que les quiero transmitir es esta diversidad que hay en relación a la lectura y también en relación a la escritura, porque voy a hablar de las dos cosas. Entonces, lo primero que quiero enfatizar es esta idea de que tenemos un modelo de literacidad. por literacidad vamos a entender en un inicio lectura y escritura. Tenemos un modelo de literacidad fuera de tiempo que hemos heredado de la élite europea del siglo XIX. Este modelo de estar en nuestra casa grandota, vienen a servirnos el té y entonces vamos a leer una novela de una manera muy calmada, lo cual es una cosa un poco fuera de época. Entonces, quiero también decir algo sobre esto. La literatura o la lectura y la escritura se ha concebido de manera típica como un asunto de sí o de no. O uno lee y escribe o uno no lee y escribe. Quizás antes de la Segunda Guerra Mundial era posible hacer una distinción arbitraria entre los que habían ido a la escuela y los que no habían ido. Sin embargo, ahora la situación ha cambiado dramáticamente. Pero igual el objetivo de la educación es producir una sociedad de gente que sea igualmente competente en estas habilidades. Ahora bien, el hecho de que ninguna sociedad haya logrado este estado debería hacernos reflexionar. De hecho, si esto fuera fácil, por ejemplo si la alfabetización fuera una tarea sencilla, entonces las campañas masivas de alfabetización serían un éxito. Pero como veremos más adelante, no se trata de buscar absolutos en las preguntas que nos hagamos sobre la lectura y la escritura, pues no se trata de asuntos sencillos. No es una especie de foco que simplemente tiene que ser prendido o una especie de varita mágica, este asunto de aprendemos a leer y escribir y entramos en el mundo de la luz y ya todo quedó atrás. Los educadores siempre asumen que la lectura y la escritura forman un conjunto estándar de habilidades a ser adquiridas y usadas por individuos que las adquieren en pasos progresivos que no pueden variar ni ser editados en el aprendizaje. Pero estas habilidades están distribuidas de manera diferente, y lo vamos a ver ahora, a través de una variedad de personas. Hay diferencias de lectura y escritura en miembros de diferentes grupos étnicos, en grupos de edad distintos, en sectos diferentes, en clases socioeconómicas, etc. En realidad, una idea que quiero transmitirles también a lo largo de la ponencia, es que no hay un continuum de lectura y escritura que va del letrado al letrado, o del letrado al letrado, sino más bien lo que hay es una variedad de formas, de usar la lectura y la escritura y por lo tanto una pluralidad de literacidades. Bueno, con esta introducción quiero pasar a lo siguiente. Existen una serie de perspectivas para aproximarse a la lectura y la escritura o a la literacidad. Yo voy a mencionar dos perspectivas que conocemos más y una última que es la que yo voy a desarrollar en esta ponencia. Cuando pensamos en el uso de la literacidad en un contexto específico y para un propósito particular, ya no podemos reducirla a un conjunto de habilidades cognitivas que tienen que ser aprendidas mecánicamente. No podemos, por tanto, quedarnos solamente con una perspectiva cognitiva del estudio de la literacidad. Esta perspectiva cognitiva que conocemos todos nosotros, que sirve para materia pedagógica, cuando por ejemplo nos dicen que el chico lea primero el título y el título puede activar sus saberes previos y de repente leyendo el título puede entender mejor el texto, etc. Por otro lado, no podemos decir que la lectura y la escritura solo están en el papel, en el sentido de que son capturadas en formas de textos para ser analizadas. Entonces, tampoco podemos estudiar la literacidad desde una perspectiva meramente lingüística, yo soy lingüista, de codificación y descodificación de símbolos gráficos. Entonces, esa perspectiva textualista de diferenciar géneros sexuales o ver simplemente los productos hechos por los chicos o por los adultos o por los adolescentes no es suficiente. Entonces tenemos una tercera perspectiva, que es la perspectiva sociocultural, que es esta mirada que les voy a transmitir hoy día. Es una de tantas miradas, ¿no? Y creo yo que no es suficiente para entender todo el fenómeno, pero creo que aporta un poco más para poder entenderlo en su complejidad. Entonces tenemos una perspectiva más cognitiva, otra más lingüística o textualista y por último una perspectiva sociocultural, que es lo que les voy a contar un poco ahora. Cassani la ha denominado la perspectiva sociocultural de la lectura y la escritura, también se conoce como los nuevos estudios de literacidad. Entonces, como el uso de la literacidad o el uso de la lectura y la escritura es esencialmente social, no se localiza únicamente en la mente de las personas o en los textos leídos. Entonces, por un lado no podemos tener una perspectiva solamente cognitiva o solamente textualiza, sino que también la lectura y la escritura se localiza en la interacción interpersonal, es decir, en lo que la gente hace con los textos. Entonces, esta nueva mirada a lo que le interesa ver no es tanto el texto o el proceso cognitivo, sino lo que la gente hace con los textos. Y viendo solamente los textos no es suficiente. Al abarcar lo que las personas hacen con los textos y lo que esas formas significan para ellos, Ojo, son dos cosas, lo que la gente hace con los textos y lo que estas maneras significan para ellos, el sentido que tiene esto para la gente. Esta mirada social de la literacidad agrega la perspectiva de las prácticas, y esto lo vamos a ver con más detenimiento y con muchos ejemplos, agrega la perspectiva de las prácticas a los estudios de los textos, a partir de un marco en el que la lectura y la escritura son concebidas como actividades sociales situadas en el espacio entre el pensamiento y el texto. Es decir, entre el pensamiento y el texto hay cosas que la gente hace, ¿no es cierto?, en la interacción interpersonal. Entonces, vamos a decir primero que la literacidad siempre implica una manera de usar, ¿sí? Esa es una forma de entrar a la mirada sociocultural. La literacidad siempre implica una manera de usar la lectura y la escritura, además en el marco de un propósito social específico, ¿sí? Si nos fijamos más allá de los usos escolares de la lectura y la escritura, podemos darnos cuenta de que leer y escribir no son fines en sí mismos. Es decir, quizás en la escuela uno lee y escribe para leer y escribir, pero fuera de la escuela, ¿no es cierto?, leemos y escribimos para lograr objetivos sociales y prácticas culturales más amplios. Entonces, uno lee una receta de cocina, no para leer una receta de cocina, sino para cocinar, ¿no? Una práctica social es cocinar. Si vamos un poco más allá, cocinamos para sobrevivir, ¿no es cierto? Escribimos una carta para establecer un vínculo amical, entregamos una solicitud para ejercer un derecho ciudadano, leemos el periódico para informarnos, escribimos una lista para organizar nuestra vida, etc. Entonces, como les decía hace un rato, cocinar, establecer vínculos anuales, ejercer derechos ciudadanos, informarnos y organizar nuestra vida son prácticas sociales, que como tales están incluidas por ideas o creencias que construyen la realidad de diversas formas. Si situamos a la lectura y la escritura en contextos y motivaciones de uso más abarcadores, podemos afirmar que los textos que leemos y escribimos se insertan en las prácticas de nuestra vida y no al revés. Entonces el marco es las prácticas sociales de nuestra vida y ahí se insertan los textos. No es que las prácticas sociales están subordinadas a los textos y no al revés. Vamos a poner algunos ejemplos que son los siguientes. Si pensamos en la naturaleza localizada de la literacidad, no es difícil darnos cuenta de que esta cumple un rol en muchas actividades sociales. Entonces, la letra cumple un rol en muchas actividades sociales. Por ejemplo, algunas actividades sociales que están ahí, como el PowerPoint, ¿no? Acostar a un niño en una actividad social, establecer la comunicación con un familiar que está distante, jugar naipes como un pasatiempo o cartas, no sé cómo lo dicen aquí, buscar información sobre un lugar turístico, por ejemplo, armar un juguete electrónico, reflexionar sobre los buenos y malos actos al finalizar el día, etc. Entonces, todas estas actividades constituyen eventos letrados potenciales o actividades letradas, ¿no es cierto? Porque si se pueden imaginar, en cada una de estas actividades está presente la letra, ¿no? Son actividades letradas, ¿no? Porque en cada una de ellas la letra podría estar cumpliendo un rol importante. Entonces podría estar cumpliendo un rol ya sea en la forma de un cuento, por ejemplo, una carta, un cuento, utilizo un cuento para acostar a un niño, utilizo una carta para comunicarme con un familiar que está distante, un registro de los puntajes ganados, por ejemplo, para jugar naipes, utilizo páginas en internet para buscar un lugar turístico que me interesa, utilizo un manual de instrucciones para armar un juguete electrónico, utilizo la Biblia para reflexionar sobre los buenos y malos artes al finalizar el día. Entonces, esa es un poco la idea. Sin embargo, entonces, no podemos quedarnos solamente con la actividad social en donde está presente la literacidad, la actividad social es esta actividad donde está presente la letra, y tampoco podemos quedarnos solamente con los textos, como productos utilizados en estas actividades. Entonces, tenemos la actividad social, por ejemplo, acostar a un niño, Y el texto que es el cuento, estas dos cosas, ¿no? El evento letrado y el texto. Aquí falta algo, ¿no? Y ese algo que falta es lo que hacemos con los textos. ¿Sí? Entonces, un concepto clave para esta perspectiva, aquel que va a crear el puente entre las actividades y los textos, es el de práctica letrada. ¿Ya? Práctica letrada es aquello que hacemos con los textos. Entonces, algunos han definido la práctica letrada como las formas culturales generales de uso de la lengua escrita o en términos más sencillos para poder entenderlo de manera más clara, las prácticas letradas son las maneras de leer y escribir. Simplemente eso, vamos a poner ejemplos, maneras de leer y escribir. ¿A qué nos referimos con esto de las maneras de leer y escribir? Vamos a poner algunos ejemplos, vamos a retomar algunos ejemplos anteriores. Imaginémonos la lectura de un cuento para acostar a un niño, ¿no es cierto? Es un evento muy común, muy común no en todas partes, muy común en muchos hogares de ciertos sectores sociales, pero por ejemplo en las zonas rurales de mi país donde yo he hecho mucho trabajo de campo no es común leer un cuento a un niño antes de acostarse. En todo caso, se cuentan cuentos oralmente, pero no necesariamente antes de que el niño se vaya a dormir. Entonces, imaginémonos acostar a un niño, ¿no? Decimos que puede implicar la lectura de un cuento, ¿no? Y esta lectura del cuento puede hacerse de muchas maneras, ¿ya? Vamos a hablar de una manera en particular. Imaginemos que mientras se va leyendo el cuento, la madre lee el cuento al hijo, ¿no? La madre interrumpe constantemente su lectura con el fin de hacerle preguntas de respuestas cerradas al niño. Entonces le dice cosas como, ¿qué hizo Valentín con el dinosaurio? Entonces el niño le responde. O le dice cosas como, ¿qué cosa es esto? Si es muy chiquito, por ejemplo, ¿qué es esto? Y entonces el niño le dice un pato. Además son preguntas cuya respuesta la madre ya sabe. Y eso no es universal, vuelvo a repetir. O sea, son formas que están enraizadas en contextos culturales específicos. Entonces, cuando el niño no contesta correctamente, la madre lo corrige y le da la respuesta esperada. La madre enfatiza las preguntas de información de respuesta única, que además ya son conocidas entre mano por ella, como estoy diciendo, y no aquellas en las que el niño puede comentar libremente el contenido del cuento sobre la base de su experiencia. Entonces, esa es una forma. Acá estoy relatando una serie de prácticas letradas. Entonces, si tenemos una actividad como es la de acostar a un niño, tenemos un texto que es un cuento, y la lectura de un cuento en una actividad que tiene que ver con acostar a un niño puede hacerse de diversas maneras, esa es una manera, de repente a nosotros nos puede parecer normal, nos puede parecer que así se tiene que hacer, pero no necesariamente, yo podría comentar otras maneras que de repente nos pueden parecer raras, entonces quiero transmitirles esta idea de que las maneras en que la gente se aproxima a los textos están enraizadas en lo cultural y tienen sentido para la gente, Entonces hay cosas que yo hago que tienen sentido para mí, pero hay cosas que yo veía, por ejemplo, en comunidades campesinas que tienen sentido para la gente, pero que para mí no tienen sentido. Entonces un poco la idea es darnos cuenta que podemos aproximarnos a ese sentido de los otros, por más de que no corresponde eso con mis maneras de hacer las cosas. Ese es un ejemplo. A ver, otro ejemplo. Por ejemplo, buscar en internet información sobre un lugar turístico. Entonces, imaginemos que una persona que quiere buscar información en internet sobre un lugar turístico lo hace, y esto tiene que ver con las cosas que decía Rosana ayer, lo hace colocando una palabra clave en el buscador, clicando alguna de las entradas que aparecen en la pantalla, tratando de entender el registro escrito a partir de lo visual, y no al revés, y saltando de página a página para aprender la información de una forma multimodal, hipertextual, como decía ella, y no lineal. Luego de revisar la información y de convencerse de que se trata del lugar que quiere visitar, la persona decide hacer una reserva de hotel con su tarjeta de crédito, con un procedimiento que implica clicar en varios links consecutivos. Esta persona considera que visitar una agencia de turismo personalmente es perder el tiempo, Son maneras de hacer las cosas. Yo recuerdo un estudio que se hizo en Ayacucho, en esta zona que se planteó en el Perú, una zona donde fue, digamos, el Tendré Luminoso estuvo ahí de manera más fuerte. Un estudio donde se investigaron las maneras en que los chicos, adolescentes, chateaban en Ayacucho, porque ahora hay un boom de los lugares de internet públicos en el Perú y en Calcina hay un sitio para usar el internet. Entonces, las maneras de que los chicos utilizaban el chat era bien interesante, porque sobre todo utilizaban el chat para conocer a otros adolescentes de otras partes del mundo, ¿no? Y lo que hacían era inventarse una identidad, ¿no? Y lo interesante era que no se inventaban cualquiera, sino que, por ejemplo, las chicas, cuando tenían que describirse, ¿no?, para que los chicos de otros lugares nos conocieran, decían, bueno, yo soy alta, soy rubia, ¿no?, soy blanca, ¿no?, etc. entonces jugaban este juego con la otra persona hasta que llegaba el punto en que ya tenían que conocer a la persona y entonces a veces algunos retrocedían y comenzaban el juego con otros o había casos en que realmente conocían a la persona y luego después de hacer esto conversaban con sus amigos de ayacucho y me dijo esto ni lo otro y yo dije que era así hasta entonces obviamente de repente a nosotros nos puede parecer eso raro si lo vemos así de lejos pero qué sentido tiene esto pero para ellos tenía mucho sentido, sobre todo haber sido un lugar muy cerrado, adolescentes que tuvieron toque de queda durante todas sus adolescencias de las 5 de la tarde. Y fue esta cuestión de proyectar sus deseos, los deseos que tienen que ver con estereotipos raciales y discriminación, etc. Ahora, un tercer ejemplo que tiene que ver con leer la Biblia en familia. A mí me pareció interesante, creo que una forma de entender las prácticas letradas es darse cuenta, por ejemplo, cómo se utiliza un texto en dos lugares distintos. y yo observaba cómo en la escuela leían la Biblia, pero no la leían mucho, pero en todo caso a veces la leían, cómo en la escuela leían la Biblia y cómo en los hogares se leía la Biblia. Entonces tenemos el mismo texto, pero las cosas que se hacen con el texto y las maneras de interactuar en torno al texto son fundamentalmente distintas, en instituciones distintas. Entonces, la lectura de la Biblia en familia, antes de empezar a cenar, puede hacerse de maneras específicas. Quizás se vea como natural que siempre sea el padre el que lee el pasaje bíblico a los otros miembros de la familia. Estoy describiendo una posible forma. Luego de que se lee el pasaje, cada miembro de la familia trata de articular brevemente lo leído con sus experiencias del día y reflexiona verbalmente sobre sus buenos y malos actos. Luego, el padre evoca un versículo bíblico y todos lo repiten en coro, bajo la consigna de que se lo aprendan de memoria. Aunque la cena empieza con la lectura de la Biblia, todos saben que está prohibido leer o escribir cualquier otra cosa a la hora de inserir los alimentos. Entonces, son formas que pueden ser parte de la vida de muchas personas y que a alguna gente, si no está en contacto con la Biblia, le puede parecer raro. Por ejemplo, yo he sido en una comunidad campesina mucho tiempo donde había mucha población evangélica y una de las prácticas letradas que desarrollaba la gente era memorizar versículos bíblicos como locos. que se tenían en la cabeza como 500 versículos bíblicos de memoria, entonces yo decía, pero qué absurdo, ¿para qué hacen esto? Pero después cuando comienzas a entender el sentido que tiene esto para la gente, comienzas a darte cuenta que efectivamente tiene una significatividad, entonces hay toda una explicación que tiene que ver con el fin del mundo, con que se van a llevar la Biblia, entonces no te acuerdas lo que tienes en tu cabeza, etcétera, etcétera, mil cosas. Entonces la idea es que nosotros hacemos cosas con la lectura y la escritura porque tiene sentido para nosotros, O sea, detrás hay un sentido, no es una cosa simplemente técnica. Bueno, entonces todas estas maneras de leer y escribir podrían configurar prácticas letradas coherentes tanto en la vida de las personas aludidas hace un rato como en la de grupos sociales determinados. Vale decir que se trataría de maneras regulares en que la gente actúa en muchos eventos letrados dentro de contextos específicos. El conjunto de prácticas letradas articuladas entre sí, que pueden asociarse a un contexto institucional específico, como la escuela, la familia, el trabajo, la iglesia, la comunidad, etc., se conoce como literacidad. La literacidad es el conjunto de prácticas letradas, maneras de leer y escribir, que se repiten constantemente como parte de un contexto específico. Es en ese sentido que podemos hablar de la existencia de múltiples literacidades, cada una de las cuales contaría con maneras de leer y escribir específicas. Ahora bien, estas maneras aceptadas y recurrentes de aproximarse a la lectura y la escritura en eventos letrados específicos, en actividades específicas, es decir, estas prácticas, estas maneras, involucran valores, actitudes, sentimientos y relaciones sociales que son procesos internos al individuo y que no son siempre observables. Eso es lo que les decía hace un rato sobre el sentido. O sea, la gente hace las cosas de una manera porque tiene sentido para ellos y porque ese sentido se los da esos valores, esas creencias, esas actitudes que están detrás de esas maneras de hacer las cosas. Entonces se trata de maneras de leer y escribir que articulan construcciones particulares de la realidad y que solo tienen sentido en el marco de eso. Si pensamos, por ejemplo, en el evento letrado de acostar a un niño, Volviendo al ejemplo anterior, podemos pensar que la forma en que la madre se aproxima a la lectura del cuento se inscribe en prácticas sociales más grandes, más amplias, que se asocian, por ejemplo, con construcciones sociales sobre la crianza, es decir, tiene que ver con lo que la madre cree que es la crianza, con cómo debe ella criar a un hijo. Se vincula con la socialización del niño, con la concepción que ella tiene sobre la letra, con lo que ella cree sobre el aprendizaje y sobre la adquisición del conocimiento. La lectura de la Biblia, por ejemplo, que es otro de los ejemplos que pusimos, supone una manera de comprender los roles de género en el hogar, el padre que leía, por ejemplo, también tiene que ver con cómo se concibe la familia, la misión en la vida, la moralidad, lo sagrado, etc. Entonces hay una serie de creencias, de valores que están detrás de estas maneras de hacer las cosas, es un poco la idea fuerte. Finalmente, la lectura sobre un lugar turístico en Internet se inscribe en ideas sobre la búsqueda de información en nuestros tiempos, sobre la efectividad de lo visual versus lo puramente verbal, sobre la organización de la vida, el funcionamiento del mercado hoy en día, etc. Como hay prácticas sociales que se insertan en prácticas sociales más amplias, podemos hablar de una multiplicidad de prácticas sociales que se sitúan en distintos niveles. Así, por ejemplo, la lectura del cuento al niño, ¿no es cierto? Se lee el cuento. ¿Para qué se lee el cuento? Para enseñar al niño una serie de cosas. Hay una práctica social más allá de leer el cuento, que es la práctica social de enseñar al niño, que tiene que ver con todo esto de lo que el niño debería aprender. Y a su vez, estas creencias sobre el aprendizaje se enmarcan en una práctica social más grande que tiene que ver con lo que significa socializar a un niño, se está socializando a un niño. Entonces, se le enseña, se le cuenta un cuento, se le enseña cosas y al enseñarle se socializa al niño. Entonces, cuando hacemos referencia a una práctica letrada, hacemos alusión a todo este paquete, no solo a técnicas observables vinculadas a la lectura y la escritura. Entonces, la lectura y la escritura no son solamente cuestiones técnicas, porque en maneras de leer y escribir hay detrás una serie de valores, de creencias, de actitudes, etc. Ahora, quiero decir unas cuantas cosas sobre la cuestión de las habilidades. Como la lectura y la escritura son prácticas sociales situadas e involucran maneras diversas de leer y escribir, podemos decir que son estas maneras o estas prácticas las que van a generar habilidades o destrezas en las personas. Y como los usos son múltiples, las destrezas también lo serán. En otras palabras, estas múltiples cosas que la gente hace con los textos, de acuerdo con el contexto sociocultural y con el propósito en los que estos están inscritos, generan también múltiples habilidades con relación a los letrados. Por lo tanto, ya no podemos hablar de las consecuencias de la lectura y la escritura en abstracto, porque no existen las consecuencias, sino más bien deberíamos hablar de consecuencias diversas que se derivan de la forma en que ésta se utiliza en actividades específicas. En ese sentido, es importante reconocer que leer y escribir no supone una habilidad universal. Así, por ejemplo, si un niño está acostumbrado a leer la Biblia para memorizar versículos bíblicos en el orden en el que estos aparecen, pues entonces adquirirá habilidades de memorización particulares. Si cuando lee la Biblia en su casa, todo el tiempo relaciona lo que lee con sus experiencias personales de vida, pues entonces actividad habilidades vinculadas con relacionar el contenido textual con la realidad extra textual. Y si al leer la Biblia se le exige permanentemente que conteste preguntas de información puntual sobre el texto, como por ejemplo se lee la Biblia en la escuela y luego el maestro dice, a ver, Juanito, ¿qué le dijo Dios a Noé? ¿No es cierto? Entonces actividades expresas relacionadas con la capacidad de identificar información de este tipo en los textos. Entonces, quiero transmitirles esta relación que hay entre maneras de usar, es decir, las prácticas letradas, maneras de usar la lectura y las habilidades que se van a generar en la gente. Y como hay diversas maneras de usar, las habilidades también serán diversas. Y es interesante porque, por ejemplo, en las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales, no solamente hay que fijarnos en los textos. De repente los textos son más bonitos, son más contextualizados, más cercanos a los chicos, pero no solamente hay que fijarse en los textos, sino lo que se pide que el chico haga con los textos. Esas son las prácticas. Y hay muchas. Y lo que se pide en los exámenes, esas son unas cosas nomás. Podrían pedirse más cosas. Por lo tanto, saber codificar y descodificar símbolos gráficos no implica necesariamente dominar las diversas maneras en las que uno puede aproximarse a la lectura y la escritura. Uno puede ser bueno haciendo algunas cosas. Por ejemplo, yo puedo ser buena leyendo un acta, no sé buena en esto, pero algunas personas pueden ser buenas leyendo un acta en una asamblea indígena en el Perú o discutiendo cuadros estadísticos sobre la nutrición infantil en una reunión de científicos. y no tan bueno, por ejemplo, uno no puede ser tan bueno haciendo otras cosas, leyendo un ensayo académico o rellenando un formulario para sacar una visa, por ejemplo. Entonces, por lo tanto es importante reconocer que las habilidades letradas no son únicas, universales y neutrales, sino que se generan a partir de usos diversos con la lectura y la escritura y por eso mismo se van desarrollando toda la vida. Ahora, hay un punto importante a considerar también que tiene que ver con este tema de las instituciones. Es importante enfatizar que los textos también están regulados socialmente en el marco de ciertas instituciones. La escuela, por ejemplo, favorece ciertas prácticas letradas que además construye como las más legítimas. Estas maneras escolares de aproximarse a los letrados responden a valores que están implícitos en esa institución. Hace un rato decíamos, ¿no? Las maneras de usar a leer la escritura responde a una serie de creencias, de valores, sobre el conocimiento, sobre el aprendizaje, sobre la vida en general, etcétera, etcétera. Entonces, las maneras en que se usa la lectura y la escritura en la escuela también responde a algo. O sea, no se usa así la lectura y la escritura, que solamente es una manera, estamos diciendo, porque sí, sino porque hay una serie de ideas vinculadas con la necesidad de desarrollar un pensamiento abstracto, objetivo, lógico, racional, ¿no? Entonces, tiene que ver con ese mito de la objetividad y su manera de conseguir el conocimiento, esta visión que ha denominado, que ha dominado el pensamiento occidental desde hace varios siglos y que ha penetrado la institución escolar como la única perspectiva científica de usar el lenguaje. Entonces, estos valores, estas ideas sobre el conocimiento, están en la base de prácticas lectoras escolares que enfatizan, por ejemplo, preguntas de respuesta única, la búsqueda de la idea principal e ideas secundarias, la recuperación de inferencias, el ordenamiento de información, entre otras cosas. Y estos valores sobre el conocimiento científico están también en la base de prácticas de escritura en la escuela, que se caracterizan por la descontextualización y el alto grado de explicitud o explicitez en la producción de textos. Entonces, por ejemplo, si estamos en la escuela y contamos una historia o los chicos leen una historia y después tienen que contestar preguntas de comprensión de texto, entonces una pregunta es ¿quiénes fueron al paseo? en mi historia del texto y entonces Juanito escribe, Juan y Pedro y el profesor le dice está mal porque tienes que poner Juan y Pedro fueron al paseo por ejemplo, o sea el niño sabe perfectamente codificar y escodificar símbolos gráficos, pero hay una manera de leer y escribir en este caso de escribir que tiene que ver con ser explícito no dejar sentado no asumir cosas por el contexto que tiene que hablar por sí solo en la escuela. Entonces, son unas maneras específicas escolares y lo que quiero transmitirles es que estas son maneras que no necesariamente son las mejores, son maneras escolares y hay maneras que también se desarrollan fuera de la escuela que le da sentido a mucha gente y que a veces la escuela no considera. Entonces, por decirlo de otra manera, estas creencias y valores reproducidas en la escuela han hecho posible que en esta institución se desarrollen estas prácticas letradas y no otras. Prácticas letradas, vale la pena decir, que producen a veces un distanciamiento entre el sujeto que lee o escribe el texto y el texto mismo y que asumen a veces una rígida dicotomía entre lo escrito y otras modalidades sensoriales, entre las cuales se encuentra el plano oral. Ahora, quiero decir algunas cosas, además sobre la base de la experiencia en comunidades campesinas, sobre la socialización con el lenguaje. La literacidad, las maneras de usar la lectura y la escritura involucran maneras de usar el lenguaje. Diferentes literacidades involucran diferentes maneras. Lo interesante de todo esto es que las prácticas letradas escolares involucran una habilidad con el lenguaje que en muchos hogares se adquiere muy temprano y que es fundamental para tener éxito en el contexto escolar. Ahora, no se trata de que haya niños que carecen de habilidades para usar su primera lengua, pues sabemos que a menos de que tengan alguna patología, todos adquieren una competencia lingüística a cabalidad. Se trata más bien de usos de lenguaje, usos discursivos específicos que preparan a los niños para que se desempeñen bien cuando entran a la escuela. Entonces, es importante mencionar que estos usos discursivos específicos que generan una ventaja en la escuela, se refieren a habilidades para descontextualizar y realizar discursos explícitos. Así, por ejemplo, existen muchos niños de tres años que cuentan historias que se parecen a reportes típicamente escolares. A pesar de que muchos de ellos todavía no han aprendido a codificar y descodificar símbolos gráficos, pueden incluso simular oralmente la lectura de libros como si realmente estuvieran leyendo. O sea, hay niños en la etapa preescolar, niños de contextos socioeconómicamente acomodados, de ciertos sectores sociales, que todavía no saben codificar y descodificar, pero saben hacer una serie de cosas que luego les va a servir para poder leer y escribir de la forma en que se promueve en la escuela. Entonces, por ejemplo, esta idea de que hay niños que cuentan cuentos como si estuvieran leyendo, no saben leer, ¿no es cierto? Pero la prosodia que utilizan, el ritmo, refleja como si estuvieran leyendo un escrito. O, por ejemplo, estas capacidades, no voy a ahondar mucho en esto porque esto es toda una charla, otra charla, ¿no? Pero esta capacidad que tienen los niños de distanciarse con ellos mismos a la hora de contar historias. Por ejemplo, chicos que dicen, ¿no? Imagínense una niña que se llama Raquel, ¿no? Entonces la niña comienza a contar una historia y dice, había una niña que se llamaba Raquel, ella es Raquel también, ¿no? Había una niña que se llamaba Raquel y un día se fue con su mamá, su mamá está ahí y Raquel está ahí, ella está tomando distancia de ella misma y está contando una historia, ¿no? Que refleja una serie de convenciones de la cultura espiritual escolar, ¿no? Hay niños, por ejemplo, en las comunidades campesinas donde yo estuve que no cuentan así, ¿no? O sea, las historias se cuentan diferente, son historias más conversacionales, historias que surgen de conversaciones, tienes que ver más contradicciones orales. Entonces, inclusive, el concepto de narración es diferente en la escuela y en otros contextos. O sea, lo que nosotros asumimos como una narración, y a veces tenemos en la cabeza una narración escolar, no es el único tipo de narración que puede existir. Hay maneras de narrar muy distintas. Entonces, quiero comenzar a partir de esto, vamos a poner más ejemplos, hablar de este tema de lengua e identidad y quiero transmitirles cómo entiendo yo, no lengua, sino lectura, escritura e identidad, ¿no? Literacidad e identidad. Quiero transmitirles cómo entiendo yo este tema de la identidad. Voy a enmarcar primero las ideas anteriores que acabo de decir sobre la socialización con el lenguaje en la distinción entre la socialización primaria y la socialización secundaria de las personas, para que esto nos lleve más adelante a discutir la relación entre literacidad e identidad. Entonces, como sabemos, la socialización primaria, ustedes probablemente lo saben, es aquella que la gente adquiere temprano en la vida como miembros de familias particulares dentro de sus ambientes socioculturales. La socialización primaria involucra nuestra primera identidad social, pues forma nuestras primeras asunciones de quiénes somos y qué tipo de cosas hace, valora y cree gente como nosotros cuando no estamos en público. Por otro lado, sabemos también que la socialización secundaria implica lo que la gente hace como parte de grupos e instituciones locales, estatales y nacionales que están fuera del hogar y de la socialización entre parientes. Por ejemplo, la socialización en iglesias, en oficinas, en escuelas, en pandillas, etc. Ahora bien, la socialización primaria y secundaria involucran maneras de usar el lenguaje en torno a los letrados, que están en el marco de maneras de pensar, valorar y comportarse. Como hemos visto en los ejemplos, muchos grupos sociales filtran aspectos del discurso secundario valorado, como el de la escuela, en la socialización de sus hijos, para darle ventaja a estos en la adquisición de estos discursos secundarios. Voy a poner un ejemplo ahora para que lo vean. En este sentido, en algunos casos, los discursos secundarios pueden ser más o menos compatibles con los discursos primarios de diferentes grupos sociales y esto constituye para los niños una ventaja. Así que, ¿qué más quiero decir? Que muchos padres socializan a sus hijos de maneras muy cercanas a las maneras escolares de usar el lenguaje, ¿no? Y eso se va a marcar después en maneras de usar la letra, ¿ya? Esto no pasa con niños de contextos socioculturales más hegemónicos, que se socializan con el lenguaje de formas muy diferentes. Muchos niños son socializados participando en interacciones verbales muy diferentes a las que se promueven en la escuela y por tanto en ciertas perspectivas y valores también muy distintas a las de esta institución. Entonces, por ejemplo, me pongo un ejemplo, seguramente los que tienen hijos pueden sintonizar con esto. Esta estructura muy típicamente escolar de la intervención, la respuesta y la evaluación. Cuando se dice al niño, Juanito, ¿qué es esto? Entonces Juanito dice una mesa, entonces la profesora dice, muy bien, Juanito. Esto es muy típico también en ciertos hogares. Y luego eso se traspasa a la interacción que se da en torno a lo letrado. Entonces, por ejemplo, se lee cuentos a los chicos antes de acostarse, se les dice, ¿qué es esto, Pepito? Entonces Pepito dice un pato y entonces la mamá dice muy bien Pepito. Bueno, esto se da también en la escuela en torno a los letrados, sobre todo en los primeros grados. O por ejemplo, este asunto de desplegar habilidades en público y alabar al niño porque está desplegando sus habilidades en público. Le sonará a ustedes, pero viene la tía María y entonces le dice al chiquito, a ver Pepito, cuéntale a tu tía, cuéntale del 1 al 10 en francés lo que has aprendido, Cántame esta canción, a ver, cuéntale lo que sabes para que vea, ¿no? Si el niño cuenta sabías en francés y entonces todo el mundo dice bravo, bravo, bravo y alaba al niño. Bueno, eso, que también pasa en la escuela, ¿no? Porque el niño lee y luego se le saca al frente, a ver, muestra lo que sabes, ¿no? Y se premia, ¿no? Esas cosas son culturales, están enraizadas en un contexto cultural. En muchos contextos culturales no se preguntan a los niños preguntas para las cuales el adulto ya sabe la respuesta. Es como obvio, es como tonto. O no se alaba a los niños cuando desplían habilidades de esa misma manera como nosotros algunos estamos acostumbrados a hacer. Entonces, por ejemplo, en algunos contextos culturales, las preguntas que se hacen a los niños son más de tipo analógico. No tanto se les dice qué es esto, y el adulto ya sabe lo que es porque lo está mirando, sino por ejemplo se les pregunta qué se parece esto. Se desarrolla un saber mucho más analógico que muchas veces la escuela no rescata. El otro día, por ejemplo, tengo un hijo menor, tiene dos años, entonces estaba sentado en la cocina y estaba comiendo cereal. Entonces yo entro y obviamente veo que está comiendo cereal, y entonces le digo, Santiago, hola, ¿qué estás comiendo? Dos años, ¿no? Entonces me mira, voltea así medio molesto, y me dice, una manzana. Entonces tiene dos años. claro ahí oa una persona de repente no le hace mucho no le cuestiona mucho el asunto pero lo que está haciendo este niño es interpelando esta práctica no es cierto de uso del lenguaje esta práctica de interacción que es bastante absurda no porque como diciendo que monja eres mamá no estás viendo que estoy comiendo cereal para que me lo preguntas no entonces claro este niño que no bueno ya está desarrollando capacidades de ironizar desde temprana edad digamos que no ha internalizado esta práctica de uso con el lenguaje como algo normal natural universal no es natural universal es propio de ciertos contextos culturales lo que les quiero transmitir es que hay maneras de usar el lenguaje que luego van a estar con maneras de leer y escribir y hay ciertos ciertos hogares que tienen niños que luego van a hacer un puente muy fácil con la escuela y otros no no niños que narran de manera diferente que son lenguaje de manera diferente entonces esto por eso lo he puesto en en la parte de identidad, tiene como consecuencia conflictos identitarios, sobre todo porque los maestros asumen que la única forma válida es la escolar y no reconocen lo que traen niños de otros contextos multiculturales a la escuela, que de hecho traen muchas cosas. Yo escuché, por ejemplo, hace un tiempo, con alguna bronca, a una persona especialista en educación en el Perú, y además que es muy mediático y sale mucho en la prensa y en los medios, que decía, los niños de zonas rurales de nuestro país nacen a los cinco años. Y es muy fuerte, porque es esta idea de que lo que les da la escuela es lo único que tienen como si fueran un papel en blanco y tienen muchas cosas muchas desarrollan muchas prácticas orales y también letradas en muchos contextos que hacen que desarrollen muchas habilidades específicas muy diferentes a las habilidades que pretende desarrollar la escuela ahora más allá de vincular lo letrado con el desarrollo de las identidades durante la socialización primaria de las personas, podemos decir que en general en las prácticas letradas se inscriben las identidades de las personas, pues estas desarrollan maneras de leer y escribir de acuerdo a cómo quieren identificarse como miembros de diversos grupos sociales e instituciones. Entonces habíamos dicho que por ejemplo un niño que se socializa con los letrados de una manera en su selección primaria sabe que gente como yo hace este tipo de cosas con la lectura. Ahora, en la supervisión secundaria, por ejemplo, podemos decir que un burócrata puede construir su identidad de burócrata desde una serie de prácticas de lectura y escritura de documentos y en el marco de esta ideología de papelito mando. Algunos adolescentes, por ejemplo, y vamos a poner un ejemplo más amplio en lo que sigue, escriben canciones y cartas para interactuar entre ellos de maneras específicas y así se posicionan como miembros de grupos sociales particulares. Los académicos de una universidad, por ejemplo, saben que su identidad como tales se desarrolla en parte por la forma como construyen conocimientos a partir de todo lo que implica esta literacidad más académica. Por lo tanto, a través de la lectura y la escritura, las personas le dan sentido a sus vidas y a cómo quieren proyectar su identidad en diversas situaciones. Además, dominar cierto tipo de literacidad, por ejemplo la literacidad de niños de hogares hegemónicos, la literacidad burocrática, la literacidad de adolescentes o la literacidad académica, puede definir quién es un miembro interno del grupo y quién es más bien externo a él. Y esto porque el uso de lo letrado es siempre parte de formas de comportarse, de valorar, de sentir y de creer que definen a grupos sociales particulares. De hecho, la lectura y la escritura están en el corazón de la búsqueda de significado e identidad. Aquí me quiero detener un momento y colocar dos ejemplos que puedan ilustrar cómo la gente utiliza lo letrado a través de prácticas, es decir, a través de maneras de usar la lectura y la escritura para darle sentido a su vida y para proyectar quiénes son. Como veremos, un importante componente de la literacidad es su aspecto social, es decir, su lugar en la telaraña de actividades que estructuran las relaciones íntimas de las personas. Aquí es importante una distinción que de repente han escuchado entre prácticas vernáculas, prácticas letradas vernáculas y prácticas letradas oficiales o dominantes. Mientras que las prácticas oficiales o dominantes son aquellas reguladas por instituciones, o sea, yo no puedo escribir una sola institución como me da la gana, porque si no, no reciben solicitud en una institución específica. Las prácticas vernáculas son las que surgen de las inquietudes y necesidades de la gente y por tanto están más cercanas a las vidas emotivas de las personas. Entonces, las prácticas letradas vernáculas, no estamos queriendo decir lenguas vernáculas, sino maneras de usar la lectiva y la escritura que no están reguladas por instituciones y que responden a inquietudes ni necesidades propias. Entonces, esas prácticas letradas vernáculas corresponden de manera más directa con necesidades locales y no institucionales. Voy a poner un par de ejemplos para poder apreciar de manera más concreta esto de las prácticas, o sea, esto que la gente hace con la lectura y la escritura. Y además voy a poner dos ejemplos a propósito que no son ejemplos escolares, o sea, que revelan maneras de usar la lectura y la escritura que no son las maneras escolares, Y que son maneras muy ricas y además maneras que le dan sentido a la gente que está desarrollando esto. Entonces, vamos a poner un ejemplo sobre el uso de la lectura y la escritura por parte de adolescentes. Esto no lo he hecho yo, es una investigación de afroamericanos en Filadelfia, en Estados Unidos. Imaginemos un grupo de adolescentes que además rinde pésimo en la escuela. Un grupo de adolescentes que asume la literacidad como significados y expresiones de experiencia que se negocian en el contexto de la interacción social. Para estos chicos, la literacidad ocurre en el contexto de la interacción cara a cara, no como un texto descontextualizado que supone una audiencia justicia. Además, la literacidad para ellos supone casi siempre una actividad social. Por ejemplo, escriben cartas, canciones o poemas y se las intercambian en los lockers o en las carpetas de las escuelas. Los adolescentes escriben poesías, canciones o cartas y esto se comparte entre todos, sobre todo oralmente. En este caso cada uno lee sus textos, o sea, lo que se hace es que se reúnen entre todos, leen sus textos en voz alta por turnos y luego los otros ofrecen retroalimentación en la forma de un comentario. Este evento, que es un evento letrado, es una actividad donde cumple un rol la letra, Este evento colaborativo constituye un tipo de performance en el que la audiencia del texto está presente. En este caso, el significado no es una función de la forma, sino del proceso de colaboración. Además, a diferencia de lo que ocurre en la escuela, esta performance de los textos ocurre en cualquier punto del proceso de elaboración del borrador. Y la retroalimentación por parte de los oyentes se da durante la lectura de los mismos y no luego de que ellos hayan tenido el borrador. Así, por ejemplo, componen rap, ¿no? Componen rap en escritura y luego actúan el rap a forma de ensayo, logrando de esta manera que en este proceso se le dé forma al texto. Se trata de la colaboración entre autor y audiencia en el proceso de creación de un texto. Entonces, la performance, la colaboración son componentes de los procesos de lectura y escritura vernácula. Además, los adolescentes coleccionan, archivan y hacen diversos tipos de artefactos a través de textos escritos que ellos mismos realizan o que pertenecen a otros. También coleccionan textos de revistas, periódicos, tarjetas, libros y antologías, y estas colecciones se archivan en libros, en folders, en sobres, en cajones, etc. Los adolescentes buscan cambiar las experiencias a través de la literacidad. Intentan actuar sobre la experiencia creando formas alternativas a través de sus textos. Leen y escriben cuando están aburridos o no salen para entretenerse, para llenar su tiempo, para cambiar la dimensión temporal de la experiencia trayendo el pasado al presente. Por ejemplo, una chica decía, estoy aburrida, no tengo nada que hacer, entonces voy a escribir las cosas lindas que me pasaron antes para poder traer al presente lo que me pasó antes. Leen y escriben para cambiar la forma de las relaciones sociales y abrir camino a la conversación íntima. En ese sentido, el uso de la literacidad puede transformar la calidad de la experiencia al volverla otra cosa. La literacidad para estos chicos es texto, pero también es acto. Los adolescentes perciben la literacidad como poderoso, porque puede alterar la experiencia en una variedad de formas. Para ellos, leer, escribir, pensar, hablar y sentir son actividades interconectadas y saben que la literacidad es transformadora y vehículo para lograr cultura. Como vemos, se trata de prácticas vernáculas que están asociadas directamente con la cultura y que no son ni propias de una élite ni parte de estándares uniformes e inflexibles de instituciones. Como comentaremos más adelante, lo interesante es darnos cuenta que mientras que en la escuela estas prácticas vernáculas se ven como desviantes o no estándares, son sumamente significativas para la gente que las desarrolla. Todos estos elementos que acabo de mencionar aquí nos ayudan a asumir la diversidad de prácticas letradas existentes y por ende la pluralidad de la literacidad. Algunos desafíos, tampoco son verdades absolutas, simplemente es para hacernos reflexionar. Esto también significa que deberíamos repensar las tipologías textuales, pues a veces la clasificación es un poco artificial y es difícil saber a qué se refiere cada categoría. Si seguimos con la línea argumentativa anterior, vemos que un mismo texto puede ser leído de distintas maneras a partir de prácticas letradas diferentes. Esto no solo significa que un tipo particular de texto, como la Biblia, un diario, una carta o un poema, no tiene un significado autónomo e independiente de su contexto de uso social, sino que tampoco puede ser usado como base para asignarle funciones específicas dentro de la línea de las clasificaciones textuales clásicas. Y esto porque leer o escribir cualquier texto, sobre todo en contextos no oficiales, puede cumplir muchas funciones debido al hecho de que la gente se apropia de los textos para fines particulares. Esto nos lleva nuevamente al concepto de liderazgo vernácula, aquellas prácticas letradas que tienen su origen en la vida cotidiana de la gente y que no están reguladas por las reglas formales y procedimientos de instituciones sociales dominantes. No se trata tanto de productos textuales no oficiales, sino de maneras de aproximarse a cualquier texto desde necesidades que no han sido impuestas por instituciones diversas. Así, por ejemplo, una persona podría leer la Biblia de formas no dictaminadas por la iglesia, o quizás un texto literario de formas no dictaminadas por la escuela. Lo importante no es tanto clasificar al texto de forma descontextualizada, sino preguntarse por cómo la gente hace uso del texto desde prácticas propias que reflejan patrones culturales particulares. De esta perspectiva, por ejemplo, una serie de recetas de cocina, que es un texto supuestamente tipo funcional, podría leerse con fines de entretenimiento y quizás un texto literario como un cuento con propósitos más instrumentales. Ahora, otro punto. A pesar de que la escuela se ha ido transformando y ha ido reformulando una visión tradicional de la enseñanza de la lectura y escritura, sigue existiendo una brecha entre la forma en que enseñamos lectura y escritura en la escuela y el conjunto sofisticado de prácticas que los estudiantes usan fuera de la escuela. Más aún, sigue existiendo un modelo de susitario de lo letrado, en el que las prácticas letradas vernáculas no equivalen realmente a leer y a escribir, en todo el sentido de la palabra o en el mejor de los casos, son concebidas como inferiores a las escolares. Pero ya hemos señalado que leer no es solo leer libros, ni tampoco hacer con los libros lo que se nos pide en la escuela. Por poner un solo ejemplo, podemos constatar que a partir de los juegos de video y del internet, los jóvenes de hoy desarrollan un conjunto de nuevas habilidades a partir de nuevas prácticas de lectura y escritura que implican el uso de la lengua escrita de manera integral, como parte de una variedad de sistemas semióticos sin base sexual. La diferencia entre las habilidades que promueve la escuela y las que los estudiantes desarrollan con mayor motivación fuera de ellas, explica por qué muchos de los cuales no rinden bien en el sistema escolar, si lo hacen muy bien fuera de esta institución. Lo más probable es que como profesores tampoco podamos desarrollar muchas de las prácticas letradas que nuestros estudiantes manejan con mucha destreza fuera de este ámbito. Bueno, hemos visto que desde una mirada sociocultural, leer y escribir son actividades situadas, enraizadas en un contexto cultural, relacionadas con otros códigos comunicativos, la letra se relaciona con lo oral, con lo intersexual, etc., regidas por relaciones de poder, porque hay algunas instituciones que regulan ciertos usos y que sirven para desarrollar las prácticas sociales de la comunidad. Por lo tanto, leer y escribir y comprender es participar en actividades restablecidas socialmente. Requiere adoptar un rol determinado, aceptar unos valores implícitos y un sistema ideológico particular y reconocerse miembro de una institución y una comunidad. Un acontecimiento en el que esté presente lo letrado pone en juego unos roles, unas identidades y unos valores propios de la comunidad en cuestión. Al leer o escribir, el aprendiz comprende un significado, pero también adopta un rol, construye una imagen y participa en una determinada organización de la comunidad. Por lo tanto, asumir una perspectiva sociocultural de la literacidad significa entender que se requiere bastante más que el conocimiento lingüístico de los signos o unos procesos cognitivos particulares. Bueno, yo voy a decir un cierre muy chiquito ahorita. Quería hablar un poco de la terminología. Ya no voy a tener tiempo, pero existen todos los términos para referirse a la lectura y la escritura. Yo tengo mis serias discrepancias con alfabetización, con lectoescritura también, por unir estas dos cosas como si fueran procesos similares. Ustedes utilizan cultura escrita, pero a mí me da la impresión de que cultura escrita es la cultura escrita. cómo decir culturas escritas y además cómo que hay una dicotomía con cultura oral. Bueno, en fin, yo quería defender lo de literacidad. En realidad, la literacidad presupone una tecnología que tiene que ser aprendida, pero esa dimensión tecnológica se enmarca en prácticas sociales localizadas que derivan sus significados de los contextos y sus culturales de los cuales son parte. Es un poco la idea de las cosas que hemos estado viendo. Entonces, para finalizar, simplemente quiero decir que es importante que reconozcamos la importancia del contexto, de la identidad y de la práctica en la lectura y la escritura, y que prestemos atención a la manera como la gente le confiere sentido a sus vidas a través de prácticas letradas cotidianas que no suelen ser reconocidas en el discurso dominante acerca de la literacidad. Por más de que no se trata de sustituir las prácticas letradas escolares por las cotidianas, habría que acercar más la escuela a las necesidades de la gente, Y esto implica preguntarnos qué tipo de lectores y escritores queremos producir y para qué propósitos. Para contestar esta pregunta no nos queda sino reconocer la multiplicidad de literacidades e incorporar a nuestra experiencia docente esta dimensión de lo letrado que se interesa por lo que la gente hace con los textos. Muchas gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
11/11/2007
FECHA_INGRESO_ENTREGA
15/11/2007
FECHA_PUBLICACION
15/11/2007
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
27
CONDUCTOR
Daniel Goldin, escritor
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
15/11/2007
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Leonardo del Río
PRODUCCION
Ana Victoria Martínez Anaya

