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CUID
M-06617
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 30
SINOPSIS_SERIE
Se presentan estrategias de fomento lector que combinan libros, tecnología, comunidad y familia para formar lectores autónomos, subrayando el papel de bibliotecas, escuelas y servicios de salud en asegurar un contacto temprano y constante con los textos. Se explora las primeras experiencias narrativas y los juegos de imaginación y su influencia en el desarrollo psíquico, emocional y social de la infancia. Se destaca la importancia de la voz, el ritmo y las interacciones tempranas para construir un tiempo interno que favorece la creatividad y la representación simbólica
EXTRACTO_SERIE
Se explora cómo las primeras experiencias narrativas y las estrategias de fomento lector fortalecen la imaginación, el desarrollo infantil y el acceso temprano y cotidiano a los libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Renato Romo Trujillo (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Las preguntas centrales de la neurociencia contemporánea a partir de una exposición detallada sobre cómo el cerebro construye la percepción, genera memorias, compara información y toma decisiones. Se explican los mecanismos eléctricos y químicos que permiten la comunicación neuronal, así como la forma en que el cerebro representa estímulos del mundo externo y los transforma en experiencias internas. También se abordan temas como la imaginación, la conciencia, la subjetividad, los efectos de enfermedades neurodegenerativas y la posibilidad de desarrollar neuroprótesis. El contenido muestra cómo la investigación experimental permite comprender procesos fundamentales de la conducta humana.
EXTRACTO_PROGRAMA
Exploración de cómo el cerebro percibe, recuerda, compara y decide, mediante la actividad neuronal y sus representaciones internas, así como los retos científicos para entender la conciencia, la subjetividad y los mecanismos que sustentan la conducta humana
N_PROGRAMA
4
N_TOTAL_PROGRAMAS
14
DURACION_TOTAL
01:59:41:22
PARTICIPANTES
Ranulfo Romo Trujillo, neurofisiólogo
Adriana Malvido, periodista
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Ranulfo Romo Trujillo
Neurofisiólogo mexicano cuya trayectoria incluye investigación en el Collège de France, la Universidad de Friburgo, la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y el Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde es investigador titular desde 1989. Ha producido más de 170 artículos científicos y contribuciones clave sobre los mecanismos neuronales de la percepción, memoria y toma de decisiones. Ha recibido el Premio Nacional de Ciencias y Artes y es miembro de academias científicas nacionales e internacionales
Adriana Malvido
Periodista y escritora con una trayectoria en el periodismo cultural.. Es autora de libros como Nahui Olin, la mujer del sol, La Reina Roja y Los náufragos de San Blas. Ha recibido reconocimientos como el Premio Nacional de Periodismo, el Premio PEN México y el Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Muy buenos días a todos, muchas gracias por estar aquí es un enorme placer para mí presentar al doctor Ranulfo Romo Trujillo porque lo que él está haciendo en su laboratorio los conocimientos que está adquiriendo acerca del cerebro créanme que tienen un impacto en la ciencia y en lo que nosotros podemos conocer acerca de nosotros mismos que hace unos años no era posible imaginar entonces he preparado un pequeño texto de presentación pero me quedo corta, su currículum es tan extenso que nos llevaría toda la mañana, pero he tratado de sintetizar aquí. Hace muchos años, en 1966, éramos niños cuando veíamos alucinados aquella película de ficción llamada Viaje Fantástico. Un grupo de personas era miniaturizado y viajaba en un submarino, también miniaturizado, al interior de un cuerpo humano. Así se introducían en el torrente sanguíneo de un científico con el objetivo de llegar hasta su cerebro. Casi medio siglo después, ese viaje es posible desde las herramientas de la neurociencia. Y no se requieren técnicas de miniaturización, sino de experimentación. Podemos decir que nuestro conferencista de hoy, el doctor Ranulfo Romo Trujillo, es nuestro corresponsal en el cerebro, al que ha viajado desde su laboratorio en el Instituto de Fisiología Celular de la UNAM para darnos un testimonio de sus descubrimientos acerca del órgano más misterioso y complejo de todos y su funcionamiento en la percepción, la memoria y la toma de decisiones. Una de sus pasiones favoritas, me dijo un día en entrevista, es la imaginación. Construir un espacio en mi interior, dentro de mi cerebro. También me dijo que la mayoría de las personas viven más en su interior que en el mundo exterior. Le gusta leer ensayos porque es un género literario que conjuga el conocimiento, la imaginación y las capacidades del individuo para interpretar las cosas, temas que atraen a su infinita curiosidad científica. Su laboratorio es como aquel submarino de viaje fantástico que lo lleva a investigar desde el punto de vista biológico, cómo se construye la percepción sensorial, cómo se representan las sensaciones, que son las formas más primarias de la percepción en el cerebro, cómo se visualiza internamente el mundo que da pie a las percepciones, a nuestra memoria y al aprendizaje. Preguntas que según me contó, se hizo el filósofo griego Demócrito desde la antigüedad, pero que ahora tienen una respuesta en el laboratorio del doctor Romo. Imagínense que sus herramientas son cámaras fotográficas que visualizan la actividad de las neuronas y miden cómo se representan los eventos en el cerebro. Es decir, cómo se interpretan internamente las experiencias exteriores y después cómo se guarda esa información y en dónde se guarda. Eso lo lleva no sólo a conocer los mecanismos de la memoria, sino a descubrir con precisión cuáles son los procesos cerebrales que darán pie a la toma de una decisión. Y después, la manera en que los circuitos cerebrales instruyen a los circuitos motores para expresarla. En esto, el doctor Romo es reconocido mundialmente como una autoridad Nuestro invitado se ha dedicado también a realizar experimentos que lleven a comprender Cómo funciona la subjetividad Cómo inciden y dominan muchas veces nuestros mecanismos internos Como la memoria, sobre los procesos que vienen del mundo externo Cómo le hace el cerebro para ver cosas donde no las hay y no verlas cuando sí las hay. Y se pueden visualizar, ya sea la fragilidad o la potencia de los circuitos neuronales para trabajar internamente. El doctor se pregunta, ¿cuáles son las bases biológicas de estos aspectos subjetivos en la conducta humana? Y una pregunta que tenemos todos, ¿qué tanto es genético y qué tanto es resultado del aprendizaje? En síntesis, el doctor Romo viaja al cerebro para descifrar el lenguaje eléctrico de las células cerebrales y codificarlas, para observar cómo mira el cerebro, y hoy es un privilegio que salga de su nave imaginaria para compartir con nosotros sus descubrimientos. El doctor Anulfo Romo Trujillo nació en Ures, Sonora, en 1954. Siempre tuvo inquietudes literarias y de investigación. En 1978 se graduó como médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM y se doctoró en Ciencias por la Universidad de París en Francia. Continuó como investigador asociado en el Instituto de Fisiología de la Universidad de Friburgo, Suiza y después en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins en Baltimore, Estados Unidos. Cuenta con más de 50 premios y distinciones a nivel nacional e internacional por sus aportaciones a la neurociencia y es el primer mexicano en participar en The Royal Society de Inglaterra, fundada en Reino Unido en 1966, perdón, creo que este dato es muy anterior, 1566, en reconocimiento a sus investigaciones sobre el proceso de la percepción en el cerebro. También es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y del Programa de Investigación de Neurosciencias, encabezado por el Premio Nobel Gerald Edelman en San Diego, California. Ha sido editor para múltiples publicaciones científicas en América y Europa y autor de seis libros en donde ha abordado temas como la conducta de las redes neuronales, la percepción, la decisión y la acción, la neurociencia cognoscitiva, de las redes neuronales a la inteligencia artificial y la pregunta sobre si un día será posible un matrimonio entre el cerebro humano y las computadoras. Premio Nacional de Ciencias y Artes 2000 en el área de Ciencias Físico-Matemáticas y Naturales ha sido candidato al Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y técnica. Sus investigaciones de frontera forman parte del proyecto del milenio financiado por el Banco Mundial, la Fundación Howard Hughes y el Conacyt. Hay mucho más, pero dejemos que él nos platique, porque si para México es un privilegio contar con investigadores científicos de su nivel en la UNAM, donde ha decidido continuar sus trabajos a pesar de las múltiples ofertas de residencias, universidades e instituciones extranjeras, tenerlo aquí es un doble privilegio. Bienvenido, doctor. Antes que nada, buenos días a todos y agradezco verdaderamente la generosa presentación de parte de Adriana. Yo siempre tengo una inquietud, un sueño, que me gustaría que estuviera mi mamá aquí. No es que tenga mamitis, pero cuando yo decidí dedicarme a la investigación científica, después, es más, ya estaba, cuando ingresé a la escuela de medicina, ya había decidido, ya tenía mi vocación y me metí a un laboratorio de investigación. Y cuando terminé mi carrera, le comenté a mis padres que me iba a dedicar a la investigación. Ellos muy amablemente no dijeron nada, pero yo escuché por ahí que decían que Ranulfo se había perdido. Porque mis padres soñaban que yo me iba a regresar a Sonora, de donde soy originario, y dado que mi familia es muy extensa, ellos imaginaban que yo iba a estar en un gabinete esperando a todos los familiares para curar diarreas, gripes y qué sé yo. Pasaron los años y un día una vecina le habla a mi madre. Le dice, mira, Ranulfo está en la televisión. Pero, ¿cómo? dice mi madre. Y bueno, me estaban haciendo una entrevista. Y dice mi mamá, debe ser algo muy importante. Entonces Ranulfo no se perdió. Bueno, con esto quiero iniciar una charla muy sencilla, espero que sea del interés de ustedes y lo que más me interesa sobre todo es la interacción con ustedes, yo no quisiera venir simplemente y aventarles un rollo aquí y que bueno yo me vaya y cada quien se vaya para su casa, Me interesaría muchísimo interactuar con ustedes, escuchar sus comentarios, preguntas y si puedo contestarlos lo haré con muchísimo gusto. Bien, entonces voy a comenzar con mi charla. Me voy a parar porque nosotros los científicos tenemos que pararnos, tenemos que mover las manos y tenemos que movernos y no el público se queda dormido. este es el tema el título de mi charla es verdaderamente es una inquietud que tengo porque en realidad ninguno de nosotros sabemos cuál es la realidad interna si existe un mundo externo y existe un mundo interno y si el mundo externo interactúa con el mío la pregunta es y cómo se codifican o cómo se representan los objetos del mundo externo en el cerebro. Parte del cerebro. ¿Cómo se guarda la información en el cerebro? ¿Qué es lo que hace que yo pueda moverme, que yo pueda pensar, que de pronto que esté sentado aquí y me pare y me vaya al baño? ¿O que de pronto agarre un lápiz y me ponga a escribir? Y sobre todo, ¿cómo puedo yo interactuar con cada uno de ustedes que tiene una realidad interna muy diferente de la mía? ¿No hay una sola persona? No hay dos personas en este planeta, ni las ha habido previamente, que tengan exactamente la misma representación interna. Cada uno de nosotros somos diferentes, a pesar de que podamos comunicarnos por convención y esto es gracias a la educación. Voy a empezar con la primera diapositiva, que por cierto es muy bonita. Este es el dibujo de una cara de un individuo y en el interior ven una cosa amarilla ahí que se conoce como el cerebro. Este órgano, para llegar a esta diapositiva, han tenido que pasar millones de años. Es producto de la evolución y la verdad es que no sabemos cómo ocurrió todo esto, cuáles fueron las presiones evolutivas y las razones por las cuales llegamos a esto. Por cierto, este cerebro es muy bonito, así como está pintado ahí. Pero si ustedes abrieran la caja cráneana, ustedes verían pellejos. Hay una membrana muy gruesa, que se conoce como la dura madre, que tiene un espesor de unos 3 o 4 milímetros aproximadamente. Y si ustedes la cortan, ¿qué es lo que hace el cirujano, neurocirujano, con mucha frecuencia? En este momento seguramente hay una operación en el Instituto Nacional de Neurocirugía con el cerebro abierto. Y cuando uno lo ve, uno se queda, lo primero es estupor, se asusta, porque está cubierto de mangueras, que son los vasos sanguíneos, arterias, venas, pulsa, los latidos del corazón uno los puede ver, prácticamente los puede contar viendo las pulsaciones del cerebro. Es muy frágil, por cierto, es de color rosado, más o menos, no es amarillo como se ve aquí, no se ve tan bonito como está aquí. Es esponjoso, es como si fuera una gelatina, es muy frágil. Y sin embargo, en esa sala de cirugía uno le puede hacer preguntas al paciente. El paciente oye, yo le puedo hacer una pregunta muy específica y el sujeto me responde. Eso quiere decir que este sujeto procesó la información sensorial que entró por el oído y se fue a alguna zona del cerebro donde las neuronas procesaron la información. Y de alguna forma el individuo es capaz de dar una respuesta, por cierto, bastante lógica. Y la pregunta que uno se hace, ¿pero cómo es posible que de esta cosa que, la verdad, yo que aprendí neurocirugía, no lo puedo creer. Cada vez que me acuerdo y cuando veo estas, me recuerdo estas imágenes, no lo puedo creer que de esta masa informe se generen todo lo que somos nosotros, lo más humano que somos nosotros. Si somos humanos es gracias al cerebro. Es decir, que en ese órgano gelatinoso, ahí están mis memorias, están mis emociones, está lo que aprendí en la escuela, está también la maldad, está todo lo que ustedes se puedan imaginar en este momento. Tomó muchísimos años, por cierto, saber que este órgano está construido por células, células que no son muy diferentes de las células cardíacas, de las células del estómago, del intestino, de los pulmones, etc. Pero estas células, que se conocen como neuronas, tienen una particularidad. Son pequeñitas, por cierto, no las pueden ver al ojo. Uno tiene que tener un microscopio que amplifica el tejido, y de tal suerte que ya podemos ver esta imagen que tenemos aquí. A la izquierda van a ver el cuerpo de una neurona. Es como si fuera un individuo, y tiene ramificaciones. Es como si fueran los brazos, las manos, las piernas, etc. Estas células tienen estos bracitos con los cuales se pueden comunicar con otras, como la que está aquí a la derecha. Y esto lo hacen por medio de un filamento que no tiene más de un grosor de una micra, una milésima de milímetro. Pero estas neuronas tienen algo que las células del resto del cuerpo no pueden hacer. Ellas tienen lenguaje. Ellas pueden recibir mensajes de otras células del cerebro, pueden integrarlas y responder, mandar mensajes a otras neuronas. Y esto lo hacen por medio de unas chispitas eléctricas, que por cierto en el laboratorio en este momento está llevando a cabo un experimento. Uno tiene que tener unos aparatos muy sofisticados para poder ver estas chispitas eléctricas eléctricas, se le conocen como potencial de acción y que por cierto tomó cientos de años llegar a ese descubrimiento y por el cual ha habido como tres, cuatro o cinco premios nobles solamente por ese proceso. Esas chispitas eléctricas yo las puedo amplificar, pero las tengo que aislar del ruido de la televisión y de la radio y de todas las ondas electromagnéticas que hay en nuestro campo. Las guardar para analizar. En otras palabras, estas células nerviosas tienen la particularidad de interpretar los mensajes que vienen de otras células nerviosas, de otras neuronas, y responder con un lenguaje también. Que por cierto, los ceros son como ceros y unos. Si hay un uno es que hubo una chispita, y si hay un ceros porque no hubo nada. Entonces lo que uno escucha son chispitas. Y el trabajo del investigador es tratar de entender qué es lo que quiere decir esto. Otro gran descubrimiento, estas son cosas muy básicas que me gustaría compartir con ustedes. En la parte superior a la izquierda, eso sería una terminal de este axón, de este filamento, que se conoce como el botón sináptico. Allí están alojadas unas pelotitas micrométricas, todavía más pequeñas, por debajo de una micra, que tienen unas moléculas que se conocen como neurotransmisores. Es decir, las neuronas no se comunican solamente por medio de las chispas eléctricas. La chispa eléctrica lleva el mensaje, pero lo que hace es, al llegar la chispita a esa terminal, hace que se liberen esas moléculas. Esas moléculas se conocen como mediadores químicos o neurotransmisores. Y yo estoy seguro que ya saben de algunas moléculas como la dopamina, que tiene que ver con la enfermedad del parkinsonismo, con la esquizofrenia, con la depresión y otro tipo de cosas. Otras moléculas se conocen como cetilcolina, que está asociada con la enfermedad de Alzheimer. Y otras moléculas que se conocen como el GABA, que es una sustancia que tiene que ver con la epilepsia. Y todo lo que hacen estas moléculas no es otra cosa más que excitar a la otra célula o inhibirla. Y cuando ocurre un desbalance de estas moléculas, cuando hay más de una o hay menos de la otra, pueden surgir estas patologías que son verdaderamente devastadoras, como es el parkinsonismo, como es el Alzheimer, como son las epilepsias, las depresiones. Estoy seguro que ustedes ya han conocido a algún deprimido y es verdaderamente muy triste ver a una persona. Y eso se debe precisamente a las deficiencias de estas moléculas. O, muy probablemente han visto algún sujeto con un ataque epiléptico. La falta de una molécula que inhiba otras neuronas. O, mi padre tiene parkinsonismo, el hombre ya no se puede mover, pues tiene el problema de la enfermedad de parkinsonismo, ya no se puede mover, tiene una deficiencia sustancial de la molécula dopamina. Bien. Entonces, todo lo que hace el neurólogo y el psiquiatra actualmente, actualmente es tratar de impactar a esas moléculas. Y la verdad, que en este momento no sabemos todavía cuáles son las cantidades exactas que son necesarias para que los circuitos cerebrales funcionen apropiadamente en condiciones óptimas, como nosotros creemos. Por cierto, cada uno de nosotros cree que es muy normal, pero estoy seguro que cada uno de nosotros es cuasi normal o medio normal o algo así. Ninguno de nosotros anda funcionando siempre de la manera más apropiada. Bueno, pues estas son cosas muy elementales que sabemos actualmente, pero que no conocemos con precisión. ¿Cómo podemos sintonizar? Así como cuando ustedes agarran el radio y van buscando una estación de radio y la encuentran y comienzan a sintonizarla hasta que tienen la estación en condiciones de ser escuchada. Otra cosa muy importante es que ustedes en este momento creo yo que están despiertos. Probablemente alguno está ahí cabeceando ya, pero bueno, voy a tratar de despertarlo. Este es un corte del cerebro, es como si me lo cortaran sagitalmente y la parte roja que ven ahí se conoce como una cosa como la formación reticular, que es algo amorfo, que está localizado en la base del encéfalo, que se conoce como el tallo cerebral. Las neuronas que están ahí son las responsables de que el 90% del auditorio esté despierto. Esas neuronas se comunican por medio de estos filamentos hasta el resto del cerebro. Y lo que hacen es impactar, excitarlas, activarlas, activar las áreas cerebrales del cerebro para que yo esté despierto. Y mágicamente, en un momento dado, ustedes comienzan a cabecear. Y se debe básicamente a que este circuito de neuronas que está ahí comienza a trabajar, comienza a dormirse, si ustedes quieren. Entonces, este sistema, que es filogenéticamente muy viejo, que lo tienen casi todos los animales, es lo que les permite a los animales que puedan moverse, que estén haciendo cosas, que puedan ocurrir después las funciones cerebrales mucho más complicadas, como sería el estar interpretando lo que yo estoy tratando de decir en este momento, que lo puedan incorporar en la experiencia acumulada, forjada a través de los años. Y que por convención, porque ustedes hablan español y yo también, más o menos podemos comunicarnos. Entonces es un mecanismo muy básico que permite que el cerebro esté despierto. Sin este circuito de neuronas, nosotros no podríamos estar, yo no podría estar parado ni estar hablando. Es un mecanismo muy básico. Cuando por alguna razón ocurre un accidente cerebrovascular, por cierto, puede ser un milímetro de tejido que se muere en esa zona, hace que el sujeto caiga en coma y que ya no pueda oír, que ya no pueda ver, que ya no pueda sentir con las manos y obviamente que ya no pueda recuperar la memoria que tiene guardada en su cerebro ni que pueda obviamente responder a mis preguntas. Han pasado muchísimos años para que nosotros podamos entender estos mecanismos básicos. Pero lo que a mí me interesa, por sobre todas las cosas, es cómo está organizado este cerebro, esta masa informe. Entonces, tomó muchísimos años entender que el cerebro estaba organizado en regiones cerebrales que tienen que ver con la percepción visual, con la percepción auditiva, con el sentir con las manos, la percepción olfativa, gustativa, y que además hay regiones de este cerebro de donde emanan, se generan los comandos motores. En este momento yo estoy hablando, este es un movimiento voluntario, enteramente voluntario, no reflejo. Es un movimiento de altísimo orden que depende de mi percepción, la percepción de ustedes, de mi mecanismo de la memoria, de la activación de estos circuitos para generar estas secuencias de movimientos que terminan en frases y palabras. Tomó todavía muchos más años, pero estas imágenes a mí me encantan. Esta es una fotografía del cerebro, de un sujeto que está despierto y que simplemente está viendo unas palabras. Con las técnicas, son técnicas de imaginología. Son técnicas que permiten fotografiar, tomar una instantánea del cerebro en este instante y basado simplemente en el hecho de que las neuronas consumen oxígeno, que va por la sangre, las neuronas requieren de nutrimientos para poder funcionar. Entonces, cada vez que el sujeto está mirando unas palabras, ustedes ni siquiera tienen que leer, simplemente el solo hecho de ver las palabras, ni siquiera tienen que interpretarlas, hay sonas del cerebro, que se encienden, como la que está en la parte más posterior. En la parte interior la nariz estaría por allá, la oreja izquierda estaría debajo de esta imagen y la nuca estaría en la parte posterior a la manchita amarilla que está ahí. Esa zona del cerebro se conoce como la corteza visual primaria, que es donde llegan las impresiones que vienen desde la retina. Entonces, las neuronas están trabajando en ese momento cuando el sujeto está viendo las palabras. Estoy seguro que en este momento, por lo menos, la corteza visual de su cerebro, del cerebro de cada uno de ustedes, y la corteza auditiva está encendida también. Y otra zona del cerebro que tiene que ver con la interpretación del lenguaje. Tomó miles de años. estas imágenes pudieron ser tomadas no hace mucho tiempo, creo que hace unos 10 años aproximadamente, son técnicas de imaginología que gracias a la matemática, a la física a la biología y a la medicina es posible ahora fotografiar al cerebro humano y es muy útil, porque no solamente yo puedo investigar dónde están ocurriendo, dónde está este metabolismo y asume uno que las neuronas están procesando información en qué parte del cerebro, pero también lo puedo asociar cuando ocurren patologías. Por ejemplo, si yo de pronto me quedo ciego, yo no sé por qué. Podría ser porque tengo un problema en la retina, el receptor, o podría ser porque tengo un tumor en los circuitos que llevan la información hasta esta zona. O podría ser que yo recibí un garrotazo en la cabeza y me mataron las neuronas de la zona visual. Entonces, es muy útil saberlo porque entonces el neurólogo sabe a qué nivel puede intervenir para paliar un poco estos problemas, que por cierto, uno solamente se da cuenta de esto cuando lo pierde. O sea, cada uno de nosotros sabe que oye, ve y siente y piensa. Uno se percata de la importancia de tener conocimientos acerca del cerebro hasta que uno comienza a perder el oído, la audición, la visión, que ya no siento bien con las manos o cuando ya no me puedo mover o cuando de pronto, ¿qué desmemoriado Ranulfo? Se le olvidó que el día de hoy era la charla. problemas de memoria que son muy comunes esta otra zona del cerebro que es la que se está encendiendo en cada uno de ustedes se conoce como la corteza auditiva y lo único que tiene que hacer el sujeto ni siquiera tiene que interpretar las palabras simplemente el simple sonido hace que entre información por el canal auditivo y active a las neuronas que están en esta zona del cerebro que se conoce como la corteza auditiva pero resulta que en este momento yo estoy hablando y para hablar yo requiero de un circuito de neuronas que donde todo el concepto, los conceptos que tengo guardados en mi cerebro activen a estos circuitos que tienen que ver con la generación del lenguaje esto es verdaderamente muy sofisticado y lo descubrió un neurólogo francés hace más de 130 años que se llamó Broca y se conoce como el área de Broca. Entonces ya saben ustedes dónde se procesa la información auditiva, dónde se procesa la información visual, dónde se generan las palabras en el cerebro. A ese sujeto simplemente se le pidió que generara conceptos. Ahora, estoy hablando en este momento, pues tengo otra zona del cerebro que se conoce como la corteza motora. Esta zona es la que manda realmente los comandos, las interpretaciones que hizo el área de Broca y que le pasa la información a este circuito de neuronas que se conoce como la corteza motora primaria y que es lo que permita que ahora yo pueda hablar de esta forma. Y seguramente muchos de ustedes conocen algún familiar o algún amigo de algún conocido que tuvo un accidente cerebrovascular donde se quedó afásico, es decir, ya no puede generar palabras. puede interpretarlas, puede pensar, pero ya no puede generarlas ni tampoco puede activar a esta zona del cerebro. Mi abuelito tuvo un accidente cerebrovascular y recuerdo muy bien que cuando fui a verlo le hice preguntas y lo único que hizo fue ponerse a llorar porque no podía hablar. Estoy seguro que él me estaba interpretando lo que yo le estaba diciendo. Pero la pregunta que yo tengo y que más me fascina a mí, porque además yo tengo sesgos en la vida, hay cosas que me gustan y eso se debe a mi cerebro, como ustedes también hay cosas que les gustan y cosas que les disgustan e intelectualmente esta me apasiona. y cómo se representan los objetos del mundo externo en mi cerebro. Consideren esta situación, este es un cerebro de un sujeto que está rebanado, imagínense, no está rebanado, si estuviera rebanado no podría operar apropiadamente. Enfrente, en su campo visual, tiene, creo que es una manzana, pero para ustedes podría ser una melocotón, podría ser un durazno o algo así. Yo siempre he pensado que es una manzana porque me gustan las manzanas. Entonces, imagínense ustedes las operaciones que tienen que hacer las células nerviosas para poder representar en su actividad de la corteza visual primaria, en este caso, un objeto tan complejo como es el tamaño, como es la forma, la textura, el color, y además ese objeto se mueve. Y además, ese objeto ustedes lo pueden recrear en su cerebro, porque les puede disparar algunas emociones, por ejemplo, ¡ah! la manzana es muy suculenta, es dulce, ¡ah! recuerdo cuando mi abuelita me dio una manzana, etc. Eso quiere decir que estas impresiones que están ahí en el cerebro, de alguna forma tienen que moverse en la circuitería cerebral para impactar todos aquellos circuitos cerebrales que tienen también que ver con las emociones y con la experiencia. Yo no sabría que es una manzana si no me hubieran dicho que no es una manzana, y por la experiencia yo sé que es una manzana y yo sé que es suculenta y que me gusta mucho. Pero la pregunta es, esto es muy fácil decirlo con palabras, ¿podemos llevar este problema al laboratorio? La respuesta es sí. Y el problema es realmente fascinante porque yo les apuesto lo que quieran ustedes. Que ustedes no tendrían conocimientos de lo que ustedes quieran si ustedes no hubieran adquirido conocimiento a través de los órganos de los sentidos y a través de estos circuitos cerebrales. De alguna forma ustedes ya pueden leer y adquieren conocimiento. O pueden oír y adquieren conocimiento. O si de plano ustedes hubiesen perdido el sentido de la vista y de la audición, pues podemos utilizar el sentido del tacto también para adquirir conocimiento. Y afortunadamente esto se puede lograr. Yo tengo un amigo, desgraciadamente ya fallecido, que abordó este problema. De hecho, si yo presento la manzana en el campo visual de alguno de ustedes, y yo tuviera la posibilidad de escuchar la sinfonía neuronal, la actividad de todas las neuronas del cerebro sería como un zumbido. Pero si yo tuviese esa cámara que les mostré al inicio, yo vería unas como chispitas eléctricas, es decir, grupitos de neuronas que se encienden. Pero, ¿podemos abordar esa pregunta de cómo se representa el mundo externo en el cerebro? Es una pregunta fascinante, de hecho, como ya lo indicó Adriana, y que mi antecesor más ilustre es Demócrito, hace más de 2.200 años, que en un tour de force, simplemente actividad intelectual, él dijo que todos los objetos del mundo externo estaban hechos de átomos en movimiento y que estos átomos entraban a través de los órganos de los sentidos y viajaban muy rápidamente por los nervios, de tal suerte que llegaban hasta el cerebro y en el movimiento atómico, ahí se generaban las imágenes del cerebro. Y dijo que estas imágenes de tipo isomórfico, así que la actividad del cerebro, de alguna forma, generaba una representación tal cual al objeto que era presentado en el caso que les mostré en el campo visual. Dijo también Demócrito que esas imágenes servían para aprender y que las podíamos guardar en las memorias, en nuestras memorias, y que las podíamos utilizar a voluntad. Cada uno de ustedes, al levantarse en las mañanas, se puede acordar de algún compañero y dice, voy a ver a Ranulfo el día de hoy. Y más o menos de una forma borrosa, ustedes recuperan de los circuitos cerebrales una imagen, una representación interna de más o menos cómo soy yo. Pero quiero mostrarles, quiero llevarlos un poquito al mundo del laboratorio. Y el mundo del laboratorio no es muy atractivo, creo yo, para la audiencia. En el mundo del laboratorio uno tiene que reducir todas las variables para poder controlar el experimento. Y tiene que tener preguntas muy elementales para abordar el problema. Y esta pregunta fue abordada en el sentido del tacto. Imagínense que un sujeto ya no puede ver, ya no puede oír, pero utiliza los dedos de las manos para adquirir conocimiento. A este amigo mío se le ocurrió un experimento muy sofisticado, por cierto, en el cual ustedes van a ver un tambor, y pegado sobre ese tambor están las letras, A, B, C, D, etc. Ese tambor se puede mover en el eje X, Y y Z, que son todos los únicos movimientos que podemos hacer a la hora de mover los dedos, las yemas de los dedos sobre una superficie en este momento. Movimientos X, Y y cuando hago contacto sería el Z. Y lo que hizo fue mover esas letras sobre el dedito de un mono, macaca mulata, que es un monorhesus, que por cierto, tiene exactamente los mismos sensores somatosensoriales que nosotros y tiene el mismo aparato neural con el cual nosotros sentimos. También estos animales tienen el sentido de la vista prácticamente idéntico al nuestro y oyen, no como nosotros interpretamos las cosas, pero tienen los mismos circuitos cerebrales. Entonces, estos bichos son muy útiles para investigar los mecanismos neuronales que median la representación de estímulos complejos en el cerebro. Resulta que al mover esas letras sobre la yema de los dedos, mi amigo se fue después a una zona del cerebro de estos animales, que es idéntica a la nuestra, donde ustedes pueden encontrar la representación de los dedos. Con mucha precisión yo puedo ir y encontrar el dedo 5, el dedo 4, el dedo 3, el dedo 2. Y puedo meter al cerebro, sin que el animal se dé cuenta, son sondas micrométricas, que miden unas cuantas micras. Y puedo avanzar, este micrófono, o esa alambrita es una sonda, y puedo acercarlo al cuerpo de la neurona, que es la parte negra que está ahí. Esas neuronas son las que generan las chispitas eléctricas, que les comenté hace unos minutos. Yo puedo acercarme, así como cuando un entrevistador se acerca conmigo para hacerme una entrevista, viene acercando su micrófono y yo comienzo a hablar y él puede captar el sonido de mis palabras. Asimismo yo puedo también captar las chispitas eléctricas de esas neuronas. Y mientras se le está borriendo las letras sobre la llama de los dedos, nosotros podemos registrar las chispitas eléctricas. Esos palitos que ven así ustedes son las chispitas eléctricas de las neuronas. Y yo puedo seleccionar la más grandota que se ve, que es de una neurona. Anda otra por ahí que probablemente está muy cerca del micrófono. También hay algunas personas que se acercan cuando a uno lo están entrevistando. Yo puedo seleccionar esa actividad eléctrica. Y con algunos artificios matemáticos, yo puedo llegar a obtener de las chispitas eléctricas la representación de estos estímulos complejos, que es la forma de las letras. Lo que ven arriba ustedes, la letra A, B, C y D, esa es la representación neural de los estímulos. Tomó algo así como más de 280 años, esta observación se hizo hace 20 años, para poner a prueba la hipótesis de Demócrito, que había representaciones isomórficas y que la forma podía estar representada en la actividad de las neuronas y dijo que este era el material primario con el cual nosotros sentimos, percibimos, aprendemos, memorizamos y actuamos en consecuencia también. A mí este experimento me parece fundamental, muy, muy bello. Sin embargo, me voy a meter un poquito en los vericuetos de la experimentación porque quiero compartirlo también con ustedes, para que vean lo que sufrimos en el laboratorio nosotros. No solamente ustedes, también yo. Pero, ¿cómo puedo probar que estas representaciones sirven para algo? Es decir, sirven para sentir, sirven para percibir, sirven para decidir, sirven para memorizar. Aquí en México, a nosotros se nos ocurrió todavía un experimento mucho más sencillo. En el ambiente minimalista del laboratorio uno tiene que ir a buscar los paradigmas o las condiciones experimentales más elementales para poner a prueba una pregunta muy sencilla, por cierto. Y les voy a contar muy brevemente un experimento que hemos hecho aquí en México y que a mí por lo menos me gusta, pero quiero compartirlo con ustedes. Aquí tienen el dibujo del mono resus y su manita está extendida como si estuviera pidiendo limosna. De tal suerte que yo puedo estimular la piel y puedo generar, al tocar la piel, yo puedo activar las neuronas del cerebro de este macaco. Arriba de la piel está un cilindro y es un estimulador mecánico en el cual cuantitativamente yo le puedo inyectar cantidades físicas de los estímulos y con ciertos patrones. Estos monitos, como ustedes ya sospechan, no hablan. Él va a utilizar ese par de interruptores que está enfrente de él, al nivel del ojo, de los ojos, Y va a utilizar una llave para poder indicarme todos los eventos que están ocurriendo con los estímulos, lo que está sintiendo, lo que está pensando y lo que está decidiendo. Todo esto está controlado por algoritmos computacionales. Entonces necesitamos tener en el laboratorio individuos con herramientas y con habilidades matemáticas y de computación, y de mucha electrónica, y de medicina, y de biología, y de matemáticas, etc. lo que van a ver ustedes aquí es que en un momento dado esa puntita viaja en el aire y toca la piel, la yema de los dedos y lo que sucede es que activa los sensores que están por debajo de la piel estos traducen la energía mecánica al igual que lo hacen las células retinianas que traducen la energía luminosa o las células cocleares que traducen también la energía mecánica o cuando yo degusto algo son sustancias químicas que son transducidas ahí por sensores, o con la mucosa olfativa, que por cierto hace cinco años hubo un premio Nobel por haber descubierto simplemente las moléculas que tienen que ver con la transducción de los olores a nivel de la periferia. Entonces, ahí genera un brote de actividad que se va por los nervios, y en aproximadamente dos décimas de segundo, veinte décimas del segundo, perdón, llega hasta la corteza cerebral y genera una representación del contacto. Y en respuesta a esto, el macaco reacciona poniendo la mano sobre la llave, como diciendo, indicando, sentí algo sobre la yema del dedo índice. Pero recuerden que el sujeto utiliza esta información para generar un acto motor voluntario, Muy similar a como sucedería, por ejemplo, si ustedes van caminando por la calle y de pronto a alguien les grita, Ranulfo, pues eso es un estímulo muy elemental. Yo proceso la información en mi cerebro y ¿qué hago yo? Normalmente hago un movimiento voluntario hacia el sitio donde ocurrió la fuente del sonido o de la palabra. Entonces, esto es más o menos lo mismo que está haciendo este macaco. se queda ahí sentado, esperando, y luego vienen unas vibraciones micrométricas colocadas o aplicadas sobre la yema de los dedos. Y el sujeto lo que tiene que hacer es pensar en esa información. Y luego se fue esta información y tiene que guardarla en memoria de trabajo. Exactamente como sucede cuando ustedes están en una casa, están platicando con algún amigo, y de pronto uno de nosotros le pregunta al otro, disculpame, ¿tienes el teléfono de Ranulfo? Sí, quiero llamarle entonces el amigo, da el número de teléfono, es el 54-72-48-24. Entonces yo me voy a agarrar el auricular y empiezo a marcar y me volteo otra vez y le digo, perdón, ¿me lo puedes repetir? Es muy común. Esa es memoria de trabajo. En alguna parte del cerebro, esa información tuvo que guardarse temporalmente y que es utilizada para funciones cognitivas que son muy necesarias en la vida. Estos procesos desaparecen completamente en un sujeto con Alzheimer o con algún sujeto que, o inclusive cuando uno no presta atención a la información, esa información no se guarda en memoria. Bueno, esto es más o menos lo que está haciendo el monito. Lo tiene que guardar en memoria, porque llega después otro, otro estímulo, y es muy fácil lo que está sucediendo. Le estamos pidiendo a este sujeto ahora que compara el segundo contra el primero, contra la traza de la información que quedó en su memoria de trabajo. Y tiene que compararla. Y tiene que tomar una decisión, hacer una operación muy sencilla, si la información del segundo es mayor o menor que el primero. Para ustedes es muy fácil. Hay más pulsitos en el segundo. Y solamente puede decir el monito sí es mayor el segundo que el primero, porque lo pudo comparar contra la traza del primero. Si no, la probabilidad de que cometa un error de 0.5. Así que trabaja al azar. Y con esto, él va a emitir una decisión motora y va a apretar un interruptor. Y si lo hace bien, va a recibir una recompensa. Exactamente como cuando ustedes hacen algo bien. En otras condiciones, en otros ensayos puede ser lo opuesto y el sujeto va a hacer la misma operación y apretará otro botón. Bien, eso es lo que hacen los sujetos en el laboratorio. Y estas cajitas que tienen aquí son los porcentajes de aciertos y errores cuando uno utiliza combinaciones. Como todo en la vida yo lo puedo hacer muy fácil o lo puedo hacer muy difícil. Es decir, yo puedo tener diferencias muy grandes o diferencias muy cortas entre los dos y yo puedo poner a prueba la capacidad de memoria de trabajo del sujeto y su capacidad discriminatoria. De tal suerte que si ustedes pueden ver los números que están en el centro, es decir, son cantidades que son similares, el sujeto está simplemente adivinando. Las cantidades que están por arriba y por abajo, muy amplias, las puede discriminar y yo las puedo cuantificar, las puedo generar de esta forma. Eso se conoce como una curva psicométrica, una técnica inventada por unos físicos alemanes a mediados del siglo XIX, que pensaban que podían medir la actividad mental de los sujetos. Bien, no me voy a meter en muchos detalles con esto, pero lo bonito de todo esto es que yo puedo cuantificar qué es lo que hace este bicho. Y si ustedes pueden ver ahora la curva verde, esa curva viene de un sujeto humano trabajando exactamente en las mismas condiciones experimentales. Y sucede que los números que están allá arriba, es el umbral de discriminación mínimo que puede tener el mono, 2.6. En verde es el sujeto, ese soy yo, soy un poquito menos bueno que el mono. Probablemente con un poquito de entrenamiento yo podría hacerlo también como él. Lo bonito de esto, a pesar de que es un poquito árido, es que tanto el mono como yo, bajo las mismas condiciones experimentales, podemos hacer la misma, tenemos la misma capacidad discriminatoria. Y si yo puedo tener esto en el mono y en el humano, eso quiere decir que tiene que haber una homología, que los circuitos cerebrales que median esta función tan elemental tienen que ser más o menos los mismos. Por lo tanto, yo puedo utilizar a un sujeto consciente de experimentación como sería el mono, para estudiar los procesos que tienen que ver con la representación primeramente de los estímulos, cómo se guardan en su memoria de trabajo, y cómo se comparan y cómo se toman las decisiones. La comparación es un problema muy interesante y ahorita les voy a decir por qué. Bien, esta es la tarea. La pueden reducir simplemente a una vibración de un estímulo, después un espacio de tiempo donde tiene que guardarse en memoria, luego un segundo estímulo donde tiene que ocurrir la comparación. Y yo puedo regresar a las hipótesis originales de Demócrito. ¿Y cómo se representan estas vibraciones en la actividad de los estímulos de las neuronas? Puedo también investigar dónde se guarda esta información en el cerebro, y en qué forma, y puedo ver dónde se comparan estos estímulos en el cerebro y cómo se toman las decisiones. Cuando ustedes van al metro a esperar a un amigo, ustedes tienen algo guardado de él en la memoria de largo plazo. Y continuamente su sistema visual está buscando a la gente, a la persona apropiada entre una cantidad, en un mar de personas. Y con muchas frecuencias ustedes dicen, ah, ahí está Ranulfo. pero luego se acercan y dicen no, no es él. Y lo que pasa es que a veces nos engaña. La información que yo tengo en la memoria no es tan nítida, ni tampoco la información que viene de los órganos de los sentidos es muy nítida. Tiene que haber una correspondencia perfecta entre los dos para que yo pueda identificar, reconocer a esa cara. Esta propiedad se pierde completamente en un sujeto con Alzheimer, porque todos los archivos de la memoria han sido eliminados. Entonces, el sujeto puede estar, tener las representaciones sensoriales muy nípidas en el cerebro, pero ya no las puede comparar contra lo que tiene guardado para poder reconocer. De hecho, esa operación sucede para el sistema auditivo y para lo que ustedes quieran. Es por eso que un sujeto con Alzheimer no puede entender lo que está oyendo, por lo tanto no escucha, o no puede reconocer las caras. Entonces, estos experimentos que son tan áridos y tan sencillos, son muy útiles para investigar dónde y en qué parte del cerebro ocurren estos procesos que tienen que ver con la memoria, con la comparación y con la toma de decisiones. Bien. Pero yo puedo ir ahora y preguntarle a las neuronas del cerebro de este sujeto que está consciente y que está evaluando la información, como cuando ustedes tienen un texto y les piden una opinión. Ustedes están teniendo las impresiones, la información de las letras, los conceptos, y su cerebro está evaluando, y tienen que tomar una decisión para decir si el texto es bueno o si es malo. Yo puedo irme otra vez con estas sondas micrométricas, y lo puedo reducir, me puedo acercar a las neuronas, y puedo estudiar cómo se representa la información cuando el sujeto está llevando a cabo esta operación. Y lo que vemos nosotros es, lo que ven ustedes es que estos estímulos, esas onditas vibrotácticas que son aplicadas en las yemas de los dedos, tienen una representación tal cual. Es una representación isométrica, porque la métrica de los estímulos está representada en la actividad de las neuronas. Si ustedes acortan, si ustedes meten más vibraciones, los intervalos entre estas ondas se acortan, por lo tanto los disparos o esas chispitas eléctricas se acortan. Bien, eso es lo que vemos en el cerebro, pero la pregunta que yo me puedo hacer también, y que se la pudo haber hecho Demócrito hace más de dos mil años, ¿y tiene algo que ver esto con la percepción de estos estímulos, al igual que podría suceder en el sistema auditivo o en la corteza visual? Se nos ocurrió una cosa muy elemental. Imagínense ustedes, es una metáfora, que están sentados en la corteza cerebral, en el cerebro de este mono. Están sentados ahí, y ustedes no tienen acceso a los estímulos, sino que tienen acceso solamente a la actividad de las neuronas. Ese observador tiene que sentir, tiene que memorizar y tiene que tomar una decisión basada exclusivamente en la actividad de las neuronas cuando el monito está elaborando la tarea. Y el observador lo que puede hacer es medir los intervalos que hay entre esos trenes de actividad y decir, bueno, ese es el intervalo uno y cuando llega el intervalo dos, el sujeto puede medirlo otra vez y al igual como lo hace el mono, puede decir, si el tiempo uno es mayor que el tiempo dos, por lo tanto, la frecuencia del segundo estímulo es mayor. Y eso es lo que realmente sucede, porque si ustedes ahora, no solamente van a medir la capacidad del sujeto para discriminar estos estímulos, sino que van a medir la capacidad de las neuronas para discriminar. Y pueden cuantificarlas, pueden cuantificar esa actividad neuronal contra lo que está haciendo el sujeto. Y lo que ustedes encuentran es que las dos curvas son prácticamente idénticas. Una basada en las neuronas y otra basada en el animal. Lo que indica es que esa representación del estímulo en esa zona del cerebro es útil para poder resolver la tarea. De hecho, la forma de ambas curvas indica prácticamente toda la historia experimental de este sujeto. Pero ustedes se pueden preguntar también, pero Ranulfo está haciendo cosas muy fantasiosas en el laboratorio y está buscando correlatos neurales de una representación de estas señales con lo que hace el sujeto, con lo que está sintiendo. Bueno, pues hace muchos años se inventó una técnica que es la estimulación intracortical. Ustedes, las neuronas de mi cerebro son excitables a los estímulos eléctricos. Y de hecho, a finales del siglo XIX, esa era la única técnica existida para poder mapear el cerebro. En la guerra entre Francia y Alemania, con mucha frecuencia llegaban los soldados con el cerebro expuesto. Y se había un neurocirujano ahí, Hans, y un amigo del Fritz, que ya se pueden imaginar, que aprovechaban precisamente que el cerebro estaba expuesto y lo que hacían era darle unos choques eléctricos al cerebro. eran cosas corrientes masivas, pasaban corriente y se veían, por ejemplo, que el sujeto movía el brazo, entonces decían, aquí tiene que haber una representación del brazo y se movía el pie, aquí tiene que estar la representación del pie o la cadera o la cara, qué sé yo. Y con eso hicieron mapas, bastante buenos, por cierto. Ya a mediados del siglo pasado, un neurocirujano muy fino que se llamó Penfield, Él ya pudo, en un cerebro consciente, de una manera más fina, estar mapeando todas estas zonas del cerebro que tienen que ver con la audición, con la somatosensación, con los movimientos, etc. De tal suerte que él descubrió algo muy bonito. El experimento era burdo, pero hay una zona del cerebro que tiene que ver con la experiencia. Cuando estimulaba esa zona de ahí, en una ocasión tuvo una monja y la tenía en la sala de cirugía, y cuando le dio los choquecitos eléctricos, la monja se puso a rezar. Otro día tenía un carpintero y la misma zona del cerebro de ese sujeto la estimuló, y el sujeto se puso a hablar de clavos, martillos, que la madera no estaba buena, qué sé yo. Es decir, el mismo circuito de neuronas está forjado o la experiencia hace que el circuito guarde cosas que es dependiente de la experiencia. Es por eso que les decía al inicio de la charla que muy probablemente el cerebro de ustedes, seguramente el de ustedes y el mío, son completamente diferentes por la experiencia, por lo que hemos vivido, el pasado, la educación, lo que ustedes quieran. Entonces, estos eran dos casos muy dramáticos. Uno era una monjita y la otra era un carpintero. Entonces, el mismo circuito de neuronas tiene que ver con, hace cosas diferentes. Entonces, hay zonas del cerebro donde se guarda la experiencia. Y a nosotros se nos ocurrió algo muy elemental. En vez de activar las neuronas con los estímulos que se aplican en los dedos, lo que vamos a hacer ahora es pasarles corrientes breves, minúsculas, micrométricas a las neuronas y le vamos a preguntar al macaco si es capaz de responder y de discriminar. Hicimos ese experimento y ustedes no van a poder ver la diferencia que hay entre cuando yo aplico los estímulos naturales o cuando yo los sustituyo por los estímulos eléctricos. Entonces yo puedo directamente al cerebro generarle un percepto. Un percepto que los circuitos cerebrales no tienen que entender porque actualmente tenemos una nueva disciplina que se llama la neuroprótesis, donde lo que nosotros queremos saber es si podemos leer las intenciones, las motivaciones que emanan de la actividad de las neuronas, las memorias y los comandos motores, o las mismas sensaciones. Imagínense ustedes que por alguna razón, una desgracia, ustedes pierden la capacidad de transducir la información con la retina. Pues se están inventando camaritas para poder captar las imágenes y poder llevar esta información e insertársela directamente a las neuronas de la corteza visual para que ustedes puedan ver. Y lo mismo sucede con los implantes cocleares, esto ya se logró a nivel de la cóclea. Pero imagínense ustedes que ahora han perdido el nervio auditivo o los centros corticales, pues se está buscando también la forma de excitar directamente a los circuitos de la corteza auditiva para que ustedes puedan oír. O el caso más dramático, que como diría mi madre, Dios guarde la hora, que nunca ocurra. y esto ocurre con mucha frecuencia desgraciadamente, los transectos, jóvenes que tienen un accidente automovilístico y se les corta la médula espinal, se quedan cuadripléficos, ya no se pueden mover por el resto de sus días. Se ha buscado si las neuronas pueden reconocer que esto no ha sido posible por el momento. Pero lo que sí se ha logrado es que nosotros podemos leer la actividad de las neuronas, del cerebro que tienen que ver con la intención de mover el ojo, de mover los brazos de una manera voluntaria. Y lo que se puede hacer por el momento es que yo pueda utilizar esa información para que esta información pueda activar la luz, encender la luz, para que pueda mover el cursor de la computadora, para que pueda activar la silla de ruedas. Y lo que se está buscando actualmente es que esas intenciones que salen de la actividad, que se generan de la actividad de las neuronas, puedan ser trasladadas hasta la parte baja de la nebula espinal, pasando ese transecto para activar a los circuitos motores que tienen que ver con el movimiento, como por ejemplo estar de pie, moverse, mover la mano, etc. Esto parece ciencia ficción, pero no lo es. Recuerden que hace más de 100 años Julio Gernes dijo que íbamos a ir a la luna. Tomó aproximadamente 80 años. Esto, muy probablemente en unos 10, 15 años, tendremos algunas soluciones, si no perfectas, pero sí que podrían ayudar a estos sujetos que sufren cuando pierden, por ejemplo, la entrada de información al cerebro o cuando pierden la capacidad de moverse. Entonces, estos experimentos tan sencillos sirven precisamente para avanzar este campo. No me voy a meter ya con el asunto de la memoria ni la comparación. Lo hemos descubierto. Hay un código neuronal, zonas del cerebro, más allá de estas zonas donde vemos cómo se representa la información. Y curiosamente se representa de la misma forma. El cerebro, los circuitos más centrales, que es un masijo, realmente complicado, pero las neuronas ahí una vez que se fue la información, son capaces de retenerla de la misma forma y la pueden utilizar posteriormente para guiar los movimientos y tomar decisiones. Entonces, lo que sí sabemos actualmente es, a grosso modo, es en qué parte del cerebro están ocurriendo todos estos procesos. Y seguramente, leyendo artículos de divulgación, ustedes saben que tenemos dos hemisferios cerebrales y con mucha frecuencia dicen que el hemisferio izquierdo sirve para tal cosa y que el hemisferio derecho sirve para el otro. Y esto varía dependiendo si uno es diestro, ambidiestro o siniestro también. En todo caso, estos dos hemisferios se pueden comunicar. Hay fibras masivas que se comunican. Y de esa comunicación emanan las funciones superiores. Pero, por ejemplo, sí pueden imaginarse que el hemisferio derecho tiene que ver con las partes afectivas. Muy probablemente con la experiencia consciente, de estar consciente. Por ejemplo, que esto es verde, que esto es salado, que esto me gusta, que esto me gusta. donde se guardan precisamente los afectos. Y otra parte del cerebro, el otro hemisferio que es más paramétrico, quizás más científico, es el que tiene que ver con las partes áridas de nuestra vida, como por ejemplo, tengo que ir a apagar la luz, pero no tengo dinero. La UNAM no paga bien mis salarios, pero lo compensa más o menos con la satisfacción de que me permite hacer estos experimentos en mi laboratorio. Entonces, estas líneas de investigación son muy interesantes porque se está afinando. Inclusive, ya podemos saber con cierta precisión en qué parte de mi cerebro está ocurriendo mi experiencia consciente. Es decir, esa zona del cerebro que jala la información que viene de los órganos y los sentidos y esas representaciones de las que hablaba Demócrito, que después se asientan en los circuitos de la memoria y que después se combinan para generar el atender a algo, el estar consciente. Estoy consciente, yo estoy consciente en este momento de que ustedes están conscientes por lo menos del 65%. Al inicio de la charla era el 90, ahorita ya vamos como al 65. Muy probablemente al terminar va a estar al 40%. Pero lo bonito de esto es que existe una interacción entre ustedes y yo. Ustedes más o menos me entienden. Y yo sé que ustedes más o menos me entienden. Y son exactamente los mismos circuitos cerebrales los que están mediendo esta operación. Recientemente se descubrieron unas neuronas en el cerebro que se conocen como las neuronas espejo. Y son las que se encienden cuando yo veo lo que está haciendo el otro. Y eso, al verlo, al entenderlo, yo tengo un mecanismo neural que me permite aprender. Y gracias a esas neuronas espejo, yo puedo aprender. Estas neuronas no existen en los autistas. Se pierden por algunos problemas del desarrollo, de cómo se va constituyendo genéticamente el cerebro hasta conformarse. Estos circuitos se quedan aislados, ya no reciben información que viene de otras modalidades sensoriales ni de la memoria. Por lo tanto, estos sujetos no los pueden utilizar para aprender. Bien, bueno, pues estábamos viendo la parte sensorial, perceptual, de memoria, conceptual, etc. Bueno, pues hablé un poquito de que tenemos un cerebro que tiene que ver con la movilidad. Me puedo mover, puedo hacer cosas a voluntad. Y eso está mediado también por los circuitos de la memoria, que le pasan la información a los circuitos ejecutores. que son los que permiten que yo pueda estar hablando en este momento y que pueda estar de pie. Inútil decirles la desgracia que significa y que solamente no entendemos la importancia de esto cuando ya no puedo mover una pierna, cuando ya no puedo mover el brazo, cuando ya no puedo hablar, etcétera, etcétera. Entonces, no me voy a meter en esto porque sería una charla de hasta pasado mañana de cómo se median, cómo media el cerebro los comandos motores voluntarios para movernos, pero encantado de estar con ustedes. Pero también existe un cerebro que le da valor a la información. Ustedes y yo vamos al trabajo, yo voy para aprender algo porque me gusta lo que hago. Entonces, el valor de lo que yo hago está mediado por circuitos del cerebro que tienen que ver con darle valor a la información. Sin darle valor a la información, prácticamente nosotros nos estudiamos. Otros van al trabajo porque ganan, creo que el presidente de la república ahora gana 198 mil pesos, pero me quedé sorprendido que un representante del IFE gana más, 256 mil pesos, algo así. Y dije yo, pues me dan ganas de cambiarme de investigador a ver si puedo ser delegado del IFE. Entonces ese sujeto que gana 250 y tantos mil pesos debe estar altamente motivado, que va a ganar mucho dinero. Y está mediado precisamente por unas neuronas que tienen también que ver con el parkinsonismo, con la depresión y con la esquizofrenia. Hace 25 años, mientras yo trabajaba en Friburgo, un colega alemán y yo estábamos tratando de ver esas neuronas que tienen que ver con los movimientos. Y dado el parkinsonismo, cuando se mueren esas neuronas ya no se puede mover el sujeto. Dijimos, pues esas son las neuronas que permiten moverse. Y cuál fue nuestra sorpresa, que esas neuronas no tienen nada que ver con el movimiento. Tienen que ver con la motivación, con la recompensa. Nos pasamos cinco años peleándolos él y yo, porque él interpretaba la parte motora y yo interpretaba algo que era muy bonito, que era el mundo de las emociones y de la recompensa. Total, que en 1985 descubrimos las neuronas que tienen que ver con la recompensa. Es decir, cada vez que yo veo a alguien que me gusta, esas neuronas se encienden. De hecho, esa pista me la dio un físico cuando trabajaba en el colegio de Francia. Yo estaba midiendo la transmisión de esas neuronas, midiéndose esa molécula. Y hacía manipulaciones y las moléculas se iban para arriba durante minutos y horas. Yo un día estaba muy deprimido por ese resultado y me encontré a Jean-Pierre, no me acuerdo qué. Entonces me dice, Raul, ¿qué estás haciendo? Ya le expliqué el experimento. Y le dije, no entiendo, porque la transmisión sináptica es en una milésima de segundo. Y estas neuronas se quedan encendidas, liberando esta molécula por horas a veces. Y me dijo algo muy valioso que nunca se me ha olvidado. Cuando yo veo a una persona que quiero mucho, me quedo contento toda la tarde. Entonces, con este concepto, yo me fui a Friburgo a trabajar con mi amigo el alemán. Y yo ya iba sesgado, debo de confesarle. Y efectivamente, pasaron los dos años de trabajo intenso y no veíamos nada con el movimiento. Pero sí veíamos que las neuronas se encendían cuando el animal recibía algo que era, por ejemplo, un jugo de manzana. El animal estaba feliz, las neuronas se ayudan para arriba. Nos costó muchísimo trabajo publicarlo. Ahorita ya es del dominio común y el mundo de la recompensa de las emociones es tan importante como el que les platiqué de cómo se representan los objetos en el cerebro. Entonces, estos circuitos cerebrales que median el valor de la información son muy útiles porque cuando se pierden, nosotros ya no podemos aprender, ya no podemos atender, ya no podemos actuar en consecuencia. Es lo mismo que sucedería si yo estoy tirado en la cama, estoy deprimido, no me muevo. Es un problema motor, bueno, podría ser motor, pero podría ser otro tipo. Y si llega un marciano y me ve tirado postrado en la cama, va a decir, Renulfo tiene un problema motor porque no se puede mover, cada vez que le hablo no responde. Entonces el sujeto no tiene motivación, tiene averiado los circuitos que tienen que ver con la motivación Y es por eso que nos puede llevar a la depresión y nos puede llevar hasta increíblemente de ya no podernos mover. Nos afecta toda la esfera de aprendizaje, de memoria, control motor, todo lo que ustedes quieren. Y esto es precisamente lo que sucede. Cuando por alguna razón todavía desconocida, aunque sabemos mucho un poquito de la enfermedad de Alzheimer, que sabemos que las neuronas van perdiendo su capacidad de procesar información y de comunicarse con otras, se van quedando aisladas. Por lo tanto, los circuitos de memoria ya no se pueden comunicar con los circuitos del movimiento, ni con los de la motivación, ni tampoco con los de la percepción. Se van quedando aislados. De tal suerte, que un individuo con Alzheimer, mi abuelita tuvo, una de mis abuelas tuvo Alzheimer, cuando vine de París a visitarla aquí en México, ella no me reconoció. Y no me reconoció, ella probablemente me vio, pero ella no me pudo reconocer porque todos los archivos de lo que pudo haber quedado de mí en su cerebro estaban destruidos. Ya no podía hacer esta comparación a la cual les mostré hace unos minutos. Entonces, los sujetos viven con mucho estrés, ya no saben qué es lo que está ocurriendo en su mundo circundante, ya no saben quiénes son ellos, ya no pueden comunicarse. Y el ejemplo más dramático en la otra enfermedad es esta, la enfermedad del parkinsonismo, en el cual inicialmente empiezan con esas neuronas que tienen que ver con la recompensa de las emociones. Pero el parkinsonismo se expresa cuando yo he perdido el 80% de esas neuronas. Entonces la pregunta es, ¿qué es lo que pasa? ¿Qué es esta pérdida consecutiva? podemos encontrarla. Y lo mismo sucede con la enfermedad de Alzheimer. Hasta que yo pierdo el 80% de los circuitos de la memoria, hasta entonces se presenta el síndrome, la enfermedad de Alzheimer. Y se presenta por una sencilla razón. Hay muchos circuitos en mi cerebro que median la memoria. Muchos de estos los descubrimos en el laboratorio nosotros. Y esto, cuando lo descubrimos, nos dijeron, pues eso no es muy interesante porque es muy redundante. Y yo sí encontré una explicación. Tengo un amigo que dice, es una broma, si yo tengo, si mi hipótesis de trabajo no funciona, hay que tener hipótesis alternativas. Y siempre presenta una imagen donde está con su mujer y después le falla a su mujer, entonces tiene una novia, tiene hipótesis alternativas. Entonces yo dije, pues también, bueno, sería muy penoso que tuviésemos solamente un circuito de la memoria. Porque si un día de estos llega mi esposa y me da un garrotazo y me mata esas neuronas, pierdo toda la capacidad de la memoria. Y lo que tenemos son muchos circuitos que median la misma propiedad, la misma función. Y lo que yo sospecho es que se van perdiendo poco a poco. Es decir, tenemos 10, nos quedan 9, funcionamos muy bien. De pronto ya nos quedan 8, seguimos más o menos funcionando. Nos quedan 5 ya, parece que le dije algo a Ranulfo, pero se lo olvidó. Y quedan cuatro, yo creo que sería bueno que fuera con el neurólogo o con el psiquiatra. Me queda uno, ya ando al límite, se me murieron todos, se acaban. Y es lo mismo que sucede también con la enfermedad de Alzheimer. El cerebro tiene la capacidad de irse adaptando a los problemas. Y entre los mismos circuitos se van pasando la información o van trabajando un poquito más. Es como cuando estamos en un laboratorio de trabajo, somos diez. Pero sucede que a veces trabajamos los 10, a veces 8, a veces 7, a veces 5, a veces 4, a veces 2, pero hacemos exactamente la misma función. Entonces, el mensaje es este. Por lo que estamos viendo estas líneas de investigación es buscar si podemos encontrar la forma de detectar tempranamente estos problemas y rápidamente corregirlos para no verlos ya cuando están instalados en su totalidad. Y esto no es solamente para enfermedades dramáticas como el Alzheimer y el parkinsonismo, eso es también para el problema de los afectos que tienen que ver con la depresión, con las manías, la esquizofrenia misma. Curiosamente la esquizofrenia se presenta, se dispara por ahí en la adolescencia y tiene que ver con problemas hormonales, de organización de los circuitos cerebrales. Entonces hay mucho por hacer en este sentido. Entonces, para terminar mi charla, yo quisiera decir, pues, que tenemos una realidad interna, cada uno de nosotros, y que es muy útil para todas las funciones que podemos realizar de las más primarias, y que todos son esenciales, y que eso es verdaderamente lo que nos hace a nosotros muy humanos, o muy changos, o muy gatos, o muy víboras, etcétera, etcétera. Muchas gracias. Con mucho gusto platicamos de lo que a ustedes les parezca más interesante, dudas, inquietudes, lo que se les ocurra. Yo te quería preguntar cómo se perciben, si ya es posible saber cómo se perciben en el cerebro, cómo se representan las imágenes que los niños ven en los libros. Obviamente la imaginación es una propiedad emergente, así es como yo pienso, propiedad emergente del cerebro. Pero esta imaginación no se puede generar sin experiencia previa. Y esa es la razón por la cual el mundo imaginario de los niños es muy diferente del mundo imaginario de los adolescentes, de los adultos, de los viejos, etcétera, etcétera. Entonces, a estos niños se les va inyectando, se les va induciendo, se les va presentando conocimiento, ya sea a través del oído, a través de la vista. Y verdaderamente ellos se liberan de estas fases primitivas cuando empiezan a leer. Porque entonces, a voluntad, ellos ya pueden manipular la información. Bueno, la lectura cada uno de ustedes sabe que le da pie a que uno manipule la información parametrizada que viene de las letras y de los conceptos, en imágenes, en sonidos, en situaciones imaginarias, etc. Entonces es un problema muy interesante. ¿Por qué me interesa a mí el problema representacional? Porque me interesa saber por dónde comienza todo esto. Y esto comienza por el ojo, comienza por el oído, un contexto dependiente, es decir, un contexto. El individuo aprende no solamente porque se le expone a la información a través de estos canales para la percepción, sino también dentro de un contexto y donde el niño empieza a darle valor a esta información. Y tan pronto él se encarrila, aprende una receta. Entonces, él se vuelve libre y puede moverse a volar. Aquí hay una pregunta muy interesante que dice, si se pierde el lenguaje desde que un ser humano es bebé, ¿se pierden los sentimientos? Bueno, primero es un bebé, no tiene lenguaje, lenguaje adquirido. Yo nací en Sonora y aprendí a hablar español gracias al contacto con mis padres. Yo no puedo nacer Genéticamente no hay un código genético Del lenguaje Esto es Adquirido Y por eso la percepción es un tema muy interesante Porque percepción Significa percibir Darse cuenta de algo Y tiene que ver con la conciencia también Pero si mis padres Si hubiera llegado un robachico Como decían en esa época Estaban cuidado con los robachicos Me hubieran llevado muy pequeñito a Rusia, pues sí, de padres sonorenses, yo hubiera aprendido a hablar ruso probablemente, porque es aprendido. Entonces, el lenguaje es importante, pero todo depende de qué tipo de lenguaje, ¿no? El mundo de las emociones existen, de hecho los changos tienen emociones también y los gatos también, a su modo también. pero las emociones las podemos ir afinando también a través de la educación. Y eso, cada uno de nosotros ha tenido alguna experiencia familiar de cómo uno hace unos berrinches y nuestros padres rápidamente utilizan algunos métodos, por lo menos en mi época, algunos métodos muy sofisticados y uno aprendía rápidamente a controlar este tipo de exageraciones. Bueno, aquí hay dos preguntas que creo que están relacionadas. Dice, se refleja en el cerebro y cómo se llama, y cómo lo que se llama el placer de la lectura, cómo se refleja en el cerebro lo que se llama placer de la lectura. Y una que creo que está relacionada, doctor. ¿En qué parte del cerebro está representada la actividad que se realiza en el momento de llevar a cabo una lectura? ya que el proceso de apropiación genera emociones, comparaciones y la propia experiencia, así como el estímulo de los órganos de los sentidos. Tiene que ver con todo lo que dije. El chip, la lectura. Si yo estoy ciego y sordo, pues el único canal que tengo es el de los dedos. y con entrenamiento yo puedo leer tan rápido que si fuera evidente, si estuviera leyendo un texto, 600 palabras por minuto, puede leer un ciego con los dedos. Entonces, la información entra por ahí, pero eso no es suficiente. Se requiere tener experiencia previa. Llámenlo ustedes como quieran, imagínense la experiencia que pueda tener un niño, conocimiento, para que pueda interpretar esos mensajes, esa información parametrizada que está entrando a través de los dedos en el caso del ciego. Tan pronto ocurre este encuentro entre la experiencia, que es la memoria, no es la palabra memoria, más la información sensorial que tiene que ver con el percepto. Y en ese momento entran en acción estos circuitos que tienen que ver con el placer, con la recompensa, con las emociones. Son circuitos muy primitivos, por cierto, que están en las tortugas, estas neuronas que median el placer. Y de hecho casi todos los animales buscan el placer a su modo. Un perro es inteligente cuando tiene la capacidad, por ejemplo, para conseguir alimentos mientras otro perro es contigo. Cuando lo obtiene el perro se siente muy contento, está hasta feliz. se rasca la panza, etc. Entonces, ¿cómo ocurre todo esto en un instante de tiempo? No lo sabemos, porque no hay experimento que pueda probarlo científicamente. Pero yo sospecho que es precisamente el encuentro entre la información sensorial, la experiencia en memoria, esos circuitos que median el placer, las emociones, y también algo nuevo que ocurre en nosotros, que es la experiencia consciente, que son circuitos nuevos, emergentes, que tienen que ver con el estar, el saber que estoy aquí y que ustedes están allá y que podemos comunicarnos y que eventualmente yo hasta puedo compartir con ustedes un estado emocional o una idea o qué sé yo. Va por ahí. Hay una pregunta bien interesante que dice, ¿Qué circuitos neuronales son los que estimulan en la formación de una creencia? ¿Y por qué cuesta tanto trabajo deshacerse de ella? Muy elemental. Por lo menos yo tengo una explicación mía. Precisamente cuando estábamos mi colega alemán y yo trabajando con estos circuitos que tienen que ver con los movimientos voluntarios. Pero ustedes se pueden preguntar, ¿qué es la voluntad? ¿Cómo? ¿De dónde? Es voluntad. Porque también puede ser involuntario. Yo puedo hacer algo involuntario. Es un reflejo. Ustedes me queman un dedo del pie, yo retiro el pie. Eso es involuntario. Pero yo puedo hacer voluntad, puedo aguantar todavía unos minutos quizás la flama. Mi amigo y yo estábamos investigando esto porque no nos quedamos satisfechos, él no se quedó satisfecho con las neuronas que median el placer y estas cosas, y nos fuimos a buscar dónde estaban los circuitos que tienen que ver con la voluntad. Encontramos una zona del cerebro que tiene que ver con generar los movimientos voluntarios, porque las neuronas se encienden antes de que nosotros hagamos el movimiento. Y si nosotros hacemos un movimiento, se quiere decir porque tiene que estar mediado internamente por algo que tenemos en el cerebro. Obviamente con los molos nosotros no podíamos preguntarle en qué momento ellos tuvieron la urgencia de hacer un movimiento voluntario. Pero un científico en Los Ángeles descubrió que cuando el sujeto hace consciente que quiere hacer un movimiento voluntario, Las neuronas disparan como unos siete décimas de segundos antes de que ocurra la primera contracción de cualquier parte del cuerpo. Y él llegó a una conclusión muy bonita que me gusta repetirla siempre, es que dice que todo movimiento voluntario es involuntariamente organizado por el cerebro, pero que existe el veto, que existe un circuito de neuronas que tiene la capacidad de vetar la acción. ¿Por qué? Porque interviene la conciencia. En algún momento yo tuve las ganas de decir algo, pero algo por ahí, entonces yo venía encarrilado, mis neuronas del cerebro ya venían para decir eso, pero algo por ahí me dijo conscientemente, Renulfo, no lo hagas porque si lo haces te vas a meter en problemas. Ahora, esto es importante porque en las creencias, en la educación Sobre todo, creo que mi esposa fue a un colegio de monjas y me decía Que continuamente les vetaban decir tal cosa o pensar tal cosa o qué sé yo Yo sospecho que ellas tenían la intención de formular una pregunta, hacer un comentario a la maestra, alguna cosa Pero intervenía ese mecanismo consciente que vetaba la acción Entonces, a no hacer la pregunta de alguna cosa, nadie supo nada Ahí es donde interviene precisamente la educación Porque yo puedo promover una y vetar otras entonces ojo con esto el rol del educador el rol de los padres y el rol de mucha gente alrededor nuestra es un rol muy importante en la forma de cómo vamos conformando el mundo que queremos utilizar para interesar con los demás y ahí interviene la educación religiosa la educación ¿Será el mío? No, no. Es por eso que son muy importantes las prepas en la UNAM porque ahí los líderes estudiantiles pueden incidirse en los jóvenes que todavía no tienen conformada una idea propia política de cómo podrían ser las cosas. Es un vacío muy importante. Y es por eso también que la Iglesia Católica quiere tener sus colegios y es por eso que así y así es, cada quien quiere tener su coto, porque interviene precisamente en esa secuencia temporal de lo que es voluntario de lo que es consciente o inconscientemente, qué sé yo por ahí va la cosa Dice, en esta, son tres que más o menos Son tres preguntas que tienen más o menos que ver En esta teoría neurofísica, ¿queda lugar para algo que se llama alma o espíritu? Según su ponencia, entonces podríamos suponer que es la pasión, amor, amistad, disfrute, etc., lo que mantiene vivos a los nervios, a las neuronas, perdón, es que la letra está un poco difícil de leer. Pero, comenzamos con la primera porque ya se me olvidó la segunda. La primera, perdón, la primera. ¿En esta teoría neurofísica queda lugar para algo que se llame alma o espíritu? Pues mire, ustedes lo pueden llamar como quieran. O sea, antes se le llamaba el alma, el espíritu, pero yo pienso, personalmente obviamente, Creo yo que es biología pura. Y si la Biblia existe es porque nosotros la hicimos. El ser humano la hizo. Y dado el nivel de conocimientos que se tenía en esa época, el ser humano ha buscado explicaciones. ¿Dónde está? Antes la Tierra era cuadrada, ahora es redonda. En un momento no se tenían los conocimientos necesarios. De hecho, Descartes, hace casi 500 años, 400 años, él separó precisamente el problema del alma y el problema del mundo físico. ¿Por qué? Porque pensaba que había los espíritus que podían utilizar al cerebro para expresar lo que el alma era. No era algo insustancial, que no era sustancia. Y que lo retomó un premio Nobel hace unos 30 años, John Eccles. que pensaba que el alma y los espíritus podían interactuar, utilizaban el cerebro para expresarse, a través de fuerzas que no podían ser explicadas a través de la termodinámica. Obviamente, mientras no se pueda hacer ese experimento, no sabemos qué es el alma, ¿no? Pero el alma ya no se expresa cuando yo me emborracho, o cuando se me pasaron las drogas, O cuando estoy dormido, de hecho me muero todas las noches y despierto. Cuando estoy dormido no puedo procesar información visual, auditiva, gustativa, somestésica, etc. Si tengo suerte, puedo echar a andar mi maquinaria cerebral, los sueños, las ensoñaciones, que no es otra cosa más que actividad interna de los equipos cerebrales, pero que como no pueden ser cotejados con la realidad porque están bloqueados todos los canales, y qué bueno, porque si no, no podríamos dormir. Entonces, por eso es que nosotros tenemos los sueños más raros. A veces, yo estoy pensando en culano, pero tiene la cara de león, y a veces estoy con sultana, pero estoy con otra persona, digo, en la mañana. entonces yo pienso que ah bueno el alma y los espíritus es una concepción que hemos hecho nosotros pero está bien es parte del imaginario y a las cosas no lo podemos llamar como que no suena muy bonito decir que yo siento con las neuronas suena más bonito cuando dice yo siento con el corazón y estoy enojado con el estómago Bueno, ahora que hiciste referencia al alcohol, hay muchas preguntas que tienen que ver con qué efecto tiene el cigarro y el alcohol en el cerebro, en las funciones del cerebro, si un joven que fuma marihuana pierde neuronas o si qué tan cierto es que después de una borrachera se pierden cierta cantidad de neuronas, de qué manera nos estamos ventaneando, ¿eh? De qué manera afecta nuestra percepción sensorial algunas sustancias enervantes, en fin, este es un tema que creo que es muy importante para nosotros. Bueno, el cigarro, fumar, el efecto más inmediato es sobre los pulmones. Y bueno, el cerebro requiere de oxígeno. Pues ya se pueden imaginar ustedes, si son muy sensibles al humo, ustedes pueden ir generando una fibrosis pulmonar, de tal suerte que los alveolos ya no pueden entrar el aire. Por lo tanto, ya no puede haber oxígeno. Pues uno de los problemas inmediatos con el fumar es que el cerebro no se oxigena, Los órganos del cuerpo no se oxigenan lo suficientemente bien, vaya la redundancia. Ahora, el cigarro tiene una sustancia que se llama nicotina. Y las neuronas del cerebro y del cuerpo también tienen un receptor que se llama a la nicotina. Pues al estimularlo uno se siente eufórico, se siente muy salsita. Y bueno, uno cree que es maravilloso, que está haciendo las cosas muy bien. Yo no estoy tan seguro, pero el efecto más grave, yo pienso, del cigarro es sobre la oxigenación de los órganos del cuerpo, incluyendo el cerebro. Ahora, en relación con la marihuana, también es humo, también afecta los pulmones. Pero también en mi cerebro, en el cerebro de ustedes también hay receptores a una molécula que es la cannabis, cannabinoides se llaman, que están en ciertos circuitos del cerebro. Y esas neuronas del cerebro tienen que ver con la fineza del control de los movimientos voluntarios. Entonces, en mi época en la prepa, cuando yo estudiaba en la Universidad de Sonora, había dos grupos, los micos y los activistas. Los activistas fumaban marihuana y los micos estaban clasificados como católicos, micos cerradores, etc. Yo tenía amigo en ambos lados. Cuando iba con los activistas me decían que yo era mico. Y cuando estaba con los micos me decían que yo era activista. Pero el punto es que yo recuerdo muy bien, es que todos mis amigos activistas andaban en la onda, como decían ellos, y hablaban, ¿qué te pasa Romo? caminaban muy lento y se pegaban unos pasones verdaderamente sus coordinaciones yo creo que traían un mundo interno muy interesante pero desde el punto de vista motor bastante descoordinado ahora con respecto al alcohol yo creo que no nos hagamos, todos han visto un borracho o sea, primeramente hay un efecto eufórico Uno se siente muy bien y de hecho unas copitas no están mal, porque ayudan para la tensión arterial, para bajar un poco la tensión, el estrés y ese tipo de cosas. Después de eso ya empieza la depresión, se empieza a deprimir prácticamente todo el cerebro, a tal grado que yo ya no puedo procesar la información, ya no veo bien, ya no escucho bien, ya no siento bien. Tercero, ya no puedo evaluar la información, comienza a distorsionarse todo. Y finalmente, puedo perder el control motor. Y cuando yo pierdo el control motor y ya no coordino mis percepciones, yo puedo chocar, puedo matar, puedo hacer muchas cosas. Y tiene un efecto deleterio sobre la memoria. Yo conozco gente que se pone una parrante y el otro día no saben dónde están. Requieren de varios días para recuperar su capacidad de memorizar, etc. Entonces, pues bueno, todos estos son inventos nuestros. De hecho, los mismos deportistas con el entrenamiento van buscando las endorfinas internas y esas se logran solamente haciendo más y más ejercicio. Entonces el cuerpo pide esa sensación que se liberen estas endorfinas que a otras gentes lo que hace es tomarla por fuera, ¿no? Yo necesito hacer ejercicio. En el fondo, el cerebro es adicto al estudio también, adicto a prácticamente todo lo que ustedes se pueden imaginar. por eso que muchas veces la abuelita ya no estudias tanto porque se te va a acercar el cerebro a lo mejor tenía razón también yo creo que hay que aprender a ser moderados y saber hasta donde podemos llegar pero es muy difícil, la verdad porque ese mecanismo consciente interno que tenemos es muy rebaladizo y se cesga mucho y se puede mover en todas las direcciones posibles entonces yo la verdad es que no sé qué consejo dar en este sentido, solamente puedo laburar estas elucubraciones. El aprendizaje nuevo de conceptos, ¿crean nuevos circuitos o se aprovechan los que ya existen, los ya redundantes? En un momento dado, el cerebro, los circuitos cerebrales tienen esa capacidad de ser entrenados y son entrenados para algo. y van reclutando nuevos circuitos cerebrales, hasta que se vuelve una maquinaria verdaderamente perfecta. En otros individuos, esos circuitos no han sido entrenados. Yo he visto, por ejemplo, el cerebro de un matemático y mi cerebro son más o menos los mismos, tenemos los mismos circuitos cerebrales, pero él pudo entrenar el circuito de las matemáticas. Entonces, para poder yo ver cómo operan esas neuronas, tengo que agarrarlo cuando está despejando una ecuación. Si yo voy con un campesino que no fue educado, nunca veré esa operación en el mismo circuito de neuronas, a pesar de que no es exactamente el mismo. Ahora, recuerden ustedes que a través de la experiencia nosotros tenemos la capacidad de hacer muchas asociaciones. Entonces, información débil que entra a través de los canales para la percepción es rápidamente capturada por la experiencia, por estos circuitos de memoria, puede hacer grandes asociaciones y hacer grandes interpretaciones. Más allá de eso, también es el hecho de que yo no necesito en un momento dado de la información externa. Internamente, cuando yo me pongo a escribir, es prácticamente, yo no puedo cerrar los ojos, lo único que necesito es donde están las teclas para pegarlas. Pero yo internamente estoy haciendo asociaciones con múltiples, de múltiples circuitos de memoria donde tengo guardadas informaciones muy dispares, y puedo estar haciendo asociaciones y después las traslado a un acto motor voluntario que es por medio de las actitudes, puedo hacer protecciones. Pues hay múltiples etapas. Con los mismos circuitos cerebrales, ya para un cerebro muy entrenado, puedo hacer muchas operaciones. Y esa es la parte maravillosa de todo esto. Y es ahí, por eso es que en realidad yo me paseo en el interior de mi cerebro. Y no hay nada, no hay placer más grande para mí. es cuando yo cierro los ojos y me pongo a pensar. Y eso verdaderamente es placentero para mí, porque además puedo ver cosas sin tener que verlas con el ojo. Y las puedo rotar y las puedo poner patas arriba, de este ladito por acá, y puedo elaborar un concepto y luego no me gusta y lo roto y me quito y lo pongo y le hago un beso. Eso es, yo creo que esa es la verdadera, la función más exquisita que tiene el cerebro, por lo menos para mí, y es precisamente esa capacidad para imaginar algo, yo creo, y poderlo plasmar después físicamente, porque dicen que los delfines son más vistos que nosotros. El único problema es que ellos no tienen manos. No han podido construir un mundo y viven en un medio donde es muy difícil para poder generar cultura. Todo lo que tenemos aquí está hecho con nuestras manos. ahora ya con robots, originalmente con el humano. Producto de la imaginación y después la acción. Se publicó ayer el resultado de una investigación en Europa, donde decía que el hecho de leer movía de alguna manera diferente a la gente que leía a la que no. O sea, que el cerebro de alguna manera cambia o se evoluciona o se transforma físicamente por el hecho de tener el hábito de la lectura. El cerebro es un adicto entrenado a la lectura, a la información. Por definición el cerebro es una máquina procesadora de información, requiere de información. Sin información no hay la percepción, no hay la memoria, no hay aprendizaje, no hay nada. Si yo al nacer, si al nacer me cortan el nervio auditivo, el nervio óptico, el de las manos, el del gusto y todo lo demás, Pues yo simplemente, ¿por qué canal va a entrar la información? Genéticamente es útil, los genes son útiles para generar el soma, el cuerpo. Tiene uno genéticamente determinado para que las neuronas, y para el pulmón, y el pie, y toda la forma como somos. Además, somos morenos, otros son cueros, otros son chaparros, otros son altos, otros son listos, otros son menos listos, yo no sé si será cierto eso, pero en todo caso existe un código genético, los genes determinan cómo se van a formar los circuitos cerebrales también, pero tenemos que ponerlos a trabajar así como el músculo, y eso es solamente a través de la información y del axil. No hay de otra. Yo tenía un amigo que me decía que él era como los bíblicos, en la época de los bíblicos, que él era un genio. O sea, me da a entender que yo era medio tonto. Porque yo era muy dedicado, me gustaba irme al laboratorio, me ponía a trabajar Yo creo que soy medio autista también, ahí me ponía a jugar con unos alambritos Y él pues traía cabelar, pantalones campana en esa época Y una cadena por acá, y llegaba al laboratorio y me decía en el romo ¿Qué estás haciendo? Mentes de bajo nivel, tienes que trabajar Bueno, pero ¿por qué tú no? Bueno, es que yo soy como los Beatles Puros momentos de genialidad Bueno, resulta que un día yo regresé Ya de mi tour en el extranjero Lo llegué en 1989 Él era cinco años mayor que yo Y estaba terminando su maestría Y dije, pues algo le pasó a este Beatle Entonces no hay de otra si quieren ser deportistas de alto nivel, tienen que ponerse a entrenar el deporte que más les guste, eventualmente pueden llegar a una olimpiada o un nacional si quieren ser un buen poeta yo creo que tienen que tener mucha lectura mucha reflexión y mucho trabajo físico también, para escribir, escribir y corregir y si yo quiero sacar una contribución científica, es muchísimo trabajo, se los puedo asegurar. Es prácticamente todo el día estar pensando en algo que me apasiona, pero tengo que hacerlo, tengo que probarlo de acuerdo con las reglas del método científico y luego tengo que presentárselo a mis pares que me dan de palos. Y así es en la vida, tengo que contrastarlo. Yo no puedo decir que soy ingenio, tengo que decirles a ustedes qué les pareció, yo realmente estuve horrible. esto. Denos tiempo, ya se terminó y hay muchísimas preguntas. Aquí hay un montón de tarjetitas donde hablan de problemas muy concretos de niños, uno con autismo severo, uno hiperactivo, uno de lento aprendizaje, se las voy a pasar al doctor y quizá él pueda contestarles. Si me dicen, me dan un buzón en dónde puedo vaciar esta información, la hago con mucho gusto. Ahora hay otra, hay muchas, doctor, y por eso las estoy privilegiando, en torno a la organización de los dos hemisferios cerebrales. Si es más rica la educación cuando es a través del involucramiento de todos los sentidos, que pretende quizá la multimedia, ¿no? Cuando el individuo aprende a través del tacto, la vista, el oído, el olfato. Y relacionado con esto, si estimular los dos hemisferios puede hacer que se desarrolle más la inteligencia, un mejor aprendizaje. Mi maestro en la Universidad de Johns Hopkins, que es un hombre de… cuando él se jubiló, tenía 72 años. me dijo algo que me me pareció muy importante me dice Ranulfo, ¿tú sabes? yo ya a mí no me interesa ver ni oír cosas porque tengo tanta información acumulada en mi cerebro que yo ya dependo de la memoria, porque en ese momento se acababa de meter un punk al elevador con unas cadenas con unos pelos parados rojos y anillos por todos lados yo no era un hombre conservador él tenía 72 en 1987 creció en la guerra la segunda guerra mundial el norteamericano típico que cultivaron algunos valores para hacer grandes cosas en la sociedad norteamericana en ciencia y en la tecnología y que se yo, y ver esa forma a él lo golpeó y ahí fue donde me dijo que él ya no quería ver ese tipo de cosas ahora, lo que yo creo que si es muy importante, yo no sé, yo tengo un conflicto también con los nuevos métodos de educación, que dicen que memorizar es malo yo les puedo asegurar que gracias a mi memoria yo puedo ser lo que soy, y yo desde pequeño aprendí Aprendí a memorizar. Me acuerdo que llegaba a la escuela primaria el profesor Conrado Romo, pariente mío, en un pueblito de Sonora. Y siempre nos dejaban para el lunes una… había la ceremonia a la bandera y luego uno tenía que hacer una declamación, una recitación. Y resultaba que con mucha frecuencia al colega que le habían dejado la tarea, pues le dio miedito y no se presentó. Llegaba el profesor Conrado y me decía: "Ranuncio, tenemos cinco minutos para que aprendas esto". Y me lo aprendía. Y lo recitaba. Y después yo aprendí a utilizar mi memoria, pero la utilizo ahora activamente, pero sí me gusta memorizar. Por ejemplo, yo veo un artículo y lo fotografío, el número de tajos, las figuras, el coro, tal, estoy pensando en ello. No es solamente esta memoria activa cuando yo lo necesito, que es muy útil. Yo creo que las dos juegan un rol y a veces me gustaría hablar con los pedagogos para decirles que sí vale la pena entrenar a los chicos a que me lo dicen. Y conscientemente también. Las dos cosas, ¿no? No son excluyentes. Bueno, aquí el doctor acaba de contestar una pregunta muy peculiar que me hace una persona. ¿Qué parte del cerebro tengo que potenciar para ser tan maravilloso como usted? Eso sí no me lo puedo creer. No sé si puedo hacer una pregunta más Sin comentario Sí, claro Aquí hay tres preguntas que tienen que ver con la subjetividad Y también con algo que yo te preguntaba en la entrada Aquí dice, si nos enamoramos y odiamos con el cerebro Creo que ya se ha respondido en parte y dice, según su ponencia entonces, podríamos suponer que es la pasión y las emociones, el amor, la amistad, el deleite, lo que mantiene vivas a las neuronas. No, es una parte importante. Recuerden que las neuronas son parte de un órgano y requieren alimentarse, dietas apropiadas, oxígeno, minerales, vitaminas, grasas, carbohidratos. pero a lo que si ya nos referimos es al mundo de la subjetividad yo creo que sí hay que tener pasión en la vida hay que apasionarse por algo algo que les guste, es mi único mensaje a mí me gusta algo que a mucha gente no le gusta pero yo le hago con pasión y me mantiene yo en la mañana me paro yo no estoy pensando en irme de vago o de por ahí yo no quiero ir al laboratorio porque yo no quiero que me gustan Y a veces no logré absolutamente nada durante el día. Entonces, yo siempre he pensado, esto son cosas muy personales, por supuesto, que la gente muy emotiva es muy inteligente. Porque es esa fuerza que nos mueve a nosotros a buscar algo. Y obviamente, cuando yo me enamoré de mi esposo, yo andaba en la luna y sentía lo máximo. Medio atarantado, por cierto, ¿no? Pero feliz. entonces es un compromiso de buscar algo que nos apasione y buscar pequeñas cositas de la vida de todos los días que nos hagan sentirnos lo mejor que sea posible y tratar de buscar todos esos fantasmas negros que siempre nos persiguen por eso el otro día seguramente soñé que a mí me metían en la casa porque estaba involucrado en el narcotráfico yo creo que porque leí, ese día yo creo que leí todas las notas más aterradoras y la verdad es que si yo le tendría mucho miedo que de pronto me agarraran y se equivocaran porque me parezco al Chapo Guzmán o alguna cosa así sería un desastre oye doctor, eso que estás diciendo, esa pesadilla por algo que leíste mucho sobre el narcotráfico yo creo que nos pasa a todos y les comparto que a la entrada le estaba comentando de un artículo que leí que se llama el arte de olvidar lo insoportable, que ningún ser humano podría retener toda la información de los horrores del mundo, por ejemplo. En el caso, por ejemplo, de todos los niños, jóvenes, nosotros como lectores, ¿qué proceso en el cerebro nos permite vivir con eso? O también el arte de olvidarlo. Y aquí hay una pregunta que se liga con esto, que si dice que el Parkinson y el Alzheimer serán enfermedades del olvido, porque quienes las padecen se sienten poco valorados o estimulados efectivamente y mejor se desconectan. No, el Parkinsonismo y el Alzheimer son enfermedades orgánicas, no hay duda de eso. Que uno las puede detener un poquito, hacerlas más lentas, la presentación de eso no hay duda. De hecho, hay una relación que usa el cerebro, tiene el Alzheimer, los síntomas se presentan ya tardíamente, después de los 80 o de los 75 o algo así. El Parkinson, ese también es una enfermedad orgánica y no hay nada que hacer. Se puede con ejercicio, con dieta y esas cosas, aminorar un poco, pero no hay nada que hacer. Pero la pregunta es muy buena, la verdad, porque yo les dije que teníamos que memorizar, pero también es muy importante olvidar. Porque hay cosas, realmente, hay lecturas muy desagradables que vale la pena olvidarlas rápidamente. Pero el cerebro tiene esa capacidad cuando ya sabe, se vuelve, o sea, quiere lo que le gusta también. Es como una persona, es una persona el cerebro, o sea, él busca la información apropiada. Hay cosas de la literatura científica que a mí me parecen realmente tontas, ¿no? Pero para otros colegas les parece fantástico. Yo me quedo calladito, ahí entran mis neuronas de Beto, no hables, no digas esto. Se los comento a ustedes. Pero sí, existe el mecanismo, el mecanismo neural que permite que nosotros borremos información. Y por cierto, se están haciendo muchas investigaciones en este sentido. la gente que viene de experiencias traumáticas muy fuertes, se está buscando la forma de cómo borrarles esas memorias negativas. Y parece que hay resultados muy interesantes en esa dirección. Entonces, tanto tenemos un mecanismo activo para guardar información, como también tenemos un mecanismo interno que permite desechar lo que no nos interesa. Hay otra pregunta y yo creo que ahora sí es la última. o nos quedamos hasta que nos bajen. Hasta que nos bajen. Y creo que es muy interesante porque plantea en la manera de percibir de los ciegos, cómo dentro de su cerebro puede representar y si es posible que represente con imágenes si nunca ha podido ver. Bien, es una pregunta muy buena. Un ciego, que fue evidente, estímulos de otra modalidad sensorial como sería el tacto o la audición, puede activar la corteza visual, generar imágenes de la persona. Pero un ciego de nacimiento no tiene representaciones de imágenes visuales. No estoy muy seguro, yo sé que el ciego de nacimiento tiene representaciones de objetos, de consistencia, por ejemplo, se puede formar lo que es una esfera, pero no lo lleva al plano visual. O sea, lo incorpora es como cuando un pitcher de béisbol tiene la pelota aquí, la siente y es inmediata, la tiene ahí, pero no la incorpora dentro del aparato visual. Se requiere de haber visto algo, para que yo pueda tener, siendo ciego, imágenes internas del mundo. A menos que se imagine con la piel. Bueno, hay cosas muy raras, que no quisiera entrar aquí, pero existen las combinaciones de modalidades, las sinestesias y ese tipo de cosas que son muy complejas. Por ejemplo, yo te puedo presentar un objeto, unos pulsitos en la punta de la lengua y te puedo generar sensaciones auditivas y visuales muy complejas y que la gente lo ha buscado como una forma de generar asociaciones desde la periferia, corregir algunos trastornos porque el cerebro se enferma a veces desde chiquito y es un verdadero problema saber por dónde entrar. Bueno, la creatividad tiene una representación cuando alguien está ejerciendo un acto creativo, incluso leyendo, donde está ejerciendo la imaginación, ¿tiene una representación? Sí, por supuesto. Y es una combinación, como ya lo decíamos al inicio, de imágenes internas, que se mueven a voluntad, a veces muy rápidamente, a veces se quedan congeladas por mucho tiempo y que se combinan con estos circuitos que tienen que ver con las emociones y con el placer. Y de hecho yo creo que, en realidad cuando yo imagino algo, yo me siento muy contento. Entonces eso quiere decir que están íntimamente miradas y es una forma de adicción, digamos positiva. si lo podemos llamar como las endorfinas de hecho en esos instantes de tiempo se liberan las endorfinas bueno pues creo que, que pena porque podríamos estar yo creo que aquí mucho tiempo más, les pido un fuerte aplauso para el doctor Romo gracias .
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
16/11/2010
FECHA_INGRESO_ENTREGA
19/11/2010
FECHA_PUBLICACION
23/11/2010
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
30
CONDUCTOR
Adriana Malvido, Moderadora
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Moisés Maximino Buenrostro Luna

