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CUID
M-06621
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 30
SINOPSIS_SERIE
Se presentan estrategias de fomento lector que combinan libros, tecnología, comunidad y familia para formar lectores autónomos, subrayando el papel de bibliotecas, escuelas y servicios de salud en asegurar un contacto temprano y constante con los textos. Se explora las primeras experiencias narrativas y los juegos de imaginación y su influencia en el desarrollo psíquico, emocional y social de la infancia. Se destaca la importancia de la voz, el ritmo y las interacciones tempranas para construir un tiempo interno que favorece la creatividad y la representación simbólica
EXTRACTO_SERIE
Se explora cómo las primeras experiencias narrativas y las estrategias de fomento lector fortalecen la imaginación, el desarrollo infantil y el acceso temprano y cotidiano a los libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Gabriela Hernández (México) María Del Carmen Turrent (México) Amalia Rivaud Morayta (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
De cómo se construyen las prácticas de lectura en contextos escolares donde el libro no forma parte natural del entorno cotidiano. A partir de experiencias en comunidades indígenas, zonas urbanas marginadas y testimonios históricos, se examina cómo los niños se acercan a la lectura en espacios formales marcados por limitaciones materiales, diferencias culturales y trayectorias familiares diversas. Se exploran estrategias que transforman la lectura en un acto significativo: desde usos comunitarios y actividades creativas hasta la escritura con propósito social. El diálogo muestra que la escuela puede convertirse en un lugar donde la lectura adquiere sentido, identidad y posibilidad, incluso en condiciones adversas
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre cómo la lectura se construye en escuelas de contextos vulnerables, donde maestros, comunidad y experiencias personales convierten el libro en una herramienta significativa para comprender el entorno y crear nuevas posibilidades
N_PROGRAMA
7
N_TOTAL_PROGRAMAS
14
DURACION_TOTAL
01:25:37:10
PARTICIPANTES
Gabriela Hernández, antropóloga e investigadora
María del Carmen Turrent, docente e investigadora
Amelia Rivaud Morayta, docente e investigadora
Rigoberto González, escritor, crítico literario y profesor.
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Gabriela Hernández (México)
Antropóloga social con estudio y acompañamiento de prácticas lectoras en comunidades indígenas. Ha coordinado el proyecto El Encuentro con los Libros y la Multiplicación de Experiencias de Lectura a Temprana Edad, financiado por la Fundación Santa María, y es responsable del proyecto Repensar la Lectura, enfocado en los usos y prácticas lectoras en la Sierra Norte de Puebla. Su trayectoria combina investigación antropológica e intervención educativa con maestros y niños en contextos rurales.
María del Carmen Turrent (México)
Docente e investigadora en la Universidad Pedagógica Nacional (Morelos), donde trabaja en el área de lengua y literatura. Ha desarrollado proyectos educativos con niños en condiciones de marginación en las barrancas de Cuernavaca, donde ha impulsado procesos de lectura y escritura vinculados con la vida comunitaria. Su trabajo en esta escuela le ha permitido articular investigación, práctica docente y creación de espacios pedagógicos alternativos, y ha sido reconocido con diversos premios por su contribución a la formación lectora y a modelos educativos contextualizados.
Amelia Rivaud Morayta (México)
Investigadora y docente en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, con una trayectoria centrada en la historia oral y el análisis de prácticas lectoras en México. Ha documentado testimonios de personas nacidas entre 1935 y 1949 para estudiar sus primeras experiencias con el mundo escrito y los modos en que se formaron como lectores. Su trabajo incorpora registro histórico, análisis cultural y recopilación fotográfica de escenas de lectura en espacios públicos y privados, aportando una mirada histórica a la construcción social de la lectura.
Rigoberto González
Escritor, crítico literario y profesor. Su producción incluye poesía, narrativa, ensayo, memorias y libros infantiles bilingües. Ha editado la antología Latino Poetry: The Library of America Anthology
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Esta tarde tenemos a tres mujeres que han venido haciendo un trabajo muy importante en la formación de lectores, pero sobre todo en la comprensión del fenómeno de la lectura y sus prácticas en un contexto no natural, en un contexto, digamoslo así, artificial, creado, que es el contexto formal, el contexto de la escuela. Pasemos a las tres aquí presentes porque nos permitirán comprender un poco más cómo opera la lectura en ese contexto no natural, un contexto creado para el aprendizaje explícitamente y que predispone o dispone a las personas a ese objeto llamado libro, a la lectura y a sus prácticas. Me acompañan Gabriela Hernández, María del Carmen Turrén y Amelia Ribot. Ellas van a comentarnos esta tarde sus experiencias en torno al libro, el momento y la comprensión de las historias de vida de estas personas que se van construyendo en estos contextos, en la escuela, fuera de la escuela. Para armar esta tarde, les he pedido a nuestras ponentes que pudiéramos iniciar un primer acercamiento de alrededor de 15 minutos cada una de ellas, para después tener un conversatorio con sus ideas, con lo que ellas expondrán, Y un tercer momento, un último momento, una conversación con ustedes donde nos compartan sus comentarios, sus preguntas a las ponentes. Empezamos pues con Gabriela Hernández. Gaby es licenciada en Antropología Social por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y maestra de Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa. Durante estos últimos años, Gaby ha estado coordinando el proyecto El Encuentro con los Libros y la Multiplicación de Experiencias de Lectura a Temprana Edad. Es un proyecto financiado por la Fundación Santa María y titular del proyecto Repensar la Lectura, Usos y Práctica de Lectura en Contexto Indígena de la Sierra Norte del Estado de Puebla. En ese contexto, ella nos va a relatar su experiencia de investigación, pero también de intervención entre los niños indígenas del Estado de Ecuador. María del Carmen Turrent, ella es profesora de primaria y secundaria. Ella actualmente trabaja en la Universidad Pedagógica Nacional en el área de lengua y literatura. Es normalista y maestra en ciencias del lenguaje por la Benemérica Universidad Autónoma de Puebla y doctora en literatura mexicana por el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades. El trabajo de Carmen destaca esta intervención que ha desarrollado en las barrancas cercanas a Cuernavaca, donde los niños en condiciones marginales, en condiciones de pobreza material, han podido desarrollar su trabajo. Este trabajo que Carmen ha desarrollado allí le ha valido premios importantes. Amelia Ribot Moraita es licenciada en Periodismo y Comunicación por la UNAM. Es maestra en Edición por el Centro Internacional de Estudios Profesionales para Editores y Libreros de la Universidad de Guadalajara y Doctora de Historia y Etnóloga de Historia por la Escuela Nacional de Antropología de Historia. Y entre otros trabajos, Amelia hoy esta tarde nos comparte las historias orales de personas que se han acercado a los libros y a la literatura. En un contexto histórico muy importante. Bueno, pues sin más, le dejo el micrófono a Gaby, quien nos va a narrar su experiencia. Muchas gracias. todo en este aniversario de la feria. Y pues bueno, para mí es un gusto venir aquí a dar parte de mi experiencia como formadora de promotores, de lectores, de pequeños lectores, sobre todo porque conozco cuál es el papel de los mediadores ahora, hoy en día, desde el punto de vista antropológico, uno de repente llega a donde está sin previo aviso. Yo iba encaminada a lo que es a la docencia en algún momento dado y yo me desvié y volteé a ver a la antropología y la antropología me ha dado una visión muy distinta a lo que yo tenía en mente sobre lo que es la formación docente. Como proyecto de meramente, sí, totalmente académico, yo llegué a una comunidad indígena de la Sierra Norte de Puebla. de la Sierra Norte de Puebla, que se llama Ignacio Ramírez. En Ignacio Ramírez mi foco central eran los profesores y sus prácticas de lectura, sobre todo pensando qué es lo que ocupan su tiempo libre los maestros. Yo como chica citadina tenía una noción muy distinta a lo que es el plan docente y el foco que a mí me interesó fue la lectura. ¿Y por qué la lectura? Porque yo no tuve una dirección, un fomento a la lectura desde casa, entonces a mí de repente se me hacía muy complicado entender algunas cosas, acercarme a los libros, entonces digo, bueno, ¿qué pasa con los maestros? Entonces mi foco central eran los maestros y pude recabar algunas prácticas de lectura que ellos realizan y que no son totalmente valoradas. Estamos acostumbrados a hablar en términos cuantitativos de la lectura, de qué, cómo, cuánto aprendemos, de qué, cuánto leemos, y realmente era un interés que yo como no lectora me hacía constantemente. Entonces, empecé a trabajar con los profesores y de repente volteaba a ver esta parte de los niños y ellos cómo creaban el imaginario mundo, el imaginario contexto, el imaginario libro, el imaginario tiempo libre, el imaginario tiempo de ocio. Sobre todo en este contexto en donde realmente la gente se preocupa por el ver qué voy a comer hoy en día, del que tú tienes que ir a la escuela para que no seas lo mismo que yo soy jornalero, campesino, agricultor, etc. Entonces, era el papel principal de la escuela, era el formar a los niños y los niños iban a la escuela para aprender. y generalmente en los tiempos libres que nosotros le llamamos a las tardes, al compartir juegos con los amigos, con los papás, era enfocado principalmente a lo que era la tarea laboral, a tener que ir con los papás a los terrenos, a los plantillos, a recoger el café o a ayudarle a mamá a pelar las pepitas porque el día siguiente iban todos los vendedores o los compradores de estos dos granos. Entonces no había un espacio en donde los niños tuvieran un acercamiento a la lectura. Eso por un lado. Por el otro también está la disponibilidad de accesibilidad en la que se encuentran las comunidades indígenas. Hoy en día todavía contamos con comunidades de difícil acceso en donde los únicos materiales impresos son periódicos, son folletería de las clínicas que de repente dan, los libros de texto, cómo no ayudar a los libros de texto, en donde pues es el único material de trabajo si bien les va. Entonces, yo me acerqué, yo conocía a Ignacio Ramírez alrededor del 99, del 2000, y todas estas interrogantes que yo tenía como antropóloga, como una no lectora, surgían en el papel de los docentes. Así que me enfoqué un poquito más a trabajar con la lectura y ver qué era lo que podía encontrar de materiales impresos y sobre todo cómo los usaban. Entonces, al enfocarme a los niños y crear todo ese imaginario que hay en torno a la lectura, pude ver cómo los espacios se transgredían, cómo la lectura en algún momento, dado que era enfocado a la escuela como meramente una formación formal, Los niños lo utilizaban como un espacio de esparcimiento con los libros. Al terminar las clases, los niños se quedaban una hora, media hora más a jugar con los libros, a leerlos, a ojearlos. Porque en la tarde no había tiempo para ellos. Eso era una forma de transgredir los horarios escolares con los horarios laborales de la casa. Posteriormente, bueno, estuve trabajando ahí, saqué mi tema de tesis y dije, bueno, ya me doy por bien servida, ya me titulé y digo, bueno. Pero después empecé a trabajar y colaborar con una asociación civil, que es el Consejo Puebla de Lectura, cuyo papel principal era los niños. Ahí fue un total cambio de manera brusca de irme de los más grandes con los más chiquitos y de repente seguir interactuando con los libros. Entonces, ya cuando entré a la maestría, pues bueno, los maestros nunca dejaron de ser mi punto de enfoque, pero empecé a tener un contacto más con los niños, que era lo que hacían en sus ratos libres. Y bueno, en sus ratos libres llevaban por iniciativas de los propios chiquitos a hacer representaciones en el contexto en el que vivían, con esta misma indisponibilidad e inexasibilidad de los libros. Entonces, pude recabar varias actividades que van en torno a lo que es la lectura y cómo los espacios transgredían. Entonces, una de las cosas que me llamó mucho la atención, y eso lo tienen sus memorias, que no hago tanto énfasis en lo que escribí yo en la memoria, sino cómo se fue creando esta historia que ustedes tienen ahí en su paquetito. Entonces, bueno, era ver cómo los maestros recreaban todo ese conocimiento natural que hay en las comunidades indígenas y llevarlo a la escuela. Era otra forma de transgredir los espacios escolares y no escolares de los niños y de esta forma ellos cómo aprendían a convivir con su naturaleza o cómo ver la parte formativa, no formal, y la formación formal de este acercamiento con la lectura, de alguna manera que ellos pudieran comprender su entorno o por qué les había tocado vivir en ello. Entonces, ahí hago énfasis en un pequeño poema en donde los niños recreaban su entorno a partir de árboles, de tintos, de colores que ellos viven en esas comunidades. Sigo trabajando en ello, no quisiera abordar porque si no, no daría tiempo de conversar aquí con las compañeras y realmente yo me siento muy halagada por tenerlas, por también compartir sus experiencias. Y pues mi presentación era muy chiquita, era realmente ir mostrando cuáles eran las formas que, las imágenes que me dan, el significado que me dan estas imágenes, los materiales de lectura, lo que ya mencionaba, lo que son los libros de texto, los escritos escolares que también no son totalmente reconocidos o que los profesores de repente dan por bien servidos de que los niños se entregan la tarea, pero ¿qué están escribiendo los niños? de qué forma lo están escribiendo. Las actividades comunitarias, haciendo mantas, haciendo cartelitos de promoción y difusión de las actividades propias de la clínica, que eran también otros materiales que normalmente no les ponemos mucha atención, sin embargo la gente utiliza también su creatividad y el conocimiento que tienen de sus propios habitantes y de sus propios contextos. Los recortes de periódicos y revistas que de repente crean también un significado dentro de estos contextos donde, vuelvo a repetirlo, tienen la disponibilidad de los libros, las bibliotecas de aulas escolares que de repente se han vuelto como una herramienta indispensable, aunque muchos de los profes todavía no saben cómo usarlo, para qué sirven, o cómo comentarles a la lectura a los niños con estos materiales. La bolletería médica, los materiales de carácter religioso que de alguna u otra manera también transgreden los espacios cuando utilizan la escuela como un centro de reunión o cuando van a las casas y comparten fragmentos de carácter religioso y que la gente los acepta de acuerdo a sus afinidades religiosas. El tiempo de leer, bueno, que es espacio que la casa puede esperar por estar en la escuela leyendo un libro y compartiendo momentos agradables con mis compañeritos, que son momentos de lectura, que son momentos de compartir y para compartir. También cómo los libros pueden dejar atrás el compartir, el recreo, los espacios de diversión por estar leyendo en el salón de clases un libro. Y pues bueno, esto es lo que les platicaba de Tinta Verde, José Emilio Pacheco, Al Árbol Verde y de Ignacio Ramírez, de la metáfora que utilizaron para poder conocer lo que es el género poético con el género natural del yo aquí vivo. Las lecturas que no solo se quedan en los libros, sino que también son recreadas y son llevadas hacia toda la población, de alguna u otra también transgrediendo el espacio, la escuela, el espacio de los libros a la comunidad. Y estas representaciones teatrales de los niños también resultan ser atractivas porque de alguna u otra manera también están reflejando lo que aprenden, cómo lo aprenden y la forma en que pueden interactuar con un libro. Y eso es. Muchas gracias. La experiencia que yo voy a compartir con ustedes se lleva a cabo en la Escuela Esperanza de Cuernavaca, situada en las barrancas de San Antón, las barrancas de San Antón, del barrio de San Antón, en Cuernavaca, están muy cerca del centro. En esta escuela se atiende a niños nahuas, migrantes de Guerrero, principalmente de Guerrero, y a niños que habitan desde hace mucho tiempo en ese lugar. Antes de continuar, quiero darles las gracias a los organizadores. De verdad, gracias por abrir este espacio para nosotros y también les quiero dar las gracias a los niños y a las mamás porque vinieron a compartir conmigo este momento tan importante. y también a los maestros que hicieron todo lo posible porque los niños estuvieran aquí con nosotros. Así es que gracias a los niños de San Antón, levanten la mano para que los conozcan. Y a los maestros también de la Escuela de San Antón, al maestro Jorge, que es nuestro maestro de teatro, a Martín, Citlaly, Magda, que están con nosotros, y a un maestro muy querido, que es el maestro Andrés, que inició este proyecto en el año más o menos de 2004, y que trabajó durante tres años sin recibir sueldo, estando en unas condiciones muy difíciles. A él también le doy las gracias, porque sé que está por aquí, no sé por dónde, pero por aquí está. Bueno, el proyecto se inicia en la Barranca de San Antón. Si ustedes conocen Cuernavaca, pues sabrán que las barrancas son bellísimas. Y en esas barrancas también hay un inframundo, como lo dice Marcon Lauri, que son los inframundos de Cuernavaca, las barrancas. Y ahí habitan los niños que hoy conocieron, y ahí se ha desarrollado esta escuela, en medio de las barrancas. Aquí está un amate, un amate amarillo, que es un amate propio de las barrancas de San Antonio. La escuela inicia, como les dije, en las barrancas. Esta es más o menos una vista de las barrancas, es mucho más hermosa. Pero bueno, ustedes tienen ahí una pequeña vista de las barrancas. Forman estos niños, tanto los niños indígenas de Guerrero, Nahuas de Guerrero, como los niños que habitan ahí, Un grupo muy singular y es un grupo singular porque ahí fluyen culturas y también se dan experiencias educativas muy singulares como las que hoy les voy a compartir. Estos niños no existían para la sociedad ni para los sistemas oficiales, pero en este año la Secretaría de Educación Pública, el IEBEM, el Instituto de Educación Básica del Estado de Morelos, pues nos otorgó las claves, las claves de la primaria y las claves del preescolar. El preescolar se llama Joseotl y la escuela primaria conservó el nombre de Esperanza de Cuernavaca. La escuela se llama Esperanza de Cuernavaca porque los niños y las mamás que están aquí, muchas de ellas, decidieron llamarla así, no porque la escuela sea una esperanza para la ciudad, sino porque dijeron los niños en esa ocasión que la escuela era una esperanza para ellos. Por eso se llama Esperanza de Cuernavaca y son los niños los que así la bautizaron. La escuela sigue, la escuela está trabajando desde esos años hasta nuestra fecha, hasta esta fecha y bueno, ha tenido ciertas características. Al contrario de las demás escuelas, la escuela Esperanza de Cuernavaca abre sus puertas a niños que son generalmente rechazados en otra o que no pueden salir de la barranca y ir a escuelas oficiales. Y nosotros tenemos como un lema lo que los alumnos de Barbiana escriben a sus maestras. Las escuelas, decían los alumnos de Barbiana, siguen siendo como hospitales que curan a los sanos y rechazan a los enfermos. Y se convierten en un instrumento de diferenciación cada vez más irremediable. Y nosotros vamos a la inversa. recibimos a los que no son tan sanos, y a los sanos también, recibimos a todos los que quieran entrar a esta experiencia. Los maestros tienen problemas bastante fuertes, al inicio, ahora han mejorado muchísimo, pero al inicio tenían problemas bastante fuertes. ¿Cómo ser docente con niños que no aprenden y que no es porque no quieran aprender? La profesora Magda, que está por aquí, hace dos o tres semanas después de iniciar las clases, me decía, maestra, yo he estado en muchas escuelas, pero ninguna como está ahí, de verdad, yo ya me quiero ir, Porque yo hago todo lo que puedo, les pongo canciones, les pongo rimas, bailo, ya no sé qué hacer, pero los niños no quieren aprender, lloran, se sienten mal. Esto mismo me lo habían dicho el maestro Andrés y el maestro Humberto Andrés, que anda por ahí, Humberto Novino, los dos nahuas de Morelos, un tiempo antes. ¿Y qué contestarles? ¿Qué decirles? ¿Qué decirles a los maestros frente a esto? Pues yo no tengo la respuesta. Quizá nunca la tenga, porque quizá lo que el trabajo más importante de los maestros sea buscar alternativas, buscar la respuesta frente a casos como este y buscarla por siempre. Quizás ese sea el verdadero maestro, el trabajo del maestro. Hemos estado revisando algunas cosas teóricas, yo me las voy a saltar porque creo que no es el momento, además estamos un poco cansados por esto, pero les quiero decir algo. Los niños con estas características utilizan formas de agredir a los maestros, de agredirse a ellos mismos, pero también son muy sensibles a ciertas actividades que se desarrollan en la escuela y así modifican mucho su conducta. Nosotros hemos tenido la experiencia de trabajar con talleres y estos talleres, estos talleristas y los talleres que se han implementado en varias de las ocasiones son dados, son impartidos por personas que lo hacen voluntariamente. En otros momentos, también el Centro Cultural de la Vecindad y el Instituto Morelense de las Artes nos han mandado personal capacitado para que podamos trabajar con ellos. Pero esto es singular porque la escuela trabaja con los talleristas y los talleristas trabajan con la escuela y ven juntos problemáticas muy específicas que aparecen en la escuela. Bueno, nosotros para la enseñanza de la lectoescritura, para leer y escribir en la barranca, estamos conectados con la literacidad crítica que hoy en algún momento aquí Daniel Cassani expuso en un seminario como este hace unos dos o tres años. Y también estamos conscientes de que tenemos que conocer las características de los niños y hemos estudiado también algunos autores en relación a esto. En la escuela se lee y se escribe desde la primaria. Ellos son los nombres, aparecen ahora los nombres de los profesores que actualmente atienden a los niños, Martín, Citlaly y Magda. Y paso, porque el tiempo es corto, paso algunos ejemplos. Miren, nosotros no teníamos dónde trabajar. Entonces, nosotros pensamos en escribir al gobernador del estado de Morelos una carta para que nos vieran un lugar, una casa que nos parecía que podía ser muy bien acondicionada para escuela. Los niños escribieron al gobernador, pero no recibieron respuesta. Entonces, pensamos que si escribíamos al presidente municipal y cada uno escribía una carta, bueno, podríamos tener esa respuesta, una respuesta favorable. Aquí están algunas de las cartas que los niños escribieron. Esta carta la escribió Alexis y Alexis le cuenta al presidente municipal que hay niños que están trabajando en las calles y que si no tienen escuela van a crecer y van a seguir trabajando en las mismas calles. Esta es una carta de Toño, donde Toño le dice, por ahí anda Toño, Alexis no vino, pero Toño sí, y Toño le dice al presidente municipal que ellos son niños buenos y que lo que quieren es estudiar. Aquí está la carta de Alondra. Alondra no sabía todavía escribir bien y entonces se quedó a la mitad, pero le dibujó al presidente municipal una muy bonita escuela donde ella quería estar y le puso su nombre. El presidente municipal fue sensible ante la petición de los niños y nos otorgaron la casa. No les hago el cuento largo porque es muy grande, pero ahí está un ejemplo muy claro de literacidad crítica. Una lectura y una escritura que nace desde lo social y desde los problemas fundamentales de la escuela. Los niños se dieron cuenta que leer y escribir era poderoso y que ellos podían conmover a las personas y podían pedir algo que por derecho les corresponde, que es estudiar, y lograron, porque ellos fueron los que lo hicieron, que nos fuera dado el edificio donde ahora trabajamos. Ahora ya somos ricos, de verdad, ya tenemos una casa muy bonita donde estamos trabajando. Y esa es una muestra. Aquí hay otra de las cartas que se fueron enviadas, llenas de, me acuerdo mucho de la de Adriana, que por aquí está también, que le puso diamantina y se iba cayendo la diamantina. Pero este es un claro ejemplo de la literacidad crítica de la cual nos hablaba Cassani en una ocasión en este mismo lugar. Bueno, en la escuela se dan el náhuatl y el español. Ahora la maestra Magda trabaja el náhuatl de una manera cotidiana. No se trabajan talleres específicos, sino que ella durante todo el día habla el náhuatl y habla el español porque ella tiene un buen número de niños que son monolingües en la lengua náhuatl. Este es el discurso que también Toño escribió en Náhuatl. Toño no es náhuatl, pero él está aprendiendo, tiene muchas ganas de saber la lengua y escribió el discurso que fue el discurso de agradecimiento el día de la inauguración de la escuela, que fue un día de los más bonitos. Este es el mismo discurso de Toño en español. Literacidad crítica es lo que nosotros estamos manejando y nos ha parecido algo muy interesante. También, sí, de la carta, sí dice, buenos días, señor presidente Jesús Chile Sánchez, estamos muy agradecidos de que se encuentren aquí presentes. Usted se ha ganado una estrellita, porque gracias a usted nuestra escuela está salvada, iba a desaparecer por completo. Si nuestra escuela desaparecía, todos los niños nos quedaríamos sin estudiar y no sabíamos qué hacer en la vida. Eso escribió Toño. Y bueno, y también manejamos el diario personal, algunas de las técnicas Freinet, que bueno, Freinet fue un maestro que toda la vida, yo creo que nunca va a pasar de moda Freinet. El diario personal es algo que se manejó también, lo manejó mucho el maestro Andrés, y aquí les presento el diario de uno de los niños que a mí personalmente más me ha conmovido, El de Josué, el de Josué que habla de una situación muy personal de su padre y ustedes se la podrán imaginar. Bueno, se han escrito cuentos, ya estoy sobre el tiempo, se han escrito cuentos, aquí hay uno, con finales desgarradores, maravillosos, los niños escriben cuentos maravillosos quizá, porque el cuento maravilloso les ayuda a soportar muchas veces la vida que llevan muchos de ellos. Y aquí están algunos cuentos que se han escrito. El maestro Martín les ha escrito calaveras. Mira, maestro, no sabía que lo iba yo a poner, pero aquí están las calaveras que escribieron el maestro Martín. Y nada más, algo muy singular. Tenemos un maestro de teatro. Aquí teníamos la intención de que si había tiempo les representaríamos algo muy chiquito, pero nuestro maestro de teatro, Jorge Sabiñón, no sé si levanta la mano Jorge para que lo conozcan, y por aquí no sé dónde anda, el maestro de teatro ha hecho un trabajo singular. Los niños escriben las obras de teatro con él o él las escribe y los niños le ayudan, yo no sé, Han escrito pastorelas impresionantes, por ejemplo, la Navidad pasada escribieron una pastorela muy interesante que se llamó Pastorela de Monstruos, hicieron varias representaciones, ellos hicieron la escenografía, ellos hicieron las coreografías, las danzas, ellos hicieron los bastuarios con basura, con, bueno, lo que nosotros le llamamos basura, pero no lo es. Ellos hicieron, no sé, todo lo concerniente a una puesta en escena. Para terminar, les marco, les leo un poquito de esta obra, y esta obra dice mucho de la vida de los niños, no podía ser de otra forma, no es una pastorela sencilla, no es una pastorela como las otras, Estos monstruos, en realidad, lo que buscan es su interior. De verdad, si ustedes hacen algún análisis de lo que aquí escribieron los niños junto con su maestro, descubrirán, como él lo decía, como el maestro Jorge lo decía, el interior de los niños. Dice, a ver, les leo y termino con esto. Les leo rapidísimo. dice, ¿cómo llegamos a Belén? No grites, vato, nos dejas mal a todos, pero no sabemos llegar. ¿Alguien sabe la ruta que va para allá? Mira, ya cállate, luego sacas el barrio, luego, luego sacas el barrio. Todos los caminos llevan allá, sigan la estrella que los guiará, por el chiflón de los caldos llegarán. Pero, ¿qué no les han comido los cerebros? ¿Cómo no los han chupado la sangre? ¿Cómo no hay nadie ebrio en las calles? Pues no, porque ya habían llegado los ángeles. Con esto termino y muchísimas gracias. Bueno, gracias Carmen. Es una gran lección de cómo los niños hacen habitable lo inhóspito y que el cuento puede ser un extraordinario lugar para transformar esos espacios. Bien, pues le dejamos el micrófono a Cuca, a Amelia Rigol, que nos llevará un poco a la parte que tiene que ver con la historia oral, la historia que no se documenta más, y que forma parte de una tradición de muchos años, y que ahí encontramos algunas de las fuentes para comprender cómo es que nos acercamos a los libros, a la lectura, a la literatura. Buenas tardes. Es hora sí que, qué bueno que soy la última porque es un placer haber escuchado estas experiencias de Gagin y de Carmen. Son muy alentadoras de lo que está sucediendo en el país. y me reafirman que la idea esta que va por las calles de que antes se leía más, es una mentirota terrible, ¿no? Porque hay más gente que lee ahora, hay más interés, hay más fomento, etc. Entonces, el trabajo que yo tengo es más bien histórico, yo me voy a referir a la experiencia de gente que nació entre 1935 y 1949. Los entrevisté con el método de la historia oral y ellos me contaron su vida alrededor de la lectura, cómo fue su contacto con el mundo escrito. Y lo que yo encontré en estos testimonios es que, y a lo mejor va a ser la clave para tu escuela, es que el afecto es uno de los ingredientes más fuertes para hacer el vínculo con la lectura. Bueno, esta generación que yo entrevisté todavía no había libros de texto, apenas no había televisión tampoco, el libro de texto gratuito, no había televisión y apenas en el año de 1930 se hizo obligatorio asistir al escupo. Entonces, es una generación que se formó en los años 40 o así en México. Y les leo algunas cosas que son… Yo les pregunto cómo son sus primeros recuerdos. Entonces, Marta, que a lo mejor por aquí anda, dice, Mis primeros recuerdos de lectura son muy agradables, muy afectivos. Hay una relación muy cercana con mi abuelo. Como a los tres años, sentado en su regazo. Él con un periódico en las manos y enseñándome las primeras letras del redondel que él compraba por las tardes. Mi abuelo fue torero y por consiguiente todos en casa aficionados a los toros. Lo primero que me acuerdo eran las letras del título del periódico. la R, la E, la N, son las primeras que yo adquire. O sea, aquí se ve y se me repite en los casos en que hubo contacto previo con la… y viene siendo en general con los abuelos. También hay otro testimonio, este es de Lourdes, que creció en Tacubaya, en el barrio de Tacubaya, y dice que era hija única, y ella reflexiona y dice, este asunto de la soledad lleva implicaciones, o te interesan cosas que te pinten por dentro, o te interesan tu realidad. Ah, mi abuelo era, ay, mi abuelo era bien cabrón, era una maravilla. Mi abuelo era banista, con él muy pequeña aprendí a leer, a sumar y a restar. Yo nunca fui a un jardín de niños antes de entrar a la primaria. Mi abuelo me enseñó. Yo identificaba las letras y las palabras desde muy pequeña. Me enseñó con versos, con cuentos, cosas que tenían contenido. De tal forma que cuando en la escuela me empezaron a enseñar a leer, me aburría horriblemente eso de mi mamá me ama y Susie ama a su mamá. Y era espantoso. ¿No? Entonces, vuelve a surgir este vínculo con el abuelo. Hay otra persona, Alma, que bueno, ya dice, a los seis años empecé a leer los títulos de las cajas de las cosas comerciales, cositas así, después me brinqué al periódico, porque aquí en la casa se armó una laraca de que, ¿cómo que si no he ido a la escuela? ¿Cómo sabe leer? Me hacían muchas fiestas, entonces el ego se me regordeaba y pedía que me dieran algo para leer. Ya después mi mamá me acercó al periódico y me ponía, yo como loro a leerlo en voz alta delante de mi mamá y mi abuela, que me aprendían, que me aplaudían y me hacían fiestas. Nuevamente surge este valor social o valor familiar de la lectura. Tengo el caso también de un señor que de chiquito a los ocho años vivía por donde está ahora el Metro Observatorio y bajaba desde allá hasta Bucareli a vender periódicos por ahí de las cuatro de la mañana, que es cuando se empiezan a distribuir los periódicos de este país. Y dice, no, pues no me enseñaron a leer. Cuando iba a la escuela había unos libros que se llamaban Rosas de la Infancia. La maestra nos hacía una lectura en voz alta y cuando le decían punto y coma, y como uno quería acabar rápido, pues de corrido. En la escuela fue donde aprendí a leer un poquito. Había un libro de poesía en la escuela, no me acuerdo su nombre, y la maestra fue la que básicamente nos enseñó a leer. O sea, la noción de lectura que tiene don Celso es esa de leer en voz alta. Sin embargo, también tiene el ingrediente en su familia de que su padre era un lector de la Biblia. Todos los días leía la Biblia y ponía a… y también jalaba a los hijos a leerla. Y Celso se formó como lector y es un lector apasionado del Conde de Monte Cristo. Entonces lo lee y lo vuelve a leer y todas las cosas de aventuras. vuelve a ver esta, o sea, él dejó la escuela por asuntos de trabajo, en primera y secundaria tenía que, era más rentable seguir vendiendo periódicos que ir a la escuela porque tenía que ayudar a su madre. Luego tengo un caso que es así también, que a mí me conmueve mucho, que es una doña Juana, una señora, hija de migrantes del estado de Toluca, que me dice, no, nunca fui a la escuela, yo empecé a leer, sería como a los 14 años. Empecé porque hubo un curso en la televisión, ahí empecé yo a tomar clases y también lo palestinó esta persona, donde ella trabajaba como empleada doméstica. Después de eso, las personas ajenas a la familia me proporcionaban material y la televisión. Dejaban tareas en la televisión y yo las hacía, pero estas personas me las revisaban. A base de esto me empezó a llamar la atención leer y después a gustar leer. Entonces, son espacios no formales de aprendizaje de la lectura. Y lo que yo entiendo en esta generación que a mí me tocó estudiar, es que puede que la escuela enseñe la lectura como herramienta, pero que la formación de lectores se da en la casa, o eventualmente tengo un caso de una persona que dice, no, en mi casa no se acostumbraba eso de que leyeras antes de entrar a la escuela, porque éramos familia de obreros, eran obreros vestibles venidos de origen, y bueno, yo entré y aprendí a leer en la escuela y me enamoré de la maestra. Ahí vuelve a entrar el ingrediente afectivo. Y después, bueno, ya sé, en realidad a Rufo lo que le gustaba era la música, pero estudió geología, y bueno, pero es un gran lector de poesía y toda esta historia. Entonces, pues vemos que lo que siente la gente que ya tiene relación con los libros antes de entrar a la escuela, es que le dan un jalón para atrás. Por aquí tengo el testimonio de otra persona, de una familia de muchos hermanos, que Laura dice, jugábamos a que leíamos desde muy chiquitos, era un juego, era una cosa lúdica. Y en su casa había muchos libros, ¿no? Dice, yo sabía leer global, recuerdo panadería, Coca-Cola. Así, cuando volvió a empezar el proceso en el aula, se sintió la diferencia entre una y otra experiencia. Odié la lentitud del mame en mí. Me estaban llevando 500 pasos atrás. Entonces, pues me da mucho gusto escuchar estas experiencias que han relatado tanto Gaby como Carmen. Es muy alentador para ver que, bueno, que sí hay cosas. La lástima es que no hay un registro. Qué bueno que Rebeca efectivamente, estábamos comentando que muchos años hemos estado de aquel lado, como ustedes, ¿no? Y que ahora Rebeca Mediante estamos de este lado, contándoles las experiencias. que de pronto hay un poquito de llenarlos la boca de lo que es la lectura y de por qué es bueno leer. Hay una bola de políticos que han de haber leído un montón y no son mejores. Entonces, y hay una idealización también de los espacios de lectura. Yo soy bastante maniática y hace un bolón de años que empecé a tomar fotos de gente leyendo. ¿Y cómo le hago para pasar? ¿Dónde está? Está como achatada, no sé cómo se ve en la pantalla, ¿no? Pero ando con la cámara por todos lados y de pronto encuentro escenas, puertas adentro o puertas afuera. Estos son espacios interiores, con amigos, con familia. Ese es mi hijito. Aquí hasta le quieren enseñar a leer a los gatos, imagínense. Esta chava es una… se está estudiando, se está formando como intérprete y es una excelente escritora. Cuando era pequeña le decían a la mamá, no, ella no va a poder aprender, es muy tontita ella. Y la cuarta hace ballet, está en un core, en la escuela Cartodo. O sea, lo que le interesa es escribir, pero entiende que tiene que estudiar como intérprete para ganarse la vida. Y ahí va la chiquita, ¿no? Son espacios íntimos de lectura. Entonces, ya cada quien está en su reposición. Estas niñas están en Acapulco, en Playa Aventura, me parece, aprendiendo a leer en el libro de texto, están leyendo, ahí está el gigante, pero el gigante que llega a Ulliver, y la grande le está enseñando a la pequeña cómo descifrar porque no saben leer cómo. Estos están ahí leyendo cómics, se puede leer cómics, están clavadas ahí. Esta también es Playa Aventura. La gente lee muchísimo. A lo mejor no leen los libros de Sigüela o no leen lo que nosotros quisiéramos, porque finalmente el valor de la lectura es un invento social, es un invento de la cultura. No nacimos para leer, como dice Marian Gold, no estamos programados genéticamente para ello. para darse bola también son excelentes espacios de lectura. Y si uno se pone a buscar, pues se encuentra gente leyendo en muchos lados. Como decía en la mañana Ranulfo, uno como que ve lo que conoce, Entonces, si yo ando buscando lectores, los voy a ir. Esta, ustedes disculparán el enfoque, pero el camión de basura estaba en movimiento. Yo estaba en movimiento y tomando la foto al mismo tiempo, entonces, pero el señor está leído. Entonces, y esto de que los chavos no leen y quién sabe qué. Hemos visto varias chavas y chavos con estos librototes, ¿no? Y bueno, pues en el Metrobús también se lee. ¿No? en los coches, esta señora, está muy complicada la foto, pero está, va leyendo en el metro, agarrada como puede, del… Sí, sí, sí, tengo una cámara que yo llegué y dije, ¿quiere una cámara que tome fotos sin que la gente se dé cuenta? Entonces, sí, no, porque si no me voltean a ver y o me gruñen o me sonríen o se quitan los lentes. No, no me están viendo a mí, están en su comunicación con un otro. Las peluquerías también son. Esta es una sala de lectura móvil allá de Morelos. Es uno de mis informantes. Una biblioteca. Es un gran lectorero. Un alumno. En la UAM. Muchas gracias. Bueno, gracias Amelia. Nos ha dado un repaso del cambio del tiempo, de cómo se veía, cómo se practicaba y a la par que estamos leyendo a lectores que toman un libro, estamos leyendo la corporeidad de estos lectores, cómo el cuerpo se va adaptando a los libros y a los impresos y estos soportes que tienen en nuestros manos. Esa es una manera de documentar. Qué bueno que se documente y que sea la fotografía un medio, un recurso para esta documentación de eso que aún no está documentada. Vamos a entrar a esta parte intermedia antes de que ustedes compartan sus preguntas, sus comentarios. Por ahí hay algunas compañeras que traen unas tarjetitas por si quieren notar sus preguntas, sus intervenciones. Les agradecería que puedan pedirles las tarjetitas. Esta parte intermedia quisiera... Quiero plantear una interrogante a Gaby, a Carmen, a Amelia, sobre este asunto de conocer los libros y la lectura en el contexto de los escuelos. Gaby nos habla de un contexto indígena rural, Carmen nos habla de un contexto en condiciones marginales, donde la escuela se está construyendo en condiciones difíciles, materiales, y Amelia nos habla de estas prácticas de lectura construidas a través del tiempo y cómo se activa el recuerdo para saber quiénes dentro de la escuela o fuera de la escuela les acercan el tiempo. Conocer los libros, la lectura, en la escuela, en particular en estos contextos, ¿cómo marca a las personas este conocimiento del libro y la lectura en ese contexto de la escuela, en un contexto concretamente indígena, rural, en este contexto que Amelia nos hablaba? Y bueno, en esta historia donde la gente puede diferenciar entre conocí en la escuela los libros y la lectura y fuera de ella. ¿Cómo los marca? ¿Qué de particularidad desde sus experiencias de investigación, de trabajo, pueden un poco comentarnos acerca de esta experiencia de conocer el libro y la lectura en la escuela? Seguimos, sobre todo en nuestro país, donde millones de niños en la escuela es el único lugar para millones de niños donde conocerán el libro y estas prácticas de lectura. No es lo mismo, bueno, Amelia nos hace un buen repaso, de acercarse al libro y la lectura en un contexto fuera del aula, fuera de la escuela y en un contexto de la escuela. pero en particular, ¿qué tiene la escuela desde sus experiencias? ¿Marca de alguna manera esta formación de lectores, esta formación de personas con el libro y la lectura? El punto de vista del contexto indígena es el reconocimiento a las letras, Sobre todo en un contexto donde el habla es totonaco y el español, el castellano como ellos lo llaman, es el primer acercamiento que tienen con la lectura, el reconocimiento de las letras. Prácticamente es la forma tradicional que nosotros nos acercamos a la lectura de esa manera obligatoria, de tener que repetir, tener que reconocer las letras, tener que una y otra vez hacer planas y planas y planas y planas para aprender a hablar en este caso en el castellano. Entonces, el acercarse a la lectura, pues implica ser de una manera súper tediosa, porque es el primer contacto que tienen los niños con los libros, con la lectura. Entonces, la idea es que sea todo lo contrario a través de los cuentos, a través de todas las prácticas de lectura que nosotros, formadores o investigadores, maestros, conocemos. vamos a ir creando nuevas habilidades, nuevas formas de acercar a la lectura y no de manera tradicional. La lectura tendría que ser de manera lúdica, de manera poco, simplemente regalar, regalar una lectura y no tener que… Volvemos a la parte de cuánto aprendes en una hora de clases de lectura, en este caso. O sea, son marcados los tiempos y marcados las formas de manera muy tradicional y muy tajante, creo yo. Pienso que además de lo que ya se ha dicho aquí, la lectura abre a la imaginación, como es el título del seminario. Abre a la imaginación y a cosas inusitadas, a formas de pensar diferentes y abre también posibilidades de vida distintas. Creo que leer puede ser para un niño determinante. Aquí está Julián. Julián es un chico muy pequeño que aprendió a leer en la escuelita de la barranca. Y cada vez que llego a la escuelita, generalmente me pregunta, ¿y mi libro? ¿Me trajiste un libro? Bueno, pues yo creo que a Julián algo, algo que solamente él sabe, se le despertó a través de los libros. Me parece que el libro es determinante. para la formación de la gente. Yo pienso que la lectura de textos literarios es muy importante, sobre todo en esta, porque ya se ha dicho aquí en el seminario, de que ayuda a resolver conflictos de una manera pacífica y sin arriesgarse a través de los otros personajes. Y por otro lado, nos despierta esta imaginación. Nosotros al leer literatura estamos haciendo nuestra propia película, somos los productores. Yo cuando leí el libro de las Tierras Vírgenes, el libro de la selva, mi Mowgli era guantísimo. Y luego me saca Disney una cosita ahí que es como un animalito. lamentablemente, socialmente, no pensamos que leer literatura era importante. Tenemos la experiencia de una escuela ahí cerquita de la UAM, donde muchos trabajadores mandaban a sus hijos ahí en Xochimilco, y había una maestra que en tercero les leía todos los días un cuento, y las mamás se sublevaron porque cómo iban a estar perdiendo el tiempo sus niños. Entonces, al leer literatura, bueno, ampliamos vocabulario, imaginamos, resolvemos conflictos, aprendemos a comunicarnos, aprendemos a ver el otro, ¿no? Y la lectura, como dice esta neuróloga Marianne Wall, te cambia el cerebro porque hace que nuestro cerebro ligue las zonas, como explicó Ranunfo en la mañana, la zona de la visión y la zona del lenguaje y la zona de esto. no hay una zona específica para la lectura. Entonces, te cambia el cerebro para siempre, y te permite ver la vida y comprender la realidad de otra manera. Leamos lo que leamos, yo digo. Gracias. Bueno, de pronto podríamos pensar que la escuela no es el mejor lugar para la promoción del libro y la lectura. Sin embargo, Carmen, con tu experiencia, nos revitaliza mucho en seguir planteando la escuela como un espacio muy importante en la formación de los niños y en su acercamiento al libro y la literatura. Creo que eso es muy alentador y esperanzador, sobre todo en nuestro país, donde efectivamente las noticias cada día son más desgarradoras. En un contexto indígena, en un contexto rural, en estas condiciones, habría que trabajar doble. El trabajo del maestro es doble porque efectivamente hablabas de que los niños no tienen o son escasos esta cultura escrita que circula en las comunidades rurales. El trabajo de la escuela, entonces, ¿cómo se torna? ¿Qué características tiene allí? Desde la experiencia de tu investigación y desde la experiencia completa del trabajo con los niños, donde efectivamente las historias de vida y las historias lectoras de los padres de los niños es distinta, diferente. Amelia nos hablaba de experiencias muy particulares donde aparece el libro en este contexto familiar, pero en este contexto donde quizá el libro no está presente en los primeros años, el trabajo de la escuela entonces se torna doble y distintivo. ¿Qué condiciones tiene esa escuela para poder acercar y hacer efectivamente un trabajo de acercamiento al libro y la lectura? Prácticamente se podría decir que es una doble tarea. Sin embargo, depende también mucho de los maestros. Realmente depende mucho de los maestros y de la disponibilidad que tengan para enseñar. De repente vemos maestros muy tradicionales en donde dice lo que dice el currículo, lo que dice el programa, lo que dice todos los contenidos programáticos y que tengo que llevar a cabo así con uno, dos, tres y con eso me libro. Sin embargo, realmente no es una tarea doble, sino que más bien los profes deberían entender el contexto. no tenemos los materiales necesarios, busquemos otras alternativas, como es el caso del maestro que quería enseñar poesía porque le gustaba poesía, y relacionó todo el contexto para el conocimiento de los niños, y los niños pudieran entender cuáles son las características de la poesía, y ver, poder también entender su entorno, poder leer la parte en que ellos les había tocado vivir. Sin embargo, es una sensibilización que los maestros necesitan para poder no verlo de una manera tan estricta, sino simplemente el poder mesurar con la lectura, con su formación, con el papel que ellos tienen dentro de lo que es la escuela. Hay algunos que realmente el trabajo es totalmente admirable y otros que creo que ahí sí deberíamos de sensibilizarlo. Y siempre, yo creo que los programas educativos, o al menos desde la Secretaría de Educación Pública, están marcados. Y más ahorita que se tiene que hablar sobre las habilidades, de cuánto tiempo tienes que leer. Entonces, los profes de repente sí se conflictúan un poco, pero realmente yo creo que el trabajo ahí lo tienen. Simplemente hay que poder sensibilizarlos y decir, no, que no con el pánico que todo se puede realizar. Bueno, y también es importante concebir la lectura como algo mucho más amplio. Leer no solamente es textos impresos, sino leer es ver la realidad y decir qué pasa, saber decir qué pasa y saber responder frente a una realidad. Yo creo que el trabajo de los maestros es en estos aspectos poco reconocido y en ocasiones es realmente admirable. A nosotros nos ha dado mucho, pues nos ha dado una oportunidad muy grande la escuelita de poder trabajar con talleristas. En este ciclo escolar, el maestro Antonio, olvido sus apellidos en este momento, Olvera creo que es su apellido, el maestro Antonio abrió una sala de lectura, pero dentro del horario escolar se le dio un pedacito. Es una oportunidad para que el trabajo de un tallerista se integre también al trabajo que se realiza en la escuela y que debe responder a planes y programas determinados. Entonces, yo creo que es cuestión de organización de las escuelas. Creo que también las escuelas deben organizarse de otras maneras. Creo que cada escuela debe organizarse de la manera que mejor les convenga y no tienen por qué todas ser igualitas, sino al contrario. Creo que se enriquecerían mucho las escuelas desde la diferencia. Esta literacidad de la que hablaban ustedes, de esta manera de aprender, acercarse a los libros, a la literatura, a la lectura en el contexto de la escuela, desde la experiencia de investigación y de intervención, y desde estas historias lectoras de las que habla Samuel, ponen como referencia a la escuela, es decir, todo cuanto hagamos en torno a la lectura y al libro, tiene como punto de llegada o punto de partida o de llegada, punto de principio o de fin, la escuela, es decir, aprender a leer y a escribir, acercarse a los libros para poder convivir en ese espacio de la escuela o fuera de ese espacio de la escuela. Porque de pronto podríamos estar frente a una literacidad muy de la escuela, un acercamiento del libro y la lectura para responder a esa demanda que la escuela nos está pidiendo. Y uno diría, pues claro, están aprendiendo a acercarse al libro y a la lectura en el contexto de la escuela. Y la gente diría, bueno, pues es para la escuela. Sin embargo, podemos pensar ahora desde su experiencia, y ahora sí aludo mucho a esta investigación de historias morales de las que te cuenta la gente, si se leía, se tomaba el libro un poco para reconocerse como parte activa de una cultura escolar, de una permanencia en la escuela, o se abre para otros ámbitos. Mira, lo que yo he detectado en las entrevistas que hice es que la lectura es un asunto netamente familiar. O sea, platican de libros con sus padres, con sus hermanos, juegan, etc. Pero no hablan, ellos me refieren incluso, mis amiguitos no leían. Yo les hacía la tarea a mis amiguitos. Los otros, entre niños no era una práctica cultural más que dentro de la propia familia. Y la lectura familiar es una lectura también vigilada. O sea, estás vigilando que leen tus hijos de alguna manera porque se le da este poder de transformador. Entonces, pues queremos que lean con lo que estamos de acuerdo, no con lo que no estamos de acuerdo. Yo, en mi propia experiencia, como a los 14 años o así, empezaba a leer Lolita, ¿no? Y estaba yo en el sillón de la, en el sofá de la sala, y pasó mi papá y me hizo así, churr, y nunca más volví a ver ese libro en mi casa. Y como a los 40 dije, ¿cuál era la Lolita? Y ya a los 40 me dio mucha flojera, ya no me agarró Lolita. Entonces, hay tiempos para todo, ¿no? Y sí, la gente sí se identifica con los personajes. O sea, una de mis entrevistadas, Laura, dice, yo quería ser como Lula de Mujercitas, quería ser la intelectual, quería ser mujer, pero pensar. Y esa es otra persona, Chata Campa, hija de Valentín Campa, que a lo mejor ustedes no saben, pero fue uno de los líderes del movimiento ferrocarril de los 58. Bueno, ella a los 13, 14 años leyó un libro que estaba en boga en ese momento, que era un hombre de verdad, de un aviador que se queda sin piernas y le hacen unas prótesis y con las prótesis vuelve a volar. Y Chata dice, ahí me agarró la lectura. Y desde entonces hasta ahora, Chata sigue leyendo. O sea, es gente que se formó como lectora, que tiende a leer mucho libro, que no le gusta la tele, que tampoco le gustan las revistas, y también es un factor de diferenciación entre el que lee y el que no lee. Yo sí leo, y pueden ser factores de éxito en su propia comunidad, Celso el Plomero desplatica a los otros el Conde de Montecristo, pero no lo presta porque ya le volaron un libro y ya no vuelve a prestar libros. Entonces, sí, como que es una práctica, como toda práctica social, tiene género, tiene clase social, se hace sobre determinados objetos y todos son válidos. Porque esto del placer de leer y leer por placer, pues a la gente le da mucho placer leer el libro vaquero. La familia burlón y es válido. Y el chiste es cómo poder dar el salto. O sea, yo era lectora de cómics maravillosa. Mi papá se enojaba muchísimo, pero decían, o comes o al clóset. Al clóset. Entonces me pasaba las tardes con mi linterna y leyendo Superman. Y de ahí, pues, el salto también a los gritos, ¿no? Entonces, no hay que estigmatizar, ni hay que devaluar nada. Son prácticas culturales que todos queremos que lean lo que nosotros estamos de acuerdo, ¿no? ¿Leer la Biblia es bueno? ¿Leer este aura es malo? ¿No? Entonces, hay que aspirar a una sociedad donde todo el mundo pueda leer, si quiere. Porque también hacer deporte es muy importante y es muy, te da mucho bienestar. Pero, pero a mí no me gusta. Bueno, yo creo que lo peor que puede hacer la escuela es que la lectura y la escritura y las cuatro habilidades lingüísticas sean precisamente para la escuela. Yo creo que lo peor también que puede hacer en la escuela es que enseñe a leer por leer y a escribir por escribir, o a leer y a escribir para contestar exámenes, o para que salgan muy bien los promedios, o para que la prueba sea contestada con mucha certeza. Creo que eso es lo último que debe hacer la escuela y creo que la escuela también puede traer cosas reales, trabajar con cosas reales que interesen realmente a los niños y que surjan desde los contextos sociales donde la escuela está inserta. Y si no, no va a ser significativo y no va a servir para mucho. Bueno, tu comentario Gaby, sobre todo en un contexto rural indígena, donde solo se lee en muchas comunidades, solo se lee y se escribe en la escuela. Entonces, ahí esto de una literacidad, como lo has dicho, escolar, ¿qué pasa ahí? Yo estoy muy de acuerdo con los comentarios que han surgido, sobre todo, y yo creo que tiene que ver con esta parte de lo que entendemos por lectura. O sea, generalmente siempre estamos estigmatizados a un concepto muy propio de la escuela donde la lectura es ta-ta-ta, sin embargo, y desde ahí empieza a hacerse complejo este concepto y se tiende a reconocer ciertas lecturas. y generalmente siempre que se les pregunta a los maestros si leen, ellos te dicen no, pero te pones a platicar con ellos por las entrevistas a profundidad, por las historias de vida, ellos leen y sin embargo ellos no lo reconocen, entonces es un concepto o una práctica de concepción, de qué es lo que entendemos por lectura y aún así, yo creo que a través de las historias, de las entrevistas es como realmente podemos entender por qué los maestros de repente resulta ser tan tajantes en repetir los mismos procedimientos en los que ellos entendieron prohibir lo que ellos mismos le prohibieron. Entonces, sí, es algo solamente de entender, de abrir las posibilidades y no quedarnos ahí. Y yo creo que, insisto, en la parte de la sensibilidad de los profesores y de saber es de que tú sí les de reconocer las cosas que ellos hacen, yo creo que es ahí donde se debe de trabajar un poquito y sobre todo reconocer, realmente reconocer y darles voz a lo que ellos están leyendo. Sí, respecto a esto de la lectura válida y la no válida, yo anduve buscando lectores, lectores obreros, algo han de leer, ¿no? Y hay un antropólogo que trabaja en el barrio de la fama en Tlalpan y le dije, a ver Mario, ahí con los textileros, ¿no? Y todos declararon que ellos no leían, que no me cuenten, digo, algo deben de leer, pero solo se reconoce como lectura, socialmente válido, la lectura de libros, ¿no? Entonces, los demás, yo llegué a mis entrevistados por su fama pública como buenos lectores. Es que mi papá le... Es que mi tío... Bueno, pues abordaste un tema y con esto queremos cerrar esta parte acerca de la experiencia de la lectura. y hablabas que esta urgencia por que se lea nos remite a algo que está circulando entre las escuelas y que se llama estándares de lectura, nos remite a la lectura veloz. Con este último comentario, sobre todo en un contexto formal, la escuela, me gustaría que cerráramos esta parte. Carmen. Bueno, yo no lo puedo creer, yo de verdad no lo puedo creer. Se me hace un kilómetro hacia atrás. No sé, tenemos un problema en comprensión lectora. No sé de qué otra forma menos dura decirlo, pero la verdad es que sí. Yo creo que la lectura debe conmover, está íntimamente ligada a emociones, a tecnologías, a formas de vida, a culturas, a construcciones, a destrucciones, a todo lo que implica la actividad del ser humano. Por aquí está Martín, un chico lindísimo, Martín Chico. Tenemos dos, un Martín grande y un Martín Chico. En una ocasión que leíamos poemas a los niños, bueno, ya no sabíamos así como qué enganchar. Entonces, a mí se me ocurren los motivos del ojo. Seguramente que los motivos del ojo les va a gustar. Y cuando terminamos de la lectura que les gustó, y quizá porque es una lectura que se conecta con la naturaleza, nosotros preguntamos, ¿y qué fue lo que más les gustó del poema? Y entonces Martín respondió, los ojotes del lobo. Entonces, a mí me pareció que Martín se había conectado con el texto, y eso es lo que queremos. Y bueno, no me preocuparía para nada que Martín leyera un tanto de palabras por minuto, si no comprende nada, si no entiende lo que la lectura le está dando. De verdad, pues es un tema que debemos debatir. Yo creo que tenemos que los maestros, los que estamos involucrados con la formación de maestros y los maestros que en algún momento hacer una protesta por eso. Gracias, Carmen. Hace no mucho, hacíamos el mismo comentario dentro de lo que es el consejo de laboro, le preguntábamos a una experta y promotora de la lectura que realmente qué pensaba con ello y yo estuve totalmente de acuerdo que esta nueva disposición oficial son como las carreras, son como las carreras en donde hay que ser los primeros en llegar para llevarte la medalla y decir, tú sí eres buen lector. Sin embargo, los que llegan hasta el último o los que llegan en segundo y tercer lugar, siempre se les pregunta si te cansaste, sí, ¿quieres seguir? yo creo que pasa exactamente con la lectura entre más rápido el niño se llena de cansancio se llena de malas ideas de que siempre tiene que ser el mejor, el mejor, el mejor para ser el primero yo creo que la lectura es un proceso en donde hay que ir caminando hay que ir contando los pasitos y disfrutar de la caminata y no ir corriendo, corriendo para decir ya no quiero más libros ya no quiero leer Entonces yo creo que es eso lo que deberíamos de hacer, de no quedarnos enfoscados de que tenemos que leer y con el pelo en mano a ver cuánto, tomárnoslas con calma. O sea, realmente es una disposición que apenas está funcionando y realmente para los que están dentro de lo que es el salón de clase, pues ellos mismos, los niños mismos nos van a dar las pautas para decir, vámonos tranquilos. Sí, efectivamente, es una burlada, es decirlo muy suave, porque bien sabemos que el proceso de lectura, según lo explica Frank Smith, te da los minutos que tarda en llegar de la retina al cerebro y no sé qué, y cuando se te hacen cuellos de botella y que la lectura muy lenta te crea lagunas y la muy rápida se te hace un cuello de botella que no permite que fluya la información. Entonces, van a crear estas… o sea, como también explica Smith, la lectura tiene dos ingredientes, el ingrediente visual y el no visual, que es lo que ya sabemos. Mientras más sabemos de un tema, lo leemos con mayor tranquilidad, o sea, no sabemos la vida de todos los artistas de la tele porque son nuestros cuartes, ¿no? Nos encanta saber si se casó o si se descasó y lo leemos sin grandes problemas, ¿no? Entonces, esa información no visual es la más importante y es la que hay que acrecentar. Y entre más, más, más, más. Por otro lado, muy genialmente se desafanan del asunto y dicen, los papás tienen que poner a sus hijos a leer tantos minutos al día. En estos contextos donde, ¿con qué luz? ¿Con qué luz? ¿A qué hora? ¿Y con qué libros? ¿Y a qué hora? Si yo no sé leer. Entonces, es desafanarse, o sea, quitar a la escuela ese papel de enseñanza de la lectura como herramienta y, como bien dice el compañero, de que nos guste leer, que encontremos el gusto por la lectura. De todas formas, leemos o no leemos. Hay cosas que leemos por gusto y hay cosas que no. Yo sí quiero agarrar un sabático y dedicarme a leer novela dos años, pero no se puede. A veces tenemos que leer textos técnicos. Y hay gente que a lo mejor leyendo matemáticas tiene un infinito placer. de otros que la sufrimos y en alguna rama del conocimiento somos analfabetas. Bueno, pues estas experiencias que ahora nos han compartido aquí en la mesa, nos hablen efectivamente el optimismo de que se está leyendo y que se están haciendo cosas alrededor del libro y la lectura, y que ahora este debate que ahora circula entre las escuelas, esta orden que decía Gaby, no se vuelva un obstáculo más, como muchos otros más, para que incidan en que los niños no tengan entre sus manos un libro.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
16/11/2010
FECHA_INGRESO_ENTREGA
23/11/2010
FECHA_PUBLICACION
25/11/2010
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
30
CONDUCTOR
Rigoberto González, moderador
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Moisés Maximino Buenrostro Luna

