Document
Thumbnail
Share
CUID
MW-06622
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 30
SINOPSIS_SERIE
Se presentan estrategias de fomento lector que combinan libros, tecnología, comunidad y familia para formar lectores autónomos, subrayando el papel de bibliotecas, escuelas y servicios de salud en asegurar un contacto temprano y constante con los textos. Se explora las primeras experiencias narrativas y los juegos de imaginación y su influencia en el desarrollo psíquico, emocional y social de la infancia. Se destaca la importancia de la voz, el ritmo y las interacciones tempranas para construir un tiempo interno que favorece la creatividad y la representación simbólica
EXTRACTO_SERIE
Se explora cómo las primeras experiencias narrativas y las estrategias de fomento lector fortalecen la imaginación, el desarrollo infantil y el acceso temprano y cotidiano a los libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Mempo Giardinelli (Argentina)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión amplia sobre la lectura como experiencia formativa individual y como práctica social transformadora. Se exploran las primeras lecturas y su vínculo con el entorno familiar, destacando cómo la libertad para acercarse a los libros favorece la curiosidad y el desarrollo de una identidad lectora. El discurso profundiza en la importancia de promover la lectura como derecho y práctica cultural, así como en la creación de programas comunitarios que utilizan la lectura en voz alta para fortalecer vínculos afectivos, mejorar el acceso a bienes culturales y estimular el deseo de leer. También se describen iniciativas intergeneracionales que buscan ampliar el impacto social de la lectura y consolidar comunidades lectoras
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre la lectura como experiencia formativa y derecho cultural, y sobre cómo programas comunitarios e intergeneracionales pueden despertar el deseo de leer y fortalecer la vida social a través de la lectura en voz alta
N_PROGRAMA
8
N_TOTAL_PROGRAMAS
14
DURACION_TOTAL
01:20:58:14
PARTICIPANTES
Mempo Giardinelli, escritor y periodista
Norma Muñoz Ledo, narradora
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Mempo Giardinelli
Escritor y periodista argentino con una extensa trayectoria en narrativa, ensayo y promoción de la lectura. Su obra, traducida a más de veinte idiomas, incluye títulos como Luna caliente y Santo oficio de la memoria, novela con la que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 1993. Ha colaborado en medios de América y Europa y fundó la revista Puro Cuento. Ha trabajado como docente en universidades de México, Argentina y Estados Unidos, y preside una fundación dedicada al fomento de la lectura. También ha recibido reconocimientos internacionales como el Premio Nacional de Novela en México y el Premio Grandes Viajero
Norma Muñoz Ledo
Narradora dedicada a la literatura infantil y juvenil. Ha publicado diversos libros, entre ellos Moldavita y Supernaturalia, y ha colaborado como guionista en programas infantiles de Canal Once. Su trabajo también incluye la participación en proyectos editoriales y la presencia de sus cuentos en antologías. Forma parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Efectivamente si yo soy escritor y algunas personas me leen y ustedes me invitan y se interesan tan amablemente por las ideas que yo pueda exponer hoy aquí en realidad esto es sencillamente porque hubo una buena biblioteca en mi casa en mi casa cuando yo era chiquito lo que más sabía era era lectura, un lugar humilde mi papá solo había cursado hasta tercer grado de primaria mi mamá era maestra de piano y estaba mi hermana, mi única hermana 12 años mayor y esas mujeres leían todo el tiempo el mueble más importante de la casa que era una casa modesta donde había una especie de sala, comedor, living, cocina era un poco todo el mueble más importante era un librero y yo siempre recuerdo y rescato mucho y trato de estimularlo ahora de grande como promotor de lectura el permiso que a mí me dieron yo creo que hay que dar en mi país por lo menos tenemos que hacer un trabajo muy muy arduo con los maestros con los bibliotecarios porque en general es como que el libro hay que cuidarlo y yo aprendí que al libro hay que descuidarlo sobre todo con los niños no hay nada mejor que un libro roto un libro leído, un libro tachado un libro dibujado un libro jugado yo aprendí que los niños a lo que aman, lo destruyen por amor yo tengo una hija chiquita, tengo tres pero cada una de mis hijas chiquitas su muñeca más querida y adorada la destrozaban, le sacaban los brazos la despeinaban porque la querían ¿no? y los niños cuando tienen un cochecito un algo, un soldadito, rompen el juguete que no quieren está ahí en la repisa y no pasa nada con los libros pasa así yo aprendí eso fue una sabiduría que evidentemente tuvieron mi mamá y mi hermana de que los libros estaban ahí para que yo hiciera lo que quisiera para que yo jugara, rompiera, dibujara jamás me aprendieron por el maltrato supuesto maltrato cuando yo aún no sabía leer pero cuando aprendí a leer Yo sabía que eso eran mis amigos. Creo que esa heterodoxia de lecturas hizo también que yo sea el tipo de escritor, la clase de escritor que soy o que no soy. Digamos, me encanta teorizar la literatura, pero no lo hago desde una perspectiva crítica académica, con todo respeto, sino más bien desde la perspectiva del bibliófilo, el lector empecinado, empedernido, que heredó como heredé de las mujeres de mi casa una convicción libresca, heterodoxa, inclaudicable, que estimulaba sobre todo la libertad y la curiosidad. Si tengo que referir, como pide el título de esta charla, cuáles fueron mis primeras lecturas, sin duda lo que me viene a la cabeza, lo que estuve pensando y que me ha acompañado toda la vida, es la obra de un autor, no sé si se lo conoce en México, José Bento Monteiro Lobato, es el gran clásico de la literatura infantil brasileña, un genial autor, de una larga saga de historias para niños basadas en la mitología griega, escandinava, romana y demás. Y que yo tuve la fortuna de que en mi casa, pues fue lo primero que me regalaron la obra completa de Monteiro Lobato. Eran 23 libros, 23 tomos, modestamente dibujados, no con esa belleza que tienen hoy, esa belleza estética que tienen hoy los libros para niños. Quizá porque yo nací, viví y vivo en la frontera, en el extremo norte de la Argentina, que es la triple frontera Argentina-Brasil y Paraguay. Y es una región multilingüe y entre las lenguas que se hablan prácticamente hemos inventado lo que llamamos el paraportuñol. Y el paraportuñol es una mezcla de guaraní con portugués con castellano. Y desde que hay televisión, cuando yo era chico no había televisión, esto se ha incentivado mucho más el vínculo, el continuo ir y venir. Y posiblemente, pienso que posiblemente por eso, las primeras lecturas que a mí me proveyeron en mi casa fueron de este autor brasileño, Montaído Lobato, a quien nunca dejo de rendirle un emocionado homenaje. Pero a la par, yo leía, como cualquiera, una pluralidad de títulos y autores, incluso algunos que no sé si hoy recomendaría, pero bueno, era lo que había en mi casa. Yo aprendí a leer con curiosidad de gato y con libertad absoluta y leer como quien respira, ¿no?, incesantemente. De él fue, siempre sigue siendo hoy como la entrada a un laberinto, que no tiene salida, quizás no deba tenerla, pero qué fascinante recorrer, aunque sea para perderse alegremente en él. Bueno, todo eso me lo inculcaron de niño y en mis evocaciones las veo a mi madre y a mi hermana y sus amigas, sus vecinas, siempre contando esa especie de plática, plática como un murmullo casi religioso que saben hacer las mujeres en la siesta, sobre todo. Y yo lo mezclaba con los libros que había en ese librero, que leían ellas, estaba ahí Andrés Gid, Emel Hemingway, Bío y Casares, Silvina Ocampo, mezclados con los infatables poemas de Neluda, de Amado Nervo, de Juana de Ibarburú, etc. Yo guardo un cariño muy especial por mi madre y por mi hermana, parecidas. Pero sobre todo porque las veo, ya que soy un hombre grande, las veo siempre con esa avidez por la lectura. Como decía hoy, los chicos aprendían en la vida que los chicos hacen lo que hacen los grandes. Y en realidad por eso el problema de la lectura no es un problema de los chicos. El problema de la lectura es un problema de los grandes. los chicos no leen porque los grandes no leen y si en la escuela los chicos no leen es porque los maestros no leen esto no es hablar mal de los papás de las mamás ni de los maestros pero la vida es así, los chicos hacen lo que hacen los padres por eso el mundo está como está desde que la televisión comenzó a idiotizar a tanta gente mi mamá y mi hermana y discúlpeme no es que estoy en una conversación freudiana pero tengo que de alguna manera mencionarlo porque son mi origen y de alguna manera mis primeras lecturas están vinculadas a ellas. Para ellas la lectura era un tesoro y eso también me lo transmitieron. Mi papá un poco menos, mi papá era un hombre que solamente leía los periódicos, era un hombre práctico como creen ser todos los papás del mundo. Lo cierto es que la lectura, lo que acompañaba la literatura, la conversación, la narración constante, eran la vida misma. Y por eso siempre para mí la literatura está vinculada a una idea muy femenina, es la literatura, y también la escritura. Para mí escribir está asociado a una práctica que proviene incluso, me parece a mí, de todos los femeninos que un varón puede y no está mal que tenga. Por lo menos los mejores momentos de mi vida yo los pasé escuchando ese tipo de narraciones. Y cuando fui creciendo pasé de Julio Verne a Franz Kafka, de Alberto Moravia a Dostoyevsky. Cuando ya Salgar y Stevenson, mis luchas junto a Sandokan, mi extravío en el Pacífico, en la isla de Robinson Crusoe y demás, iba quedando atrás, se iba constituyendo eso que quienes me invitan y me proponen este título, me parece que han logrado un hallazgo, ese eterno presente lector. Yo creo que en ese eterno presente lector estoy sumido ahora mismo. Creo que por eso tengo escrito y mencionaba Mónica y me alegró, que en realidad toda mi vida no ha sido otra cosa que llevar mi biblioteca a la espalda, como el caracol, ¿no? Uno lleva su vida, la lleva ahí. Y es que todos y todas somos, en verdad, lo que hemos leído. No solo las personas, también las comunidades, las naciones. Una sociedad también es lo que ha leído y por carácter transitivo también es lo que no ha leído. Una sociedad que no lee está condenada a la ignorancia, a la colonización, a la dominación, a la imposibilidad de sacarse de encima todo yugo que la oprima. Y yo creo que por eso todo escritor, toda comunidad literaria, tiene en sus autores, en sus títulos predilectos, en sus lecturas favoritas, una especie de bastión personal que de alguna manera explica, justifica, sostiene esta eterna presencia lectora que el título de esta conferencia me impone reflexionar. Pero hasta aquí nomás que llevo tres páginas. Voy a hablar de mi vida de escritor, que en realidad no tiene mucha importancia porque es algo privado. Si lo mencioné por esto que decía, porque sin ese antecedente, pues yo soy más que nunca, como diría mi maestro Juan Rulfo, una puritita nada. En cambio, lo que importa, me parece, es el rol, el papel que uno juega en el mundo. Cuando uno es escritor y asume algún tipo de responsabilidades porque la vida lo trajo, porque el vínculo con los lectores lo estableció, yo creo que esas personas tienen, tenemos que estar más atentas a lo colectivo. La verdad es que yo sé muy pocas cosas, pero entre las que sé están las referidas a una experiencia de lector y promotor de la lectura que desespera por lograr que mi país y todos los países de nuestra América salgan de la ignorancia por el único camino posible que es el de la lectura. No hay atajos. La lectura es el domicilio del conocimiento, es el domicilio del saber. No hay otra manera de acceder al conocimiento y al saber que mediante la lectura. Veamos si es importante y trascendente para nuestro pueblo. Yo esto creo haberlo descubierto o empezado a reflexionar hace unos 25 años. cuando al regresar de México a mi país, cuando se recuperó la democracia en mi país, yo había escuchado tantas veces la queja de que los mexicanos no leen o que leen poco. Y llegué a la Argentina y me encontré con un país donde todo el mundo se quejaba exactamente igual. Y eso que se suponía que la Argentina era o había sido un país de lectores, quizás haya sido cierto pero la dictadura el terror la censura la persecución habían cambiado el paradigma los índices de lectura se habían desmoronado la Argentina que fue el primer país de lengua castellana que eliminó el analfabetismo volvió y vuelve y tiene hoy analfabeto El sistema educativo argentino creado por Domingo Faustino Sarmiento, que fue nuestro legislador y presidente de la República entre 1864 y 1870, había sido completamente destruido ese sistema educativo. Y la cultura argentina estaba herida gravemente. Centenares, centenares de escritores, poetas, periodistas, intelectuales, filósofos, pensadores, asesinados, desaparecidos o forzados a la transferración. ¿Cómo no iba a estar herida la cultura de mi país? Y ahí empezamos como intento de contribución a la recuperación democrática con algunas pocas amigas, todas mujeres. No sé por qué, pero así se dio. Empezamos a trabajar en lo que entonces ni se conocía allá. El fomento de la lectura como labor consistente y en procura de que un día pudiésemos tener una política de estado de lectura. Primero lo hicimos desde una revista, desde una modesta fundación que luego quebró, siempre a los tumbos y luchando contra una sociedad que no parecía darse cuenta de que su propia tragedia tenía que ver con la tragedia de la lectura. Por eso yo empecé a insistir con una idea que vivo repitiendo, y es que en la Argentina la lectura es el desaparecido número 3001, porque también desaparecieron en la lectura. Poco a poco fuimos aprendiendo y la experiencia nos llevó a empezar a organizar, hace más de 15 años, nuestros foros de fomento de la lectura, que son encuentros que celebramos anualmente en el Chaco, Chaco es el nombre de mi provincia, mi estado, que convocan a miles de docentes, bibliotecarios, estudiantes durante varios días para intercambiar experiencias alrededor de la lectura y sobre todo de la hacer leer. Y sobre todo lo que venimos inculcando nosotros, que no es solo hacer leer, sino es hacer docencia para que la sociedad quiera leer. Lo más difícil, lo más difícil de inculcar en una sociedad es el deseo de leer. Porque finalmente uno puede leer en voz alta, puede dar libros muy bonitos, puede ayudar, puede hacer grupos. Todo funciona, todo sirve. Pero el deseo de leer, las ganas de leer, son tan difíciles de inculcar colectivamente. Bueno, para eso trabajamos. Son espacios en los que debatimos, vamos creando una preceptiva que antes no existía. Hoy tenemos una... Sí, es una importante, no voy a hacer falsa modestia, es una muy importante biblioteca de promoción de la lectura y venimos publicando lentamente el pensamiento y la acción de muchos, muchas promotores y mediadores en mi país. Y en 1998 quiso el azar que me cautivara la importancia de las primeras lecturas en voz alta como experiencia de amor y de solidaridad. Así fundamos el programa de Abuelas Cuentacuentos, que hoy es el emblema de nuestra fundación y el más relevante programa que tenemos. Y de que si usted me permite les voy a platicar brevemente, porque a veces la casualidad es maravillosa, aunque el doctor Sigmund Freud diga que la casualidad no existe. Ese año de 1998, nosotros veníamos tratando de consolidar nuestra fundación. Que me permito aclarar que la fundación que lleva mi nombre no se debe a que yo sea un nombre de dinero, nunca lo he sido, ni creo que lo vaya a ser. En realidad la fundación se creó a partir de la literatura. Yo tuve el honor de recibir el premio Rómulo Gallegos, que era la República de Venezuela, un premio, que sabrán, muy importante. Muchos mexicanos lo han recibido, Carlos Puente, Fernando del Paso y demás. Y de repente me encontré con un dinero que yo no esperaba. ese es el dinero que fundó la fundación y me pareció que mi vida no tenía por qué cambiar y que entonces yo iba a seguir siendo el mismo un premio no hace que uno escriba ni mejor ni peor ni sea mejor persona o no uno celebra con los amigos, con los cuates se puede extralimitar dos o tres días y después la vida continúa y entonces la fundación nació de ahí y en ese año yo venía en una gira de lecturas por Alemania y una amiga muy querida alemana ella de la ciudad de Mainz una ciudad emblemática porque Mainz es Maguncia lo que era la antigua Maguncia es la ciudad donde nació y tuvo su taller Gutenberg y ahí está el Museo Gutenberg que de alguna manera es lo que nos permite la trascendencia de la lectura. Y esta muchacha me pidió que la acompañara a visitar a su mamá, que estaba internada en un hospital. La acompañé y ahí vi junto a cada cama un hospital muy alemán, blanco, impoluto, lleno de camas que tenía como una especie de pequeño biombo blanco que lo separaba. Y al lado de cada cama había una persona sentada leyendo en un murmullo muy cerca del oído del o la enferma. Yo pensé que leían la Biblia. Dije, bueno, debe ser una práctica luterana. Le pregunté a mi amiga González Lima y me dijo, no, son lectores voluntarios. Leen novelas, cuentos, poemas y así ayudan a los enfermos terminales a bien morir. Aquello me impresionó tanto que cuando volvía a casa en un avión me pregunté por qué nosotros en el Chaco, que es la provincia más pobre de la Argentina, la más atrasada, la de mayor población de pueblos originarios, ¿Por qué no nos organizábamos en un voluntariado también para leer cuentos, poemas y novelas, pero para ayudar a bien vivir a los chicos? Y así empezó el programa Abuelas Cuentacuentos, con la primera convocatoria que hice a mi hermana, una hermana madre que yo tenía, y le pedí que convocara a cinco de sus amigas, todas docentes, maestras jubiladas. Y así empezó. Hoy ese programa coordina a más de 2.500 abuelas cuentacuentos en 70 ciudades argentinas. Y además funciona con apoyo en la transferencia tecnológica gratuita que hacemos. En grupos de abuelos y abuelas cuentacuentos operativos en muchas ciudades americanas, en Santiago de Chile, en Lima, Quito, Medellín, Bogotá, incluso aquí en México, en Ciudad Juárez y en Monterrey tenemos grupos de Abuelas Cuentacuentos desde hace años. Las Abuelas Cuentacuentos son, de hecho, la mejor concreción de las posibilidades, para mí, revolucionarias que tiene la lectura en voz alta. Se basa en premisas muy elementales, sencillas. Tiempo, ganas, amor, solidaridad. Nuestro programa tiene un principio básico, nadie paga, nadie cobra. Solidaridad pura, porque se trata de dar de leer a quien no tiene, como se da de comer a un hermano que no tiene pan. Y lo damos y lo hacemos cuidando que no haya ningún discurso ideológico político ni mucho menos religioso, que en eso sí somos fundamentalistas. Esta viene siendo, aunque no es la única, nuestra más rica experiencia de gestión de voluntariado. La actividad consiste en convocar a personas de la así llamada tercera edad que tienen vocación y deseos de leer cuentos y relatos a los niños en las escuelas de su barrio o de otras comunidades de sus periferias. Se trata de una labor desinteresada, estimulante, que procura llevar el alimento espiritual indispensable, que es la lectura, a miles de niños a quienes se brinda una oportunidad de asociar una experiencia de uso del lenguaje y del sentido estético asociado al afecto. Se trata de dar de leer, en el sentido más generoso del término, no como una dádiva graciosa, sino como provisión de lectura, por afecto. Cuando la crisis feroz que padeció la Argentina entre 2001 y 2002, cuando digo feroz no es una metáfora cualquiera, la Argentina prácticamente desapareció como país. Todas las instituciones fueron cuestionadas. El país estaba casi en una especie de anarquía generalizada. La quiebra fue tan brutal que las clases medias desaparecieron en menos de un mes, dos meses. Nos encontramos con una sociedad pauperizada en más del 60%, con indigencia en niveles hasta un 20-25%. Cuando nos encontramos frente a este desastre social absoluto, nos dimos cuenta de que había que hacer algo, que no era solamente la lectura. Incluso las abuelas venían y nos decían, bueno, pero los chicos se quedan dormidos porque tienen hambre. O nos decían, no van a la escuela, no tienen zapatillas, los papás ya no los mandan, etc. Entonces nos dimos obligados a combinar las dos urgencias, dar de comer o dar de leer. ¿Cuál de las dos? Porque teníamos que compartir, como todo el mundo lo hacía, de los que llamaban las ollas populares, los comedores comunitarios. Y eran las formas que, bueno, que se iba inventando la sociedad en medio de esa desesperación. Ante la aparente contradicción, nosotros, siguiendo una idea de una escritora, una colega muy querida, Graciela Cabal, respondimos las dos cosas. se trata de dar de leer sin que esto sustituya roles familiares ni escolares. Tampoco es equiparable a brindar un alimento o una medicina. Y no se trata de dar de leer como si fuera un acto de beneficencia. Teníamos que buscar el modo de crear un vínculo real y sostenerlo, trascendiendo en el tiempo con personas que tienen derechos culturales, pero no acceso a la lectura. y compartir con ellas entonces lecturas y además lecturas de calidad. Así el programa se convirtió en mucho más participativo, más integrador. No solo moviliza a los adultos mayores que deciden encarar la tarea, también revoluciona a las comunidades, a los establecimientos educativos. Hoy tenemos abuelas que trabajan en hospitales, en institutos para descapacitados, en salones comedores, de copeos de leche, en orfanatos, en parroquias, cuyos directivos, docentes y estudiantes participan activamente de la experiencia. Sentimos la responsabilidad y el orgullo de haber creado un programa que es hoy un espacio de encuentro entre generaciones. Y hay generaciones habitualmente condenadas a la distancia por la segmentación etaria de los lugares concebidos para la cultura, el ocio y el placer. Este mundo globalizado, este mundo marketinizado, en el que el Dios Mercado cada vez más ha venido considerando a las personas como números o como futuros clientes. Esto ha tenido un alto impacto de género, entonces, porque, Aunque no tenemos limitaciones ni restricciones alguna para el reclutamiento de voluntarios, es cierto que en su mayoría son mujeres, con buena formación, avesadas, lectoras, convencidas de la necesidad de la lectura para construir ciudadanía. Simplemente personas a que la ferocidad del mercado laboral excluye tempranamente y las declara viejas a partir de los 50, 55, 70 años. El principal rasgo diferencial de esta experiencia respecto de otra es que el programa es un programa de abuelas lectoras. No son narradoras orales. Toda la actividad gira en torno al objeto libro, del cual se intenta transmitir su valor simbólico y fomentar la lectura desde la primera instancia. Los niños ven que las historias que reciben salen de este objeto que se llama libro, al cual luego de la lectura ellos se van a apropiar, van a jugar, van a compartir, van a dibujar o van a destruir. La otra característica distintiva es el estricto seguimiento por indicadores y la sistematización que nos permite conducirlo y también transferirlo. El objetivo general del programa es recuperar y promover la tradición de la lectura en voz alta. recuperar y promover esa tradición. Porque la primera infancia la necesita como una práctica de valor cultural que es igualadora en tanto transmisora de valores estéticos educativos y genera en el largo plazo una ciudadanía con espíritu crítico y elevada demanda de lecturas y bienes culturales. También buscamos cubrir el déficit afectivo cultural de aquellos hogares en los cuales padres, madres y abuelos, porque trabajan o porque están desahuciados, no disponen o creen que no disponen de tiempo suficiente para contarles historias de sus hijos, mucho menos para leer. Lo mismo en hogares donde los adultos desocupados muchas veces están quebrados moralmente por la pobreza y tampoco ejercen esa práctica fundamental. Esto lo cubre la tabuela cuenta cuenta. Buscamos incorporar al mundo y al imaginario infantil determinadas sensaciones y parámetros estéticos, literarios, ontológicos y afectivos cada vez de mayor exigencia. No queremos darles lecturas tontas. Buscamos cada vez más lecturas exigentes. Saben responder. Sin ninguna duda responden. Una de las obsesiones que tenemos en el programa, que nuestras abuelas aprenden, es que no se cambia una palabra del texto. Las abuelas no traducen. Leen. Aún las palabras difíciles o que ellas creen que los niños pueden no entender, la tienen que leer como está, como la escribió el autor o la autora. Es muy importante. Esto también levanta la exigencia. Un programa de estándares bajitos va a dar resultados bajitos. Buscamos acrecentar la oferta de actividades culturales dentro del sistema educativo. Es el único ámbito de contención para los niños en riesgo. de familias excluidas por la miseria y la marginalidad. Buscamos crear para los adultos mayores, y este es uno de los grandes resultados, buscamos crear una oportunidad de resignificación de su rol ante la comunidad. Esto incluye disfrutar el placer estético e intelectual a la vez que se ejercita en concreto la solidaridad. y hay una revalorización de la persona. Buscamos preservar la costumbre de leer para los niños como una de las formas de comunicación históricamente más relevantes en la conformación de la identidad de una comunidad. Lo más estimulante es que la actividad se lleva a cabo de una manera muy simple y desde luego pongo a disposición de quien lo desee toda la experiencia toda la tecnología que llamamos nosotros que hemos desarrollado en estos años esto es gratuito con el único ruego de que si lo siguen nos reconozcan el debido crédito busquen quien quiera en el Google en cualquier buscador pongan simplemente abuelas cuentacuentos la palabra cuentacuentos en una sola palabra, no cuenta y cuente. Abuelas, cuenta y cuente. Y van a encontrar todo eso, contáctense con nosotros, daremos a la orden. Hoy, con ya más de 10 años de desarrollo, esta actividad ha crecido tanto que los beneficiarios del programa se han diversificado. Hoy trabajamos, como decía, en hospitales, en orfanatos. Tenemos un programa en mi ciudad, un programa especial para los que se llaman las Niñas Madres Canguros, que es el nombre que se les da a las adolescentes embarazadas y que aguardan la maduración de sus bebés seguramente prematuros. Trabajamos con discapacitados, con el Instituto Braille, un grupo de no vivientes, ancianos en geriátricos, jóvenes en bibliotecas populares, etc. La mejor muestra de que brindar este cóctel, digamos, de afecto, literatura de calidad, no como una liason fundamental, la mejor muestra de que esto promueve la demanda de lectura, es que al finalizar cada ciclo lectivo, a fin de cada año escolar, la mayoría, la inmensa mayoría de los chicos reclama que su abuela, porque la han adoptado a lo largo del año, vuelva al próximo año. Tenemos muchas experiencias de abuelas que empezaron leyendo a grupos de chicos que tenían 5 o 6 años y hoy 6, 7, 8 años después son grupos de lectores, que a su vez expanden la lectura a sus propias comunidades. Los mismos chicos saben primero a su hermanito, su hermanita, su papá, su tía, la abuela, la mamá, y cuando te querés acordar están todos. Las voluntarias que dan continuidad a la labor, procuramos que lean en las mismas escuelas, procuramos que observen el cambio que van produciendo ellas en los niños, a quienes visitan continuamente, Las maestras, los maestros constatan que los pequeños empiezan a hablar de sus lecturas personales. Los niños llevan a los encuentros los libros que ellos mismos retiraron de otras bibliotecas. Estos niños pueden comprender perfectamente lenguajes menos coloquiales y más afractos. Se introducen nuevos géneros, tramas cada vez más largas, estructuras complejas en los cuentos. Se retoma la costumbre casi perdida de hablar sobre libros. Y hasta se observa un mejor léxico en la expresión coloquial de los niños. Yo estoy dando un trabajo porque insistimos en que las abuelas leen y leen lo que está escrito. Hemos tenido experiencias en las cuales se nos han revelado, obviamente, porque es parte de toda una pedagogía de lectura. Incluso hay que controlar los impulsos del corazón. Muchas abuelas son señoras burguesas, son exdirectoras de escuela, gente con la mejor intención y con corazón, a veces con sentimientos religiosos muy profundos y respetables. Nosotros tenemos que decirles, no se te ocurre llevar una estampita como no llevas un caramelo. La lectura no se asocia a nada. No les damos ni un caramelo, ni una paletita. la lectura es la lectura y la lectura es leer lo que está escrito y ese niño, esa niña lo comprende perfectamente y cuando tiene dudas va y pregunta y lo que siempre le recomendaba a mi abuela en última instancia que tiene un diccionario créanme las muestras de afecto que se van recibiendo en las distintas instituciones, en los grupos de niños, son espectaculares. Díganme que nosotros estamos por momentos abrumados. Piensen que solamente en mi estado, en el Chaco, estamos llevando lecturas alrededor de 140.000 niños por año que reciben semanalmente lecturas de sus abuelos. Miren, yo puedo haber cometido muchos errores en mi vida como cualquier mortal y he cometido varios. No sé si llegaré a ser el escritor trascendente que a mí me gustaría. Ni siquiera sé si soy el buen padre o abuelo que hubiese querido ser. Pero si de algo estoy seguro es que gracias a las abuelas cuentacuentos no merezco el infierno directo. A lo mejor, mi escala en el purgatorio se la voy a deber a haber inventado y desarrollado este programa. Creo, sin ninguna duda, y no es solo una obra mía, es una obra conjunta, pero creo que es la mejor obra que hemos hecho, y voy a decirlo mexicano, casi de Chiquipa. Pero salió. Y hoy tenemos estos miles de abuelas y abuelos que creen en esta estrategia de lectura en voz alta. Porque, además, me gustaría decirle algo que me inculcó uno de mis maestros, el maestro Juan Fijoy, un gran escritor de Córdoba, en el centro de la Argentina, ya murió. Y él hace muchos años me dijo un día, ¿usted se dio cuenta de lo mal que se habla en este país? Era cuando yo había vuelto a la Argentina y efectivamente eso que decía hoy del analfabetismo que volvía a aparecer, la queja de que los argentinos no leemos, leemos poco, ya no se lee, etc. Y uno lo veía en el lenguaje cotidiano. Y don Juan me hizo ver esto, me dijo, mire, el diccionario de la Real Academia tiene 73.000 vocablos. En ese entonces, años 80. Tiene 73.000 vocablos. Y si yo me he puesto a contar cuántos vocablos usa el argentino medio. 1.500. Y hay muchos sectores muy atrasados en términos socioeconómicos, socioculturales, que hablan con 600, 700 palabras como todo capital de léxico. Y decían, Juan, eso es como si usted tiene un guardarropas precioso y anda en camiseta rotosa y en apargata miserable. Bueno, pasaron veintitantos años de aquello. Hoy el diccionario de la Real Academia tiene 91.000 vocablos. No sé cuántos usan en México, pero en la Argentina hoy se están usando alrededor de 1.200, 1.300 vocablos por ciudadano o ciudadana. Es tremendo. Entonces, parte de esto también tiene que ver con cómo revertimos esto. Lo estamos haciendo. Lo estamos haciendo. También tengo que decir, porque no quiero decir solamente sonar ni apocalíptico, ni mucho menos que en los últimos 10 años en la Argentina se está leyendo como nunca se había leído en los últimos 30 años, o sea, de la dictadura para adelante. Es decir que los resultados sí se miden, sí se pueden ver. No es tan lento el proceso como a veces tendemos a pensar, lo cual nos desalienta. Es lento, pero los resultados se pueden ver. Muchos y muchas de ustedes que tienen experiencias comunitarias, ayer la mesa que yo escuché acá, estupendo, estaba Carmen Turren y Gaby y demás, lo que ellas contaban, a lo mejor no está una medición en términos sensales o muestrales, pero claro que hay un avance, y no es tan lento. En un año, en dos años, uno puede modificar notablemente estas comunidades. Bueno, insisto en que también sobre esto, que las abuelas trabajen con niños, no significa que nosotros pensemos que el problema de la lectura es un problema de los niños. Esto también hay que subrayar. Las abuelas trabajan de cara al futuro, pero el presente del problema de la lectura en nuestros pueblos es un problema de los grandes, no de los chicos. Por eso yo, no es que cuestione, pero frunce un poquito el seño cuando todo está basado en que los niños, los niños, los niños, los niños, los niños. ¿Y lo grande es qué? ¿Cómo va a leer una familia que tiene tres, cuatro chicos? ¿Cómo vamos a hacer todo lo posible para que lean esos chicos si el padre y la madre no leen? Si los maestros no leen. Y esto lo digo en los sindicatos de maestros en la Argentina. donde por cierto me respetan pero algunos me están por ahí oiga yo si leo, bueno usted le da pero en general los maestros no leen si no empezamos por reconocerlo vamos más, por lo menos en la Argentina ignoro como estoy en el caso de la Argentina lo que quiero significar es que tenemos que ser conscientes de que la lectura en voz alta la lectura en voz alta puede ser uno de los mejores caminos es uno de los mejores caminos para crear lectores y sobre todo para inocular el deseo de ser leído y de leer. No hace falta mucho tiempo, no hace falta ningún esfuerzo excesivo, no hace falta ningún conocimiento previo. Y por lo menos en la Argentina es muy fácil para nosotros, cuando tenemos la oportunidad, desmontar los dos grandes mitos contra la lectura. que me imagino en México también. Mito número uno. No, yo no tengo tiempo para leer. Me voy a poner a leer si estuve un día fatal, estuve en el metro, me atropellaron, no sé qué, no me pagan el aguinaldo, mi jefe, no sé qué. Mirá que voy a llegar a mi casa a ponerme a leer y a leerle a los chicos. No, léele vos. Mito número uno. ¿Saben cuánto tiempo hace falta para leer, para ser lectores, para constituirnos en lectores? Dos minutos por día. Con dos minutos por día yo les garantizo que hacemos una revolución hogareña. Hagan la prueba esta noche. Hagan la prueba esta noche. Vayan a la casa, díganle al marido, a la esposa, al hijo mayor. Vení que te voy a leer. Y leanle, deserrájenle el poema 20 de Pablo Neruda. Dura un minuto veinticinco segundos. léanselo bien, cualquiera lo tiene en su casa, si no lo tienen, lo sacan de la biblioteca más cercana. Y el marido, la mujer, el otro va a decir, ¿por qué me lees eso? Porque tuve ganas. ¿Te gustó? Mañana, al día siguiente, hagan de nuevo lo mismo. A la más o menos a la misma hora, antes de cenar, después de cenar. ¿Querés que te lean? Le van a decir que sí. No tengan ninguna duda. Y leanle, qué sé yo, una historia de cronopios y de fama de Julio Cortázar. 50 segundos, un minuto. Pasado mañana, leanle un texto de, no sé, un poema de José Miguel Pacheco, de cualquier gran escritor mexicano. Son minutos, nadie puede decir que no tiene tiempo para leer. Y de esta manera esto se va horizontalizando. Es tan sencillo. Y el otro mito es el de no tengo dinero. Los libros son caros. Yo no sé cuánto valen los libros acá, pero en Argentina un libro vale lo que vale una pizza con una cerveza. Bueno, una vez no tomen una pizza con una cerveza y compren un libro. Es decir, son como excusas que permanentemente tenemos que ir desmontando. Las abuelas son expertas también en desmontarnos. Tampoco tenemos que endilgarnos culpas, pero hay que saber que si un país no lee, o lee poco, eso es responsabilidad de varias generaciones a las que nadie antes les leyó con placer y libertad. Y en cambio, se lo fue acostumbrando a un monstruo cómodo, engañoso y paralizante. Yo diría que también ellas van reorganizando principios educacionales con los chicos. En este sentido, si vivimos en un país en el que en las casas no se lee, los maestros no leen, digo exageradamente en la generalización, los obreros no leen, los empleados no leen los gobernantes no leen, los políticos no leen no podemos esperar que los chicos sean lectores espontáneos los chicos tampoco quieren comer todo lo que les damos todos los chicos del mundo le dan cebolla y la odian no quieren bañarse todos los días no quieren que les saquen los piojos todas las tardes No quieren cepillarse los dientes, hay un montón de no quieren. Y sin embargo los educamos, les enseñamos, los dotamos de capacidades para la vida futura. Con la lectura pasa exactamente lo mismo. Lo que tenemos que buscar entonces es sembrar la semilla del deseo de leer. Queremos que los chicos lean, pero sobre todo queremos que los chicos quieran leer. Este es el objetivo primero y principal de la pedagogía de la lectura, como la entendemos. No quiero darles mucha lata. me gustaría decir que trabajamos nosotros en cuatro campos de trabajo que son como las cuatro patas de una mesa la educación, la biblioteca los lazos parentales y el trabajo comunitario la fundación consta en un centro de estudios que trabaja con docentes y con bibliotecarios donde trabajamos nociones teóricas y estrategias de lectura, de aplicación en la casa, en el aula, en el trabajo. Si quieren me da un poquito de tiempo, les voy a mencionar otros programas que venimos trabajando. Y distintas formas de intervenir en procesos de lectura en un Estado que es, como decía, el de mayor población originaria, y en el que se hablan por lo menos cinco lenguas. Para responder a ello, tenemos este programa de estrategia solidaria de lectura de las Abuelas Cuentas Cuentos, y hay otros más que voy a enumerar velozmente, porque bueno, ya llevo bastante hablando y además me parece interesante si ustedes quieren dialogar o pasar alguna opinión o pregunta. Otro de los programas que nos ha dado muchas satisfacciones es el programa de lectopediatras voluntarios. Hemos inventado la figura del lectopediatra como una manera de abrir nuevos y distintos grupos de la comunidad en la que nosotros detectamos que había muchos médicos de niños que podrían cumplir perfectamente el rol de agentes de cambio en la actitud lectora de la familia, no sólo del niño, del pequeño paciente, sino de la familia. Hicimos un acuerdo con la Sociedad Argentina de Pediatría y el programa desarrolla una estrategia de asociación con prácticas habituales de la profesión médica. Por ejemplo, los ayudamos a que organizen, no sé si hay pediatras en la sala, pero si no, pasan la idea que les puede ser útil. Por ejemplo, organizar la sala de espera como una herramienta de fomento de lectura. Nosotros mandamos a hacer y les damos afiches de promoción de la lectura, destinados tanto a los chicos como a los padres, donde destacamos el nuevo rol de promotor de lectura del pediatra. Nos ayudamos a que dispongan una pequeña biblioteca capaz de invitar a los chicos a leer mientras aguardan su turno. Nos ayudamos a eliminar todas esas revistas idiotas que siempre están en los consultorios. Y los exhortamos a no tener la televisión encendida en la sala de espera. No sé si en México o en Argentina es una plaga. No hay sala de espera que no esté con la televisión en el programa más imbécil de los 80 programas imbéciles que hay. Entonces, procuramos que la sala de espera no tenga televisión o la tenga apagada y que no tenga revistas, sino que tenga libros para niños. Y que los papás y la mamá, pues mientras esperan, proponemos que durante la consulta realicen preguntas disparadoras y hagan un diagnóstico no solo de la historia clínica del niño, sino también de la historia lectora de la familia del niño. En algunos casos, algunos pediatras nos han pedido un bademecum de cuentos, que les hemos dado, les hemos preparado un cuadernillo con una estructura similar al bademecum farmacológico, y entonces ellos, además de la receta, recetan cuentos por edades. Y el profesional termina siendo un asociado a la familia. El programa produce un impacto inmediato. Los pacientes tienen acceso a los libros en la sala de espera, las mamás y los papás participan de otro modo. Hay un impacto concreto en el registro de la evolución de cada niño, etc. La experiencia produjo resultados inesperados, además. En algunas comunidades, con alta incidencia de colecho, el colecho son los niños que duermen con adultos hasta edades avanzadas, a raíz de la introducción de la lectura por recomendación de los doctores, hemos empezado a ver que muchos pequeños comienzan a dormir en sus propias cámaras. empiezan a abandonar las camas de los adultos. No es poca ganancia. Los testimonios dan cuenta de que los libros en la sala de espera no se roban, se comparten, se cuidan. A lo sumo los niños los piden prestados, se los llevan y los devuelven cuando vienen a la próxima consulta. Y según testimonios de muchos médicos, al conversar sobre libros con los papás y con el niño, encuentran una manera de retomar relaciones más personales con la familia. Encuentran también que si los pacientes ingresan al consultorio con el libro en la mano, el libro que tomaron en la sala de espera, disminuyen sus niveles de temor y de ansiedad. Las actitudes lectoras cambian incluso en la familia de los médicos, porque ante la necesidad de mantener biblioteca en la sala de espera, Los propios profesionales contribuyen con recomendaciones que prueban con sus propios hijos en sus propias casas. Otro programa que estamos desahonando y que nos ha dado algunas satisfacciones, es un programa que llamamos Lector Amigo. Tiene una versión argentina de lo que en Inglaterra se llama el Body Reader Program. El Body Reader es el lector amigo. la idea es muy sencilla tratamos de detectar o que el maestro detecte en el aula cuál es el niño o la niña lector el que ya tiene un antecedente familiar siempre hay un chico o una chica que es el que más entusiasmo o más historia lectora tiene porque la familia se lo dio esos van a ser se los invita aquellos sean como un tutor de un amigo, uno por vez. Y se hace una experiencia que dura unas cinco o seis semanas, en lo cual tratamos de orientar que ese niño oriente y le lea, y lea con, y comparta lecturas con uno de sus amigos. Que lea con seis semanas, esto se puede lograr, el niño ayudado, el amigo, pues empiece a manifestar otro interés y él a su vez después elegirá otro amigo con quien hará la experiencia de lector amigo y así sucesivamente. En algunos casos, cuando descubrimos esta experiencia en Inglaterra y nos encantó, nos visitó una especialista británica, Grace Kempster, que ya tiene un programa muy interesante en Derrish Eye, cerca de Londres, y con quien hemos hecho intercambio. Ellos tienen ahora un programa de abuelas cuentacuentos en Derrish Eye y nosotros tenemos el Body Reader Program en el Chaco. Ahí la idea que fuimos viendo, que nos decía Kempster, es que este sistema incita a renovar el placer de hablar alrededor de lo leído. Hablar alrededor del libro, porque el buen lector no se satisface solo con la lectura, sino que necesita el placer de hablar de lo que leyó. Necesita recomendarlo, criticarlo. sugerirlo y elegirlo una vez más. ¿Estoy en tiempo? Ya tengo, hay que terminar. Bueno, perdónenme, entonces vamos terminando. Quiero decirles nada más muy brevemente, tenemos otro programa que se llama de lectura acompañada, donde hacemos un poco lo del lector amigo, pero tratamos de que haya grupos, grupos con algún grado de homogeneidad, puede ser un equipo de fútbol, puede ser un grupo de bioquímicos o puede ser, no sé, un grupo de esposas, de políticos o de un grupo de abogados, y se le pone un tutor de lectura durante un determinado tiempo que los ayuda a avanzar. Yo terminaría diciendo que desde 1986, vamos a cumplir ya 25 años, nuestro lema es leer abre los ojos. El lema de las fundaciones, el lema de todas las reflexiones. Y quisiera decir que este lema, este eslogan, leer abre los ojos, devino convicción, tarea, misión, compromiso y militancia, porque propone mirar el mundo desde ojos que leen y equiparan al libro con el corazón. un gran dibujante argentino es uruguayo en realidad Hermenegildo Zabat es el autor de nuestro logotipo, lo van a ver si lo ven en internet es de una belleza para mí conmovedora, es un libro que es un corazón y es una persona conjunta prácticamente toda esta idea buscamos leer para que se abre la mente para saber más, saber mejor y en esencia para lo único que nos importa a todos, a ustedes, a mí, a todos ser mejores personas en realidad de eso se trata y un mejor lector casi inexorablemente es una mejor persona por eso es en la lectura donde está la docencia más profunda de la vida. Sólo la lectura, la imaginación, el estudio, la tenacidad investigativa, el desafío del conocimiento nos abre los ojos para pensar mejor y abandonar la oscuridad de la ignorancia. Y algo más quisiera decir, si en el pan de la lectura está la mejor posibilidad de acabar con la ignorancia, Por eso mismo es necesario que inculquemos en nuestras sociedades esta idea para mí fundamental. La educación como la lectura son derechos. Dicho de otro modo, la lectura es un derecho como lo es la educación. Entonces es un derecho que tenemos el derecho y el deber de exigir para que nuestros estados garanticen lectura a sus ciudadanos. Nosotros, no sé cómo está esto en México, pero nosotros hemos tenido un largo debate en el año 2007. La sociedad argentina discutió la nueva ley de educación, una ley estupenda que tenemos, que se aprobó en 2008. Y durante todo el debate del año participó toda la sociedad a través del sindicato, grupo, bueno, ni se diga la docencia. Nosotros bregamos muy duramente para incorporar a la lectura como un derecho educativo. Y para que el derecho a la lectura estuviese incluido en la Ley Nacional de Educación. Lo logramos. Y eso del derecho, además, en el campo teórico, Todos o todas hemos leído a Michel Petit, a Silvia Castellón, a mi compatriota ya mexicana, Emilia Ferreiro y otras personalidades. Todas señalan, todas coinciden en esta idea del derecho. Voy a citar una frase de esta especialista colombiana, Silvia Castellón. Cita, la lectura es un derecho, no es un lujo, no es una obligación. no es lujo de élites que puede asociarse con el placer y la recreación no es una obligación impuesta por la escuela la lectura es un derecho de todos y todas que además permite y garantiza el ejercicio pleno de la democracia si le dieron abrir los ojos entonces habrá que tenerlos abiertos hay que buscar que nuestros países tengan políticas de estado de lectura que se observen esfuerzos consistentes, que exista apoyo, crítica constructiva, reorientación. Yo creo que todo esto sería una especie de eterno presente lector, como me proponía el título. Eterno presente lector, en realidad es lo que yo intenté esta mañana con ustedes. Muchísimas gracias. Hay una pregunta en torno a la pedagogía de la lectura. ¿En qué consiste? Si podrías escribir. Y ahora sale en Brasil, en lengua portuguesa, también este libro. Yo espero que alguna vez se publique aquí en México. Creo que va a ser de mucha utilidad. Aquí tengo un capítulo que empieza con la definición de la pedagogía de lectura. Así que lo leo acá para rapito. La pedagogía de la lectura, tal como la entiendo, consiste en el estudio de las actitudes, habilidades, prácticas y estrategias de lectura de una sociedad determinada. Incluye el análisis de usos y costumbres en los modos de lectura, la investigación y las propuestas tendientes al desarrollo de una sociedad de lectores y se apoya en los mediadores de lectura, que son aquellos y aquellas que actúan profesionalmente en el campo de la educación, pero también los familiares, que son los primeros y más cercanos inductores de lectura de toda persona. Fundamentalmente, y es el objetivo primero y principal de la pedagogía de la lectura, lo que se busca es sembrar la semilla del deseo de leer y estimular toda posible práctica lectora. Se procura que todas las personas lean y se orienten a fortalecer los hábitos lectores de otras personas que ya leen y a brindarse ideas y estrategias para que ellas mismas ayuden a que más personas quieran leer. Hay varias preguntas en torno a cómo está financiada la fundación y cómo se consiguen los acervos de libros. ¿Y cómo se consiguen? Los acervos de libros. Bueno, la fundación tiene un fondo propio autónomo y se sostiene con donaciones, con lo que los gringos llaman fundraising. Nosotros somos especialistas en hacer fundraising los 12 meses del año. no tenemos ningún tipo de subsidio no tenemos, no pedimos y no queremos ningún tipo de subsidio ni del Estado ni de otras organizaciones mayores ni de grandes empresas, si queremos asociados pongo un ejemplo, si nosotros hacemos una campaña de promoción de voluntariado en una determinada ciudad nos encanta que nos acompañe el Banco X o la Caja Municipal, etc. Puntual para esa tarea y nada más. Pero no tenemos una relación de dependencia de ningún organismo del Estado ni de ninguna empresa o entidad mayor a lo largo del año. Esta es una debilidad para nosotros, pero también es una fuerza para nosotros. Y el financiamiento concreto de los libros, pues se hace con el producto de fundraising, se hace con... En la Argentina tenemos un verbo un poco en el lufardo nuestro que se llama mangar. Mangar quiere decir tirar la manga, ¿no? Que es lo que hace el que pide, es decir, tira la manga. Entonces nosotros somos mangueros, tiramos la manga. Y de alguna manera lo que hacemos es eso. Tenemos que ir a librerías, vamos a editoriales, pedimos que los libros que están despintados, que están manchados, que están húmedos, que estuvieron muchos en una vidriera, etc., que vengan para nosotros y vamos tratando de conseguirlos. Y otros los tenemos que comprar. Muchas abuelas voluntarias que tienen capacidad económica, pues también ellas, parte de su propio compromiso de voluntariado, asisten de alguna manera a abuelas que obviamente no tienen esa capacidad económica, porque esto hay que decirlo también. Además, abuelas, algo que a mí me maravilla es el pluriclasismo que tenemos en cada grupo. Es fantástico, es fantástico. Tenemos abuelas muy humildes y abuelas que son señoras muy burguesas y que tienen un buen pasar. Cada una se reparte su escuela. Una irá a una escuela un poco más cerca del centro de la ciudad y la otra irá a los barrios periféricos y después intercambian ellas solas, nosotros las ayudamos. La fundación además pone a veces la infraestructura. La infraestructura quiere decir si hace calor darles una gaseosa, si hace frío darles un café, si queda muy lejos pagarles un taxi. Bueno, todas las infraestructuras las hacemos nosotros. Puedo decir con orgullo que nosotros, nuestras abuelas, entran a todos los lugares de mayor riesgo, en términos de seguridad o inseguridad, a todos. Lugares donde no entra un carro, donde no entra a veces ni la policía. Nuestras abuelas le entran. ¿Quieren que les diga una cosa? En más de 10 años no hemos tenido un solo episodio disgustante para una abuela. Esto es maravilloso. Créanme que esto es maravilloso. Nunca una abuela nuestra fue molestada. Nunca. Al contrario. Los chicos la reciben con aplauso, la reciben los padres, la reciben... Hoy tenemos escuelas donde prácticamente a veces nos dicen los mismos directores de las escuelas. oiga, venga un poco más tarde porque si no se interrumpe todo. Llega la abuela y hay una especie de revolución lectora y como van leyendo en distintos grupos, porque además nosotros es importante también si están tomando nota, nosotros no queremos que la abuela interrumpa las clases, pero tampoco queremos que la abuela esté en la hora libre, ni que la abuela trabaje en el recreo, ni que la abuela trabaje cuando las maestras se van a tomar café a la sala de profesores. No. La lectura de la abuela es parte curricular del trabajo educativo. Así tiene que ser. La lectura en voz alta tiene que ser. No nos va a dar tiempo hoy. Otro año vengo y les cuento las experiencias de lectura en voz alta que son maravillosas. Hay varias preguntas en torno justamente a cómo funciona con más detalle el programa. ¿Cuánto tiempo? ¿Cuál es el primer libro? ¿Después se comenta el libro? Todo esto, no sé si hay más detalles. No, lo que puedo decir que me preguntan y que me imagino que está preguntado y siempre nos preguntan es ¿cuáles son los libros que se dan? Nosotros tenemos una especie de, digamos, antología o bibliografía básica. La mayoría son autores clásicos o autores argentinos que están probados ya. Probados quiere decir probados por las mismas abuelas. Ellas mismas, en su experiencia, en sus reportes, nos van sugiriendo qué libros, qué texto, qué cuento, qué historia, qué poemas funciona con cada grupo etario. Una abuela te dice, bueno, leí este cuento de María Elena Walsh. esto funciona para los chicos de cuarto año, funciona perfecto. Pero este otro que leí de fulano o de fulana, para los de segundo no va. Este tipo de información para nosotros es importantísima. ¿Es la experiencia la que lo va a dar al comienzo o nos equivocamos? Como toda experiencia que uno empieza va a cometer errores. A lo mejor llevas tu libro y te quedaron dormidos los chicos. Además al comienzo cuando va una abuela es inevitable, las abuelas ya saben que llegan y no es que los chicos están todos ahí la abuela tiene que, primero hay que luchar con el maestro bibliotecario que o se pone celoso o pone pelos o quiere imponer orden y los chicos que hagan silencio porque va a leer la abuela no queremos eso la abuela entra en libertad, el que quiere escuchar escucha, el que no quiere escuchar vos tenés ganas de jugar, anda a jugar afuera no molestes acá que acá vamos a quedarnos los que tienen ganas ¿quién tiene ganas de leer? y 15 chicos tienen ganas, entonces quedan esos 15 nosotros que se vayan si la maestra no le gusta que se vaya con ellos más afuera es decir y esos 15 después van a ser 20 porque los mismos chicos después les cuentan que lindo que estuvo como decía ayer que me encantó esa expresión de estos chicos que chido es el mundo y ya vaya, no dicen chido en Argentina pero sería lo mismo, que chida es la lectura y después van a venir a las 3, 4, 5 semanas el curso está completo está completo no voy a tener tiempo Las cantidades de los que podríamos contar, incluso de desplantes, de chicos de familia o de conductas francamente reprochables, chicos que se limaban las uñas con una navaja de este tamaño mientras la abuela quería leer. Bueno, tenemos todo tipo de anécdotas. Todo tipo de anécdotas. Pero son las experiencias que cada abuela tiene que ir haciendo. Cada abuela. En muy pocos casos, abuelas que no han querido continuar. Bueno, de repente hay que mandar a su abuela, hay que cambiar, en fin. Para eso estamos nosotros, que hacemos toda la logística, digamos, y la coordinación. ¿Alguien más que te pide información concreta sobre tu programa de lectura familiar? Bueno, el programa de lectura familiar es muy sencillo. Simplemente sucede cuando nos llaman a la fundación, cuando hay algún tipo de familia o otro que una familia que recomienda otra. es simplemente pedir un lector que durante un equitiempo los va a visitar una vez a la semana, se ponen de acuerdo, de repente una familia que son, no sé, seis, ocho miembros o diez, y que van y el tutor lo que hace es de alguna manera proponer, primero conversa, ve un poco el panorama, lo puede conversar con nosotros, y se organiza un tipo de lectura, un tiempo de lectura, en el cual se va a leer en voz alta, se va a comentar, se va buscando la manera de que esa pequeña comunidad familiar, primero se interese por la lectura y lo sostenga, segundo tenga ganas de recibir una lectura en voz alta, y tercero, que es el objetivo final, tenga ganas de leer, Y esto se va haciendo lentamente. Son procesos, pueden llevar algunas semanas, algunos meses. En fin, es muy casuístico, pero funciona. ¿Alguien más que te pregunta si pueden entrar a las cárceles y si tienen bibliotecas móviles? Tenemos un programa de lectura en cárceles. En este momento estamos trabajando. Es un programa piloto que empezó el año pasado. Tenemos un abuelo. El abuelo Mario es un tipo fantástico realmente. Él nos propuso comenzar con visitas a la cárcel de varones. En mi ciudad hay una de las grandes cárceles del país, la Unidad 7, que tiene una terrible historia. Y bueno, hicimos las gestiones y él está yendo, tiene dos grupos de lectura IVA una vez a la semana, se reúnen en la biblioteca del establecimiento, de la cárcel, y él va consensuando con ellos las lecturas, es una experiencia, está en marcha, anda muy bien, y de ahí se corrió la voz y tenemos una amiga que es una voluntaria de nuestra fundación, que fue hace muy poco designada directora de la Escuela de la Cárcel de Mujeres, y cuando se enteró de lo que hizo el abuelo Mario, empezó a probar también. Así que estamos con los dos planes en los dos presidios de la ciudad, el de varones y el de mujeres, estamos llevando una experiencia. Hasta ahora parece que viene muy bien. No hemos terminado todavía, digamos, como para tener un... no tenemos todavía más que informes verbales, de reunirnos cada tanto, les vamos proveyendo algunos libros y las bibliotecas que tienen, que son bibliotecas obsoletas, a veces, por lo que nos cuentan que tienen las bibliotecas carcelarias, son materiales penosos, en fin. Pero bueno, vamos tratando de alguna manera de renovarlos y ayudarlos en eso. Pero sí, está funcionando. ¿Hay alguien más que te pregunta sobre la lectura? Porque me parece que todo discurso de la lectura como posibilidad de transformación es tremendamente político. Sí. claro obviamente que sí la lectura es tremendamente política un pueblo que no lee es un pueblo bruto que no sabe lo que hace y un pueblo que lee es un pueblo altamente consciente se preguntan también que donde pueden conseguir el Bademecum de libros el Bademecum lo hicimos en base a la experiencia de las abuelas sabíamos que por ese lado no nos íbamos a equivocar. También el ADMECU lo hacemos pensando en libros que sean fáciles de conseguir, que sean baratos, que cualquier pediatra pueda tener o cualquier sala pediátrica pueda tener, que cualquier cooperadora hospitalaria o educativa pueda, cualquier grupo pueda tenerlo. Si no lo tienen, se lo proveemos nosotros. Es decir, que está pensado en una doble vía. Por un lado, en cuanto a la calidad de los textos y en cuanto a su posible llegada a los niños, y por el otro lado, en función de la accesibilidad de esos materiales, la facilidad, porque además uno de los problemas que tenemos nosotros es que nosotros alentamos, no es que alentemos la destrucción del libro, pero no nos parece mal que el libro bajado hay que renovarlo. las mismas abuelas, bueno, el trabajo anterior no sirve más, y hoy uno ve como está un librito que pasó por cientos, cientos, más en tres, cuatro lecturas, ese libro está destruido, entonces hay que cambiarlo, es toda una parte que sí, hay que tener, además en la fundación nosotros tenemos la biblioteca de las abuelas, que es la biblioteca que está ahí, ya tratamos de que vengan ellas a leer, a buscar, etcétera, y como además nosotros estamos en contra de la fotocopia, porque es un problema serio que tenemos, porque le decimos no fotocopien, no se vale fotocopiar, etc. Bueno, es parte de la problemática. Claro. Este es un aviso que puede interesarles a todos. Dice, acá existe en el D.E.H. el programa Faja, leyendo una maja, por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal. Invito a los asistentes que deseen ser voluntarios para trabajar en hospitales públicos Hay tres comentarios más, no son tanto preguntas. Alguien que dice que en su casa no existía un libro tan maravilloso como el que tú tenías, pero que una persona, un primo suyo le prestó luna caliente, que fue su primera lectura importante, significativa, y que ahí trató de estar siempre cerca de los libros y sus maravillosas historias. ¡Pero qué regalo que me hace! Muchas gracias. Un Eloisa de cinco años, está presente en la sala, que le encantó tu conferencia y que va a seguirlo bien. Alguien más de la ciudad de Aguascalientes, dice, tengo siete años con mi sala de lectura y también voy a las escuelas a contar cuentos. Me presento como la abuela cuentacuentos, ahora que lo escuché, me siento la abuela cuentacuentos súper poderosa. Vivan las abuelas cuentacuentos de Argentina. América y bueno aquí hay otra que comparte varias lecturas y creo que son todas las preguntas yo les agradezco mucho la atención, la compañía me he sentido muy bien realmente gracias por hacerme sentir en caso muy amable applause applause
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_INGRESO_ENTREGA
23/11/2010
FECHA_PUBLICACION
25/11/2010
OBSERVACION_DERECHOS
Mempo Giardinelli, sin carta de autozicación
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
30
CONDUCTOR
Eva Muñoz Ledo, Moderadora
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
http://jorgecocompech.com/ [Consulta: 10 de junio 2015] http://calkini.net/arte_y_cultura/miguelcocom.htm [Consulta: 10 de junio 2015]
REALIZACION
Moisés Maximino Buenrostro Luna
PRODUCCION
Moisés Maximino Buenrostro Luna

