Document
Thumbnail
Share
CUID
MW-08925
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 34
SINOPSIS_SERIE
Se analizan distintas formas de fortalecer la formación de lectores desde una perspectiva amplia y creativa. Mediante conferencias, homenajes y diálogos con especialistas, se abordan aspectos que enriquecen el trabajo de maestros, bibliotecarios, promotores de lectura y profesionales vinculados con la literatura infantil y juvenil. Las reflexiones impulsan a vincular diversas disciplinas y a reconocer el papel del juego como origen del pensamiento. Con la integración de múltiples experiencias y enfoques, la propuesta resalta la literatura como una herramienta formativa y lúdica que favorece la relación de niños y jóvenes con los libros, las historias y la imaginación
EXTRACTO_SERIE
Se exploran enfoques para fortalecer la formación de lectores mediante conferencias y diálogos que apoyan a profesionales de la literatura infantil y juvenil, resaltando el valor del juego y la diversidad de disciplinas para enriquecer relación con libros
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Jorge F. Hernández (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Reflexión apasionada sobre la lectura como refugio, oficio y trinchera cívica. A partir de memorias personales —la amnesia de su madre, la maestra que lo encaminó, las libretas y dibujos que disparan relatos— se exploran los vínculos entre leer y escribir: la carta frente al mensaje breve, la lectura en voz alta para aprender a respirar y pensar, y el cuaderno como laboratorio de historias. Se subraya el papel de mediadores y comunidades lectoras para sostener el tejido social en tiempos oscuros, y se propone la práctica diaria de leer y anotar como un modo de vida que convoca memoria, imaginación y conversación
EXTRACTO_PROGRAMA
Lectura como refugio y trinchera: memoria, libretas y lectura en voz alta nutren la escritura y el tejido social. Leer y anotar cada día se propone como práctica vital que convoca imaginación, conversación y sentido compartido
N_PROGRAMA
10
N_TOTAL_PROGRAMAS
15
DURACION_TOTAL
01:04:59:23
PARTICIPANTES
Jorge F. Hernández, escritor, ensayista y profesor
Julio Trujillo, poeta y escritor
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Jorge F. Hernández
Escritor, ensayista y narrador mexicano cuya obra abarca cuento, novela y crónica. Ha publicado títulos como La soledad del silencio, ganador del Premio Nacional Atanasio G. Saravia, y La Emperatriz de Lavapiés, finalista del Premio Alfaguara. Es autor de volúmenes de cuento y ensayo, entre ellos En las nubes, Escenarios del sueño y Réquiem taurino. Ha sido profesor en instituciones como la UNAM, el ITAM y la Universidad Anáhuac.
Julio Trujillo (1969–2025)
Poeta y escritor. Publicó poemarios como Una sangre, El perro de Koudelka, Sobrenoche y Jueves. Recibió el Premio Punto de Partida (1991) y el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino (1994).
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Es para mí un gusto inmenso y un honor presentarles al escritor Jorge F. Hernández. Él debería presentarse a sí mismo, pero voy a ver si consigo hacerlo yo. Jorge es un gran escritor, me importa decir esto antes que nada. Es un gran escritor en diversos géneros, el periodismo, el ensayo, el cuento y la novela muy en particular. Voy a leer brevísimamente una fichita curricular de lo que ha publicado Jorge, Luego, igual de breve, les diré algunas palabras y luego nos vamos a lo que importa, que es la conferencia de Jorge. Candidato al doctorado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor en la UNAM, el ITAM, la Universidad Anáhuac y el Centro Cultural Helénico. Entre sus libros de ensayos, publicó el libro de historia regional La Soledad del Silencio, Microhistoria del Santuario de Atotonilco. Es autor de los libros de cuentos En las Nubes, Escenarios del Sueño, Seis Cuentos Seis y Uno de Regalo, El Álgebra del Misterio y la antología de cuentos que publicó hace no mucho Alfaguara, Un montón de Piedras. Otros libros de ensayo suyos son Requiem Taurino, Territorios del Tiempo, una antología de entrevistas con Carlos Fuentes, Las Manchas del Arte y el Misterio de la Insinuación, Espejo de Historias y Otros Reflejos y Signos de Admiración. Fue autor durante casi 15 años de la columna Agua de Azar en el periódico Milenio, de la cual se despidió recientemente para tristeza de sus miles y miles de lectores. Y actualmente tiene una columna digital, electrónica, en el diario El País que se llama Cartas de Cuébano. Es autor de las novelas La Emperatriz de Lavapiés y Requiem para un Ángel. También hizo una antología de cuentistas mexicanos del siglo XX, Sol, Piedra y Sombras, que en Estados Unidos se ha usado para un programa muy semejante al nuestro de salas de lectura. Bueno, esa es la ficha curricular de Jorge. Yo quiero decir que algo que no está reflejado en estas palabras es el grandísimo talento que tiene Jorge para tocar a los demás. físicamente, porque también es muy toquetón, pero para comunicarse, para establecer un contacto inmediato y muy entrañable con la gente que está con él. Es un extraordinario conversador, es un extraordinario presentador, es un infinito amigo y tiene muchísimos talentos, pero para la ocasión que hoy nos reúne, que es el fomento de la lectura, A mí no se me ocurre alguien mejor que Jorge. Sobre todo en días como estos días nuestros de extraordinaria descomposición, días oscuros, creo que es importante decir que esta es nuestra trinchera. Todos ustedes que hoy nos acompañan, la labor que están haciendo y que tenemos que seguir haciendo es importantísima para que el así llamado tejido social no se acabe de enredar del todo. Todos y cada uno de ustedes son una pieza clave para sacar adelante a este país y creo que Jorge es uno de sus principales guerreros. Me da mucho gusto dejarle la palabra a mi querido amigo Jorge F. Hernández. Muchas gracias De entrada me dieron ganas de conocerme De aquí me voy a ir al sauna Con una perspectiva diferente Muchas gracias a Julio Trujillo Quiero agradecer a Karen Koeman Que se le ocurrió invitarme Y que ya considero mi amiga aunque solamente la he visto unos cuantos minutos y sin embargo bastó para celebrar todo lo que ella hace y agradecerle de corazón que me permita esta oportunidad. Quiero también agradecer a Ricardo Cayuela. Quiero agradecer a todos y cada uno de ustedes que estén aquí para hablar de lo que en realidad a mí me explica la vida. Yo creo que por eso escribo, porque leo y por eso he sobrevivido a muchas cosas, porque leo. Y tuve hijos, porque si no hubiera leído el libro que me recomendó mi esposa, no hubiera yo sabido cómo se hacían los hijos. Aparte trae dibujos. Y hay videos. mis hijos leen porque yo leo quiero empezar con lo que voy a terminar lo único que nos salva como personas como país y como planeta está en la lectura está en los libros las tres principales religiones de este planeta fincan su credo en lo que está escrito en la palabra si no está escrito pues pueden contratar un canal de televisión y decirnos pare de chufrir pero lo que les falta a esos güeyes es un libro y yo estoy dispuesto a escribirlos si pagan porque además creo que tienen mucho dinero los noviazgos que realmente transpiran amor están cimentados gracias a las cartas. Me preocupa mucho que las nuevas generaciones se confíen con tan solo 140 caracteres, que eso equivale como a un faje, pero como yo más bien le tiraba a relaciones más perdurables, confío más en los correos electrónicos largos, en las cartas largas, en las cartas incluso que a mí me tocó escribirle a la madre de mis hijos que duraban 18 días en llegar y que sin embargo mantenían una inmediatez gracias precisamente a las palabras. A ver, yo tuve la fortuna, que es al mismo tiempo difícil de decir que fue afortunado, de que mi madre perdiera la memoria cuando yo era niño. Yo crecí en otro idioma, crecí en Estados Unidos, mi primera lengua fue el inglés y mi madre había tenido una trombosis cerebral y quedó amnésica. Mi papá se casó con una mujer que hablaba tres idiomas, estaba aprendiendo el cuarto idioma y esa mujer cambió totalmente cuando se quedó en donde estuvo mi mamá durante un tiempo. Mi madre recuperó la memoria cuando yo cumplí 14 años, entonces progresivamente mi mamá fue recuperando las palabras. Curiosamente lo que recuperó fue la memoria mexicana, entonces no venía el caso que seguíamos viviendo en Estados Unidos, y luego yo era un niño obeso y tenía problemas con ese afán de los gringos de mostrar pectorales desde que tienen ocho años, y entonces cuando había que quitarse la camiseta en el gimnasio a mí me cohibía mucho tener senos, y entonces yo también quería llegar a México y dejar de hablar como gringo, dejar de pochar, porque las palabras todavía existen, las libretas las tiene mi hermana las palabras eran muy complicadas para asimilar y yo tenía muchísimas faltas de ortografía porque de pronto mi mamá preguntaba ¿qué es esto? ¿qué es esto? y se desesperaba muchísimo y entonces yo que no era San Francisco de Asís confieso que era bastante duro o intolerante y entonces le decía pues Ashtray ¿no? y mi mamá pues no iba a entender eso jamás, entonces había que hacer listas y cuando llegaba mi papá, que siempre llegaba pues entre una y dos de la mañana porque mi papá trabajaba en la embajada pero era de los que trabajaba o sea, no era de los importantísimos entonces mientras mi papá se echaba la segunda cena, porque en mi familia se ha dado la tradición de dos desayunos dos comidas y dos cenas entonces era decirle las palabras y entonces él las decía Cenicero Cenicero, apunta y entonces Cenicero lo escribía yo con S los dos cuando yo conocía a Gabriel García Márquez incluso tuve el atrevimiento de decirle usted se plagió parte de mi vida en 100 años de soledad dijo, ¿cómo carajos crees que me plagié parte de tu vida? le dije, pues sí porque a mi hermana se le ocurrió poner letreros en las cosas para que no se nos olvidara y cuando leímos 100 años de soledad que ahí ponen, esta es la vaca, produce leche se le agrega al café, dije, ah, este güey me está plagiando pero sí creo que merece el Nobel es un gran escritor, ojalá y se lo den la que me salvó en ese momento fue Mrs. Elaine Grabsky cada que tengo la oportunidad, digo su nombre tengo una sola foto con ella, de adulto y tengo una entrañable foto con ella de niño. Nosotros nos fuimos a vivir a un bosque, el bosque de la amnesia podría llamarse, porque cuando Martin Luther King y el movimiento de derechos civiles incendió Washington, fue dentro de la nube donde vivía mi mamá, fue muy traumático ver que la ciudad la tomó el ejército y la ciudad olía a quemado. Entonces mi papá milagrosamente consiguió alquilar primero una casa que posteriormente adquirió en un bosque y una vecina cercana, no era vecina de barrio normal de calle, sino más bien dentro del bosque, la más cercana era Mrs. Grabsky, que resultó ser también maestra en mi primaria. Entonces a ella lo que se le ocurrió fue regalarme mi primera libreta. Esa libreta la tiene mi hermana, creo que la va a subastar algún día. Y Mrs. Grafsky lo que me sugirió fue, ¿por qué no escribes las listas en libretas? ¿Y por qué no escribes lo que sientes, lo que está pasando? Porque por lo visto a mí me daba mucho coraje, ese era el tema. Y el coraje también después se transformaba en una especie de elación incontrolable de felicidad cuando mi mamá le atinaba a las cosas. Progresivamente mi mamá fue recuperando su memoria y yo fui testigo del día que la recuperó. bueno, fue un proceso pero hay un día en particular que es una epifanía porque iban tíos, primos mis abuelos, iban muchos parientes con películas en 16 milímetros y con fotografías y con álbumes y jugaban al juego de la memoria con mi mamá, es más yo hasta la fecha me hice ese jueguito de la memoria porque lo que le enseñaban era la foto y le decían aquí está Paco tu hermano, aquí está Rafael aquí está Lola y esto es en el restaurante Tal en Chapultepec entonces mi mamá decía claro, ahí está Paco, mi hermano, ahí está Rafael, aquí está Loria. Entonces yo veía eso y decía, mi mamá les está tomando el pelo, yo también ya sé qué es eso, ni estuve en la comida. El día que lo comenté con Mrs. Gradsky, me acuerdo que dijo, tú podrías ser historiador. Me pareció así como un salvoconducto. Posteriormente, años después, conocí a don Luis González, y González, que fue como mi segundo padre, Mrs. Grafsky fue mi segunda madre, y curiosamente pues los dos coincidían en que yo lo que tenía como vocación era ser historiador. Porque llegó el día en que mi mamá, viendo una fotografía de un día de campo en Xochimilco, repitió lo que le acababan de decir en el jueguito de memoria, y de pronto dijo, pero esa foto la tomó Neto Gómez, que venía de León, y atrás de Neto estaba el coche en donde se quedó Everardo, porque se sentía enfermo. Y yo salí corriendo a casa de Mrs. Grafsky, y entonces le dije, Y ya, ahora sí mi mamá ya se acuerda. Y de hecho, pocos días después, en un desayuno, sí dijo, ya me acuerdo. Y de pronto eso fue como la justificación de mis libretas, porque era, yo me acuerdo gracias a las libretas. Yo les traje hoy una muestra, tengo muchísimas. Yo creo que son más de 100 las que tengo en casa. Y más o menos lo que yo quería era de una manera de lo más amena posible tratar de explicar cómo funciono yo todos los días desde hace por lo menos 14 años, que trato de ser mucho más puntual de que todos los días quiero cuajar un párrafo. No estoy muy seguro si sirve o si no sirve, pero por lo menos todos los días hago un dibujito. Los dibujitos a mí me ayudan, por ejemplo, las libretas de párrafos son estas, ¿no? Estas son las libretas de la columna que mencionó Julio. Hay papelitos adentro y hay teléfonos de una chica del Oxxo que me rasca la espalda. Y entonces esto es bastante aburrido porque aquí, digamos, es la columna. Cuando tenía yo tiempo para escribir la columna, evidentemente con las prisas y luego ya que tenía yo dos columnas, hay cosas que hay que escribir directamente en la pantalla. y eso es importante que también lo sepan los niños, ya desde niños, hay cosas que se escriben directamente en la pantalla y no podemos confiar del corrector, ese automático, porque quieres poner París y pone PN o una cosa así horrible y en cambio al escribir a mano y al pasarlo a la máquina ya era una especie de corrección y yo creo que las columnas en algunos casos aparecían dibujos ahora en algunos casos, espero que no haya aquí un psiquiatra que me quiera ya confinar pero hago un dibujo que no tiene absolutamente nada que ver con lo que estoy escribiendo es decir, uno pensaría que a lo mejor sí, el dibujo justifica el cuento o el artículo escribir en periódicos tiene una adrenalina particular, dice Juan Villoro que yo trato siempre de caminar bajo la clara sombra de Juan que el periodismo de este tipo es literatura con prisa. Y a mis hijos les consta además que yo tuve la desfachatez muchas veces de recibir la llamada del periódico sin haber hecho la libreta, sin haber hecho mi tarea, digamos. Y a las 12 del día que llamaran preguntando qué pasó con la columna, yo, ah, pues es que pinche Slim, maestro, es que Telmex está muy mal, infinitum, no, si la mandé, déjame ver si me puedo conectar de nuevo y te la reenvío, ¿no? Y entonces los lectores pueden cacharme, hay una que se llama Paisaje de Escritorio, aquí está Sebastián Mijo y Santi, no pudo venir, pero ellos son testigos de que lo que les di, porque ellos se angustiaron muchísimo, porque además de eso vivimos. Y entonces, en 11 minutos, lo que hice fue, con la ayuda de ellos, describir qué se veía desde mi escritorio. Tengo trenes en los estantes, tengo todos mis juguetes ahí. Entonces, lo único que hice fue narrar a los habitantes de los estantes, porque tengo soldados de plomo que custodian ciertos libros. Tengo a Napoleón cuidando estas ruinas que ves, digo, Arrungoitia. De manera que si a Napoleón lo mueven, yo ya sé que alguien tocó a Ibargüengoyt. Lo cual me da gusto, pero también me da un poco de corajillo. Y luego muevo. Tengo un Pessoa que no cuida los libros de Pessoa necesariamente, sino que a veces lo muevo y entonces cuida los libros de Octavio Paz. Y así me doy cuenta yo del mapa. Salió en 11 minutos esa columna y por supuesto, la amabilísima, y ancha maravilla de lectores, dijeron, maestro, cómo se nota que estuvo usted trabajando, cómo le invirtió horas a eso, es algo que venía usted arrastrando, ¿no? Pues sí, sí, me cae que sí venía arrastrando, se llama desidia, un extraordinario periodista cuya amistad me une con Ricardo Cayuela, yo tengo muchas razones para estar unido a Ricardo Cayuela más allá de la admiración y el apoyo que profeso por lo que hace es Pete Hamill, un gran periodista mexicano mexicano norteamericano, es amigo de México y Pete me dijo no te angusties porque te pasa eso independientemente de las libretas le pasaba a Chesterton lo que pasa es que hace 100 años se tenía que hacer a máquina el texto y tenías que llevarlo personalmente y de ahí el célebre telegrama de Chesterton al cual me honra parecerme de vez en cuando, que le mandó un telegrama a su mujer, estoy en el centro de Londres, cerca de Piccadilly, en donde debería estar, porque no tenía ni idea a dónde iba, se le olvidó en el tren, y la mujer le dijo, pues ibas a entregar el artículo, lo traes en el saco, lo traes en el chaleco, y era también escribir con prisa, literatura con prisa. Cuando ya hay un poco más de sosiego, entonces ya empiezan a surgir más bien dibujos. y retratos. Y yo cuando tengo oportunidad de ir a las escuelas me gusta enseñarle esto a los niños porque es lo que a mí me enseñó a hacer Mrs. Grabsky. Este es el santo, por si no lo conocen, que le ganó a las momias. Hay este afán por hacer laberintos y visualmente a mí me ayuda después a tratar de inventar el cuento. Y luego también hay lugares que ya no existen. Estas se llamaron las Gemelas Torres. Ese es uno de los mejores que he hecho, creo. En algunos casos también hago este tipo de delirio, que son un poco como catarsis, para sacar lo que está ahí. Entre paréntesis sí quisiera mencionar cómo entiendo yo lo que yo escribo. Por un lado sí está la imaginación pura y dura, y para eso es bueno siempre traer una libreta. La imaginación se echa a andar y se alimenta precisamente por la lectura Entonces al estar leyendo un libro, en los márgenes no me alcanza el espacio Y en las libretas trato de poner lo que ese libro suscitó en mí No para plagiar, que en algunos casos sí dan ganas Sino para tratar de hacer mi propia interpretación o mi propia versión de lo que hizo ese autor con un tema las otras son cosas que soñé es decir, lo que soñé anoche se puede convertir en un cuento si quieres, las vamos parando ahí la segunda cantera es lo que la gente nos cuenta y muchísima gente en cuanto se entera que escribes te cuentan historias sobre todo yo que viví en Madrid Madrid es la ciudad donde absolutamente todos los camareros en cuanto te ven anotando en una libreta te sirven el primer café y al segundo café es yo te tengo una historia ¿y de qué? es mi vida yo comía gato hijo pues escríbelo tú ¿no? porque entonces yo tendría que comer gato para entenderlo las personas me han regalado muchísimos cuentos y mi familia me ha regalado muchísimos relatos porque hay parientes que los podrían haber escrito y no quisieron escribirlos. Y la tercera cantera, que no tiene nada que ver con el plagio, pero está muy cerca de, es que muy pocos escritores hablamos de que entre nosotros nos regalamos historias. Si da tiempo, si quieren, les leo un cuento que a mí me regaló Eliseo Alberto, y dado que Eliseo Alberto ya no está, el pacto es un pacto de caballeros. Tú no dices qué cuento te regaló el escritor y tú no dices tampoco a cambio de qué normalmente es cuento por cuento por ejemplo yo admiro profundamente a un escritor israelí que se llama Edgar Keret nos hicimos amigos a primera vista y lo adoro pero también adoro a su esposa que es una bellísima actriz de la serie Lost y el título me dio una idea, ¿no? perderme con ella en Colima algún día bueno, él me regaló un cuento, él me dijo yo traigo un cuento que en el avión venía yo imaginando y yo en realidad no sé qué hacer con ese cuento, si quieres escríbelo tú ¿tú qué cuento me regalarías a cambio? entonces yo le regalé un cuento que ya lo publicó por cierto, y sé que se lo han celebrado llevar a su esposa a Colima muy poca gente habla de esto, es decir no tiene nada que ver con el plagio, tiene que ver con gajes del oficio de pronto hay en las libretas cosas que a mi se me han ocurrido y que yo creo, por ejemplo este delirio que tiene que ver con el mar y por eso lo pinté así pues eso no lo cuajé yo eso dije yo, no puedo hacerlo en cambio por ejemplo este está la mona y dice conciencia de sus defectos, las manos, el pelo falso y su único perfil, la dama inmóvil tiró la flor de sus desgracias. Hasta ahí llegó, ya, no hay más, ya no quise hacer más. Hay cosas que se quedan así en un solo párrafo y yo creo que en algunos casos se necesita ecualizar la sensibilidad desde la infancia. Decirle a los niños, no importa si lo único que se te ocurrió fue dibujar media cara de personaje. No importa si se te ocurrió nada más usar la esquina del papel para dibujar un molino de viento. A otro niño lo que se le va a ocurrir es ocupar el resto del lienzo para a lo mejor dibujar arrocinante, completito. Pero es de cada niño. Y yo creo que con los escritores pasa lo mismo. A veces los críticos literarios son demasiado hostiles cuando uno dice, es que el tema no lo agotaste, bueno, es que no tenía ganas de agotar el tema, lo que yo quería hablar era de un instante un instante beisbolero, por ejemplo yo lo que quería revocar era el instante en que el jardinero central logra atrapar la pelota por encima de la barda y cambió el curso de los planetas y se jodió el universo, eso es lo que yo entonces no falta el que diga, sí, pero no mencionaste si la pichada era una curva pues sí wey, entonces escríbelo tú o ya haz tu dibujito tú y cómprate tú tu libreta y cómprate tú tus lápices yo compro acuareliables porque me divierte en algunos casos a mí se me dan mucho los cuentos muy muy breves como cuentínimos y aquí he ido más o menos pasando en limpio algunos y lo que yo creo que he aprendido es que a través de la lectura a ver, yo no estoy seguro si voy a ser muy heterodoxo pero a ver supongo que ustedes saben muchísimo más de esto que yo pero gracias a la lectura yo tengo los mejores glúteos de mi familia nadie ha trabajado glúteo como yo de hecho ahorita estoy trabajando glúteo en este instante Dos, yo creo que tengo la piel, la mejor piel de mis 54 primos hermanos Por el agua en abundancia que he tomado como remedio a estar tanto tiempo leyendo No sé por qué asocio que tomar mucha agua ayuda a la lectura Pero la mejor Yo creo que yo respiro mejor porque leo porque leo en voz alta de un tiempo a la fecha desde hace 14 años leo muchísimo en voz alta para aparentar que estoy rodeado me encanta estar rodeado me encanta hacer voces es decir el personaje lo invento en dibujo y luego le pongo una voz y me divierto muchísimo angustiándolos oyéndolos gritar claro los vecinos creen que viven 17 personas mi casa, ¿no? Y luego creen que está sucediendo un crimen o algo muy intenso, erótico, sensual, y en realidad soy yo con el perro, que también hace voces, by the way. Pero yo creo que yo aprendí a respirar mejor, primero por la lectura en inglés. En Estados Unidos se nos fomentaba mucho, respetar muy bien las pausas y hay un truco que en realidad es un defecto del inglés visual. Nosotros creo que estamos mucho más avanzados en ese sentido y lo he puesto en un ensayo. Nosotros sabemos cuándo empieza una interrogación porque nosotros usamos el signo de interrogación al revés. Los gringos, incluso los políticos, se enteran de que están preguntando ya que terminó la pregunta. Y entonces muchas veces lo dicen como afirmación. Eso puede meter en problemas al presidente, ¿no? Porque si él va a decir, seremos capaces de invadir Afganistán, hasta el final se entera que tiene que poner ese tonito para que parezca pregunta, pero ya lo dijo como afirmación. Y lo mismo con los signos de admiración, que a mí me gusta decir en español, admiración y no en inglés exclamation, la exclamación, tranquilo, antes de la exclamación pondera si es admirativa o no. y eso se aprende leyendo en voz alta y Mrs. Grafsky de veras que me dedicó muchísimas horas bueno, para el melodrama sí les he de decir que tuve la inmensa satisfacción de que la foto que existe ya de adulto fue cuando pude regresar a mi barrio, al bosque, que ya no es tan bosque despedirme de ella, que estaba enferma terminal de cáncer y enseñarle las pruebas de mi primer libro que era un libro de historia y luego, años después, ya fallecida ir a la reinauguración de la biblioteca de mi primaria que lleva su nombre. Y que lleva su nombre porque yo lo pedí. Y nadie pudo objetar que ella merecía ser la que le diera nombre a esa biblioteca, sobre todo porque nos enseñó a leer a través de empezar por la cantaleta del abecedario que hasta la fecha, lo confieso, solamente lo puedo decir en inglés. Es muy penoso. Estas elogiosísimas palabras que hace Trujillo de lo que yo he publicado en español, pues en España llama mucho la atención cuando alguien de pronto me cacha. Joder, te voy a decir, ¿lo cantas en inglés? ¿No te salen las letras en español? Y luego se nota cuando leo en público que trato de ir ecualizando la respiración. eso también me ha ayudado a quizá ser mejor lector de novelas en cuanto una novela pierde aliento eso que se les llena la boca a los grandes, estoy trabajando, es un trabajo de largo aliento pues a ver, yo te voy a poner a prueba a ver que tanto dura el aliento en la página 32 se le acaba el aliento lo tienes que cerrar dejar y al día siguiente empezar con una nueva respiración me doy cuenta quienes escriben con adrenalina contagiosa, precisamente porque casi no puedes ni respirar eso desde niño y a través de las libretas lo fui aprendiendo de manera que también yo he escrito cosas que se tienen que leer como de una sola respiración les voy a leer un cuento brevísimo de alguna de las libretas que además es una anécdota verídica que a mí me contaron y no sé por qué me tocó a mí escribirlo, pero estoy contento con haberlo hecho El hermano menor del Gabo caminaba con prisa por el pasillo del aeropuerto de Medellín para abordar un avión programado para salir de la sala puerta 11. ¿Qué tal? Vale, no es. El hermano menor del Gabo caminaba con prisa por el pasillo del aeropuerto de Medellín para abordar un avión programado para salir de la sala puerta 11. Pero sucedió que al pasar por la sala puerta 2 fue inevitable verla. Ella estaba sentada. llorando y bellísima así que el hermano menor del gabo llegó hasta la sala puerta 11 y sucedió que su vuelo se había demorado así que caminó de vuelta a la sala puerta 2 y se le acercó por primera vez en la vida con una leve sonrisa y apenas rozando en el hombro izquierdo le preguntó ¿te quieres casar conmigo? y así llevan más de medio siglo juntos hasta el sol de hoy y la única vez que pude estar con ambos para intentar verificar el cuento que parecía increíble y no solo lo corroboraban sonrientes, sino que además añadían la guinda perfecta. Ella nunca ha tenido que decirle por quién lloraba y él jamás le ha preguntado por qué lloraba. ¡Ay, ternurita! Esa es de las anécdotas, digamos, de los regalos. Esta semana, por ejemplo, estas doce pasadas semanas he estado haciendo estos, que son en torno al oficio de escribir y a la soledad o la supuesta soledad del escritor. Y empezó como una bitácora de Chicago. Y están de nuevo los laberintos estos. Si salí bien No me la mandas O nos vemos En Colima Con la esposa de Querét Este es otro laberinto Alguien decía que Es muy probable que los escritores tengan este tipo de cosas en la cabeza a la hora de ir desenmarañando los textos, pero que no lo hacen, porque tampoco tienen tiempo para hacerlo. Ya cuando hay tiempo para hacer las cosas, por ejemplo, yo vengo trabajando este cuento que está escrito así. El cuento ya está terminado y lo único que estoy haciendo es que lo estoy pasando en limpio aquí. Y quiero ver la posibilidad de que se edite tal cual, porque en realidad el cuento está acá. A ver si agarras esa Agarra el final Es la calle N En Georgetown Las casas existen Solamente hay dos casas Que pinté con otros colores A los que en realidad tienen Porque me parece que los dueños de esas casas y la regaron horrible son casas carísimas y un güey la pintó pantaleta de viejita así pantaleta de veras toqué la puerta y si dije ¿está el dueño? yo no soy nadie pero le quiero decir que de veras ¿qué les pasa? ¿es usted altónico? ¿o necesita ayuda? porque por supuesto me cerró la puerta en la jeta y la otra casa también toqué la puerta y le dije al dueño ¿qué onda con la pintura maestro? y entonces me dijo, fíjense que no es el primero que me lo dice y resulta que la familia de la esposa son algo tienen que ver con Sherwin Williams entonces a este güey le salió baratísimo el color horrendo que escogió para su casa digamos que ese güey si se justifica Fuera de eso, hice las casitas tomando fotografías Y también en una guía de turistas Reprodujeron una cuadra Que es, aquí está incluida la casa donde vivieron los Kennedy John Kennedy y Jackie antes de mudarse a la otra casa Que es cuando le propuso matrimonio Y le regaló una casa en Georgetown Yo crecí en Georgetown en otra calle, más humilde el cuento empezó como un homenaje a Yomi García Scott el personaje, intenté dibujar a Yomi que en un momento decían que era el hombre más guapo sobre la faz de la tierra y yo le he de agradecer siempre a Yomi y a María Luisa Elío el hecho de que ellos mantuvieron durante 18 meses a Gabriel García Márquez para que pudiera escribir una novela que se llamaba La Casa en el penúltimo renglón en la máquina de escribir puso un estirpe condenada a 100 años de soledad, no tendrá una segunda oportunidad sobre la tierra, y entonces ahí se le ocurrió que la novela no debería llamarse la casa sino que se debería llamar 100 años de soledad entonces hay varios elementos que justificaron que yo empecé con este delirio tengo otro de estos acordeones lo tengo en España custodiado y no está terminado, que es la Gran Vía ahí sí hice también trampa porque cuando la Gran Vía cumplió 100 años los arquitectos hicieron el dibujo de ambas aceras y esa libreta es un homenaje a la Emperatriz de Lavalpies la novela que mencionó Julio Trujillo que hace 15 años quedó finalista del premio Alfaguara y a mí me cambió la vida porque convirtió a Eliseo Alberto en mi hermano mayor y Lichi es de los que más cuentos me ha regalado y Glitchy es de los que más celebraba este tipo de delirios de las libretitas. Y la tercera apenas está estrenada, la estrené hace dos años, que es el Paseo de la Reforma, pero es el Paseo de la Reforma durante el centenario, en el tiempo de Don Porfirio. Y el cuento ya lo tengo escrito, y es un diálogo entre dos señores que van caminando por Reforma. Pero ya cuando la termine, si quieren, nos volvemos a ver. Ahorita me dan sus teléfonos. Y yo les llamo Y nos ponemos de acuerdo De hace tres semanas para acá No, como cuatro semanas para acá Empecé esta otra Que esta es para las escuelas Esta no está Bueno, sí, mira Ya voy a la mitad En cada cuadro hay un niño O un profesor Y en el anverso No estoy seguro porque tengo que hablar con el editor Esto si se me encargó Es un trabajo sobre esa nefanda palabra Que se llama bullying Y que bueno Ya convenimos todos en que la vamos a seguir usando Pero yo que soy bilingüe Yo no estoy de acuerdo en que se use Es hostigamiento Y entonces cada cuadro es una forma Del hostigamiento Sobra decir que me he divertido mucho Este No, no, no, vaciando Mis propios problemas Está el gordo, está el de lentes, está el chimuelo, está el que se despeina, está el que usa gomina, está el que le agarra la mano a un niño, entre niños, el que también besa niñas, está el que golpea. Y con muy cortitas frases pasar el mensaje a los niños de que en realidad somos mejores personas si no somos así. y si respetamos la gran diversidad que cabe en esta libreta y en todas las demás libretas. Algunos textos no son de ficción y son más bien lo que llaman cómodamente no ficción y yo he notado, venía pensándolo ahora, que cuando escribo eso en realidad dibujo menos. Quizá porque lo que busco es no distraerme tanto y no necesito andar inventando personajes. eso pasa con las libretas de viajes pero de vez en cuando puedo interrumpir un ensayo esta libreta es más bien de ensayos y de croniquetas pero de vez en cuando puedo interrumpir y también noto todo esto es vine a psicoanalizarme con ustedes por lo visto pero entonces hago dibujos mucho más elaborados o mucho más mejor hechos por ejemplo este es el retrato de Borges que es un escritor argentino lo digo por si alguien es de Guanajuato como yo los guanajuatenses tenemos la obligación de constantemente recordarle a Fox quien fue Borges este está mucho más elaborado tiene más chiste este vale más por si quieren comprar y estoy muy orgulloso de un retrato que hice de Pessoa que está por aquí por andar pensando en ensayos a lo mejor me clavo más en la veracidad del dibujo también y en los otros no me importa tanto alguien podría decir que el tamaño del señor aquí varía y que este señor del siguiente cuadro no es exactamente del mismo tamaño aunque es el mismo pero eso no importa creo que lo que importa es el cuento de lo que le pasa a este hombre venía yo pensando que con qué derecho voy a hablar yo con personas que hacen una labor tan encomiable y tan envidiable yo en primer lugar vengo como lector porque cualquier persona que ayude a hacer lo que yo hago y que ayude a que el día de hoy nazca un próximo lector, pues merece que yo tenga la oportunidad de abrazarlos. Sí les dijeron, ¿no?, que hay abrazo incluido después. En el baño. A ver si Villoro supera eso. Díganle. Pero también vine como niño. Y yo sé que es delicado decir esto porque además está aquí mi hijo y luego las psicólogas dicen que eso no se debe decir. Yo tuve hijos para tener compañeritos de juego y me he convertido en adulto gracias a ellos, la verdad. Las dos mejores personas que yo conozco en el planeta son mis hijos. Y no hay nada mejor para apuntalar el sentido y el tesoro de lo que yo he aprendido en los libros que escuchar lo que ellos opinan sobre lo que yo leí. Y la obligación de releer, es decir, yo releí Cien Años de Soledad porque empezaron a leerlo ellos. Creo que incluso tengo la fotografía del día en que Santiago, tu hermano, empezó a leer el principio del placer de José Emilio Pacheco y fui corriendo a casa de José Emilio y nos fuimos a desayunar, por cierto un desayuno que en ese restaurante siguen recordando como la cosa más espectacular que ha sucedido ahí maestro estuvimos cuatro horas y media y nos acabamos todo pero todo es todo de veras, fueron cuatro canastas pan dulce, chilaquiles, pero en el alma, y por lo menos entre los dos fueron ocho huevos, más los hot cakes y el capricho del pan francés. Yummy. Y ambos llorábamos, porque le dije, vine, te pedí que desayunáramos sin aviso, porque Santiago, mi hijo, empezó a leer el principio del placer. Me decía, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no porque él sabía lo que significó para mí leer El principio del placer, que además a mí me gusta decirlo y todo mundo cree que lo invento, pero yo realmente creo que me gradué o me asumí como escritor el día que leí El principio del placer. Es decir, no porque escribí nada, no escribí nada, pero yo me sentí escritor el día que leí El principio del placer. De eso se trata, que tú te sientas astronauta porque leíste la biografía de Rodolfo Neribela. Que tú te sepas bella porque leíste la biografía de Lupita Jones. Que tú te creas carpintero porque leíste el Evangelio según San Juan. Yo me sentí escritor porque cuando llegué de Estados Unidos yo quería ser torero para perder el acento gringo y me metí de torero y sí, soy tauricida y mi hermana no me va a perdonar y por eso tiene las libretas que va a subastar. Pero yo era buen lector de niño con Mrs. Grafsky. ¿Y qué pasó que lo perdí? ¿Y en dónde lo perdí? Al llegar a México. Porque yo creo que pertenezco a una generación de secundaria, de tercera secundaria. Hice primero, segundo y tercero secundaria. Y de preparatoria donde no tuvimos el privilegio de contar con ustedes. Por eso es tan importante lo que ustedes hacen. Y por eso yo lo apoyo. y por eso yo cada que me han invitado a Colima o a Tamaulipas o a donde sea de centros de lectura yo voy encuerado incluso porque me volví lector en Estados Unidos y de pronto hubo un vado, un vacío y estaba yo metido en un mundo en donde precisamente para ser figura del toreo lo que menos se necesita es leer qué risa te dio, ¿no? Acabo de matar a Manolete, pero... Y en la prepa, mi compañero Gonzalo Canseco un día me dijo, ¿cuál es de veras el libro que más te marcó o que te hizo lector de niño? Y siempre lo he dicho, la telaraña de Carlota, Charlotte's Web. O sea, la maravilla de que una araña pueda escribir palabras en la telaraña y que las lea un cerdo. Aparte el autor, años después, ya más adolescente, E.B. White es el coautor de los elementos del estilo, que para cualquier persona que quiera escribir en inglés, lo que sea, tiene que leer ese libro. Curiosamente, la mejor edición de The Elements of Style es ilustrada por el autor, el mismo autor, el autor de La telaraña de Carlota. porque él también hacía dibujitos. Eso me enteré hasta después. Y entonces mi compañero Gonzalo Canseco dijo, mira, está muy bien, pero como que no se oye bien. Te voy a invitar a unas tertulias con amigos que escriben. Por cierto, ya todos son autores famosos. Y como que no digas La telaraña de Carlota. Ah, dije, bueno, independientemente de La telaraña de Carlota, también soy súper fan de la familia Little. En esa época nada más eran libros, ahora ya hay película, y hasta lo dobló Adán Ramón, hazme el favor. Adán Ramón, esa es la voz del ratoncito. Entonces me dijo, no, no, no, no, pero no, más bien de otro tipo de literatura. Entonces sí dije, bueno, entonces en ese caso sí Mark Twain. Sí, soy gran fan de Mark Twain y me sé algunos párrafos de memoria porque Mrs. Gratzky nos hacía aprender cosas de memoria. Dijo, eso está bien, pero mira, más bien le testo Y me dio el principio del placer Y muy poco tiempo después empecé a publicar en un periódico de la prepa Y luego en un periódico de la UNAM que se llamaba Diluvio de Pájaros Y de veras que cambió mi vida Hasta la fecha entonces yo sigo haciendo las libretas Y en algunos casos ya lo estoy planteando ya como algo más escaneable directamente. Es decir, esto ya se puede escanear directamente. Esto de hecho se lo regalé a un editor. Es un cuaderno de Oaxaca de la semana pasada. No es un diario, sino que es un cuento que surgió con algunos dibujos y vieron el buey estincado frente a la tehuana. Es un gran momento plástico, una epifanía. No mística, sino que tiene que ver con la tlayuda. Me encantaría que me explicaran qué es el asiento de la tlayuda. Tiene algo que ver con Pepto Bismol. Entonces, bueno, estoy aquí porque soy un niño que le gusta contar historias y a mí me gusta que me las cuenten. Tuve dos abuelas que narraban muy bien los cuentos, pero que fallaba en su intento por hacernos dormir. Aunque tengo primos que sí podían dormir, con lo cual quiere decir que les importaba madre caperucita roja. Y yo creo que el aprendizaje fue a partir de eso, es decir, de escuchar cómo el mismo cuento lo narraban distinto mis abuelas. La verdad es que mi abuela Carmen lo narraba mejor que mi abuela Lourdes, le ponía más sazón al relato, y obviaba evidentemente las preguntas que a mí se me ocurrían. ¿Cómo es posible que de pronto ya nadie mencione a Lobo hasta que esté en casa de la abuelita? A ver, necesito más información, ¿no? O sea, tuvo que haber una moto o algo, como llegó antes La niña evidentemente se salió otro camino, o la niña era bruta, ¿no? Y se pierde en el camino que acostumbra tomar a ver a su abuelita A ver, vámonos poniendo de acuerdo Y gracias a eso, y gracias también a la gran oportunidad que tuve de estar cerca de grandes escritores yo soy un agradecido por puro azar de que conocí a Carlos Fuentes siendo niño yo soy muy fan de algunos de sus libros, no de todos y lo sabía él pero lo que sí sabía él es que yo me quedé hipnotizado el día que mi papá me llevó a la biblioteca del Congreso porque mi papá era un apagafuegos Mi papá conseguía Te podía conseguir un sastre Que te hacía un traje en un día Por ejemplo, un hindú Y eso es por eso Que también puedo hablar como un hindú O te conseguía un cocinero griego Para una comida el sábado Y al mismo tiempo conocía A algún senador Y al mismo tiempo conocía A los que despachaban gasolina En la esquina Porque les dijo que mi abuelita era negra Y entonces como era muy útil mi papá para esas cosas fuentes estaba becado y estaba haciendo terra nostra y de pronto se le ocurrían cosas raras necesitaba un coche de control remoto para regalarle al hijo de no sé quién entonces mi papá iba, claro, compraban el coche de control remoto delante de mí con lo cual es muy mala onda porque yo nunca tuve un coche de control remoto poca madre, ¿no? pero el día que lo conocí fue en la biblioteca del congreso y yo me sentí muy orgulloso de conocer a un mexicano que hablaba inglés sin acento y que hablaba español sin acento. Y que se lo dije, yo tenía 10 años, y entonces, pues, medio mamucas, pero entonces se puso a hablar en francés para demostrarme que también podía hablar francés como... Y cuando le pregunté, ¿y tú a qué te dedicas? Y entonces me dijo, a esto, a la biblioteca. Soy escritor. Y entonces dije, wow, yo quiero ser como ese güey. Entonces fui a la primaria y presumí que la biblioteca más grande del mundo era de un mexicano. Y luego ya con mucho cariño y con mucho amor, Mrs. Grabsky sí tuvo que decir, mira George, esa biblioteca la fundó Thomas Jefferson, es propiedad de la nación. Bájale tres rayitas a tu pinche nacionalismo. sí quiero mencionarlos porque para mí son parte importantísima y simplemente por un mero azar no traje esa libreta tengo una libreta en donde he hecho los retratos de ellos que es los autores que conocí yo también creo que le debo muchísimo a Octavio Paz a la generosidad que tuvo conmigo conmigo siempre fue un hombre bueno Nos conocimos en Sevilla Antes de que fuera premio Nobel Me cumplió su palabra De invitarme a colaborar en su revista A publicar cosas en su revista Publicar para cobrar Carajo Me prestó dinero que le pagué Carajo Y Octavio enseñaba de una manera muy sutil Que era insinuar libros o mencionar algún autor con una gentileza que creo que de Alfonso Reyes, que era decir como usted recordará creo que lo que si no le gustaba es que yo lo imitaba entonces independientemente de como lo decía yo si aprendí mucho cuando de pronto se escuchaba como usted recordará hay un pasaje un autor fundamental seguramente usted usted lo leyó ya lo ha leído y por supuesto yo decía Sí, claro De hecho lo estaba leyendo ayer Y aprendí muchísimo también de José de la Colina Que me invitó a publicar novedades Él fue el primero que insinuó Que se podrían publicar algunos de los cuentos Con los dibujitos Como una especie de viñeta Pero esto es en la prehistoria El periódico se llamaba Novedades Imagínense, ya no es ninguna novedad Ya ni existe y no lo he hecho, todavía en Milenio el agua de azar una de las patadas de ahogado para que yo no renunciara era sugerir que la columna siguiera y que yo ya la publicara con un dibujo, pues sí, pero a ver maestro y me das una escoba y barro el changarro ya no me iba a dar tiempo de nada, porque voy al gimnasio no, porque me dedico a escribir La verdad es que sí me dedico a escribir, pero le dedico mucho más tiempo a leer. Entonces yo leo mucho, mucho tiempo y escribo, trato de que sea la mitad y mitad. En algunos casos, en realidad parecería que nada más estoy jugando, pero es tan sencillo como, por ejemplo, en esta libreta, que es la primera vez que uso de esta forma, forma italiana, Ya con esto ya está el cuento. Parecería un cartón, pero yo no me dedico a ser cartonista. Lo que hago es que esto después a mí me produce las ganas de hacer párrafos y para eso hay que sentarse en la máquina. O una cita, una cita de algún poeta, que son los de adeveras, que yo los reverencio, así como reverencio al que está al lado. Yo de los poetas leo sus versos y digo, ah, pero entonces a mí se me puede ocurrir un relato. Por ejemplo, esto. Alguien diría, perdiste tres horas en dibujarla. Pues sí, güey. Y otras tres horas en dibujar a la hermana. Son gemelas. No es la misma. ¿Se dan cuenta? Esta es buenísima onda. Esta es muy buena onda. Esta es una hija de la chingada. Esta. Claro, no está aquí. Esto después, abrí un documento directamente en la pantalla y me puse a escribir el conflicto de estas gemelas. A mí me queda clarísimo. Bueno, salta a la vista, en parte. ¿O no? Sí, ¿no? Luego, por ejemplo, esto. Ahora, estos son desprendimientos de lectura. Lo que sí me queda claro desde la época de Mrs. Grabsky era que no funcionaba con compañeros míos en la primaria cuando alguna maestra como la temible Mrs. McCurcher decía, no dibujen mientras estén leyendo, porque se distraen. Pues en mi caso me partía porque me cortaba las alas. Lamentablemente yo fui miembro del salón donde era titular Mrs. McCurcher. Entonces, por ejemplo, esto no me hubiera permitido hacerlo ella. En cambio, Mrs. Kravsky sí. Es decir, Mrs. Kravsky de alguna rara manera entendía que en mi cabeza esto a mí me ayudaba a entender un relato y esto a ver el otro lado del relato. Eso como escritor te ayuda incluso a mejorar los textos. Es decir, no solamente escribir la historia desde el punto de vista del asesino, a lo mejor escribir la historia desde el punto de vista de la víctima y luego voltear la tortilla y decir, ¿y qué pasa si no hay ningún muerto? ¿qué pasa si en realidad se lo inventaron entre los dos? pues eso ocurre precisamente por estar en inglés se llama doodling doodleando ojalá y nunca la traduzcan así pero haciendo garabatos, garabateando mientras se lee que yo creo que es una herramienta muy útil a cualquier edad y luego también quiero agradecer la formación que tuve con don Luis González que era peripatético Don Luis González te recibía y decía ¿Qué novedades nuevas? Y yo decía, traigo una idea Ah, ¿en serio? ¿Pero una idea de veras? ¿Así como de botana? ¿O como para comer? No, es una gran idea Según yo es una gran idea, maestro Perfecto Entonces si estábamos en San José de Gracia Era caminar de su casa al Cerro de Larios Que Juan Rulfo rebautizó como Lubina Es un gran cuento Y entonces de ir al cerro el discípulo tenía que ir contando la gran idea y ya llegando al cerro Don Luis decía bueno pues ya, yo creo que ya hasta aquí ya ya me toca a mí comentar algo y entonces de regreso a la casa te hacía pedazos tu idea y te quedaba clarísimo que eras un idiota o que la idea ya había sido publicada por otro pero también a veces le atinaba y así hice mi tesis con él y después de trabajar con él trabajé con José Luis Martínez la tesis doctoral para la Complutense. Y con el maestro Martínez era otro método totalmente. El maestro Martínez tenía una especie de código morse para subrayar, para marcar los libros. Que, por cierto, yo no he ido a la Ciudadela, en donde está el acervo maravilloso de su biblioteca, y yo no sé si se limpiaron los ejemplares. Según su hijo Rodrigo, no. Pero la biblioteca de Martínez lo que tenía, además de ser la biblioteca, era lo que tenía adentro. Tenía boletos de camión, tenía boletos del metro, había nombres de chicas, había mapas, había mapas de lugares santos. Y había restos de este idioma, de esta caligrafía con la que él iba marcando. Y en algunos casos también hacía dibujitos. También quiero mencionar a Juan José Arreola, que también me enseñó sus dibujos. Es decir, yo creo que tuve la fortuna de conocer a grandes escritores con los cuales había una cierta conexión que tenía que ver con esto de las libretas, la caricatura y por ende un párrafo. Perdón, faltaba mencionar, Fuentes en realidad era un extraordinario caricaturista. Y en mala leche, bueno, es el día después de su cumpleaños, pero en mala leche yo sé que hay quien piense que era mejor que se hubiera dedicado a eso, que hubiera hecho caricaturas. Si nunca han visto los dibujos de Fuentes, son extraordinarios. Era un retratista instantáneo perfecto. Y yo para poder hacer un retrato ya sí me tardo mucho. Lo que puedo hacer rápido son los personajes que yo invento. Pues eso es más o menos lo que yo quería venir a compartir con ustedes. Si quieren, les leo un cuento para que puedan más o menos ver cómo todo esto se convierte después en tinta. Perfecto. De la antología que mencionó Julio Trujillo, que se llama Un montón de piedras, publicado por Alfaguara, les recomiendo que compren dos ejemplares cada uno, porque mi mamá ya compró una edición completa y sí me gustaría que la compraran. Afortunadamente incluimos cuentínimos, es decir, hay relatos que a mí se me ocurren de una extensión y hasta ahí llegan. A veces el editor dice, ¿por qué no le alargas más y te queda un cuento más sustancioso? E incluso si le metes más párrafos podría ser una gran novela. E incluso ya si le metes de veras galleta, ¿por qué no lo haces? A ver, güey, a ver, a ver. Yo tengo algunas sugerencias con respecto a tu hermana, ¿no? Porque hay operaciones estéticas, ¿no? También le podríamos meter un poco más de frente y de perfil. Y ahí tienes un súper largometraje. A mí lo que se me ocurrió fue esto, y hasta ahí llegó y punto. Ya no le quiero mover más. Hay un cuento, por ejemplo, que está ya el guión hecho para un cortometraje que se llama True Friendship. Y sí sugirieron, ¿por qué no le metes? Abiertamente dijeron, ¿por qué no le metes más paja? Pues precisamente porque no quiero meterle paja, güey. Lo echaría a perder. Entonces, voy a leer un cuentínimo y luego ya un cuentito. un poquito más largo cuentos ya largos, más largos no eso ya compren el libro y leanlo porque eso se dedica tienes un departamento ameblado con austeridad y un cuerpo soñado tienes una voz que destila sensualidad y el sillón más cómodo del mundo en el rincón de tu sala cerca de la ventana estará siempre esa jarra que alguna vez sirvió vino habitada casi todos los días por esas flores moradas que no sé cómo se llaman. Tienes las piernas con las que sueño al caminar todos los días a la oficina. He intentado recrear tu cintura con el juego que acostumbro jugar con mis almohadas. Tienes un rostro perfecto que podría tomar vida propia en la fotografía que tienes enmarcada en el pasillo justo al lado de la puerta del baño. Tienes todo lo que siempre había deseado encontrar en una mujer. Y tenemos toda la vida por delante. Tienes entonces una cita, aunque yo solamente tenga la posibilidad de inventarte. Ternurita. A ver, otro cuentínimo, otro cuentínimo, otro cuentínimo, otro cuentínimo, otro cuentínimo. Más o menos del mismo ánimo. Me cayó mal desde el primer día que llegó a la oficina. Y su cara desabelo todo. y su andar liviano y su título de recién egresado a la universidad y fue un pedante desde el primer día y sin ningún mérito que lo justificara el jefe lo metió al proyecto en que yo había dejado tirado media vida ahí empezó a caerme los huevos así que llegó el día en que quiso pararse el cuello delante del jefe y en plena reunión del departamento empezó a alargar como si él y solamente él fuera responsable del éxito que acababa de lograr la empresa con la conclusión de mi proyecto. Mi proyecto. Mi proyecto. Así que delante de todos, aunque nadie se dio cuenta, saqué un revólver del cajón derecho de mi escritorio y le metí cinco balazos en el pecho y un último tiro en plena cara que lo dejó desfigurado para siempre. Desde luego, él fingió que se le llenaban de lágrimas los ojos, con los aplausos de todos los compañeros y el espaldarazo que le daba en ese momento el jefe, pero yo me quedé contento con lo que acababa de imaginar. Vámonos. Thank you.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
10/11/2014
FECHA_INGRESO_ENTREGA
13/07/2015
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
34
CONDUCTOR
Julio Trujillo, poeta y escritor
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
12/11/2014
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

