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CUID
MW-20190
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 35
SINOPSIS_SERIE
De qué manera potenciar la creatividad y la imaginación infantil a través de los libros, que despiertan curiosidad, enriquecen el lenguaje y favorecen la reflexión. Se explora cómo la lectura en familia fortalece los vínculos afectivos y promueve el deseo de descubrir ideas, historias y nuevos mundos. El contenido también aborda el papel de mediadores, espacios culturales y prácticas cotidianas que facilitan el acercamiento temprano a los libros, así como diversas perspectivas sobre la importancia de crear en el hogar un entorno que impulse el desarrollo intelectual y emocional de niñas y niños mediante la lectura
EXTRACTO_SERIE
Exploración de cómo los libros impulsan la imaginación infantil, fortalecen la lectura en familia y crean entornos que favorecen el desarrollo emocional e intelectual de niñas y niños
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
Hanoch Piven (Israel)
SINOPSIS_PROGRAMA
El collage como una forma de creación que impulsa la observación, el juego, la experimentación y la flexibilidad. A partir de objetos cotidianos, se muestra cómo este lenguaje visual permite descubrir perspectivas nuevas, fomentar el pensamiento creativo y construir significados inesperados. Se reflexiona sobre el proceso del collage como una metáfora del aprendizaje: un camino no lineal que integra hallazgos, accidentes, intuiciones y decisiones. También se abordan experiencias educativas donde el collage facilita la expresión personal, el desarrollo de la confianza y la comunicación, incluso en contextos sensibles o terapéuticos
EXTRACTO_PROGRAMA
Reflexión sobre el collage como herramienta creativa y educativa que, mediante el juego y la observación, impulsa la expresión personal, la experimentación y nuevas formas de aprender y comunicar
N_PROGRAMA
14
N_TOTAL_PROGRAMAS
19
DURACION_TOTAL
00:53:37:06
PARTICIPANTES
Hanoch Piven, ilustrador
Karen Coeman, historiadora y editora, directora del Seminario de la FILIJ
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Hanoch Piven
Artista y autor israelí reconocido por sus collages tridimensionales elaborados con objetos cotidianos. Sus caricaturas han sido publicadas en medios internacionales como Time, Newsweek, Rolling Stone, The Atlantic Monthly y Haaretz. Es autor e ilustrador de numerosos libros infantiles, entre ellos What Presidents Are Made Of, seleccionado por Time Magazine como uno de los diez mejores libros infantiles de 2004. Ha desarrollado aplicaciones, programas de televisión y talleres educativos, y se desempeña como director creativo del proyecto Aulas Creativa
Karen Coeman
Historiadora y editora nacida en Bélgica, con una trayectoria centrada en el libro infantil y juvenil. Coordinó y participó en proyectos institucionales dedicados al fomento de la lectura. Actualmente gestiona la promoción de libros infantiles y juveniles
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
El libro de la Iglesia tengo que ver mi lista en Uruguay. No, nació en Uruguay. Creció un poquito en Uruguay. Después creció en Israel. Hoy en día vive en Barcelona. Y cuando me escribe, porque una gran belleza de este trabajo es que se genera ya una correspondencia y una interacción creativa muchos, muchos meses antes de presentarnos a ustedes. cuando yo recibía cartas o correos de Hanok nunca entendía en dónde estaba, había las horas del envío y dije, no es posible, es más que nada un trotamundos, algo que compartimos un poquito, descubrimos ayer Hanok es, como dije, ilustrador escritor, van a ver que tiene muchos talentos más allá de estos dos grandes conocimientos. Sus collages han aparecido en las revistas más destacadas en Estados Unidos en Europa, como Rolling Stones, como Time Magazine. Verán que sus collages no son cualquier cosa porque usa objetos cotidianos con los cuales hace verdaderas maravillas. Ha impartido clases y conferencias en escuelas de arte en todo el mundo. No voy a dar la lista porque entonces iban a ver todo el camino de este Trotamundos. Además de su trabajo con libros, tiene un proyecto muy impresionante como director del proyecto que se llama Aulas Creativos, en donde buscan convertir los espacios de aprendizaje en espacios y ambientes creativos. De todo esto nos va a hablar. Muchísimas gracias por venir hasta acá, en la Ciudad de México. Muchísimas gracias a todos los que nos siguen hasta la hora en el streaming. Y gracias a ustedes por su atención. Bueno, buenas tardes a todos. Gracias, Karen, por la presentación. Estoy realmente muy contento y emocionado de estar aquí. Y también de hablar después de Leonard Marcus, hace 28 años, cuando yo era un joven estudiante en el School of Visual Arts en Nueva York, tomé una clase de literatura infantil y el profesor era Leonard Marcus, así que ha sido mi maestro hace 28 años y me introdujo a una gran cantidad de textos interesantes. Entonces, bueno, yo estoy aquí presentando el libro La Pluma Violeta. que se acaba de editar en castellano. Es un libro que escribí hace 16 años en hebreo, cuando aquel niño, que es mi hijo, tenía 6 años y ahora tiene 22, así que hace 16 años. Y mi nombre es Hanok Biber, se escribe en forma un poco rara, pero les escribo ahí cómo lo pronuncian, así pueden aprender a pronunciarlo. Y mi página web es stevenwall.com. Y mi trabajo es jugar con objetos. Genial. Qué buena idea. Ahora me siento libre. Mi trabajo es jugar con objetos. Me pagan por eso. Llevo años haciendo collages con objetos cotidianos. Este es mi autorretrato. Entonces, les quiero mostrar rápidamente en un clip de televisión, que es parte de un programa de televisión que tengo en Israel, les quiero rápidamente mostrar un poco cómo simplemente con objetos, sin trazar una línea con lápiz o con pincel, podemos crear imágenes. Entonces, como Karen mencionó, llevo muchos años trabajando para revistas y de hecho lo primero que empecé a hacer profesionalmente fueron retratos. Retratos de gente famosa, caricaturas, que son collages, en los que los objetos me permiten contar algo sobre las personas que estoy dibujando. Los objetos funcionan en diferentes niveles. Hay objetos que comunican de forma más directa, como por ejemplo los ojos y las cejas de Barack Obama, ¿verdad? Que están ahí para comunicar rápidamente. Pero hay otros objetos, como por ejemplo la nariz, que tienen una comunicación un poco más, digamos, lírica. Envían al espectador a algún lugar y el espectador solo, junta, decide por qué está ahí. Y cada uno puede decir otra cosa un poco diferente. Entonces eso es lo que yo llamo un espacio abierto, en lo que el espectador tiene la posibilidad de entrar a la pieza y participar en la resolución. He trabajado en muchas revistas y he hecho muchísimos retratos desde Madonna hasta el Papa, cuando el Papa visitó Nueva York, desde Moisés a Steve Jobs. E incluso juego con la comida. Esto es una campaña de publicidad que hice para una compañía israelí llamada Strauss. Un día un camión llegó a mi estudio lleno con todos los productos de la compañía y me pidieron que haga unas caras para su publicidad. hice esto y luego hicimos también publicidad para televisión y les quiero mostrar rápidamente otro pequeño clip para que vean cómo era esto en televisión. Y estará escrito algo en hebreo y lo que dice en hebreo es es increíble lo que se puede hacer con las cosas simples en el mundo. I see trees of green Red roses too I see them bloom For me and you And I think to myself What a wonderful world ¿Qué es lo que me parece? ¿Qué es lo que me parece? Entonces, mi conferencia hoy quiero hablar de tres temas. Quiero hablar de caminos. El primer tema es examinar el camino, cómo una persona normal acaba haciendo cosas como esas para trabajar. O sea, digamos, cómo yo me desarrollé para encontrar mi lenguaje personal, que creo que es algo que todos aspiramos, y en la educación aspiramos a que cada niño encuentre su voz personal. La segunda cosa que me gustaría hablar es realmente ver qué hay en el proceso de creación de un collage que es interesante y se puede aprender de eso y aplicarlo en otros procesos. O sea, cómo es el camino del collage. Y mi tercera intención es hablar un poco de qué proyectos se pueden hacer en la escuela a partir de collage, a partir de libros que tratan el tema collage. Entonces, hablo de collage y eso es realmente la definición de lo que yo hago. Me fijé en la definición en un diccionario y me gusta que en la última frase dice que culmina generando una imagen nueva y unificada. El collage es realmente una recolección de elementos que vienen de diferentes lugares. Y solo cuando los juntamos todos juntos aparece algo nuevo y no hay dos collages que son iguales. Y me parece que esa es una metáfora tan linda para cualquier proceso de crecimiento. Es incluso una linda metáfora para el proceso de nuestra vida. Cómo la vamos viviendo y vamos colectando cosas, colectando gente, colectando ideas, colectando experiencias. y cuando las juntamos, creamos ese collage que es nuestra vida, nuestra individualidad. Entonces me gustaría explorar primero qué hay en el camino del collage, de lo que podríamos quizás aprender y usarlo en otros espacios. Lo primero es que el collage realmente nos permite descubrir un lenguaje personal. ¿Por qué? Porque no hay una ley, una serie de instrucciones de cómo se hace un collage. No hay una anatomía que hay que copiar y si las perspectivas o las proporciones no están correctas, nos sentimos que no lo estamos haciendo bien. Cada collage es completamente único y diferente. Y efectivamente el collage me ayudó a mí a encontrar mi propia voz personal. Como dijo Karen, yo nací en Uruguay y de niño me gustaba dibujar. Esta es mi maestra de cuarto año, la caricatura más antigua que tengo. Y en Uruguay tenemos muchas vacas, entonces tenía muchos dibujos de vacas. Y nos las comemos a las vacas, entonces también tenía muchos dibujos de bistecs y de caballos. Y gauchos. Y a los 11 años, mis padres decidieron que nos íbamos de Uruguay y nos mudamos a otro país, en la otra parte del mundo, nos mudamos a Israel. Y mi temática cambió un poco, como pueden apreciar. Pero seguía dibujando. Tenía 11 años. Pero como era hijo de inmigrantes, quería ser un buen estudiante, quería ser un buen chico, quería ser un buen alumno. Y como se me daban bien las matemáticas, de a poco los maestros me empujaron más y más a que estudie matemática. Yo era el que era un buen alumno, entonces no había ningún problema conmigo. y de alguna manera casi no se dieron cuenta que yo también dibujaba. No exploraron un poco más allá, qué más sabía aparte de un niño que saca buenas notas. Y así fue que de poco a poco dejé de dibujar y cuando llegó el momento de ir a la universidad comencé la carrera de informática, de computación y de matemáticas y solo al cabo de un año, a los 23 años, me di cuenta que esto no era para mí. Finalmente dije, tengo que volver a hacer lo que me gustaba hacer de niño, tengo que volver a dibujar. Y dejé la universidad y me apunté a la escuela de arte y no me aceptaron. Entonces decidí, eso era en Jerusalén, en Israel, encontré una escuela en Nueva York, como mencioné antes, el School of Visual Arts, donde Leonard Marcus enseñaba, y ahí me aceptaron y ahí comencé a dibujar de vuelta caricaturas. Pero ahí me di cuenta que estaba un poco oxidado, que no dibujaba tan bien. Dibujaba caricaturas bastante mediocres, digamos, mientras que lo que veía que se dibujaba en aquel momento en los periódicos eran trabajos mucho, mucho más interesantes y elaborados. Yo básicamente tenía un problema de técnica. Había algo que quería hacer, pero no tenía la técnica para hacerlo. Y me sentía muy frustrado. Ese soy yo frustrado en Nueva York. Sentía que me había topado con una pared. Ahora, cuando nos topamos con una pared, nos duele, recibimos un golpe, Pero, por otra parte, es como que de repente nos despertamos. De repente vemos, bueno, este camino no sirve. ¿Qué otros caminos hay? Empezamos a buscar otro tipo de camino para ver cómo podemos ir alrededor de esa pared. De alguna manera, es como si no podemos usar más las carreteras principales. ¿Y qué pasa cuando conducimos en estas carreteras principales? Ustedes, como veo en México DF, tienen mucho tiempo conduciendo en carreteras. A mí me parece, de mi experiencia, y creo que es bastante universal, es muy fácil para nuestro cerebro quedarnos en el carril y mantener distancia del coche que está delante nuestro. Y si hacemos esas dos cosas, el cerebro empieza a vagar por cualquier lado. Conocen esa sensación que a veces se están conduciendo y dicen, ¿quién condujo en la última media hora? Porque no fui yo. Veo muchos que hacen así, es algo bastante universal. Porque es fácil para nuestro cerebro hacerlo. Entonces, hacemos mil otras cosas. Estamos pensando en otras cosas, hablamos por teléfono, chateamos, escuchamos radio, cantamos, mil cosas, pero no tenemos ninguna conexión con lo que está pasando alrededor nuestro. Lo único que nos interesa es cuándo tenemos que bajar de esa autopista. De alguna manera estamos en un estado que en inglés se llama default, estado de omisión, Y si se fijan en las definiciones de default o de omisión, no menciona cosas muy lindas, muy agradables. Básicamente es la abstención de hacer algo, es no estar activo, es aceptar. Y de alguna manera, cuando estamos en esa situación, solamente cuando llegamos a un cruce, es cuando de repente volvemos a estar en el momento. O cuando tenemos una avería. Cuando tenemos una avería, de repente, todos nuestros recursos vuelven a nosotros y empezamos a ver qué podemos hacer, cómo resolvemos esta situación en la que entramos. Conocemos a alguien que nos puede venir a ayudar, recordamos cómo funciona un motor, no sé. Tratamos de resolver la situación. Y de alguna manera buscamos otro camino. Y ese otro camino, que está menos definido, es el camino que yo llamo, o que se llama en general, la ruta escénica. La manera que transitamos la ruta escénica es completamente diferente, porque cuando transitamos una ruta escénica, primero de todo es más difícil conducir, estamos mucho más concentrados. Segundo de todo, tenemos expectativa, sabemos que vamos a ver algo diferente, algo interesante, por eso es que tomamos una ruta escénica. Entonces, si vemos un lugar lindo, paramos y sacamos fotos. Si vemos un restaurante lindo, paramos y comemos. Estamos llenos de expectativa, buscando y tenemos conciencia de lo que pasa alrededor nuestro. Vemos, observamos. Y fijándonos en la descripción de qué es observar, Paul Valéry, el poeta francés, dijo, que observar es olvidar el nombre de aquello que observamos. Y lo que Valerín nos dice es que no nos apuremos a definir una situación, a llamarla por nombre o una persona. Eso es lo que nuestro cerebro quiere hacer, pero tenemos que de alguna manera trampear al cerebro. Y no es fácil de hacerlo, porque para sentirnos seguros tenemos que entender dónde estamos. Y una manera de trampearlo, que a mí por lo menos me funciona, es buscar caras. El mundo está lleno de caras. Y cuando las empezamos a descubrir, estamos mirando el mundo de otra manera. De forma más intuitiva. Y las caras están por todos lados. En el baño hay muchas. Yo siempre que veo una cara digo, esto es un mensaje para mí que quizás hay algo en la situación que lo puedo mirar de otra manera y no me di cuenta y a veces no es solo un objeto sino que muchos objetos juntos crean caras ¿Ven aquí caras? Y lo lindo es que seguro muchos de ustedes están viendo caras diferentes estos momentos. Pero en el momento que las vemos, ya no podemos dejar de verlas. Y uno puede mostrarles las caras a los demás y de alguna manera todos nuestros cerebros se expanden conjuntamente. Caras, caras, caras. Bueno, ahora ya sé que estáis todos buscando caras. entonces de alguna manera la ruta escénica está llena de descubrimientos que los podemos descubrir solamente si observamos si tenemos esa predisposición a observar y no estamos pensando todo el tiempo en no salirnos de nuestro carril es como que no tenemos que escuchar una voz de autoridad que el carril en la carretera es, de alguna manera, esa voz de la autoridad. Entonces, volviendo a mi experiencia, cuando me topé con esa pared y empecé a buscar, a mirar, ¿cómo puedo dibujar caricaturas de otra manera que me sirva a mí? Empecé a descubrir tesoros. Y el primer tesoro que descubrí fue el póster de la película El gran dictador, de Charlie Chaplin, que creo que es la versión escandinava. Pero me encantó cómo el artista Simplemente cortando un trozo de papel amarillo sobre algo negro, logró mostrar también a Chaplin y también a Hitler. Y dije, aquí hay algo, porque este señor no usaba, la técnica no era lo importante aquí, sino la comunicación y la invitación. Y dije, voy a tratar de hacer algo parecido. Y en aquel momento estaba tratando de dibujar a Saddam Hussein. Era la época de la Primera Guerra del Golfo, 1990. Y mientras estaba dibujando a Saddam, decidí hacerlo simple. O sea, en vez de este, decidí hacer otro mucho más simple. Y mientras estaba trabajando, de repente encontré una caja de fósforos al lado de mi dibujo. Y dije, quizás puedo usar esta caja de fósforos como... Bigote. Muy bien. Y así fue como de casualidad total empecé a usar objetos en mis trabajos. Fue una casualidad. Y realmente, hoy en día, esto me ayudó a descubrir mi lenguaje. Hoy dibujo vacas de otra manera. O así. O así. Pero lo tengo muy claro que en mi experiencia, si no hubiera tenido esa crisis, esa pared con la que me topé, no me hubiera cambiado el chi en la cabeza y no hubiera visto, quizás los hubiera visto, pero no hubiera reconocido el valor y la importancia para mí de ese póster de Hitler, Charlie Chaplin o de los fósforos de Saddam Hussein. Así que les cuento todo este cuento largo para quedarnos con esta ruta. Esta para mí es la ruta del collage, es la ruta creativa. Cualquier proyecto realmente no es así, esta es una definición mejor de esa ruta. Es una ruta que está llena de búsqueda, de ensayo y error, de buenos accidentes, de frustraciones, de equivocaciones, de dolor a veces. Pero, de alguna manera es una ruta en la que vamos coleccionando cosas y no hay otra. Las rutas mucho más simples de alguna manera no acaban funcionando, por lo menos en el proceso creativo, para hacer obras de arte, por lo menos en mi experiencia. Y Steve Jobs dijo en su gran charla en la Universidad de Stanford, él dijo que puedes conectar los puntos solo cuando miras hacia atrás. Y dices, esto que me pasó aquí llevó aquello y ello llevó aquello. Y solo en aquel momento podemos entender la lógica que todo tuvo para crearnos a quienes somos. Es muy difícil sentirlo cuando estamos en el medio de eso, pero tenemos que confiar en ese proceso. Entonces, todo esto no lo digo para que dejemos de usar autopistas. Hay procesos en la vida que son procesos directos, lineares, rápidos. Y hay procesos en la vida que tenemos que aceptar que van a ser búsquedas y tenemos que crear el espacio que permite esa búsqueda. Y creo que es importante reconocer qué momentos en la vida, en qué momentos en la vida, en qué procesos estamos transitando una carretera directa y en qué procesos estamos transitando una ruta escénica. Cuando armamos algo de Ikea, por ejemplo, creo que estamos haciendo una ruta directa, pero cuando estamos recogiendo cosas, nos volvemos cazadores y recolectores. Y eso es exactamente lo que pasa cuando creamos un collage. Cuando creamos un collage, llegamos a una tierra llena de objetos y empezamos a reconocer qué cosas interesantes hay ahí, sin ninguna predisposición y sin ninguna casi noción de qué funciona y qué no funciona. Pero la riqueza de las posibilidades hace que, de alguna razón, nos desconcertamos y las miramos y las vemos de forma nueva, de forma fresca. Pero hay otra cosa interesante en el camino del collage y eso es el juego. Cuando jugamos, vemos el mundo de otra manera. Cuando jugamos, somos más creativos. Y hay muchos artistas que hablaron de la conexión entre el juego y la creatividad. Picasso mismo jugó con comida, como vieron, y jugó con objetos. Picasso creó este toro usando, no es un chile, es un sillón de bicicleta y un manillar. Y Picasso dijo que estaban ahí en el suelo, cerquita uno al otro, y simplemente se divirtió juntándolos. Ahora, Picasso, que sabía dibujar súper bien, no utilizó su talento de dibujo para hacer esto. Él no utilizó ningún talento que él tiene y nosotros no tenemos. Lo que utilizó es su capacidad de observar algo que pasó, reconocerlo y jugar con ello. Y de esa manera nos lo enseñó, nos lo enseña a todos nosotros. Cuando hacemos un collage, constantemente aplicamos el ensayo y el error. Por ejemplo, cuando yo dibujé a Albert Einstein, creo que usé 20 engranajes diferentes para los ojos hasta que encontré esos que realmente daban la impresión de arrugas debajo de los ojos, de bolsitas debajo de los ojos. Ahora, yo no pego hasta el final, encolo todo solo al final del proceso. Y eso me permite la libertad para ir probando cosas y para no pagar un precio elevado por mis equivocaciones. Me puedo equivocar y no pasa nada, lo muevo y pruebo otra cosa. De alguna manera, para disfrutar del ensayo y el error, es importante crear un ambiente lúdico que nos permita equivocarnos sin pagar un precio alto. Por ejemplo, estos jugadores de fútbol, ¿qué acaban de hacer? Fallar un gol, ¿verdad? ¿Están contentos o tristes? A ver, no están pasando ninguna tragedia, están sonriendo, ¿verdad? Yo los veo contentos. Están aceptando sus errores de alguna manera. Y eso lo hacen porque están jugando. En el marco del juego, aceptamos nuestros errores mejor. Aceptamos a veces perder. No es lindo perder. No nos gusta perder. Pero a los cinco minutos nos olvidamos de eso completamente, porque no es la vida real, es un juego. Entonces el juego nos permite todo eso, el juego nos permite ser más creativos, el juego nos permite tomar más chances, el juego nos permite pretender algo que no somos. Y cuando probamos muchas cosas es cuando empiezan a pasar esos buenos accidentes, como aquel que me pasó a mí con las cerillas, con los fósforos. Por ejemplo, cuando dibujé a Homero Simpson, ninguno de mis sketches me gustaban y los tiré al tacho de basura en mi estudio. Y cuando vi el tacho de basura dije, wow, esta es la boca de Homer Simpson. Estaba ahí, había que darse cuenta de eso. Y la verdad es que siempre están ahí, siempre están ahí los buenos accidentes. Para todos, en el arte y en la vida. Y hay que aprender a reconocerlos, a darnos cuenta de ellos e incluso, de alguna manera, también ayudarlos a venir. En mi caso, cuando junto un montón de objetos encima de mi mesa de trabajo, estoy ayudando a los buenos accidentes a venir. Y eso, de alguna manera, quiere decir que no voy a programar yo todo, pero voy a crear el espacio para que cosas pasen. Y yo voy a estar ahí para reconocerlas cuando pasen. y las voy a usar. O sea, no pierdo el control de la situación, pero ayudo a que la situación me ayude a mí, de alguna manera. Y cuando nos encontramos de algo, lo empoderamos. Al usarlo, lo estamos empoderando. Por ejemplo, esta era la grabadora de mi hija hasta que se la robé, y con ella hice la cara del presidente Nixon, Porque era lo que esta grabadora quería hacer. Y como ya estamos haciendo algo que es raro, por definición, no estamos dibujando como se ha de dibujar, no estamos usando las cosas para lo que hay que usarlas, de alguna manera nos estamos portando mal. Es muy fácil cuestionar lo asumido. porque el proceso, porque el proyecto pide eso. ¿Quién dijo que una caricatura ha de tener una cara? Cuando estaba dibujando a Fidel Castro, me di cuenta que le podía sacar la cara y todavía aparecía como Fidel Castro. Y reconocer eso fue muy importante para mí porque me volvió mucho más libre y empecé a usar todo tipo de materiales raros. porque eran los adecuados para esos proyectos. Creando un collage, aunque parece que tenemos todo lo que queremos en el mundo, no lo tenemos. Estamos limitados. Y de alguna manera tenemos que arreglarnos con lo que hay. Si no tenemos un tornillo de 20 centímetros, no lo podemos simplemente dibujar como haríamos con un lápiz. Tenemos que arreglarnos con tres tornillos de, no sé, 20 dividido tres, no lo elegí bien, pero dos tornillos de 10 centímetros. Tenemos que arreglarnos con los que hay. Y de alguna manera cuando tenemos limitaciones nos volvemos más creativos. Y a mí me gusta hacer ejercicios de agarrar, por ejemplo, siete objetos y decir cuántas posibilidades puedo hacer con solo siete objetos. Y de alguna manera eso permite buscar y nos obliga a ser más creativos. Así que para los que son maestros con niños pequeños, muchas veces es incluso lindo dar 20 objetos y decir, vamos a trabajar solo con 20 objetos y a ver qué cosas diferentes pueden ser estos 20 objetos. Y de alguna manera eso también tiene relevancia a mi vida, porque al cabo de terminar mis estudios, empecé a trabajar en revistas americanas y dos años después, este dibujo de Barbra Streisand ganó la medalla de oro de la Asociación de Ilustradores de Nueva York. Y en aquel momento estaba compitiendo en esa competición con todos aquellos que dibujaban mucho mejor que yo. Pero me otorgaron a mí la medalla. Porque la pregunta ya no era quién dibuja mejor. Esa no era la pregunta, sino que yo había encontrado mi propio lenguaje. Y en ese lenguaje, a pesar de no dibujar muy bien, en ese pequeño nicho de dibujar con objetos, yo era en eso muy, muy, muy bueno. Y eso realmente es lo que se llama encontrar un lenguaje personal. Y así llevé años trabajando en revistas, en diferentes publicidades en diferentes países. Pero quizás la lección más importante que me dio el collage es que cuando hacemos un collage tenemos que aprender a ser flexibles. En algún momento va a aparecer un objeto que nos va a cambiar todo. Y mientras no encolamos, mientras no pegamos, se puede cambiar todo. Y eso me empezó a pasar a mí, de alguna manera, también en la vida. Aprendí a ser más flexible gracias al collage. Y lo sentí principalmente cuando volví a vivir a Israel, después de muchos años que viví en Nueva York, y empecé a trabajar en un periódico israelí dibujando políticos israelíes. Esta es la mujer del primer ministro Netanyahu. Netanyahu está en su nariz ahí mirándola con miedo. Y el periódico este usó mi trabajo en su publicidad y de repente mi trabajo salió afuera de los periódicos a los autobuses, a diferentes pósters, a la televisión. Y eso me trajo una cantidad enorme de posibilidades diferentes. Y en aquel momento me di cuenta que mi ruta del collage todavía era muy larga, de que había todavía muchos cambios que todavía podían pasar, y de que a pesar de que yo dibujaba caricaturas, que era lo que quería hacer muchos años antes, y llevaba haciendo muchos años, vino algo y me empezó a cambiar la creación de mi vida. Y eso fue llegar a un mercado pequeño en el que me volví muy conocido. De repente, por ejemplo, recibí una oferta de hacer un app para el iPad que se llama Faces I Make, en el que se puede crear todo de forma digital, moviendo objetos con el dedo. Pero quizás lo más importante que me pasó fue cuando una editora en Israel me llamó y me dijo, pero tu trabajo es para niños, tienes que hacer un libro para niños. Y yo hasta ese entonces estaba encasillado en que mi trabajo era caricaturas serias para adultos, no era para niños. Y le digo, pero si los niños no saben quiénes son esas personas. Y me dijo, no, no te preocupes, los niños, aunque no entienden quiénes son las personas, les da gracia que una nariz está hecha con una banana o cosas así. Entonces así escribí el libro La Pluma Violeta, que lo escribí cuando mi hijo tenía, como dije, seis años. Y esta semana está publicado aquí por Letra. Y les voy a contar rápidamente el cuento. El cuento cuenta de un niño llamado Jacob, que en la noche algo le molesta en la almohada y al tirarlo ve que es una pluma, una pluma violeta, muy suave, muy linda. Y de repente aparece un pajarito que quiere la pluma para usarla como ala. Y luego aparece un gato que quiere la pluma para usarla como bigote. Y un erizo que tiene muchas espinas, quiere ser más suave, quiere la espina en vez de una de sus... quiere la pluma en vez de una de sus espinas. Y una hormiga quiere la pluma para hacer windsurf sobre un pepino. Y un cien pies que quiere ganar la competición de levantapesas, lo único que puede levantar es la pluma. Y un búho quiere la pluma para escribir sus memorias. Y un perrito o una perrita quiere la pluma para usarla de colita, de rabo. y un tigre quiere la pluma para limpiarse los dientes después de comerse la perrita de la página anterior. Pero gracias al niño Jacob, el tigre es espantado con la almohada y una pulga aprovecha eso para agarrar la pluma y hacerle cosquillas a una elefanta, la cual estornuda y la pluma se vuela y los animales y el niño ven como la pluma se vuela y se aleja y cuando el niño se va a dormir piensa qué pasó con la pluma tenemos el libro aquí última página le damos la vuelta sobre y aquí está gracias bueno la pluma famosa apareció al final y ese libro fue un bestseller en Israel se vendió muy bien y llevó a que me empezaron a llover más sorpresas empecé a recibir fan mail niños me empezaron a enviar dibujitos que hicieron con comida o con objetos y así empecé a visitar escuelas empecé a visitar a trabajar con niños pequeños y me di cuenta o con niños más grandes y me di cuenta que los objetos realmente eran eran casi un parque de atracciones para los niños Y los llevaban inmediatamente a jugar con ellos y a crear con ellos. Y niños de diferentes países acababan creando cosas similares. Pero lo interesante es que los objetos llevan a los niños a un lugar de reflexión. Porque cada objeto tiene un significado, como lo dijimos. Entonces los objetos nos ayudan a contar algo. Y todos queremos contar algo. Entonces, por ejemplo, uno de los libros que escribí a continuación trataba de algo que puede usar el collage en la escuela. Es un libro que hice para Estados Unidos que se llama ¿De qué están hechos los presidentes? Y como ven, los presidentes están hechos de materiales que nos ayudan a conocerlos. De alguna manera es una forma lúdica de conocer personajes famosos. Bueno, es que Reagan actuó en una película de cine con un mono. Pero lo lindo fue que después que este libro salió en Estados Unidos, empecé a recibir también cartas de escuelas que usaban mi libro para enseñar en la escuela. Incluso hubo una escuela que hizo la segunda parte del libro. Y los estudiantes empezaron a investigar otros presidentes y a crear retratos de otros presidentes. Ahora, miren los dibujos. Los niños se permitían dibujar de esta manera, sin ningún reparo, porque estaban jugando. Si los niños hubieran recibido un papel en blanco y un lápiz y les hubiéramos pedido que dibujen los presidentes, hubieran dicho, no me va a salir bien, yo no sé hacer esas cosas. Pero en este caso, el juego les permitió aprender algo de forma diferente. Pero quizás lo que más nos gusta hablar, la temática más favorita nuestra es nosotros mismos. Cada uno quiere hablar sobre sí mismo. Entonces, en otro de mis libros que se llama My Dog is as Smelly as Dirty Socks, hablo de una niña que cuenta cómo es su familia. Esta es la mamá y hay diferentes, la mamá es muy inteligente, la mamá es muy suave, La mamá cocina comida rica. El papá es medio loco. Le falta un tornillo. El hermano mayor también tiene sus problemas. El hermano menor hace mucho ruido. Siempre está llorando. Y el perro huele. Pero cuando la niña se dibuja a sí misma, ahí sí que hay muchas cosas. Huele bien y es inteligente y es suave, etc. Y tiene un corazón muy grande. Bueno, y resulta que escuelas empezaron a usar también este libro para que los niños se describan a sí mismos. Entonces, también he recibido muchos trabajos de escuelas en las que los niños cuentan su autorretrato. O sea, hacen su autorretrato. Y lo interesante es que realmente primero lo hacen sin hablar, sin escribir. Pero luego cuando tienen algo realizado y se sienten orgullosos, ahí queremos contar lo que hicimos. Y ahí es cuando viene el lenguaje verbal. Ahí es cuando se escribe o cuando se cuenta. Porque los niños llegan empoderados a esa situación. Y con los niños más chiquitos, me han enviado también algunas escuelas proyectos que hacen con niños más chiquitos. Yo una cosa que me parece interesante es que niños de menos de dos años no pueden dibujar una cara quizás con lápiz, pero pueden hacer una cara, si les damos un redondel de cartón, pueden poner ahí botones o lo que sean y decir estos son los ojos, esta es la nariz, esta es la boca. Entonces, a veces, para niños más pequeños, sugiero a veces dar bases ya preparadas, poner menos objetos. Les mostré buffets de objetos con millones de cosas, pero esos buffets no son adecuados para niños muy pequeñitos, porque es demasiado y se confunden. Y aparte tienen el problema técnico de cargarlo y de moverlo. Pero incluso con poco se puede crear algo que enseguida se vuelve una narrativa, un cuento. El niño hace algo y enseguida tiene lo que contar. Pero principalmente es fácil dibujar de esta manera. Entonces los niños pueden hacer autorretratos increíbles. Y pueden hablar de cosas que quieren o de cosas que les molestan. Y eso lo descubrí cuando trabajé con niños enfermos de cáncer o niños que sufrían de algún otro tipo de enfermedad. Y me di cuenta que justamente en momentos, este es el mismo niño unos meses después, justamente en momentos en los que estamos pasando por algún trauma, cuando no tenemos las palabras, cuando no sabemos las palabras, la posibilidad de expresarnos visualmente, generalmente no la tenemos porque supuestamente no sabemos dibujar, no tenemos la técnica, pero de repente el collage es una técnica que es muy fácil de usar. Entonces es como que sacamos el problema de la técnica y de repente cada uno se puede expresar visualmente. Y me di cuenta que no se trata de crear arte. Se trata de comunicar. Eso es lo importante. Y esto es un medio de comunicación. Y de alguna manera les pasa a los niños lo mismo que me pasó a mí tantos años antes, cuando encontré la manera de ir alrededor de esa muralla. Si a una persona adulta le pedimos que dibuje, quizás va a dibujar algo así. Y va a decir, no, no, no, yo no sé dibujar. Pero cuando se le pide que juegue, acaban haciendo cosas súper interesantes. Y les quiero, ya casi hacia el final, mostrar unas fotos de un taller que hice aquí en México de EFE hace dos años, en una casa de acogida que se llama La Perla Mexicana. con mujeres que se estaban recuperando de uso de drogas. Y fue increíble cómo ellas entraron en este mundo rápidamente y cada una contó su historia de forma divertida, de forma lúdica. Porque, bueno, hay otra palabra que no usé, que es el humor. El humor nos permite expresar cosas que pueden ser difíciles. Y el humor nos permite encuentros que pueden ser difíciles. Y muchos de mis trabajos hoy en día, de mis dos talleres que hago, son en Israel, con palestinos e israelíes, que se encuentran en un bufé de objetos jugando juntos. Para culminar, les quiero contar sobre Aulas Creativas, que es una plataforma que creamos en España. Y la idea es que artistas, pensadores, fotógrafos, tienen una experiencia en procesos creativos, en procesos que crean la individualidad. Y de alguna manera maestros también se pueden beneficiar de esos procesos. Entonces somos un grupo de artistas y de pensadores que cada uno contribuye algo cada tanto. A veces hacemos también talleres presenciales en los que maestros trabajan en grupo. Y lo que les preguntamos, bueno, específicamente en estos talleres, les preguntamos qué es la educación para ustedes. Y de alguna manera acaban describiendo el camino de la educación. Para culminar, quiero mostrarles esta foto de un niño que participó en uno de mis talleres en Israel. Este es un niño de Sudán, es un refugiado que llegó a Tel Aviv. Y supuestamente el chico no me hizo caso. Yo le di un cartón y le di pegamento y le dije, pega todo sobre el cartón y en vez él pegó todo sobre su cara. No me hizo caso. Pero de alguna manera esa libertad en el espacio le permitió no hacerme caso porque escuchó una voz interna, una voz interior. Y esa voz casi se podría decir que lo llevó a hacer una máscara africana en el medio de Tel Aviv. De alguna manera, creando un collage, nos sentimos más libres. Entonces, les quiero dar rápidamente, ya que tenemos a Moisés aquí, los 10 mandamientos del collage, según yo. El primero es tener muchos materiales. Cuantos más materiales tengamos, más fácil va a ser. Y es importante tener materiales diferentes, no lo que usamos generalmente en clases de arte. O sea, tiene que ser algo nuevo, tiene que ser una experiencia nueva que trampea el cerebro. Más es mejor. No programar. Es importante no decir, yo quiero hacer un perro y todos los objetos que tengo aquí me dicen gato y yo dale que quiero hacer un perro. Hay que llegar abiertos, observar qué es lo que tenemos delante y qué se puede hacer con eso. Los objetos nos guiarán. Hay que tener esa humildad para permitir que los objetos nos guíen. Fomentar los accidentes. Es importante crear la situación en la que pasen accidentes. Ensayo y reflexión, ensayo y error. Probar, aceptar equivocarnos en el camino. Roma no se construye en un día. Nuestros dibujos al principio van a ser horribles. Es lo que me pasa a mí también. Hay que tener confianza en el proceso y dar tiempo para que de a poco vayan mejorando. Trabajar de pie es muy importante. Cuando estamos de pie, primero de todo la clase está más organizada, hay más espacio. Nos podemos mover constantemente y ver cosas de diferentes ángulos. Y flexibilidad, hablamos de flexibilidad. Eso quiere decir pegar solamente al final. No dar la cola o el pegamento demasiado rápido. Darlo hacia el final. Para dar la posibilidad, si lo conocen ustedes, que cuando le das al niño el pegamento enseguida lo usa, ¿verdad? El autodesafío, siempre lo podemos mejorar, siempre lo podemos mejorar. Y hay que aceptar y tratar. Pero quizás lo más importante es que tenemos el permiso para jugar y para divertirnos. Como les dije, presentamos un libro aquí, La Pluma Violeta. Hay otro libro que se llama Objetos que Hablan, me olvidé el nombre de mi propio libro. Objetos que hablan, que también estará a la venta por letra. Y en él es un poco el resumen de algunas cosas de las que hablé aquí y cómo se puede utilizar en la escuela también. Muchísimas gracias. Gracias.
SISTEMA
ATSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
11/11/2015
FECHA_INGRESO_ENTREGA
14/08/2018
OBSERVACIONES
Con el apoyo de Israel
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF480
BARRA
Difusión
TEMPORADA
35
TEMA_CONTENIDO
Seminario para el fomento de la lectura
FECHA_GRABACION
11/11/2015
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
ENLACES_RELACIONADOS
REALIZACION
Ernesto Leobardo Romero Flores
PRODUCCION
María del Socorro López Arenas

