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Mundos que colapsan y ecosistemas que resisten: estéticas cienciaficcionales ante la emergencia climática
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El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción busca generar una reflexión colectiva sobre la intersección entre las artes y las ciencias, abordando temas contemporáneos como: ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías y distopías, la representación cienciaficcional del agua, antropologías del futuro, posthumanismo, y la posibilidad de mantener una visión optimista a través de la imaginación crítica frente a la emergencia climática y la crisis global actual.
Evento académico organizado por el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), que pertenece al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
EXTRACTO_SERIE
El Cuarto Encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción propone reflexionar sobre la intersección arte-ciencia, explorando ecoficciones, escenarios postapocalípticos, utopías, distopías, agua, posthumanismo y posibilidades optimistas ante la crisis global.
SINOPSIS_PROGRAMA
Los integrantes de la mesa coincidieron que el título representa el momento actual con precisión. Señalaron que, si bien la humanidad podría extinguirse instantáneamente por alguno de sus propios inventos, hay quienes, desde la preocupación y el dolor, están explorando nuevas formas de entender la ciencia ficción, el mundo y el universo
EXTRACTO_PROGRAMA
La mesa subrayó que el título refleja la actualidad: mientras la humanidad podría extinguirse por sus propios inventos, algunos buscan, desde la preocupación, nuevas formas de entender la ciencia ficción y el mundo
N_PROGRAMA
9
N_TOTAL_PROGRAMAS
11
DURACION_TOTAL
01:38:10:00
PARTICIPANTES
Gabriela Macedo, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ana G. Rivera (Tec de Monterrey)
Melina S. García (UANL)
Samuel Lagunas, Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ)
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Gabriela Macedo Osorio (UNAM)
Candidata a Doctora en Filosofía por la UNAM. Maestra en Filosofía de la Ciencia por la UAM-I. Miembro del proyecto PAPIIT: "Heteronomías de la justicia" a cargo de la Dra. Silvana Rabinovich. Imparte clases de Filosofía y Ética a nivel superior y medio superior. Sus líneas de investigación abarcan cuestiones bioéticas, filosofía de la tecnología y Teoría Crítica. Entre sus artículos recientes destacan: "Atrevernos a imaginar y tener miedo. Nuestra responsabilidad ante las generaciones futuras a partir del pensamiento de Günther Anders"; "La bomba nuclear y nuestra ceguera ante el Apocalipsis. Una reflexión sobre la responsabilidad temporal y espacial de nuestras acciones a partir de Günther Anders"; "Hacia una reflexión sobre la crisis ambiental. Max Horkheimer y Günther Anders. Afán de dominio y desfase prometeico".
Ana Georgina Rivera Ahumada (Tec de Monterrey)
Maestra en Dirección de Organizaciones por la UPAEP. Licenciada en Relaciones Internacionales por el Tec de Monterrey. Cuenta con especialidad en Memorias Colectivas, Derechos Humanos y Resistencias por el CLACSO, y Diploma Internacional en Restauración de Ecosistemas y Servicios Ambientales por el INECOL y FIRE. Sus investigaciones entrelazan las futuras ecologías con el género y la tecnología. Se dedica también a la poesía y al estudio de escritoras latinoamericanas y asiáticas.
Melina Sarahid García Sánchez (UANL)
Egresada del Colegio de Letras Mexicanas de la Facultad de Filosofía de la UANL. Formada en la Escuela Metodológica Nacional del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, Jalisco. Gestora cultural en la Biblioteca Casa del Colibrí, donde organiza la Feria del Libro Usado de Monterrey, proyecto de economía alternativa que promueve el consumo consciente y responsable. Integrante de IDEAS: Ideas para el Desarrollo y el Aprendizaje Sociocultural.
Samuel Lagunas Cerda (Universidad Autónoma de Querétaro)
Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor e investigador en la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro. Especialista en animación latinoamericana, ha publicado obras de poesía y ensayo, además de dedicarse a la crítica cinematográfica. Sus líneas de investigación se centran en el cine y la novela latinoamericana desde el enfoque de los imaginarios y los estudios del futuro. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Red Iberoamericana de Investigaciones sobre Imaginarios y Representaciones (RIIR).
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
INSTITUCION_PRODUCTORA
PALABRAS_CLAVE
TRANSCRIPCION
[Música] Buenos días a todos, todas y todes.
Les damos la bienvenida a la quinta mesa de ponencias de este cuarto encuentro de Estéticas de Ciencia Ficción, que se titula "La mesa", ¿no?
Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento.
Ciencias, saberes y emergencia climática.
Y escogimos este título con estas palabras de T.S.
Eliot, pues sentimos que es un lugar donde, aunque pues la mayoría de nosotros o todos, podríamos morir casi instantáneamente con alguno de los muchos inventos del ser humano, hay muchos de nosotros que, desde la preocupación y el dolor, estamos pensando en otras maneras de entender la ciencia, la ciencia ficción, y otras formas de entender nuestro mundo y universo.
Pues en general, digamos que voy a hacer una pausa, desde el lugar desde el que analizamos y pensamos esta mesa.
En general, se entiende la ciencia como, comilla, "el conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y desde, y de los que se deducen principios y leyes generales con capacidad predictiva y comprobables experimentalmente", cierro comilla.
Y usa la misión de la RAE, pues muestra lo que la mayoría de personas entienden lo que es la ciencia, que viene desde una visión del norte global, donde la razón es el centro y que, como escribió Rodrigo Bastidas en el prólogo de "El tercer mundo después del sol", permite diferenciar la verdad de la mentira, donde ellos tienen una verdad que han hecho ley, negando la válidez de otros saberes y formas de entender el mundo.
Y desde el seminario de estéticas de ciencia ficción y buena parte de la ciencia ficción latinoamericana, se exploran ciencias otras y saberes, que, como expuso Bastidas en este prólogo, abro comilla, es justamente esta visión de la ciencia y de la tecnología la que permite que los saberes de los pueblos originarios sean concebidos como discursos que entran en diálogo con las ciencias hegemónicas occidentales.
En este punto, las ciencias humanas, las ciencias políticas, las ciencias duras, las ciencias biológicas, los saberes de los pueblos originarios, la filosofía, se entrecruzan en un campo en el cual el discurso cientificista construye tramas y argumentos de los mundos extrapolados.
Y tras esta pequeña introducción, ahora sí damos paso a las ponencias y la primera va a estar a cargo de Ana Rivera y Melina García.
Presentándolas para introducirlas un poco, Ana Ana Georgina Rivera Ahumada, del Tecnológico de Monterrey, es maestra en Dirección de Organizaciones por la UPAEP, licenciada en Relaciones Internacionales por el TEC de Monterrey, cuenta con una especialidad en Memorias Colectivas, Derechos Humanos y Resistencias por la CLACSO, y un Diploma Internacional en Restauración de Ecosistemas y Servicios Ambientales por el INECOL y FIRE.
Con sus investigaciones busca entrelazar a las futuras ecologías con el género y la tecnología.
También es poeta y estudiosa de escritoras latinoamericanas y asiáticas.
Por otro lado, la otra ponente de esta primera ponencia es Melina Zahrait García Sánchez, que estudió en la Facultad de Filosofía de la UANL, egresada del Colegio de Letras Mexicanas, formó parte de la Escuela Metodológica Nacional del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario en Jalisco.
Colabora con la Biblioteca Casa del Colibrí como gestora cultural, organizando la Feria del Libro Usado de Monterrey, proyecto de economía alternativa que promueve el consumo consciente y responsable.
También forma parte de Ideas para el Desarrollo y el Aprendizaje Sociocultural.
Entonces, ya, cuando quieran.
Hola, muchas gracias por la invitación, bueno, apertura de este espacio de diálogo que consideramos urgente y por permitirnos estar como cyborg también, como cyborgs, aprovechando las posibilidades que da la tecnología para abrir nuevos caminos hacia el conocimiento.
La ciencia ficción ha sido una posible distribución del poder a través del conocimiento.
El artista lidia con lo que no puede ser dicho en palabras.
El artista, cuyo medio es la ficción, debe hacer eso con palabras.
El novelista dice en palabras lo que no puede decirse en palabras.
Úrsula Kaleid.
En la ciencia ficción convergen la racionalidad y la sensibilidad.
El análisis desde el método científico y la capacidad del lenguaje.
Dicha conjunción hace posible sensibilizarnos ante el dolor del otro.
El arte de la ficción es un acercamiento imaginario íntimo y subjetivo a las circunstancias que vive la otredad.
Un fuera de sí, fuera del ego.
Quien lee, encuentra en el relato una realidad distinta a la suya.
Algo que resulta necesario en una sociedad que educa para el consumo y la exaltación de la individualidad por encima de lo común.
La crisis climática tiene su raíz en la utilización desmedida de los bienes comunes.
Aquellos que han sido traducidos a servicios ecosistémicos como el agua, el suelo, la flora, la fauna y la naturaleza en sí, para producir bienes materiales con un enfoque de uso individualista.
Es decir, se ha buscado la satisfacción mercantil del ego en detrimento del bienestar y el futuro común, y el futuro colectivo.
El lenguaje, esa formulación racional de signos y símbolos estructurados, es una herramienta útil para interpelar a la emoción.
En el arte literario el conocimiento científico encuentra una expresión estética capaz de divulgar argumentos e investigaciones sólidas más allá de un elitismo intelectual.
Un conocimiento tan especializado es de acceso casi imposible para la población que no tiene los recursos ni posibilidades para aspirar a una educación de calidad.
Una que permita formar el pensamiento crítico necesario para evitar este planeta con una conciencia de las consecuencias presentes y futuras de nuestros hábitos de consumo.
La educación permite transformar al ser humano en un sujeto histórico capaz de interpretar la realidad y los códigos de su entorno.
El sujeto que toma las riendas, actuando aquí y ahora, organizándose con otras, otros, otres, para incidir en su entorno con el propósito de cambiar su realidad.
En ese impulso encontramos una posible esperanza, si acaso queremos labrarla, para afrontar el panorama trágico de los paisajes destrozados por las máquinas, el aire envenenado por la industria, las islas flotantes de basura plástica con desechos o los de cementerios de restos tecnológicos.
Todo ello es consecuencia de los modos de producción y consumo, pero la esperanza radica en que si nosotros, humanos, hemos imaginado primero y luego creado este desastre categorizado como antropoceno o capitaloceno, también somos capaces de imaginar soluciones que impulsen los cambios necesarios para la supervivencia de la especie y la conservación del planeta.
Es por eso que los "Desposeídos" de Úrsula Kaleguín o "El cuento de la criada" de Margaret Atwood son obras que resultan oportunas para divulgar las formas en que los medios de producción, tanto económica como ideológica, reproducen e imponen los mecanismos de opresión sistemática para perpetuar la ideología y la práctica capitalista, colonialista y patriarcal.
Ambas autoras fueron de pluma fiera, comprometidas éticamente con el entorno político de su época, metódicas en su investigación científica de la historia, la economía y firmemente posicionadas frente a los regímenes totalitarios.
"La mucama de Omicunlé" de Rita Indiana es una historia que ocurre en algún momento del futuro, que toma el cambio climático como un personaje silencioso, sucediendo detrás y dentro de la historia.
Es el contexto que da sentido a las relaciones interpersonales y a las acciones de los personajes humanos, intervienen en el éxito y en el fracaso de sus vidas.
Es considerado a medias, pero su presencia hace posible el desarrollo de la historia.
La autora dominicana nos permite alejarnos de ese ego, del ego mercantil, de ese yo cínico que ignora la sutileza y advertencia de la crisis climática, al colocar la contaminación de los océanos como eje cohesionador.
El cinismo de esos personajes se encuentra con el del lector, instándolo a reflexionar sobre el contexto que entreteje sus actividades y palabras del día a día.
El fin del mundo es un tema interminable hasta que acontece.
Siempre nos ha parecido que el fin del mundo es un evento lejano, que ocurrirá en 50, 100 o en un millón de años, que no nos tocará a nosotros, pues no hay nada más viejo que el mundo mismo y por lo tanto su fecha de vencimiento sigue sin estar en la cercanía.
Sin embargo, vale la pena preguntarse, ¿qué mundo es el que se acaba y para quién se acaba?
La percepción de la totalidad del mundo siempre ha sido tema debatido en la filosofía.
El consenso no firmado ha quedado en que es imposible sentir el mundo en su totalidad porque ese sentir es atravesado indudablemente por nuestra subjetividad individual.
Entendemos que la realidad que percibimos y conocemos está construida por el lenguaje, que el lenguaje es mundo y el mundo es el lenguaje de la persona que lo articula.
Así que lo que se termina no es el mundo, sino en realidad lo que termina es quién piensa ese mundo, es decir, la humanidad.
Lo que está en amenaza no es el planeta, quien ya ha vivido al menos seis cambios climáticos, es nuestra especie y aquellas a las cuales hemos alterado sus ciclos evolutivos, quienes se dirigen a la extinción.
Por tanto, pensamos que puede haber habido una humanidad antes del mundo, del mundo lenguaje, pero no puede haber un mundo después de la humanidad, no puede haber un mundo desprovisto de relación y de alteridad, no puede haber un mundo sin un sujeto que lo piense.
El yo occidental no puede concebir otros sujetos capaces de ser conscientes de sí mismos que no sea el mismo.
Podemos argumentar que el mundo se percibe en su totalidad cuando prospectamos su fin inminente.
Este fin no sólo ha sido ligado a la emergencia climática, también está entrelazado con categorías artificiales.
En el libro "Hay algún mundo por venir", publicado en el 2019 por Danowski y Viveros de Castro, comentan que el suicidio atómico, concepto introducido por Gunther Anders, propone una amenaza de la humanidad por sí misma, sugiriendo una imagen de la humanidad como entidad dotada de una esencia única y universal, con el alma trágicamente desgarrada entre dos acciones posibles, la de cometer y la de no cometer el acto de apretar el botón del holocausto nuclear.
Esto es, en el momento que se creó la bomba atómica, firmamos el fin de la humanidad.
Se presiona o no el botón, la herramienta que puede terminar con el mundo pensante ya existe.
Nuestra especie con y sin emergencia climática ya tiene su fin escrito, por lo que estamos tratando con una realidad poshumana que busca imaginarnos en un mundo en el que ya no estamos como siempre nos hemos pensado.
Un terreno donde la facultad de imaginar ha hecho posible plantearnos mundos diversos en donde habitan subjetividades mutantes que ilustran la sociedad del mañana.
Un alombramiento a lo que podría ser una antropología del futuro que nos permita pensar acciones preparativas a la ya cercana crisis climática, cuyos estragos ya han llegado a comunidades enteras como Chad, República del Congo o Bangladesh, entre otras tantas, principalmente de los territorios de extracción de materia prima como Zona África y Latinoamérica.
Nuestra propuesta es que la literatura de ciencia ficción es, con su rigor investigativo y su capacidad para despertar la sensibilidad ante el entorno, una herramienta pedagógica excelente que nos permite explicar y despejer los fenómenos socioeconómicos que han conducido a la sociedad moderna y sus modos de producción a una entrópica conducta de producción y consumo que arrastra consigo la destrucción del medio ambiente.
Pasamos del calentamiento global a la ebullición y aunque habitamos en la era de la información, el pensamiento crítico destaca por su ausencia.
La sociedad demanda el consumo de productos no sólo para cubrir las necesidades de alimento y vestidos sino que mercantilizan también el ocio y las identidades, con ello una cadena de hiperproducción y explotación de los bienes naturales que se venden a quien pueda pagarlos.
Hay una cúpula de quienes tienen el poder de capitalizar el agua potable y el aire limpio, la tierra y las minas y hasta quienes pretenden colonizar el espacio.
En este sentido, ¿somos todas y todos responsables por igual de la sobreexplotación de la naturaleza?
¿Es la destrucción de los bienes comunes un silencioso crimen que debería categorizarse como crimen de lesa humanidad?
Esto porque es una operación sistémica contra la salud pública de la población tanto del presente como del futuro y que es ejercida planificadamente por una clase política y empresarial que bien podría cambiar sus decisiones individuales en aras del bienestar común pero no lo hacen porque sostener el modelo económico actual seguirá perpetuando la acumulación hasta que ya no haya mundo por devorar.
La ciencia histórica y el desarrollo socioeconómico de las naciones, el resurgimiento y caída de los imperios, da cuenta material de cómo se han utilizado, acumulado y distribuido la riqueza a lo largo del tiempo.
La riqueza y la desigualdad geopolítica no surgieron de la noche a la mañana.
Es pertinente preguntarnos sobre la acumulación originaria ya que quien posee los medios de producción ejerce poder ya sea mediante la fuerza o la cohesión.
Por ello hay una responsabilidad distinta frente a las catástrofes climáticas.
No es lo mismo productor consciente que consumidor y reflexivo pues no todas y todes tenemos la posibilidad ni por asomo de tomar decisiones sobre las industrias que acaparan y capitalizan las materias primas.
Hay quienes deliberadamente se sientan a planear y tomar decisiones sobre la calidad de vida de una nación en detrimento de otra, a elegir el suelo de la mano de obra barata, para repetirse la explotación de minas a cielo abierto, incluso hay cumbres para repartirse la conquista del espacio.
Este entramado tan complejo se expone en la obra de Úrsula Kalevín en la cual explica las distintas formas de organización y producción socioeconómica en los planetas de Anarres y Urras.
Sus personajes también explican cómo operan las entrañas de la condición humana.
Es la literatura de ciencia ficción una posible esperanza para combatir la destrucción capitalista.
En la medida de nuestra capacidad divulgativa ofrece el estímulo de la facultad para imaginar y con ello crear una realidad distinta.
El futuro no ha llegado igual para todas y todos.
El disfrute de la tecnología está atravesado por una distribución geopolítica.
Tan sólo necesitamos rastrear la cadena de producción de los insumos necesarios para elaborar dispositivos digitales, para darnos cuenta de cómo el acceso al capital intelectual de la humanidad no está al alcance de todas y todos.
Los territorios de los que se extrae el litio, el cobalto o el cobre como lo son Latinoamérica y África por ejemplo, no son los mismos que manufacturan.
La mano de obra esclava de la industria está en Asia y quienes gozan del producto final son los países del norte y algunas ciudades industriales de países en vías de desarrollo.
Aquellos países que disfrutan de la tecnología más avanzada son los mismos que obtuvieron beneficios desde el periodo colonial.
A través del uso de la fuerza, la clase dirigente de Dinamarca, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, etcétera, secuestraron en África, despojaron en América y gozaron de sus privilegios en las naciones que hoy van a la cabeza en calidad de vida.
La trinidad del capitalismo y colonialismo ha sido la estructura de poder sobre la que se ha asegurado la riqueza de la clase política del norte global.
En este proceso de formación industrial se dispararon de manera casi irremediable las diferencias de poder geopolítico.
Ante monstruos bélicos armados hasta los dientes, ¿cómo puede entonces la literatura abonar en la transformación y la construcción de esperanza?
Nosotras encontramos urgente el impulso de una educación para fomentar el pensamiento crítico con el fin de enseñar no sólo una estrategia de pensamiento metódico, sino también fomentando la epatía.
Proponemos, por tanto, apuntalar a la literatura de ciencia ficción como punto de partida para la creación de una ciencia responsable, compartida y prospectiva.
Una que nos permita detener el fin del mundo que conocemos.
Y si ese fin del mundo occidental es inevitable, necesitaremos de una ciencia que nos indique cómo es posible vivir después del fin del mundo.
Cómo es posible desafiar al Estado y al mercado y hacer valer el derecho de los pueblos que han sido sometidos por él.
Consideramos que la literatura de ciencia ficción es una herramienta de divulgación que abre la puerta para conocer las estructuras del poder, sensibilizarnos y movernos hacia una urgente organización colectiva.
Instruyense porque necesitamos toda nuestra inteligencia.
Conmuevanse porque necesitamos todo nuestro entusiasmo.
Organícense porque necesitamos de toda nuestra fuerza.
Antonio Gramsci.
Gracias.
Muchas gracias.
Muchas gracias Ana y Melina.
Ahora vamos con la ponencia de Samuel Laguna Cerda, de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Doctor en Estudios Latinoamericanos de la UNAM.
Ha publicado libros de poesía, de ensayo y escribe crítica de cine.
Especializa en animación latinoamericana.
Profesor e investigador de la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro.
Sus objetos de estudio son el cine y la novela latinoamericana desde el enfoque de los imaginarios y los estudios del futuro.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es miembro activo de la red iberoamericana de investigadores sobre imaginarios y representaciones.
Bueno, qué tal.
Buenas tardes a todos y a todas.
Primero un lamento que voy a hablar de la obra de Fernanda Trías y justo hoy Fernanda Trías está en la UNAM también hablando de su propia obra.
Entonces, qué lástima.
Casi me iba, pero no.
Bien, he titulado a esta ponencia que hemos venido desarrollando, o bueno, he venido desarrollando junto a ustedes a lo largo ya de varios meses de trabajo.
Entonces, el día de hoy, pues pretendo no hacer una lectura formal, sino sobre todo detonar las que me parecen las ideas más relevantes para la discusión y el diálogo.
El trabajo lleva por título "Deprimidos con esperanza, una exploración desde el giro afectivo a las novelas mugrirosa y los días de la peste".
Bueno, el trabajo viene, o sea, al ser de obras literarias no tiene mucho apoyo visual, pero viene acompañado de pinturitas de gente melancólica.
O sea, si pensamos como en el imaginario de los hombres y las mujeres melancólicas, pues incluso son los mismos gestos los que se han construido en nuestra imagen de la melancolía hoy día, las personas así echadas hacia un lado, en fin.
Bueno, ahí van a aparecer algunas pinturitas para amenizar.
Entonces, la ruta de exposición es la siguiente.
Hablaré primero de la autora Fernanda Trías y de Edmundo Pasoldán, una breve presentación.
Después me centraré en esta relación que he elaborado entre Nobum, esperanza y giro afectivo.
Y finalmente, pues daré algunos estímulos en torno a las novelas para pensar justo esta relación entre estos tres elementos y algunas conclusiones y preguntas que creo me parece importante traer a este seminario.
Entonces, Fernanda Trías es una autora uruguaya, nacida en 1976, ha publicado relativamente poco, únicamente cuatro novelas, dos libros de cuentos y en estas obras ha logrado construir una idea muy clara, le interesa mucho trabajar con personajes mujeres que se relacionan con personajes masculinos a través del cuidado.
Entonces, sus novelas constantemente nos van a arrojar esa compleja relación que hay entre una mujer que cuida a otro hombre y cómo ese otro hombre desde la posición de ser cuidado intenta imponer una nueva dominación.
Entonces, para Fernanda Trías la enfermedad es un tema muy importante y sin embargo es la enfermedad como un lugar que el hombre puede ocupar para mantener la dominación en las sociedades patriarcales.
Mugre Rosa es su última novela y es como su primer acercamiento formal a la distopía en sus novelas.
Edmundo Pasoldán, quien ya estuvo por aquí, pues es de Bolivia, nace en el 67, es un autor mucho más prolífico, tiene alrededor de 13 novelas, también varios libros de cuentos y a partir de la novela Iris, sobre todo, ha profundizado mucho más en la ciencia ficción y sobre todo a partir de Iris, una pregunta que ha estado presente en todos sus libros después de Iris es justo el cuestionamiento por el valor de las creencias de los sujetos subalternos, es decir, el factor religioso, ¿qué papel juegan las creencias religiosas de estos sujetos marginados históricamente en la construcción de futuros posibles?
En ese sentido, es también muy importante lo que ha pensado Pasoldán, lo que ha imaginado a través de sus novelas en torno a esto que podemos denominar las tecnologías de la trascendencia, es decir, estas formas, estas estructuras mentales, estas perspectivas que poseen los sujetos para generar experiencias trascendentales, ya sea con auxilio, utilizando sustancias como prótesis, pero sobre todo utilizando las mismas creencias como detonantes de estas experiencias trascendentales.
Bien, habiendo presentado a los autores brevemente, me gustaría como volver a traer entre ustedes esta discusión que trabajé en el texto escrito, y que pensemos esta relación que existe entre el nobum, un componente central en las descripciones clásicas de la ciencia ficción, la esperanza y las emociones.
Una definición muy básica de nobum, pues tiene que ver con la irrupción de algo que antes no estaba.
En la ciencia ficción tradicional, la ciencia ficción definida desde el norte global, esa irrupción de algo que antes no estaba tiene que ver con un invento tecnocientífico.
Sin embargo, desde la ciencia ficción del sur global, en específico la ciencia ficción latinoamericana, este nobum no necesariamente tiene que ver con algo tecnocientífico en ese sentido más hegemónico, sino con saberes mucho más amplios y diversos.
Entonces, partiendo de esta definición de nobum, me interesa vincularla con esto que Bloch denominaba la función utópica, que podía existir en varios textos y en varios contenidos culturales, y pues que puede estar muy vinculada a la ciencia ficción.
Para Bloch, la función utópica podía o se convertía en un garante para la promoción de la esperanza, en tanto idea de que el mundo puede ser de otra manera.
Y aquí es donde a mí me interesa complejizar y problematizar estos vínculos.
Se ha asociado la utopía a una actitud, a una emoción como puede ser la esperanza, y por consecuencia la distopía pues se le ha asociado a la desesperanza, a la tristeza, al malestar, a la pasividad, en fin.
Entonces, a la vez que se ha construido genéricamente el campo de la ciencia ficción, se ha organizado afectivamente también el mismo.
Entonces, incluso como lectoras, como lectores, leer utopías o buscar leer utopías, pues uno a veces lo hace para sentirse mejor.
¿Qué leo?
¿Para qué leo otra novela de un mundo más terrible?
¿O mejor busco jugar un videojuego diferente?
¿Busco jugar?
¿Que alguien alimente mi imaginación para un futuro mejor?
Entonces, tenemos muy fragmentado afectivamente los subgéneros dentro de la ciencia ficción.
Bloch, ya lo decía, señala que la utopía está asociada directamente con la esperanza.
Sin embargo, lo que yo me he venido preguntando, y no solo yo, sino varios autores y autoras, sobre todo desde América Latina, es justo, ¿por qué no asociar la esperanza no solo con la utopía, sino también con la distopía?
Y bueno, a mí me interesa recuperar esta definición de esperanza que hace Terry Eagleton, pero que ahora que escuchaba a Rita me parece que es muy benjaminiana, que justo la esperanza la define no como una emoción, ni como un sentimiento, sino como una actitud de mantener la grieta abierta del futuro.
Entonces, en función de entender la esperanza como una actitud, es que yo empiezo a preguntarme precisamente por las emociones.
Ahora, una pregunta que me parece central para acercarme a estas novelas y a todo un corpus de distopías latinoamericanas recientes, es la siguiente.
¿Cuáles son las emociones que tienen los personajes durante y después de una catástrofe ecológica o socioambiental?
Entonces, empecemos con "Mugre Rosa" de Fernanda Trías.
En "Mugre Rosa" tenemos una peste que asesina peces, que altera el clima y que también enferma a las personas que se exponen al viento que la propaga.
En ese sentido, la novela narrada desde un punto de vista de una mujer, es la historia de una fuga, de una mujer que busca no sólo escapar de ese territorio enfermo, sino escapar de esos hombres a su alrededor que también están enfermos, y con los que ella se relaciona justo a partir del cuidado, una expareja y un niño al que le pagan por cuidar.
Entonces, es bien interesante que la novela recupera esta condición de la enfermedad para describir al territorio y asimismo a los cuerpos contaminados.
Y yo me ponía a pensar justo en cómo en América Latina hemos utilizado esta figura de la enfermedad.
No sé si ustedes conozcan este libro muy viejo, como de 1904, de un peruano llamado Alcides Arguedas, y un libro que se llama "Pueblo enfermo".
Este es un libro súper racista, sin embargo, porque lo que el señor mantiene es que América Latina está enferma por sus indígenas.
Entonces, es interesante cómo Fernanda Trías recupera esto de la enfermedad ahora, para referirse a la descripción de cierto tipo de masculinidades.
El territorio está enfermo de la misma forma que hay ciertos hombres que están enfermos, que tienen esta ansia de dominar incluso desde su aparente debilidad o desde su vulnerabilidad física.
Entonces, en la novela encontramos las descripciones paralelas de un territorio cada vez más degradado por una catástrofe climática, pero también de cuerpos masculinos cada vez más degradados, y tanto el territorio como el cuerpo buscan mantener a la mujer, a la persona protagonista dentro de su dominio.
Y las emociones que vamos a encontrar en la protagonista son básicamente dos, el cansancio y el enojo.
Una mujer cansada de cuidar, cansada físicamente de cuidar a los hombres que están en el hospital, al niño al que tiene que vigilar continuamente si no empieza a comerse todo lo que está a su alrededor, y una mujer que está enojada porque tiene que hacer eso.
Entonces, estas emociones, tanto el cansancio como el enojo, que también se expresan corporalmente, son las que detonan que la protagonista salga de las relaciones de cuidado, abandona su territorio y también abandona así a los hombres a los que tiene que cuidar.
Eso no mejora necesariamente su situación, sino que sólo la transforma.
Entonces, ese éxodo va a ser muy importante, es un éxodo donde esas emociones se mantienen, porque hay un momento de la novela hacia el final donde ella dice "bueno, ¿con quién me quedo?
Pues me quedo conmigo misma, y encontrarme conmigo misma es igual que estar frente a una masa oscura".
Entonces, no es así "ah, me encuentro conmigo misma, qué feliz", no, ya es, o sea no, pero es necesario ese éxodo.
Y a mí me parece que el hecho de que ese éxodo esté motivado por estas dos emociones, es algo que valoro bastante.
Entonces, ¿qué pasa en la novela?
Pues el cuidado es una acción que ata y el dejar de cuidar es una liberación.
El sufrimiento y el enojo sostienen la esperanza, en tanto que ya son un hacer algo a través de la constatación corporal y anímica de un desacuerdo con lo existente, es decir, enojarse, sufrir, padecer corporalmente como lo vive esta protagonista, las consecuencias de ese cuidado, pues ya es un hacer algo que van a motivar a un cambio de la situación.
Bueno, la novela termina con esta línea "la ciudad quedará vaciada como un cuerpo sin entrañas, una carcasa limpia que a lo lejos brillará con su luz mala" y a la vez que está describiendo a la ciudad, está describiendo a los hombres de los que se está liberando, o sea son esos cascarones, son esos cuerpos sin entrañas, esas carcasas que siguen brillando, siguen incendiándose porque la ciudad sigue existiendo.
¿Qué encontramos en los días de la peste?
Otra peste que poco a poco va extendiéndose entre los cuerpos atrapados en un lugar llamado la casona, que es una especie de prisión y que provoca que los cuerpos pues le arrojen flemas, les salga mucha sangre y acaben muy enfermos y muchos de ellos muriendo.
Lo interesante de la novela es que nuevamente encontramos el factor religioso dentro de lo popular, que es esta devoción a un ícono que aparece ahí en la novela, que lo llaman maestrella, que es una divinidad a la que la mayoría de los presos y algunos trabajadores le rinden culto y le suplican favores y protección.
Y una de las emociones principales que van a aparecer aquí es el miedo, el miedo de quienes administran la prisión, de qué van a hacer, qué están haciendo estas personas con sus creencias.
Y claro, lo que están haciendo estas personas marginadas, estas personas que comienzan a enfermarse, pues es buscando la manera de rebelarse de esa condición de opresión.
Entonces, en esta novela, los días de la peste, la peste se convierte en un detonante al interior de la creencia para la rebelión social a través de emociones muy concretas, como la tristeza, la desesperación, el duelo, la furia y la venganza.
Entonces, los personajes, los presos que están ahí siendo víctimas de la enfermedad, de la plaga, que está ahí en la cárcel, empiezan, aumentan su devoción a esta figura y llegan con estas emociones, llegan queriendo matar a sus opresores, llegan queriendo destruir muros, queriendo destruir objetos desesperados, tristes y eso es lo que les va a permitir mantenerse con vida.
En la novela, la religión provee la última oportunidad de restablecer el equilibrio del mundo, una religión, ojo, que no se expresa como un deseo de un mundo mejor a la manera cristiana, sino como la necesidad de una destrucción completa.
Y la peste, en ese sentido, es una fase más en la destrucción del hombre.
Bueno, la novela, para quienes no la han leído, termina justo con los personajes, los líderes de este lugar, de esta prisión, preguntándose quién va a ganar, la peste o la fe.
Y es como una pregunta también muy importante en la obra de Pazoldán, qué tanto las creencias pueden transformar las condiciones de opresión que viven las personas.
Bueno, algunas conclusiones generales.
En "Mugre Rosa" la peste aparece descrita como una crisis socioambiental y que es imaginada como una enfermedad que paraliza a la protagonista, sin embargo el malestar y el cansancio provocan en ella un exilio, frente a esa peste que parece que no va a cesar y que las personas no están haciendo nada realmente para que eso cambie.
En "Los 10 de la peste", sin embargo, el impacto es diferenciado en las personas, dependiendo de su condición de opresión y dominación, quienes están encerrados en la cárcel, pues están más propensos a enfermarse.
En ambas novelas, la peste lo que va a hacer en la cuestión emocional es acelerar el malestar, el enojo, y desde esa aceleración del malestar va a surgir una ocasión para liberarse, una oportunidad, podríamos decir, un tiempo cairológico.
Y finalmente, ¿qué obtengo yo leyendo las novelas, preguntándome desde el giro afectivo?
Bueno, en primer lugar, que la esperanza no es sólo, como afirmaba Bloch, una condición subjetiva de la utopía.
Para mí, sobre todo desde América Latina, la esperanza es ya también una condición subjetiva de la distopía.
También, recuperando los estudios feministas sobre las emociones, la esperanza es ya un malestar activo, es decir, no necesitamos estar bien para tener esperanza, sino que aún estando mal puede cultivarse la esperanza, en tanto que es esa actitud que mantiene abierta la grita del futuro.
Claro que hay una intención política, desde mi modo o mi propuesta de lectura, que es justamente a contribuir a la caracterización del poder que estos sentimientos desagradables tienen en la imaginación del futuro.
Es decir, es importante que alentemos la imaginación del futuro, incluso desde el malestar, porque en muchas ocasiones no vamos a mejorar, no vamos a pasar a ese bienestar y pensar "ahora sí ya imagina cómo quieres que sea tu futuro".
No, o sea, es mantener ese malestar, reconocer que ese malestar es ya activo, reconocer que la incomodidad es un buen punto de partida para seguir imaginando.
Entonces, es importante reconocer el poder que tienen estos sentimientos desagradables en la imaginación del futuro y en la fábrica de presentes, sobre todo desde el género de la ciencia ficción latinoamericana.
Y finalmente, pensar, es mi propuesta, la distopía como una purificación de la historia individual y colectiva.
Es la distopía la que le permite a la protagonista en "Mugre Rosa" liberarse de estos hombres que la oprimen desde su condición de ser cuidados.
Y es la distopía, es la peste la que le permite a los presos también radicalizar su enojo y tomar una acción decisiva para liberarse de su prisión.
Entonces, yo me quedo con estas preguntas.
¿Cómo estamos nosotros sintiéndonos frente a esta crisis climática?
¿Hacia dónde nos llevan estas emociones y sentimientos?
¿Qué es lo que se está purificando en nuestros imaginarios individuales y colectivos con estas distopías?
¿Qué estamos dejando atrás cuando imaginamos estas distopías?
Para mí hay una importante purificación emocional, catarsis, podríamos decirlo, en la escritura de estas distopías.
Entonces, una de mis propuestas o de mis hipótesis es justo esa, que el aumento de distopías en América Latina tiene que ver con la búsqueda de purificar afectivamente y quitarnos como toda esta idea de necesitamos estar bien para cambiar, no necesitamos estar bien para empezar a hacer cosas para la transformación y sobre todo climática.
Desde el malestar también se hace y creo que estos personajes, tanto de Mugre Rosa como de Los 10 de la Peste, muestran eso, cómo es el malestar, es la tristeza, es el cansancio el que los lleva a moverse, quién sabe a dónde, pero al menos se mantienen en movimiento.
Y bueno, pues hasta aquí dejaría mi participación.
Gracias.
Muchísimas gracias Samuel.
Ahora continuamos con la siguiente ponencia de Gabriela Macedo Osorio.
Gabriela es candidata a doctora de filosofía por parte de la UNAM, maestra en filosofía de la ciencia por la UAM I.
Miembro del proyecto PAPIT, heteronomías de la justicia, a cargo de la doctora Silvana Rabinovich.
Imparte clases en filosofía y ética a nivel superior y medio superior.
Entre sus artículos recientes destacan "Atrevernos a imaginar y tener miedo", "Nuestra responsabilidad ante las generaciones futuras a partir del pensamiento de Gunther Anders", "La bomba nuclear y nuestra ceguera ante el apocalipsis", "Una reflexión sobre la responsabilidad temporal y espacial de nuestras acciones a partir de Gunther Anders".
Otro de sus artículos es "Hacia una reflexión sobre la crisis ambiental", "Max Horkheimer y Gunther Anders", "Afan de dominio y desfase prometéico".
Sus líneas de investigación versan sobre cuestiones bioéticas, filosofía de la tecnología y teoría crítica.
Entonces, cuando quieras, Gabriela.
Sí, muchas gracias.
Voy a compartirles una presentación para que podamos ir siguiendo.
Y bueno, voy a empezar.
La presentación tiene por título "Godzilla resurge, una reflexión sobre la amenaza nuclear y la crisis climática".
De ahí quisiera leer dos de los objetivos al respecto de lo que va a tratar el texto.
El primero señala cómo a partir de estas narrativas distópicas planteadas en la ciencia ficción es posible echar un vistazo a lo que podría pasar si exageramos las situaciones que vivimos.
Justo como mencionaban las dos ponencias anteriores, que pudieran servir estas narrativas para poder entrever qué hacer o cuál es la situación en la que estamos, exagerando incluso tanto estas consecuencias como estos panoramas.
A partir de ello voy a analizar a través de la figura de Godzilla si es posible rememorar y advertir no solo el terrible pasado nuclear que tenemos en la historia, sino también vislumbrar la destrucción tanto a los seres humanos como a los ecosistemas de la que puede ser capaz el ser humano o las creaciones del ser humano.
Y plantear a través de la crítica realizada justo por el autor que trabajo, que es Gunther Anders, hacia la amenaza nuclear, una propuesta de un nuevo imperativo moral que implica ampliar nuestra imaginación para con ello intentar vislumbrar los alcances de nuestras acciones y creaciones y con ello poder incrementar nuestro nivel de responsabilidad.
Las diapositivas que van a aparecer, algunas tienen texto, otras son imágenes, pero irán de forma alusiva a lo que les voy leyendo.
Dicen "La literatura de ciencia ficción ha intentado brindar una explicación de su entorno a partir de una mirada hacia el futuro, enlazando escenarios, personajes, catástrofes, logros, miedos, retos, a partir de imaginaciones que proyectan realidades tanto utópicas como distópicas.
Quizás estas últimas son las que más nos llaman la atención porque nos ayudan a echar un vistazo a lo que podría pasar si exageramos un poco las cosas o si algo saliera mal.
De esta manera serviría cual interpretación pronosticadora que nos señalaría qué camino tomar y cual no".
De esta manera, muchas historias, novelas, películas podrían desempeñar un papel previsor, una forma de asomarnos y ver el futuro, pues así como el chamán o hechicero aprenden a leer las vísceras de los animales sacrificados, los lectores de ciencia ficción podríamos aprender a leer entre líneas las situaciones, personajes, imágenes, escenarios, invenciones y catástrofes que permean los textos.
El filósofo polaco Gunther Anders describiría en su obra fundamental "La obsolescencia del ser humano" la importancia que tiene este tipo de literatura, pues si bien una de las propuestas del también activista contra la energía nuclear es lograr ampliar la imaginación para poder vislumbrar las grandes consecuencias que podrían tener nuestras acciones, así como lo perdurables que podrían llegar a ser.
Este ejercicio imaginativo resultaría bastante necesario, lo voy a retomar también más adelante, para poder contrarrestar la ceguera apocalíptica.
Él menciona que esta ceguera nos impide ver las consecuencias y catástrofes que la humanidad ha sido capaz de llevar a cabo bajo la idea reflexiva y acotada de un progreso humano, sin límites y sin mayor miramiento que el de la ganancia, el dominio y la explotación de todo lo vivido.
Y cito a Anders "Para quienes poseen un rastro de fantasía, y ya he repetido hasta la saciedad que esta es la percepción de hoy, la mirada hacia el futuro no es más fácil que la mirada hacia el pasado, a menudo quizás menos difícil".
Hace años, exactamente 180, Friedrich Schegel llamó a los historiadores profetas vueltos hacia atrás.
No tendríamos entonces nosotros hoy el derecho de definir a los pronosticadores como historiadores vueltos hacia adelante, y ahí es donde entra este análisis de ciencia ficción.
Cerro la cita.
Teniendo esta idea, el contexto histórico que abordaremos nos trasladará al 6 de agosto de 1945, cuando Estados Unidos lanza sobre Hiroshima una bomba de uranio, Little Boy, equivalente a 14.000 toneladas de TNT.
Esta fue la primera bomba atómica usada para atacar a población civil.
Dos días después, detonaría sobre Nagasaki una bomba de plutonio del doble de potencia que la anterior, Fat Man.
La era nuclear se ve inaugurada de la manera más terrible.
Casi un año después, en junio de 1946, el ejército norteamericano continuó con una serie de pruebas nucleares que perdurarían 12 años más, cesando en 1958.
Una de las bombas de hidrógeno más poderosas que lanzaron fue Castelbrabo, con la cual no solo vaporizaron tres islas del conjunto de Islas Marshall, sino que además contaminaron más de 18.000 kilómetros cuadrados alrededor del Océano Pacífico.
Y cito a Fred Corbat, que es un filósofo croata que habla sobre el tema.
Dice "En solo un minuto, la gigantesca nube en forma de hongo, conformada por coral radioactivo pulverizado, alcanzó una altura de alrededor de 15 kilómetros, superando los 30 kilómetros dos minutos después.
Castelbrabo fue expandiéndose a una enorme velocidad de más de 100 metros por segundo, y ocho minutos después de la detonación, el hongo alcanzó su mayor dimensión, con un diámetro de 100 kilómetros.
Los rastros del material radioactivo llegaron hasta Japón, Australia e India, incluso a Estados Unidos y partes de Europa.
La potencia de esta detonación afectó a todas formas de vida que se encontraban a su alrededor, destacando a los tripulantes del barco atunero japonés Daigo Fukuryūmaru, de Lukey Dragon número 5, a una enorme y terrible y poderosa criatura llamada Godzilla.
La imagen del barco en alta mar, con esta enseguecedora luz de fondo y el abrupto movimiento posterior, fue retratada en las primeras escenas de la película Godzilla, en donde el barco Eikomaru es atacado por una especie de relámpago muy brillante que surge del agua cerca de la isla de Oda, el cual hunde ese primer navío, siendo uno segundo y un tercer bote enviado, pero que corren con la misma suerte.
De aquí quisiera detenerme nada más un momento para hablar sobre esta y la siguiente diapositiva.
Justo en un museo abierto que hay en un parque en Tokio, se encuentra justo la muestra que ven aquí en el botecito de vidrio, que es parte de las cenizas que encontraron y que barrieron los tripulantes de este barco.
Y aquí está justo el barco, que lo conservan en este museo triangular, justo donde pudieron contenerlo después de desinfección y demás.
Y muestra alrededor de las paredes esta historia, tanto de los tripulantes, o sea, quiénes eran, qué hacían.
También ahí se muestra que los afectados también fueron, como les mencionaba, el ecosistema, es decir, los miles de atunes que perecieron, que a su vez fueron contaminados y que por lo tanto la población ya no pudo ni pescar ni consumirlos.
Justo les voy a leer la última cita de esta diapositiva que dice "los miembros de la tripulación continuaron barriendo y limpiando la ceniza blanca, como lo hacían a contraviento, mucha de la ceniza se les pegaba y entraba por el cuello de su uniforme hasta su ropa interior.
Aún tallándose sus enroquecidos ojos, continuaban trabajando.
Nadie sabía, habían visto solamente caer, bueno, primero la luz, el estruendo, sintieron la vibración y después caer este polvo blanco, no sabían ni qué cosa era, sospechaban igual que había sido una bomba por la fuerza de la detonación, pero no se sabía al respecto ningún tipo de consecuencia sobre si había sido radactivo o no, incluso cuando fueron la bomba de Hiroshima y Nagasaki, nadie sabía de que realmente era una bomba nuclear y las consecuencias que traería de lo inmediato hacia el futuro.
Pero bueno, justo les decía en estos momentos cuando nace Godzilla en 1954.
Dice, "Esta furiosa bestia sorprende a una aldea en donde arrasa todo a su paso, la cual de igual manera fue perturbada, esta criatura, desde las profundidades del océano Pacífico, haciendole emerger llena de furia.
Tomoyuki Tanaka crearía la mayor respuesta contra el uso de las bombas atómicas expresadas a través de ellos, Godzilla.
Este monstruo inauguraría un nuevo género de películas japonesas denominada 'Kaiju Eiga', caracterizado por el protagonismo de criaturas gigantes.
Aunque el concepto 'kaiju' se traduce literalmente como 'monstruo' en la concepción japonesa, este término encierra un sentido sobrenatural, casi divino, que subraya el aspecto misterioso de la bestia.
En su diseño original, la cabeza de Godzilla vista de frente guardaba cierto parecido con un hongo nuclear, y en su interior siempre debía manejarlo una persona, y cito a Águila, que al tiempo lo humaniza, apartándolo del reino animal.
Le confiere una otredad singular, imposible de alcanzar mediante planos de animales reales a gran escala, o mediante modernos efectos digitales.
Fin de la cita.
El monstruo es la representación de la ira y la destrucción en el estado más puro.
Nada se interpone a su paso, justo como una bomba atómica.
Aquí es donde podemos ver este diseño, primero de la cabeza, si se fijan en la primera imagen, pues es esta simulación también, tanto de frente como en lateral, de la bomba, de este hongo que genera la explosión.
Ishiro Honda, director de Godzilla, afirmará, y lo cito, "Godzilla fue creado por las bombas de hidrógeno y se volvió más poderoso que ellas.
Nada, ningún arma puede vencerlo.
La ciencia humana nunca produjo únicamente felicidad, también produjo su antítesis, que es Godzilla.
Yo usé esto como mi base para dirigir la película.
La mayoría de las imágenes visuales las obtuve de mi experiencia en la guerra.
Después de ella, todo Japón, así como Tokio, quedó en cenizas.
La bomba atómica había surgido y destruyó completamente Hiroshima.
Si Godzilla hubiera sido solamente un enorme prehistórico dinosaurio, o algún otro animal, podría habersele matado con solo una bala de cañón.
Pero si era igual a una bomba atómica, la humanidad no sabría qué hacer.
Así que tomé las características de una bomba atómica y las apliqué a Godzilla".
Fin de la cita.
De tal forma, Godzilla destruye por igual pequeñas aldeas que grandes ciudades, edificios, trenes, torres eléctricas.
Su rugir recuerda las alarmas y sirenas activadas durante los ataques bélicos, y el estruendo de sus pisadas agita los corazones mientras rememora las explosiones de cientos de bombas a la distancia.
Y es que a partir de la figura del Kaiju, también es posible vislumbrar la particularidad de su existencia, pues así como Godzilla es fuerza destructiva acompañada de una furia inconmensurable, también es víctima de la guerra.
Él también fue irradiado, de ahí su gran tamaño, su poderoso aliento y fuego radioactivo, y su increíble resistencia.
No es un monstruo más, así como la bomba atómica no era ni es un arma más, dada la potencia y el alcance de sus efectos.
A través de Godzilla y con ella la ciencia ficción, es posible recordar no solo el terrible pasado acontecido, sino también vislumbrar la destrucción de la que puede ser capaz el ser humano, pues el que se realizaran estas pruebas nucleares en lugares aparentemente aislados pretendían hacernos creer que estos espacios, como afirmaría el filósofo polaco Anders, no tocaban la realidad que permanecía intacta.
Dice Anders, todo experimento constituía un sistema aislado, un proceso en un microcosmos construido, cuyo efecto sobre el macrocosmos era nulo o sin importancia.
Pero en realidad, la realidad misma mostraba que no era así.
Hoy en día lo podemos constatar en la colisión de la amenaza nuclear y el cambio climático unidos en lo que queda de las Islas Marsha, las que mencioné al inicio donde se hicieron todas estas pruebas nucleares.
Y es que después de estas de 67 pruebas, como les había mencionado entre el 46 y el 58, el gobierno y el ejército norteamericano debían establecer un lugar para depositar las toneladas de residuos, escombros y basura radioactiva que estos ensayos habían dejado a su paso.
La solución fue construir al lado de un gigantesco cráter creado por una explosión de una de estas bombas, un enorme domo de hormigón que enterraría 87.800 metros cúbicos de desechos nucleares, un equivalente a 35 albercas olímpicas llenas de tierra contaminada y residuos radioactivos.
Este lugar es llamado por sus creadores la Cúpula de Runit y la tumba por los habitantes de las Islas Marsha.
Como pueden ver, es este contraste en una de las imágenes donde podemos ver justo el domo y también uno de los cráteres dejado ahí también por la explosión.
Lo que no alcanzaron a imaginar estos científicos e ingenieros fue que con el paso de los años este domo comenzaría a agrietarse y hundirse, producto no solo de las corrientes marítimas, sino del aumento del nivel del mar a causa del cambio climático.
Lo que está ocurriendo aquí afirmará Fred Kochovat, debajo de la estructura que ya se hunde en el océano, es un profundo cambio ontológico para la naturaleza misma del ser, algo que no solo afecta a los humanos y a la naturaleza, sino también al espacio y el tiempo.
Fin de la cita.
Ya no hay diferencia ni frontera nuevamente entre el interior y el exterior de la tumba que se hunde y resquebraja.
El peligro es latente y con ello el tiempo del fin adelanta su paso, pues esperaría que en no más de dos décadas las islas y atolones del Pacífico quedaran sumergidas bajo el agua, justo como ya ocurrió en 2019 cuando Majuro, capital de las Islas Marshall, se inundó, perdiendo a la población su hogar y sufriendo el mayor brote de dengue jamás registrado en las islas.
Y cito a Horvath, "las Islas Marshall son las precursoras de este futuro, un lugar en el que el apocalipsis ya ha ocurrido.
Se desveló en primer lugar y de forma continua a lo largo de los años, con los hongos nucleares sobre las islas.
Luego se vivió cuando la población tuvo que ser evacuada, sufrió o murió de cáncer.
Ahora se desvela en la subida del nivel del mar y cuando la reactividad se sumerge en el agua, cambiando la naturaleza misma del ser y por lo tanto su estructura".
En este momento, cuando la figura de Godzilla puede y debe resurgir para ayudarnos a vislumbrar, a entrever el apocalipsis nuclear y ahora climático, al hacer creíble la catástrofe, no solo como una posibilidad, sino como una realidad tangible.
Ya que si consideramos el acontecimiento catastrófico como un destino y al mismo tiempo como un accidente contingente, habremos sembrado la viabilidad, la imaginación de la realidad del acontecimiento, esperando infundir con ello la precaución y el miedo activo para actuar y tratar de evitarla.
La imagen de la ciudad devastada y en ruinas a partir de esta fuerza inconmensurable que se presentó a causa de este fuego prometeico ahora radioactivo, debe servir como un recordatorio constante de que los seres humanos no hemos aprendido a manejar y mucho menos a controlar esta gran fuerza.
Haciéndose extensiva también a los accidentes en las plantas nucleares.
Desde 1954, año en el cual entró en funcionamiento la primera central nuclear en Omsnik, en Rusia, cuando aún conformaba la Unión Soviética, pasando por Chernobyl en el 86 y Fukushima en 2011, donde miles de personas aún no pueden regresar a sus hogares y la tierra y el agua han resultado fuertemente contaminadas.
Por supuesto, explicó Akira Takarada, uno de los actores principales en varias películas de Godzilla, "Este es una criatura de ficción, pero contiene una advertencia para todos nosotros.
Hoy, después de todos estos años, aún tenemos muchos problemas en todo el mundo, por ejemplo, la contaminación ambiental.
En mi opinión, no resulta exagerado decir que Godzilla era un mensaje sagrado.
Godzilla no es una película de monstruos sin sentido.
Yo pienso que el trasfondo social de la época dio forma a la película".
Y es que, sin lugar a dudas, Godzilla continuará resurgiendo una y otra vez, despertando las veces que sea necesario, pero con fuerza y furia, volteando la mirada y dejando frente a nuestros ojos ciudades sumergidas, climas más extremos, extinción de miles de especies, contaminación, enfermedades y muertes.
¿Será posible acabar con él?
¿Podría volver a dormir en las profundidades del mar?
Quizás una de las posibles respuestas que hemos planteado al inicio por Gunther Anders, dejar de estar y ser ciegos ante el apocalipsis, es decir, ante las amenazas tangibles que nos acechan y de las que debemos hacernos responsables.
De igual manera, imaginar y cuestionarnos cuál es y será el impacto en tiempo y espacio de nuestras decisiones, acciones y artefactos que creamos y consumimos.
Así como el doctor Daisuke Serizawa decide sacrificarse, es decir, responsabilizarse al ser él mismo quien detone bajo el mar su invento para contribuir a la destrucción de Godzilla, si se acuerdan, su invento era esta destructor de oxígeno que una vez introducido en el mar y activado, eliminaba toda partícula de oxígeno y con eso, pues, mataba todo lo que estaba a su alrededor.
Él para evitar que alguien pudiera utilizar su invento o su creación para el mal, pues, bueno, primero lo que hace es destruir todo su material de investigación y después sacrificarse al ser él mismo quien detone bajo el mar esta arma, llevándose consigo cualquier posibilidad de reelaboración.
Dice, "Pero una vez muerto, Yamane vuelve a recordarnos que el peligro latente, si continuamos experimentando con armas mortíferas, otro Godzilla podría resurgir en cualquier parte del mundo y en cualquier momento".
Entonces, bueno, justo pues la amenaza sigue ahí y va hacia esta idea de que, pues, bueno, continúa ahí todo este potencial para que pueda surgir y resurgir en innumerables espacios, no solamente esta criatura, sino las consecuencias que devienen de todas las acciones.
Muchísimas gracias.
Bueno, muchísimas gracias, Gabriela.
Y, pues, bueno, sobra decir que las tres ponencias han estado como muy, muy interesantes, como nos muestran como distintos lados desde los cuales se puede analizar la ciencia ficción y estas visiones también sobre la ciencia, sobre entender cómo la tecnología, y sí como muchas ideas que hay como muy establecidas sobre lo que debería ser y el destino y de cómo nos deberíamos sentir o cómo deberíamos aprender para progresar.
Entonces, no sé si alguno de ustedes tiene alguna pregunta para los ponentes, comentario.
Gracias.
Para Samuel, sobre Mugre Rosa y la esperanza, recuerdo que justo lo leí después de la pandemia o así como en esos momentos que no sabíamos qué iba a pasar.
Para empezar, me llama la atención que sea la esperanza cuando yo sentí desesperanza, pero ya después al desarrollar tu presentación entendí que va más allá de la idea que tenemos a veces un poco religiosa, un poquito ahí como sesgada.
Pero, bueno, me interesaría saber cómo ves esta parte.
De repente cuando leo la novela veo la esperanza de la protagonista, pero a través del capitalismo, como pues estoy aquí sigo recibiendo dinero y como que ya parece que no hay nada que la mantenga ahí, pero sigue trabajando y sigue saliendo a la calle a pesar de que de repente hay estos alertas de que va a venir la, creo que le dicen la marea, o no me acuerdo cómo le dicen, la niebla.
Se me hace interesante cómo esta esperanza, a veces también desde el capitalismo, y lo vivíamos en la pandemia, cómo la gente tenía que salir a trabajar a pesar de que no sabíamos nada y era como, pues tengo que mantener cierta esperanza ante estos panoramas capitalistas de destrucción del mundo.
Me gustaría saber cómo tu opinión con eso.
Gracias.
Bien, gracias.
Yo pensaría como en la novela, no necesariamente la esperanza la que está atada al capitalismo, sino el cuidado, o sea, porque justo ella pues está atada al niño como para mantenerse, recibir ingresos y evidentemente hay afectos ahí que complejizan todo, pero o sea, sí es justo, o sea, las relaciones se construyen en el marco de un sistema económico.
Y entonces creo que aquí es el cuidado y yo pensaría, porque antes de que la protagonista decida irse, pues sí es justo como ella se pregunta, o sea, ojalá algún día pueda irme, o sea, como que tiene esta idea de quisiera irme, quisiera irme.
Y al final como que está esperando el momento en el que lleguen los padres y se lleven ya al niño, que es lo que ocurre en la novela al final, entonces es interesante cuando termina la relación contractual, cuando dicen "ya no lo vas a cuidar, ya no eres nuestra trabajadora" y entonces puede salir.
Entonces creo que la esperanza se mantiene y es incluso la que permite como que estas relaciones de cuidado forjadas en un marco capitalista que evidentemente pues oprimen y opiolendan a las mujeres, que son las que realizan estas acciones en su mayoría.
Entonces yo vería la esperanza como una forma de liberarse, o sea, no tanto que la esperanza esté imaginada desde ese… inserta en el horizonte capitalista, sino es el cuidado, son nuestras relaciones y ella al final rompe con todas sus relaciones, se eleva la mamá, el ex, el niño, solo está ahí en la montaña viendo las luces atrás.
Esa es como una bonita imagen de la esperanza, solo está consigo misma.
Y ahí pues ya no sé, o sea, a lo mejor quizá el capitalismo sirva de… provea, no sé, alguna estructura, pero creo que en ese momento al menos, en ese momento nómada, pues como que no es para nada capitalista, así lo pensaría.
¿Cómo?
¿Gabriela?
Disculpa, gracias.
Sí, justo quería subirme a la pregunta, perdón, y también comentar que en este sentido y siguiendo lo que mencionaba Samuel, me hace pensar en justo las palabras que transmite Benjamin de Kafka, que son eso, ¿no?
La esperanza, pero no para nosotros.
O sea, es continuar este trabajo, es continuar haciendo estos ejercicios imaginativos, es continuar haciendo esta crítica, estas denuncias, aunque al final no lo veamos nosotros.
O sea, continuar por los que siguen, y de ahí por los que siguen y por los que siguen, por todas estas generaciones venideras.
Y de ahí también sumo a Anders, porque justo les mencionaba, él después de haber salido de Alemania y demás, por la persecución nazi, pues también se vuelve activista en contra tanto de las bombas atómicas como de la energía nuclear, y en una entrevista le preguntaba, bueno, de todas formas a pesar de todas las protestas y demás, la proliferación de armas y de plantas nucleares sigue, ¿no?
Entonces, ¿qué hacer?
O sea, abandonamos todo.
Él estaba muy en contra de Bloch, decía que toda esa idea de esperanza que él difundía, pues solamente eran palabras, que se tenía que hacer algo.
Y mencionaba, les decía, en esta entrevista, dice "nuestra desesperación no nos concierne".
O sea, cerrarnos y decir "ya no podemos hacer nada", dice, "eso ni siquiera tendríamos o tendría que tener cabida".
Tenemos que continuar como si tuviéramos derecho a continuar y a seguir imaginando y a seguir cambiando y proyectando para que las cosas puedan ser diferentes.
Y vuelvo a las pruebas de inicio, aunque no lo veamos, aunque esa esperanza no sea y no llegue para nosotros, pero sí podrá llegar en algún momento y en algún día.
Y sobre eso es por lo que tenemos que seguir trabajando e intentando modificar, aunque sean pequeñas acciones, pues todos estos males que vemos y que nos aquejan y que muchas veces contribuimos a ellos.
¿Puedo abonar?
Sí, dale.
Yo creo que también hay como un atisbo un poco maquiavélico en el concepto de esperanza porque se conforma con esperar y creemos que tenemos que esperar a que algo ocurra para que llegue ese escenario acá y no nos ponemos a accionar.
Y coincido con Samuel en que la esperanza tiene que ejecutarse cuando la pasamos mal, incluso cuando nos incomoda, incluso cuando eso nos hace salirnos de esa zona de confort en el de voy a seguir bañándome y gastar agua en 15 minutos o voy a seguir comprando botellas de plástico o voy a seguir usando el coche.
La esperanza tiene que ejecutarse cuando nos salimos de esa zona de confort y cuando la pasamos mal, porque solo así es cuando llegan esos cambios.
Entonces, coincido con el exponente en que esa esperanza medio desesperanzadora es esa esperanza a la que tenemos también que aludir porque es la que nos acciona.
Yo también quiero...
Hay una frase de...
Perdón.
Sigue, sigue.
Hay una frase de Úrsula Kaleguín sobre el amor, pero yo me gusta cambiarla sobre la esperanza, que dice que la esperanza hay que trabajarla, no es que se siente y esté ahí, hay que trabajarla como el pan, hay que hacerla todo día a día.
Y creo que también el conocimiento es una responsabilidad y compartirlo también, como hacer justo esta parte de divulgar a través de la literatura o de la ciencia ficción, es más como un derecho también y una obligación.
Creo que a veces es difícil tejer esperanza y considerarla como algo necesario de construir un proyecto colectivo, realmente comprometernos a que la esperanza hay que tejerla y hay que labrarla.
Hay una filósofa que se llama Simone Weil y ella hablaba de cómo en estas sociedades de desarraigo en las que nuestras relaciones mercantiles, o sea, el ver al otro como una transacción, es algo enteramente racional, o sea, no anteponemos nuestras relaciones humanas a una relación mercantil, o sea, esa es la sociedad en la que estamos.
Entonces, como tener un conocimiento, creo que es una, me parece a mí, que es una responsabilidad con el otro, hacia quienes no, tal vez, ahorita ni siquiera tienen el tiempo de "me voy a sentar a imaginar la esperanza" porque realmente están sobreviviendo y las personas que realmente tenemos otras formas de privilegio de acceso a la información, somos quienes podemos imaginar esa esperanza y comprometernos.
Y pues, ese es mi comentario.
¿Eduardo?
Bueno, primero, pues, una gran mesa, las tres ponencias fueron maravillosas, sobre todo, lo que más me gustó fue la de Godzilla, porque soy fan de Godzilla, ¿no?
Justo iba una pregunta para Gabriela.
No sé, ahorita justo que ya mencionaba que Godzilla va a resurgir y va a resurgir, ¿cómo ella interpreta justamente que los estadounidenses lo hayan retomado, le hayan dado un giro ya a esta figura?
Eso me gustaría ver cómo ella lo responde.
Y para Samuel, tu ponencia también me encantó mucho porque tú ya agregaste un quinto "no boom", que es el de las emociones, eso me encantó, pero me gustaría saber cómo se… o sea, ¿tú considerarías que la respuesta sería como el hop punk?
O sea, esta corriente que no es como filosofía, que no es tanto estética, sino como una idea de construir narrativas desde la esperanza, ¿tú crees que sería como… si acercarnos hacia ese punto, como una esperanza punk?
Y pues ya, serían mis dos preguntas, pero todo estuvo genial.
Bueno, de ahí quisiera, antes de contestar la pregunta, contar ahí una pequeña anécdota.
Cuando fui a visitar este barco que les ponía aquí en las imágenes, el Lucky Dragon número 5, el primer día que fui, no tomé en cuenta que era un día como de azueto, entonces el museo estaba cerrado.
Pero justo esperando ahí como de, bueno, qué cosa voy a hacer y demás, encontramos, mi esposo y yo ahí, unos estadounidenses, dos personas, dos hombres más o menos como de 50 y tantos, que también querían entrar al barco y pues vieron que estaba cerrado.
Entonces, cuando nos acercamos como a decirles y a platicar con ellos, decían que su interés de ver el barco era porque les habían contado y ellos habían leído de forma así como muy… o sea, no con mucho contenido, porque decían que no había mucha información o que no se daba mucha información, sobre todo en las escuelas, por ejemplo, en una cuestión histórica sobre la detonación de las bombas.
Que cómo es que había sobrevivido y eso es lo que les causaba tanta intriga, la gente, a pesar de que les cayó en este caso las cenizas, querían leer al respecto, o sea, como si fuera una especie de averiguar sobre este superpoder de sobrevivencia a pesar de la radioactividad.
Y entonces, justo platicando después, me llegaba este cuestionamiento, o sea, si alguno de ellos, ya sea por una cuestión imaginativa o de este supuesto que te pones al pertenecer a tal o cual nación, es decir, bueno, pudieron haber experimentado quizás, hubieran entrado a ver y hubieran visto los testimonios y escuchado y leído lo que realmente conocido, aunque sea de una manera muy breve, a las víctimas, sentido algo como de responsabilidad y de culpa al respecto.
Digo, no ellos, porque ellos no la lanzaron, pero como en este pasado o como en esta parte histórica.
Digo, no lo sé, por el talente de sus cuestionamientos al respecto de buscar este superpoder, pues me imagino que obviamente no, porque esa no era una de sus motivantes para visitar el barco.
Pero sí es muy notorio, por ejemplo, de cuando ya retoma en Estados Unidos las películas de Godzilla, y todas las que ha hecho, como la cuestión de cómo se creó o de cuál es el origen de su gran tamaño, de su fuerza o lo que les decía, de este regido reactivo, de su furia o demás.
Pues obviamente nunca se menciona la bomba atómica o los ensayos nucleares o esta responsabilidad que tendría el propio gobierno y el ejército al respecto de lo que se hizo.
Justo retomando lo de las Islas Marshall, pues la responsabilidad al inicio con los habitantes fue nula.
Les dijeron, ¿saben qué?
Tienen que evacuar las islas, los vamos a pasar a otra isla y en un par de meses podrán volver a habitarlas.
Pero nunca se les dijo ni qué cosa le iban a hacer, ni que todo, a final de cuentas, a su alrededor iba a resultar contaminado.
A la fecha, pues algunas de las islas tienen este carácter paradisiaco, pero toda la comida que se consume dentro de ellas tiene que ser comprada, o tiene que ser enlatada, o tiene que ser traída del exterior.
O sea, los cocos, los peces, todo lo que está ahí no puede, por cuestiones de seguridad, ser consumido.
Y a la fecha, pues obviamente los habitantes de las islas que desaparecieron nunca podrán regresar a su lugar de origen.
Y siguen viviendo también estas consecuencias y enfermedades, sobre todo de cáncer.
Y justo ahí va a esta idea de responsabilidad al respecto de las acciones, no solo responsabilidad inmediata, como pudo haber sido esta idea de, bueno, la alfombra, esconde toda la basura ahí a partir del domo y ya, se cubre, nadie la ve, nadie sabe, poner un recubrimiento resulta caro, entonces mejor con que se tapa y no se vea y ya.
Sino que ahora vemos, y no han pasado tampoco tantos años, este resquebrajamiento y este hundimiento, producto también de todas las demás acciones que hacemos y que han modificado y ha contribuido al cambio climático.
Entonces esta idea de imaginar, extendiéndonos, incluso exagerando, temporal y espacialmente, hasta dónde puede llegar, les decía, en tiempo y en afectaciones, pues resulta vital.
Y justo la idea esta de hacerse eso responsables.
Ahora se acaba de estrenar en Tokio una nueva película de Godzilla, Godzilla menos uno.
Entonces, bueno, veremos cuánto tarda en llegar al resto de los países y si Estados Unidos la proyecta y cómo la proyecta.
Y si hay ahí alguna censura de imágenes o de escenas.
Pero bueno, sí, justo esta idea de cómo responde el público norteamericano, o en este caso para las películas, pues es, yo diría, como evadiendo la situación o, en dado caso, si se menciona, minimizándola, no dándole mayor importancia.
Samuel, tú tenías una pregunta.
Eduardo te había hecho una pregunta.
Muy rápidamente.
Hablaba yo de que esa distinción que se establece entre utopía y distopía es una distinción que no sólo llega a funcionar genéricamente, sino que empieza a organizar cómo nos sentimos leyendo eso y que también organiza incluso cómo las autoras, los autores depositan ciertas emociones.
Si es utopía, "ah, todos felices, todo verde", si es distopía, tal y tal.
Bueno, en los punks pasa eso, para mí es terrible, porque los punks ya son tantos, hace rato hablaba, o sea, steampunk, solarpunk, hoppunk, y uno de repente dice, o sea, ¿qué es que está pasando?
Es como una cárcel, ¿no?
Entonces, yo creo que la esperanza proviene de una hermenéutica, es decir, y para mí lo que la labor académica tiene que hacer es justo desestabilizar todas estas categorías que ya vienen mediadas por el mercado, ¿no?
Entonces, para mí es terrible que ya haya algo que se llame hoppunk, porque, ok, si quieres hacer algo esperanzador, pues hazlo así, así, así, así, así, así, y lo puede hacer una inteligencia artificial seguramente.
Entonces, creo que lo mejor es cuestionar esas categorías, aunque ya existen, pues vaya, hay un nuevo punk por ahí, pero ¿qué tipo de esperanza nos está dando?
¿Con qué emociones, en mi caso, sustenta esa actitud de esperanza?
Y claro que van a ser emociones provenientes de un occidente blanco o hegemónico, no lo sé, y bueno, o sea, un poco, yo siempre hablo de este libro, pero un poco ahí jugando con esos punks, sale una antología hace poco que se llama Prieto Punk, que es una antología de ciencia ficción afrocaribeña, y pues es como eso, ¿no?
O sea, nosotros vamos a hacer nuestro propio punk, pero juegan con eso, ¿no?
Entonces, es una antología autopublicada en Amazon.
Claro, por autores importantes en Cuba y en República Dominicana, Puerto Rico, y entonces sí, hay que tener mucho cuidado y no decir "ah, ok, ahí está la esperanza".
O sea, lo peor que puede pasar es eso, que ya vayamos, "ah, esta es una película de esperanza, ahí ya la esperanza no estará en esa película".
Gracias.
Sí, Raúl Cabas Corona, su servidor.
Realmente, como bien lo mencionabas, todas las ponencias fueron súper interesantes, y les quiero hacer un comentario.
No sé la sedad de cada uno de los presentes, tanto del lado de ustedes como del lado de los que estamos escuchando aquí, sin embargo, les puedo compartir mi experiencia en cuanto fue en el lugar en el que estamos, bueno, la zona en la que estamos actualmente del Senado, cuando fue la explosión, y digo explosión porque a mí no me lo contaron, yo lo viví, vivo del otro lado de Río Churubusco, de la Cineteca Nacional, o cuando fue la explosión de San Juanico.
Si los que recordamos lo que fue, que se oyó una detonación inmensa, el rompimiento de cristales cuando fue la Cineteca y cuando fue la de San Juanico, se oyó el ruido y el estruendo y la luz de lo que explotó, el hongo que se formó tanto de la Cineteca como de San Juanico.
Tenemos una idea en pequeño de la magnitud de lo que representaría una bomba atómica.
Se me enchina el cuerpo de recordar esos momentos, y la verdad es de que hasta qué punto los creadores, llámese de la literatura, en este caso de la ciencia ficción, llámese del cine como Samuel, que yo, bueno, yo, haciendo un comentario personal, yo esperaba que ibas a contar más de la parte cinematográfica, porque esa creo que es tu fuerte.
Pero bueno, ya será en otra ocasión.
Y todos los que son creadores, ¿en qué punto se tiene injerencia en las tomas de decisiones o en el cambio de pensamiento?
Ya no hablo de los líderes a nivel internacional, económico, político, militar, etc., que están o están o estamos, la sociedad, autodestruyendo todo nuestro ecosistema, toda la vida en la Tierra, y digo la vida, no nada más la humana, sino la vida en general, aunque bueno, ayer estaban comentando, la vida va a continuar, sí, pero no la vida tal vez inteligente, la vida creativa, la vida como la conocemos los seres humanos, ¿no?
¿Hasta qué punto hay injerencia?
Y me voy a oír muy foxista, no es el mañana, ni el pasado mañana, ni de aquí a 10 años, ni de aquí a 50 años, de esperar que una creación literaria, una creación cinematográfica, y digo cinematográfica porque la parte visual a veces pega más que la lectura, cuánta gente hoy en día no tiene acceso, ya sea que sepan leer y escribir o que no lo sepan hacer, a las publicaciones.
Y luego viene el otro punto, la difusión, la divulgación, etc.
No es el mañana, es el hoy, porque hoy es el que se tiene que actuar.
¿Hasta qué punto los creadores, independientemente de los diferentes medios, pueden ingerir en estas tomas de decisiones para que tengamos un mundo mejor?
Y no esperar a la esperanza, sino a ese ahorita, en este momento.
Gracias.
Yo voy a complementar tu pregunta para que respondan Ana y Melina, porque digamos que en las preguntas y respuestas se ha hablado mucho como de la importancia de la acción, no solamente de tener esperanza y esperar, sino de actuar.
Y Ana y Melina en su ponencia hablan de la importancia de la pedagogía, de la mano de la ciencia ficción, para la transformación y la construcción de esperanza.
Entonces, no sé si de alguna manera también, pues me interesa también escuchar un poco ustedes cómo piensan que podría, porque la pedagogía o la educación puede ser para la liberación o también para el adoctrinamiento.
Entonces, un poco, ustedes cómo lo ven, cómo lo ven posible, cuando también, como decía el compañero, hay una gran población que pues como, pues ve la literatura como algo muy alejado de su realidad, casi como impuesto por grupos sociales privilegiados.
Entonces, no sé si ustedes han reflexionado sobre eso o qué piensan al respecto.
Gracias.
Melina, no sé si quieras comenzar.
Bueno, muchas gracias.
Para nosotras, justo una de las cosas que nos convocan a estar aquí es que somos animales políticos y por tanto, o sea, consideramos que es urgente, o sea, organizarnos, justo por eso cerramos con Gramsci, o sea, esto que estamos haciendo es una... todos venimos acá movidos por algo que nos duele, o sea, de pronto se nos olvida que aunque somos este animal político y este animal racional, en la literatura para nosotras vemos la posibilidad de que esa emoción, esa posibilidad de empatizar con el otro, de emocionarnos con el otro y sentirlo, sentir ese dolor, es a través de imaginarlo, ¿no?
O sea, no... que es la forma de la que, de alguna manera, hemos ido creando una conciencia, o sea, porque no... en el sistema mercantil en el que vivimos, no se nos educa para pensar en las emociones, el sentimiento del otro, sino para resolver el propio deseo, ¿no?
Siempre hacia una individualidad.
Entonces, pensamos que en la literatura puede haber ese espacio de generar empatía y además de exponer estos análisis que son racionales y que a veces nos hacen hacer preguntas como estos gringos que hacen como...
"¿Por qué estás preguntando eso?", que es algo... hasta me parece como una indiferencia monstruosa, ¿no?
O sea, como realmente somos esto, estos seres desmemoriados, ¿no?, que son... que a veces la sociedad nos ha estado construyendo así, o sea, como seres sin memoria, que no sabemos cómo llegamos hasta aquí o no nos preguntamos nunca cómo llega un celular a nuestras manos o el maquillaje que nos ponemos en la cara, que tiene que pasar para... la ropa que nos ponemos, cómo es que es esto que estamos usando, esta forma de producirlo, ¿no?
No nos hacemos preguntas.
Entonces, creo que la literatura es esa herramienta que nos hace como poner el dedo en la llaga y decir "Güey, hay que observar esto" y de esta forma no estoy viviendo en un espacio en donde estoy confrontando la guerra o no estoy respirando aire limpio.
Bueno, aquí en Monterrey sí estamos respirando un aire súper sucio.
Hubo una crisis de agua en la que de verdad no había colonias en las que no tenían agua, y es una cuestión de clase.
O sea, si asumir lo que es una...
O sea, que la crisis climática está pegando en una cuestión de división de clases, ¿por qué hay quienes pueden pagar ese aire limpio?
¿Por qué hay quienes pueden comprarse una montaña, un bosque?
O sea, ¿en qué momento?
¿Por qué?
O sea, ¿cómo es que esta división de apropiarnos de los bienes comunes no nos asusta y no nos indigna?
¿Cómo podemos hacer para movernos hacia allá?
¿Cómo podemos organizarnos ya?
Entonces, hay obras literarias que me parece que nos pueden apoyar, como justo esta de los desposeídos, en la que explica no solamente una división de los recursos, en este caso son planetas, anarres y burras, y cada uno tiene sistemas mercantiles y de organización social diferentes, sino que Ursula K.
Le Guin lo que hace es, "Mira, esto está movido por la condición humana".
O sea, la condición humana de "yo quiero lo que yo deseo, yo quiero mi placer, yo quiero cubrir mis necesidades".
Y siempre es una cuestión más, ¿no?
O sea, no tocamos un tema moral acá, pero sí hay una cuestión de moralidad en la crisis climática.
Entonces, nosotros, por eso, en estas obras lo que consideramos es, "Oye, es una cuestión de clase y hay que abordarlo así".
O sea, quienes tuvieron agua no son los mismos que… o sea, quienes pudieron tener agua durante la crisis no son las señoras y los señores de los barrios más pobres que estuvieron haciendo filas.
O sea, el desastre y el dolor no llega igual para todas y todos.
Entonces, quienes podemos alcanzar a verlo, creo que es una… pues vuelvo a lo mismo, es una responsabilidad moral.
¿Quieres continuar, Ana?
Sí, me da tiempo, unos cinco minutitos.
Creo que ya tenemos… sí, acaba la 1 y 20, entonces tenés un minuto.
Lo siento.
Bueno, entonces, es buscar una pedagogía que esté basada en los afectos, en las emociones y en imaginar y sobre todo que esté deslindada del pensamiento occidental.
Justamente, Isabel Stengers propone una ciencia lenta, una ciencia en la que nos sentemos, observemos, pongamos las cosas sobre la mesa y digamos qué es lo que vamos a hacer para justamente mitigar el calentamiento global.
Entonces, personajes como Débora Danowski y Viveiros de Castro proponen el perspectivismo amerindio en donde dicen, "¿Sabes qué?
Es que se ha pasado el fin del mundo y quienes ya han vivido el fin del mundo son las comunidades precolombinas, son los mayas, son las comunidades del Perú, son todas estas comunidades a quienes cuando llegó el poder colonial destruyó.
Ellas ya vivieron el fin del mundo.
Entonces, ¿de quién podemos aprender?
Porque este fin ya se nos viene y probablemente ya esté aquí y ya esté en ejecución.
Entonces, ¿cómo podemos pensar un mundo después de ese fin?
Vámonos con las comunidades a las que siempre debimos haber escuchado porque ellas desafortunadamente ya vivieron un fin de mundo y están viviendo después de ese fin.
Entonces, es regresar, mirar a estas comunidades que tienen las herramientas, que saben cómo vivir desafortunadamente porque no debe haber pasado, pero que ya saben cómo imaginarse en un mundo sin fin.
Bueno, muchísimas gracias a todos y todas y a todos los presentes y a los que nos están viendo por YouTube o Facebook.
Nos vemos más tarde en otras de las charlas, de las conferencias y de los paneles que tenemos, de los dos que quedan.
Mil gracias.
[Aplausos] Gracias.
[Música de cierre] [Música de cierre] Gobierno de México.
[Música de cierre]
SISTEMA
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Sí
FECHA_AUTORIZACION
01/12/2023
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03/12/2024
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05/02/2025
OBSERVACION_DERECHOS
No se cuenta con las autorizaciones necesarias
INGESTO
Jorge Vallejo Gutierrez
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
4
CONDUCTOR
María Teresa Salcedo, realizadora y guionista de cine y televisión
TEMA_CONTENIDO
Conversaciones sobre ciencia ficción
FECHA_GRABACION
01/12/2023
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
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Aurea Ruth Rendon Melgarejo
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