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CUID
M-02807
SUBTITULO_SERIE
FILIJ 24
SINOPSIS_SERIE
Sobre cómo la lectura se configura en el cruce entre experiencia familiar, entorno social y acceso a la cultura escrita y de qué modo las desigualdades, la precariedad y la movilidad condicionan la relación con los libros, así como las tensiones entre lo heredado en el hogar y lo vivido en contextos escolares y comunitarios. Se analizan las posibilidades de que espacios educativos, bibliotecas y proyectos locales compensen ausencias, acompañen procesos de identidad y generen encuentros significativos con la palabra
EXTRACTO_SERIE
Se destaca la necesidad de crear condiciones materiales y afectivas que permitan a niños y adultos construir una práctica lectora libre, compartida y sostenida, especialmente en contextos de marginación
TITULO_PROGRAMA
SUBTITULO_PROGRAMA
María Cecilia Silva-Díaz (Venezuela) Patricia Correa (Colombia) Adriana León (México)
SINOPSIS_PROGRAMA
Se aborda el papel de la lectura en situaciones de crisis, especialmente en contextos de enfermedad, vulnerabilidad y desastres. A través de experiencias en hospitales y comunidades afectadas, se analiza cómo los relatos ofrecen consuelo, fortalecen la comunicación y ayudan a enfrentar el miedo, la soledad y la incertidumbre. Se reflexiona sobre qué leer en momentos difíciles, la fuerza emocional del cuento y la importancia de la mediación afectiva para generar vínculos y transformar el entorno. El diálogo destaca la lectura como herramienta reparadora que contribuye al bienestar emocional y a la reconstrucción personal y colectiva
EXTRACTO_PROGRAMA
Exploración del poder de la lectura en crisis, mostrando cómo los relatos y la mediación afectiva ofrecen consuelo, fortalecen vínculos y apoyan la recuperación emocional en contextos de vulnerabilidad
N_PROGRAMA
2
N_TOTAL_PROGRAMAS
16
DURACION_TOTAL
01:04:46:23
PARTICIPANTES
Patricia Correa, Abogada y Maestra en educación infantil
María Cecilia Silva-Díaz, Maestra en literatura infantil
Adriana León, Escritora de cuentos para niños ciegos y débiles visuales
Ana Arenaza, promotora de la lectura
SEMBLANZA_PARTICIPANTE
Patricia Correa
Socióloga colombiana dedicada a la mediación lectora y al desarrollo de estrategias de promoción de la lectura en contextos hospitalarios. Lideró el proyecto “Palabras que acompañan”, implementado inicialmente en instituciones de salud de Bogotá y luego extendido a varias ciudades del país. Su labor se centra en acercar la lectura a niños y familias en situaciones de hospitalización, integrando prácticas lectoras como acompañamiento emocional y herramienta de interacción en espacios no convencionales.
María Cecilia Silva-Díaz
Editora, profesora e investigadora especializada en libros para niños. Dirigió el departamento de investigación y publicaciones del Banco del Libro de Venezuela y coordinó durante doce ediciones el Máster Internacional en Libros y Literatura Infantil de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha sido jurado del Premio Andersen de IBBY y es autora de trabajos influyentes sobre libro-álbum y metaficción, como La metaficción como un juego de niños. Su obra combina investigación, mediación y edición en el campo de la literatura infantil.
Adriana León
Adriana León Jiménez es autora enfocada en la creación de cuentos infantiles accesibles para niños ciegos y con baja visión. Su trabajo ha sido respaldado por el FONCA, donde desarrolló la transcripción y publicación de cuatro cuentos en braille y en caracteres grandes, además de coordinar talleres recreativos dirigidos a esta población. Su producción se orienta a generar materiales inclusivos que fortalezcan el acceso a la lectura y fomenten experiencias lectoras adaptadas a las necesidades de la infancia con discapacidad visual.
Ana Arenaza
Promotora de la lectura con experiencia en la coordinación de programas dedicados al fomento lector en instituciones culturales
TIPO_ACTIVIDAD
DISCIPLINA
PALABRAS_CLAVE
Artes visuales | Cuento | Edición de textos | Enseñanza de la lectura | Escritor | Escritora | Escritura creativa | Humor (literario) | Ilustración | Lectura | Libro para niños | Literatura | Novela | Selección de libros
TRANSCRIPCION
Música ¿Qué tal? Nos da mucho gusto saludarlos. en esta nuestra primera mesa de diálogo dentro del seminario y con el tema La lectura en momentos de Cristo. Creo que después de las palabras de Michelle Petit, que han sido un excelente prólogo, podríamos llamar a esta mesa, hay poco que decir. A mí me da mucho gusto recibir a nuestras amigas, a nuestras colegas, Adriana León, mexicana, que está trabajando hace muchos años en espacios en trinco, en la lectura. A María Cecilia Silva, ella viene de Venezuela, que también tiene una amplia experiencia en el tema y que también va a estar a lo largo del seminario en otra de las sesiones, hablando sobre los álbumes. y a Patricia Correa, colombiana, que ha estado trabajando hace varios años en un programa que se llama Palabras de Apuntamiento. Nosotros pensamos que más que venir a narrar las experiencias de una manera más simple, es importante dialogar sobre puntos centrales en esta mesa. Por eso, la exposición de cada una de ellas va a tener un hilo conductor sobre algunas preguntas que acordamos previamente, como son qué leer en esos momentos difíciles, cuál ha sido su experiencia con la fuerza del relato y cuál ha sido el papel cálido, importantísimo, fundamental del mediador en este momento. Sin más, voy a presentar a Patricia Correa, nuestra primera participante. Ella tiene un amplio currículum, pero vamos a sintetizarlo para ser breve. Ella es especialista en enseñanza en lenguaje y en promoción de la lectura en diferentes niveles escolares. Desde 1985, el énfasis de su trabajo se ha dado como formadora de maestros y otros agentes educadores en la comunidad, en investigación adictuativa y como bibliotecaria y asesora para el desarrollo de bibliotecas escolares en varias instituciones de educación en la universidad. También ha trabajado vinculando los medios de comunicación con la promoción de la lectura. Como les comentaba anteriormente, ella es asesora y coordinadora del programa nacional palabras que acompañan, que surgió en Colombia, diciendo que está trabajando en Bogotá, Medellín, Cali, Manizales, Barranquilla, Cartagena y Nicaramanga desde 2002. Ha sido miembro de TUCITALA, es un grupo de formadores, de lectores y promotores de lectura, y asesora y consultora en el área del lenguaje, en varias instituciones como la OEI, del CERLAL, la UNICEF por subsidio y la Fundación Rafael de Colombo de Colombia. Bienvenida. Primero voy a pedir disculpas por la voz que tengo. Me demoro más para poder decir que lo entiendo. Primero quiero agradecer a todos los organizadores de este evento, que para mí es uno de los más importantes, los que se realizan en la región. Muchas gracias a todos ellos por habernos invitado y a todos ustedes por estar aquí. Primero quiero presentarles un video que siempre llevamos a las instituciones cuando vamos a dar comienzo al programa, digo, a las instituciones de salud, cuando vamos a dar comienzo al programa de Palabras que Acompañan. Se les tomamos a la idea. La familia de los niños, los niños y los niños y los niños, la mamá, los que no se les gustan, la luz y la verdad es una comunicación psicológica y el mundo que se encuentran en la humanidad. Los niños acompañan con la madre familia, a todos los niños y a los niños y a los niños y a los niños y a los niños. La familia y a los niños y a los niños y a los niños y a los niños y a los Es el apoyo que hoy Dolix ofrece a la comunidad médica, a los pequeños pacientes y a sus padres, para que unos y otros recuerden que no están solos y que las palabras alivian, las palabras acompañan. Fue descubriendo así, poco a poco, mirando a quien me miraba, escuchando a quien me escuchaba, Con los cuentos relatados a vida de ellos, tienen un poder de gestión mágica. Si la voz de una mujer narrando cuentos tienen el poder de traer niños al mundo, también es cierto que unos niños tienen el poder de dar vida a sus propios cuentos. Porque más que con los ojos, le vemos en la piel, en la sangre, en la sangre, en el corazón. Leo para escuchar voces, poner luz a las sombras y dar sentido al sombra. Leo para saciar la felicidad, deshacer las dudas y encontrar el apoyo que amante la esperanza. A la hora de 50 mil dólares, es una nueva opción de reproducción social por medio de la cual el medicamento y el laboratorio que lo produce retornan a la comunidad una parte de los beneficios que tienen de ellos. Iniciado en abril del 2002, hemos ido avanzando en cobertura y hoy estamos atendiendo 45 instituciones de salud de tercer nivel en 7 ciudades del país. Y a través de un equipo contratado especialmente para este trabajo, llegamos a 2.500 niños semanales y a un número similar de adultos constituidos por los padres acompañantes de hospitalización, por los soldados del ejército nacional que se están recuperando desde feridas de guerra y por un grupo de adultos mayores endocríticas de la universidad. Bien, cuando cualquiera de los integrantes del equipo que hace las lecturas en los hospitales habla del programa, el comentario inmediato de la mayoría de las personas es tan bonito. Qué bueno un rato para entretener a los niños que están enfermos. ¡Qué hermosa la voz! Sin embargo, desde el comienzo, desde la fase misma del diseño y la planeación de palabras que acompaña, estuvo claro para la mayoría de sus gestores que era algo más, una acción que buscaba el mejoramiento de la calidad de vida de los niños hospitalizados a través de una intervención de calidad y al mismo tiempo un trabajo que contribuyera a la formación de lectores y por lo tanto jugara un papel dentro de la serie de esfuerzos, contra esa discriminación y segregación que se produce cuando una persona no puede acceder a lo escrito en un medio cada vez más alfabetizado como el nuestro. Estas eran y siguen siendo las líneas que orientan el trabajo diario de todos los miembros del equipo y a los que me voy a seguir refiriendo como los lectores. Y está presente en todas sus intervenciones, Pero a medida que pasa el tiempo y observamos lo que ocurre y consultamos a otros que también son tocados por la acción del programa, ella va ganando otras dimensiones que vienen a constituirse en primordial. Y es esto a lo que quiero referirme, retomando uno de los puntos guías para esta mesa planteados por Ana Arinjana, y hemos hablado un tiempo anterior, y es el punto que tiene que ver con el aspecto de la mediación y de los mediados. Se trata de una reflexión que ha surgido de la primera sistematización de una serie de entrevistas realizadas a los directores de pediatría de cada uno de los hospitales y clínicas donde estamos y de los enfermeros y enfermeras jefes. Quiero comenzar diciendo que muchos de los pensamientos y concepciones al respecto de trabajos que como este atienden a comunidades vulnerables, lo atendemos con la lectura y con los libros, muchas de esas concepciones obedecen a esa manera de pensar muy nuestra, muy moderna, a ese ver la vida dividida y separada en instancias. a esa elaboración de categorías trascendentes que luego nadie pone en duda porque parecen ser así, evidentes por sí mismos, porque pasan a convertirse en verdades, en premisas, incuestionables. Escuchamos, por ejemplo, muchas veces que la palabra sana, que nada mejor que un buen libro en un momento tan duro y tan crítico como cuando estamos enfermos. que la lectura permite la reflexión y el rearmarse para enfrentar las pruebas. Y bueno, no lo ponemos en duda, ni nos preguntamos nada más, es así, muchos lo han comprobado. Pero lo cierto es que por esta forma de pensar, generalmente olvidamos o descuidamos aspectos esenciales de nuestro trabajo. Y a decir verdad, cuando decimos que la palabra alivia, que el relato salva, pues no estamos muy bien. Eso es verdad. No niego que lo sea, pero pienso que no es tan sencillo. Luego de más de dos años y medio de trabajo ininterrumpido en los hospitales, todos los equipos de profesionales de la salud que han asistido a nuestras intervenciones coinciden en afirmar que el programa de acompañamiento lector sirve. Ayuda a mejorar a los niños, pero al ser interrogados al respecto, dicen que no saben cómo lo hacen o cómo lo logran. Son bastante timidos, yo diría muy temerosos. Al referirse a los efectos en salud que obra esta acción, pues es algo muy intangible. Se desarrolla en el plano cualitativo, no es fácil de medir, no es fácil de aislar para analizar. no está comprobado científicamente, y el científicamente aquí está dado desde lo biológico, lo físico, lo químico. Es algo bastante sospechoso para ellos, o por lo menos es un terreno en el que no se sienten muy cómodos. Sin embargo, nosotros sí tenemos números, esos que a ellos tanto les gustan o les dan seguridad. No voy a traer aquí estadísticas en cuadros, simplemente voy a seguir al doctor Hernández, Creo que Luis también en este momento acaba de pasar una gran enfermedad, Guillermo Reyes. El doctor Hernández es pediatra jefe de hospitalización en uno de los hospitales más grandes que atendemos. Y a su estudio sobre el impacto del programa, aunado a la política de mejoramiento de la actividad, a través de su estudio podemos decir entonces qué palabras que acompañan, ha contribuido para que el promedio de hospitalización de los niños ingresados disminuye de 5 días y medio a 4 días y medio, lo cual permite que la rotación en niño-cama sea más rápida, la capacidad de atención hospitalaria aumente y el costo promedio por atención de pacientes disminuye favoreciendo la economía de medicamentos. Palabra sirve. Claro que sirve, pero no sabemos cómo. Vuelven y dicen los médicos y las enfermeras. Ahora, el programa, cuando el programa les pregunta, cuando nuestros lectores van y les entrevistan y les preguntan más cuidadosamente, comienzan a pensar con más profundidad en las cosas que pasan y de las que ellos son testigo y al mismo tiempo ofrecen. Escuchamos entonces frases que citan aspectos importantes. Al principio son todos aquellos sobre los que ya hay un consenso social. Ese consenso del que hablábamos, esas verdades que nadie pone en duda, abro comillas. Es que la lectura es muy importante, ayuda en la parte cultural y también académica de los niños. La lectura es un valor muy importante. Los libros tienen muchas cosas positivas, buenas. La lectura forma. Los padres también encuentran un momento de calma y aún de relevo en su responsabilidad de estar con los niños. Tienen un tiempo para ellos. claro que muchas veces se quedan en la habitación, pues a ellos también les gustan los cuentos. Después de hablar así de los libros y al detenerse un poco más en lo que pasa, nos dicen, este es un programa de neto, vuelvo a abrir conmigo. La lectura distrae la atención de los niños fijada en el dolor y permite que la orienten hacia otra cosa, aun cuando se les están practicando los procedimientos. Desaburren. Ayuda en la soledad. Es una terapia emocional. Es una terapia ocupacional. Olvidan por un momento que están enfermos. Ocupan su tiempo libre. Hay mejoramiento anímico pues disminuye la angustia y el estrés de los niños y también el espalda. Impacta el sistema nervioso de los pequeños y por lo tanto su sistema inmune se eleva sus defensas. Duermen mejor, comen mejor, están más activos, lo que hace evidente su recuperación. Hasta aquí las cosas importantes, pero ya sabíamos, donde todavía no arriesgan mucho. Pero siguiendo con la entrevista aparecen otros elementos y los médicos y las enfermeras entonces cuentan. Hemos visto que con el programa los niños ganan seguridad y autoestima. Sienten mayor confianza y están más seguros. Encuentran que en el hospital nos preocupamos por ellos y no queremos hacerles más. Los niños se muestran más alegres, se relajan, se tranquilizan y por eso es más fácil llegar a ellos. Luego de la lectura, en muchos casos, puede explicar más fácilmente sus miedos y sus pensamientos alrededor de la muerte. Y después del primer análisis de estas entrevistas, encontramos que más del 90% de las personas consultadas manifestaron que la comunicación mejora en todos los aspectos. Abro comillas. La lectura los socializa y los vuelve más receptivos. Se mejoran las relaciones médico-paciente. Se les puede explicar mejor el tratamiento al que serán sometidos. los niños comienzan a hablar más de lo que les sucede. Esta actividad de la lectura permite que se integren a la vida del hospital y entonces la vida de los hijos cambia. Después de la lectura, los niños están más dispuestos y receptivos, se interesan por su estado y hacen preguntas sin temor y entienden lo que les pasa y lo que pueden hacer para ayudar a su mejoría. Por eso colaboran mucho más con las terapias. Pero esto no pasa solo con los niños. Los padres también son afectados, al igual que el personal de salud. Ellos mismos lo resisten. Es decir, los mismos médicos y enfermeras hablan de los padres y dicen, el programa ayuda a los padres, mejora su actitud, colabora en más y atiende mejor las sugerencias y recomendaciones. El programa se interioriza tanto a los padres como a nosotros mismos frente a los niños y ya la rutina no es la única que determina todo. Nuestro trabajo se vuelve más fácil, sentimos menos estrés, el programa nos ayuda a prestar un servicio de calidad, pues la atención es mucho más integral. Ya no se atiende solamente lo físico y biológico, sino que los factores emocionales y sociales son definitivamente tomados en cuenta. Y también dicen, durante este tiempo hemos recibido menos quejas de los padres y por el contrario, las notas de agradecimiento han aumentado. Creo que todo esto que acabo de decir no es nuevo para aquellas personas que hayan tenido la oportunidad de trabajar en espacios como necesitar el área y para aquellos que hayan desarrollado actividades de acompañamiento de extorsión en situaciones tan difíciles como los desplazamientos por soces, los campamentos de refugiados, los grupos marinales y etc. Y volvemos entonces a reconfirmar la importancia del libro y la lectura, que sería indiscutible herramienta para transformar muchas cosas. Pero resulta que los solo libros o cualquier tipo de lectura no operan en un milagro. No son ese objeto ni esa actividad mágica como a muchos les gusta pensar. No son fuerzas trascendentes ni dependientes de lo que nosotros como sujetos activos hagamos. El elemento más importante para que todo lo que ven visitando ocurra no son precisamente los libros con objetos, es el otro, el otro ser humano. Este otro que en un principio, y para nuestro caso, es el lector que se acerca desarmado a la cama del niño, pero que luego puede ser el padre que toma el lugar del lector, cuya actitud ha cambiado y encuentran que tiene muchas cosas de las que hablar y compartir con su hijo. Este otro también puede ser la enfermera o el médico, que ya no hablan solo de la neumonía del 304 o de que las pruebas del laboratorio del 207 ya están. Bien, ya sé, ahora todos ustedes me van a decir, pero apenas vienes a darte cuenta, descubriste que el agua moja. Bueno, desde hace mucho y recibiendo la enorme influencia de la que siempre será mi maestra María Elvira Charria, he estado vinculada a la formación de maestros y otros agentes educativos con la conciencia clara de que el factor humano es fundamental y el mejoramiento de la calidad de su intervención es difícil. Pero, y aquí está mi pero, es que aunque esté tan claro y siempre trabajemos por ello, nuestros hábitos de pensamiento vuelven cada vez a manifestarse y a envolvernos y descuidamos lo fundamental. Nos podemos apuntar en los programas, en las estadísticas, en los estudios, en la logística, en la administración, y descuidamos factores y dejamos de pensar y observar lo que hacemos, cómo lo hacemos y por qué. Es esta, entre otras, una de las grandes enseñanzas que me quedan del proyecto de Leamos en la Mano de Papá y Mamá, porque su insistencia en la observación y el registro, aunado a la preocupación por la atención particular a cada niño con el que entráramos en contacto, ha permitido que el programa que hoy coordino se nutra de ello y que el equipo de personas de palabras que acompañan hagan posible que toda esta serie de cosas médicos y las enfermeras señalan, sea posible. Porque estos profesionales de la salud, en las entrevistas de las que les hablo, aún sin ser interrogados sobre el tema, expresaron claramente su opinión sobre los lectores y el trabajo que realizan y esto es lo que nos dicen. Los lectores nos enseñan a todos que es necesario dedicarles tiempo a los niños, que es necesario escucharlos y darles cariño. Los lectores nos muestran cómo tener paciencia y buen ánimo. Gracias a su trabajo, la hospitalización se ha vuelto más humana. Los lectores son ejemplo para el personal de enfermería, para una mejor empatía con el niño y por el mejor cuidado. Seguramente en la escuela de medicina se habló del factor emocional y la necesidad de dar atención. Y en todas las charlas sobre el mejoramiento de la calidad de vida siempre se menciona el asunto. Pero luego, cuando se está en el servicio, en medio de 50 y casi 100 niños para atender, se lloran, se quejan, muchas veces al igual que sus padres, y de los requerimientos administrativos y técnicos con los que deben cumplir, los equipos de salud deben volverse máquinas bien aceitadas para que las cosas marquen. Claro que al costo de un gran estrés y de un ambiente muy complicado para trabajar. Y todo el discurso de la escuela y de las charlas donde se va. Entonces resulta que llegan los lectores y con su acompañamiento que al principio pasa o desapercibido, o del contrario, estorban. Van encontrando los médicos y las enfermeras, los padres con niños, que la manera de hacer de los lectores cambia la cotidianidad del servicio. Que están más tranquilos porque los niños se han transformado, porque los padres están más relajados y las cosas funcionan más fácilmente. Y por todo esto, pero sobre todo por la calidad de la relación que establecen los niños con los lectores, sienten el deseo de imitar su comportamiento, les enseñan en la práctica que es importante darle tiempo al niño y lo más importante que les muestra es que es posible, a pesar de que haya tanto. Y eso es algo que trabaja mucho en las universidades clases de publicultura, que lo fundamental es pensar en que no se trata de un enfermo más, de tal habitación, sino una persona que siente, que piensa, que teme. Su trabajo nos demuestra que la medicina ortodoxa no es la única que tú. Y esto que dicen ellos, y que tal vez para nosotros es evidente, lo sorprende mucho a ellos. Cuando lo expresaron en las entrevistas, era como si por primera vez lo estuvieran viendo. El personal de salud dice no saber qué pasa con palabras, pero cuando se detienen a pensar, descubren un comportamiento y una manera de hacer que es la que realmente explica lo que pasa y por qué pasa. y reconoce también que es algo que no se logra solo llevando libres a un espacio y diciendo hay que leer. Y curiosamente, al mismo tiempo, aunque no lo hubiesen pensado y no se hayan definido hablar sobre el asunto, los efectos de la acción los ha envuelto en su dinámica, que los ha hecho partícipes desde el inicio mismo del programa. En el momento de esta conversación se dan cuenta ellos y ellas que esperan la llegada de los adultos, de los lectores o bien los gustan para recomendar la atención especial que el 20 genio está muy mal, está solo, está muy deprimido. Para lograr llegar a algunos de ellos completamente renuentes para poder aplicar los medicamentos sin toda la sensación previa. Y también cuando médicos y enfermeras se han animado a leer para ellos, para los pacientes y para sus hijos. Ante todo, nosotros no nos orprendemos, lo que hacemos no nos es desconocido, por el contrario es una actuación consciente y cuando la rutina o el pensamiento dualista que trata nuevamente de poner el libro y la lectura por allá, en otro lugar, en un espacio propio, lejos de nosotros, cuando busca instalarse de nuevo ese pensamiento, viene el registro de un compañero para volver a hacerse presente, para que pensemos en lo que hacemos y cómo lo estamos haciendo. Nuestra orientación permanente, buscamos el mejoramiento de la calidad de vida de los niños oficializados y también acercarnos a la lectura y a los libros. Pero sabemos que no lo lograremos porque conseguimos distraerlos o entretenerlos en un momento de sus molestias y su dolor. o porque el libro y la lectura obrarán mágicamente. Sabemos que lo conseguiremos porque planteamos una relación que transforma la manera de relacionarse con los niños en general y con aquellos que están enfermos en particular. Para esto comenzamos estableciendo una relación de respeto y reconocimiento de la igualdad y de los derechos de los niños, esos que cada vez se manajeran más y pierden significado los derechos que tenemos y que tienen los niños como los dos. Partir de allí es toda una práctica que los reivindica como sujetos y les permite ganarse como tal. Es además un ejercicio de ciudadanía, porque cuando los niños descubren que ellos pueden esperar y plantear otros tipos de relación en otros espacios y con otras personas, así sean los médicos y las enfermeras con su poder, o sus padres, por más preocupados que ausentes que hayan estado, Y de allí su poder transformador, su capacidad para poner en movimiento cambios en la manera como los adultos perciben y se relacionan con los niños. Porque nuestros espacios sociales, por más que los pensemos separados, se imbritan constantemente y se transforman unos a otros. Este lector que llega a la cama les permite no solo acercarse al niño, les hace posible establecer una relación con otro ser humano complejamente disponible. respetuoso y sincero. A través de él, tienen las palabras, el relato, la comunización de doble día y pueden vivir una experiencia que, desabotumadamente mucho de nuestros padres, solo se produce cuando están eternos y se están. Los lectores demuestran a los niños, primero, que tienen derecho y que los libros son para ellos y que pueden pensar y sentir como piensan y sienten, que su palabra vale, que sus ideas son importantes y sus preguntas también tienen valor y deben ser respondidas, aunque sea con un... No te olvides de que preguntarle a alguien. Y cuando palabras escuchadas, cuando la llegada de los libros no implica la obligación de leerlos, sino que también es válido conversar, simplemente conversar. Y cuando los niños se dan cuenta de lo que ellos dicen, llega al otro y causa un efecto real, es entonces cuando toda la acción gana sentido. Porque el niño sujeto, que puede y tiene derecho a decir y opinar, se sitúa frente a los otros sujetos y les plantea una relación en el mismo sentido. Y se sitúa frente a los libros y los relatos de esas otras voces que están en ello, en el mismo plano. Y en este punto hay una relación de tres. El lector, que puede ser el lector del programa, el padre, la enfermera, otro niño, el libro y el pequeño que está en el día. Una relación de tres que fluye de manera interdependiente. Ocurriría distinto si no existiera el mediador. Generalmente, en el caso de quienes empiezan a encontrarse con la lectura, sean pequeños de nosotros. Es gracias a este evento compartido entre tres, que los niños se relacionan de manera diferente con su realidad. Y es entonces cuando la compañía de su padre gana sentido. Pues no está ahí solamente ocupando un espacio absolutamente alejado de lo que siente y piensa su hijo. Es una de las cosas que nos dicen los enfermeros, que se sorprende mucho, sobre todo las madres jóvenes, que no hablan con sus niños. están ahí pensadas, ustedes van a los hospitales y los papás están ahí o viendo televisión, que siempre es una presencia en España. La compañía del médico también cobra otra dimensión, porque el niño puede entender qué le pasa y por qué debe atravesar por toda esa serie de cosas que le desagradan y que lo hacen vulnerar. La disponibilidad cítica. Ese término que tal vez es el que mejor define la actitud y el compromiso de los lectores, y no solamente los lectores del programa Palabras de Compagnes. Es la que realmente transforma la realidad de nuestros hospitales y de cualquiera de los otros espacios donde se haga presente. Es una actitud consciente y decidida por el otro, por establecer un verdadero contacto y mantenerlo, reconociendo al otro sujeto como igual y como alguien que tiene derechos y responsabilidades. Es todo esto y es mucho más que buena voluntad, que buenas intenciones. Es conocimiento y conciencia de que nuestro actuar es el que obra los resultados y no otra cosa. Y que no se trata de discursos vacíos, sino de práctica constante y pensada, Porque cuando dejas de pensarte en lo que hacemos, nos tornamos nosotros mismos en máquinas más o menos aceptadas. Aquí la responsabilidad del mediador es fundamental. Por eso son claves la observación y el registro. Porque cada cosa que el mediador exterioriza es registrada por los pequeños y en muchos casos se convierte en modelo. Además, porque cuando es niño, cuando se desnudo todo, cuanto se... Además, porque cuando se designe, sobre todo cuando se designe, todo el mundo a su alrededor genera movimiento dentro de los niños. Por eso el asunto no es de dotar simplemente espacios con libros y de que alguien tenga la llave. Claro que es importante tener libros y bienvenidos todos los planes de dotación y conformación de bibliotecas que hacer. Porque sin libros, pues poco podemos leer. Pero entonces, no olvidemos que esos son los víctimas y acervos no hacen la diferencia que estamos buscando. Que son las personas y los equipos humanos lo que es fundamental consistir, cuidar y alimentar. Es algo que también aprendí de María Elvira Charla, de Marta Cedero, de Ana Arendtano, de Nino y de Paz. Cuidado con el equipo, está siempre con ellos. Y de muchas personas que afortunadamente han pasado por mí. En resumen, se trata de una palabra a la que tenía mucho y tenía mucho miedo, sobre todo al inicio del programa en hospitales, pero que ahora encuentro que no hay de otra. Se trata de involucrarse, involucrarse con el otro, que no quiere decir que hagamos nuestros los problemas de ellos, sino considerar que su vida es importante para nosotros y que solo así vale la pena todo el esfuerzo. La vida es involucrarse. La vida es, como dice el doctor Jesse, en carta a su hermano, antes de partir de su lado para su herida, ser humano entre otros seres humanos. Querido hermano, acabo de esperarme que seremos trasladados hoy o mañana. No estoy desesperada, no he perdido el valor. En todas partes hay vida. La vida está en nosotros mismos, no fuera de nosotros. Estaré rodeado de seres humanos. Seré ser humano entre ellos y siempre lo seguiré siendo. No dejarse agobiar por la desdicha, no dejarse derribar, pase lo que pase, eso es lo que yo llamo vida, esa es la tarea de nuestro ser. Aún conservo mi corazón y mi carne y mi sangre, que son capaces de amar y de sufrir, de desear y recordar, y ese es sin duda el verdadero contenido de nuestra existencia. Un guay desle. Vemos el sol. Vives bien, hermanos. Hasta el 21 de diciembre de 1949. Gracias. Gracias, Patricia. A continuación vamos a escuchar a María Cecilia Díaz, ella viene de Venezuela. Es editora en ediciones de CARE, especialista en libros para niños y docente universitario. Es licenciada en letras y tiene dos maestrías, una en literatura infantil y otra en didáctica de la lengua y la literatura. Dirigió el Centro de Estudios y Promoción del Libro Infantil y Fibonil del Banco del Libro de Venezuela y ha sido jurado para el Premio Anderson de Investigación de Iber. Actualmente vive en Barcelona, donde concluye un trabajo de investigación para optar el título de doctorado en la Universidad Autónoma de Barcelona. Como editora, ha sido responsable de la publicación de colecciones profesionales y recientemente de algunos títulos académicos en la historia. Como autora, ha publicado artículos en revistas profesionales y académicas y ha colaborado con críticas de libros infantiles en publicaciones de España, América Latina y Estados Unidos, tales como Espacios para la Lectura, la revista latinoamericana de literatura infantil, la revista Bavar, Bookberg y otros. Entre sus publicaciones destaca la coordinación de la obra colectiva Siete Laves para Valorar las historias infantiles, dirigida por Teresa Poromé y invitada por la Fundación de Germán de la Ciencia. Bienvenida de nuevo y suscríbete. Muchas gracias. Estoy muy contenta de estar aquí con ustedes. Para el tema de la mesa traigo una experiencia que es una experiencia del Banco del Libro en Venezuela. Y que como no es una experiencia vivida directamente por mí, voy a abrir muchas citas de los actores participantes en este proyecto. El proyecto se titula Leer para Vivir y fue una iniciativa que surgió a raíz del tráfico de SLAVE del Estado Vargas en 1999, en diciembre de 1999. Los documentos que existen sobre este proyecto nos dan una idea de cómo la lectura puede darnos lenguaje, recursos, puede vehicular la salida en las tragedias, en las situaciones de crisis y en los conflictos sociales. y también cómo nos ayuda a enfrentar la cotidianidad desde una mayor conciencia ciudadana. Voy a darle la palabra ahora a Paula Cadenas, que fue una de las responsables en este proyecto, que dice ¿Acaso el leer se considere un lujo extremo frente a la violencia y la necesidad? Y esto solo nos indica una cosa. Ignoramos lo revisado y terapéutico que puede esconderse en la lectura. Sigue Paula. que nos ayude a configurar nuestra propia mirada sobre nosotros mismos y a partir de nosotros mismos sobre nuestro mundo. Mientras trabajaban en este proyecto, un proceso intuitivo, como decía Michelle esta mañana, que a veces los mediadores llegan a esto por intuición. Mientras trabajaban en este proyecto, los responsables del banco del libro iban rumiando ideas de lo que pasaba allí en sus contactos con esta población. Y a partir de eso vino la necesidad de teoría y aparecieron los trabajos de Michel, los de la Asociación Access en Francia, el libro de Buenaire, los trabajos de Sirulis y también algunos estudios en biblioterapia entre los que destaca la obra de Joseph Wolff. Esta relación entre una práctica que se dio urgida de teoría ha permitido que la experiencia se sustente, se escriba en la basura, en la necesidad del registro y sea objeto de permanente reflexión e intercambio. El programa Leer para Vivir tiene, toma el nombre de una frase de Flaubert y se inspira en un libro escrito por Joseph Paul que se llama Read for Your Life. para estar vivo. Surge de manera espontánea en diciembre de 1999 a raíz de la tragedia ocurrida en el estado Vargas. La montaña se vino abajo, se vino abajo el estado y en cierta forma se vino abajo una parte del país. Es un estado que está situado a 40 kilómetros de Caracas y una de las principales costas del país, allí queda el puerto y el aeropuerto. Los resultados fueron catastróficos, creo que tienen una pantalla donde está la tragedia en cifras. En total 331.164 personas afectadas, 250.000 personas que perdieron sus viviendas, 96.000 viviendas perjudicadas, 50.000 fallecidos, alrededor de 7.200 desaparecidos. El Estado quedó destruido en un 90% y se estima que se requerirán de 10 años para su reconstrucción. Ese día, mientras la gente veía la tragedia en imágenes en la televisión, una cosa que no se podía explicar, La televisión pedía auxilio y llamadas para las personas que tuvieran todo terreno, que pudieran ir al lugar de la tragedia, las personas que tuvieran perros entrenados en cacería para ir a ver si había personas bajo esta especie de fango que cubría todo. Y las existencias se agotaron en los supermercados. no se agotaron porque la gente tuviera miedo, sino se agotaron por solidaridad. La gente fue a los supermercados a comprar comida para mandar a la gente, a los acutados por la tragedia. Se organizaron cuadrillas de jóvenes para hacer rescate. Y en ese momento la gente del Banco del Libro se preguntó qué podemos hacer nosotros. El 17 de diciembre contactaron a la Asociación de Psicólogos Sociales y comenzaron a leer cuentos a los niños en un estadio donde había 5.000 refugiados. Bueno, el primer día de lectura sintieron que había necesidad de volver al día siguiente. Y al día siguiente las madres de los niños les dijeron, pues, creemos que nuestros niños han dormido mejor que el primer día. Por favor vuelvan porque esto debe ser por los cuentos que han contado. Y a partir de allí no pudieron decir que no. Tomaron sus vacaciones de Navidad para ir a esos estadios a leerles cuentos a los niños y fue de esta manera como comenzó el proyecto. Ya de vuelta a la catástrofe y todavía entre rocas y polvo, tomarían la decisión de limpiar las calles y cerrarlas en distintas zonas para leer entre todos, para conjurar el miedo. Posteriormente se irían formando grupos de padres y maestros, para ellos también contar cuentos y prestar libros las 24 horas del día a la comunidad. Dos meses después de la tragedia, los voluntarios del Banco del Libro se dieron cuenta que en realidad ellos estaban ejerciendo una cosa que los especialistas habían llamado práctica terapeuta. que habían llamado a una práctica terapéutica biblioterapia, y decidieron definirla en una sección quizá más humanística que clínica, como la posibilidad de establecer una relación humana y sensible con los líderes, para propiciar cambios en la vida de las personas afectadas y reconstruir realidades. Carmen Martínez, una de las principales impulsoras de este proyecto, dijo un día, Yo pienso que mucho del éxito de la biblioterapia sirve porque los niños se dan cuenta de que hay quien se toma el tiempo de contarles una historia o leerles un cuento. De esta manera hay registros de niños que dicen, cuando pienso en todo lo que pasó, abro el libro y veo las cosas bonitas. o algún libro de la serie Sapo, especialmente Sapo en invierno, es que Sapo es como yo, quiere saltar y sentirse feliz. Una niña que dice, no sé por qué, pero cada vez que me acuerdo de mi casa de antes, me gusta meterme en la cama salientita con un libro. El proceso ha sido terapéutico no solo para los miembros de la comunidad, sino también para los mediadores. Brenda Bellorín, otra de las voluntarias del proyecto, escribió al respecto. Los libros en contacto con los niños, padres y maestros, nos salvaron de sucumbir justo antes de que llegara el olvido como el que azotó a Macondo. Juntos, en la hora del cuento, hemos estado poniéndole papelitos amarillos a las cosas para poder recordarlas y darles nombres. Y después de este año tan intenso, no tengo dudas de que hay que leer para vivir. El Banco del Libro apoyó entonces una iniciativa liderada por Carmen Martínez, el proyecto Leer para Vivir, que trabajaría en paralelo tres líneas. La primera, con los niños directamente a través de la hora del cuento, con la participación de voluntarios del Banco del Libro de Ediciones y Carinas. La segunda, con padres o los adultos en las comunidades, a través de lecturas de novelas en voz alta, por capítulos, discusión de libros, sistemas de préstamos y a petición, talleres para formar rincones de lectura en los que se les dieron herramientas de selección de lectura en voz alta y de narración. La tercera línea fue como maestros de preescolar a través de encuentros, talleres y jornadas para establecer el diagnóstico de las necesidades de la zona, reconocer la importancia de los libros en sus realidades y asistir en la elaboración de proyectos de promoción de lectura en estas comunidades en recesión. Así, se fueron tejiendo ricos momentos de acompañamiento, capacitación, selección y dotación de colecciones en distintos puntos. Al principio se irían prestando unos cuantos libros que vinieron del banco del libro, después una autora norteamericana, Katherine Patterson, recibió un premio, un dinero por un premio y lo donó al proyecto y pudo comprarse libros para el proyecto. Y se iban prestando libros en la medida en que los niños los pedían. Y eso, pues, los lleva a ellos a pensar que ningún programa puede empezar con donar libros, eso no tiene sentido, pues no dará dividendos. Los programas que dan resultados son aquellos que comienzan con sencillos encuentros de lectura, de manera de ir creando la necesidad. Los libros van siendo modestos visitantes y solo a solicitud de sus lectores comienzan a quedarse. Entonces es cuando parecen empezar a susurrar algo en la intimidad de cada quien. Por eso la cuidadosa evaluación y selección de materiales es una pieza básica en la intervención. Solo los buenos libros, dice Joseph Boyle, pueden alterar nuestras percepciones del mundo. Pueden ordenar el caos, articular el pensamiento, recobrar el pasado y mirarlo de forma diferente y resolver ciertos problemas del presente. Y como dice Carmeliana Dirden, presidencia del Banco del Libre, la literatura, en otras palabras, nos ayuda a recibir nuestras propias historias. Después de cuatro años, leer para vivir es un proyecto del Estado Vargas, no del Banco del Libre, sino de sus protagonistas. La propia comunidad, a través de estrategias sencillas, sostenidas y cotidianas, ha formado clubes de lectura, talleres para mediadores y horas del cuento, que son rituales comunes a lo largo de todo el Estado. Hoy podemos decir que niños y adultos han dejado entrar a los libros y que la literatura está en sus casas. En los espacios más inéditos se han descubierto la presencia de estos generosos huéspedes. Y desde Caruado hasta Carayaca, a lo largo de todo el Estado Vargas, transitan más de 5.000 ejemplares. La experiencia del Estado Vargas ha servido para que en el banco se confirme en tres líneas muy puntuales. En primer lugar, que todo proyecto que se ha sentado en una selección cuidadosa, tomando en cuenta la variedad y la calidad estética, puede abrir, a través del encuentro placentero, posibilidades para la articulación individual de la experiencia. En segundo lugar, que cualquier proyecto que se emprenda debe plantearse el fortalecimiento de redes devolviendo el protagonismo. A estas islas, hogar, escuela, biblioteca. Y en tercer lugar, que los proyectos deben ejercer la conciencia de ciclos definidos. Trabajar sin pretensiones, pero de manera sostenida en el tiempo, en un acompañamiento sistemático, más abierto a las necesidades del otro que a la rígida planificación de metas. dice Paula Cadena sin embargo sabemos que los libros como dice la Roja deben ser punto de partida pero nunca de llegada y estamos conscientes de que las carencias continúan y después de casi 5 años la depresión está muy presente y con ella la necesidad de la relaboración de la memoria nos queda como en cada rincón donde la tragedia se manifiesta de manera tan contundente comprender que nuestros esfuerzos son solo estos, pequeñas proezas que no deben abandonarse y preguntarnos por todo lo que podemos seguir haciendo con creatividad, efectividad y disciplina a favor de la reconstrucción. Con esta experiencia, en el año 2002, el Banco del Libro inició otro programa, Tendiendo cuenta con la lectura, se llama, y es una iniciativa que busca estrategias frente a la extrema conflictividad política y social que vive el país. Ambas experiencias se han sustentado en la promoción de la lectura en espacios públicos y con distintos actores de la sociedad civil. Niños, jóvenes, voluntarios, docentes, bibliotecarios y especialistas, y en ambas experiencias se han consciente de que son estos protagonistas. Muchas gracias. Vamos a escuchar ahora a Adriana León, ella es mexicana, ella nos va a platicar de su experiencia en el trabajo con los enfermos y los hospitales. Ella es directora y fundadora de la izquierda galiteraria, es una asociación civil cuya misión es acercar a grupos infantiles y juveniles con algún tipo de enfermedad o con discapacidad visual al gozo de la lectura. Ella es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma de México, ha dado muchos talleres de literatura en la República Mexicana y también de promoción de la lectura y ha desarrollado un proyecto de libros infantiles en el sistema BRAE a partir de los minutos, con apoyo de distintas fundaciones, entre ellas el Consejo Nacional para la Presidencia de la TAC. Tiene algunas publicaciones, una de esas cuentas infantiles en Brahe, algo más que es junto, y la lectura con niños hospitalizados en la mesa. Especialmente. Buenas tardes. Es como muy conmovilidad con todo el trabajo que la quitaron mis compañeras. Bueno, pues yo aprovechando el ciclo de la lectura del último de lo público que da como marco a todo este encuentro internacional, me permitía contarles un poco de cómo, bueno, el programa que llevamos en hospitales se llama leer para sanar, leer para asistir, entonces me permitía un poco de compartirlo a ustedes. El objetivo de este encuentro es hacer una reflexión acerca del importante papel de la lectura, no solo como un placer, sino con todas las otras posibilidades de concentrar a cualquier persona en momentos difíciles. Es por esto que hablamos de la lectura reparador, la que ayuda a construirnos, a visitar y encontrar un lugar dentro de uno mismo que es efectivamente reparador y, ¿por qué no?, sanador. En nuestros nueve años de experiencia, haciendo lecturas para niños enfermos de tránsito u otras afecciones, hemos visto cómo cambian sus emociones, sus rostros, y hemos podido dejarles un momento que puedan recordar y que tal vez les pueda servir incluso para su recuperación. Nos hemos quedado por una filosofía que no importa la gravedad de su enfermedad, sino la permanencia en los hospitales. Más allá, es decir, si duran más de una semana dentro del hospital es lo que nos interesa, no corta espacio, sino que estén un poquito más de una semana en el hospital. Muchos de, perdón, nos hemos llegado, luego de muchos sentimientos para pequeños, perdón. Luego de una semana los niños enfermos en un hospital se sienten solos, indefensos, impotentes y vulnerables. Muchos sentimientos para un pequeño que no sabe cómo manejarlo. Es en este espacio en donde entra la lectura y donde se puedan construir estos fuentes de comunicación tan significativos que pueden dejar tantas huellas en los niños, pero también en sus padres y en nosotros mismos. Hoy estoy aquí para compartir algunas de las evidencias de todos estos años de muchas personas, pues ahora somos varios los que trabajamos en este proyecto. Y por supuesto sabemos que no hemos descubierto ningún hilo negro, pero podemos decir que hemos confirmado que la lectura ayuda a todos, ya que nosotros vemos la lectura como fuerza motora del espíritu y trabajamos para que el encuentro del niño y el libro revele toda la magia del lenguaje. Luciérna empezó desde un espacio íntimo que de pronto se volvió público para utilizar los conceptos de Michelle Petit. Desde que yo recuerdo, mi madre siempre leía un libro antes de acostarme. De hecho, todos en mi familia somos lectores, más que nada por esta imagen cotidiana. Hace aproximadamente 12 años, vi la enfermedad degenerativa de mi madre y como poco a poco iba perdiendo sus facilidades hasta llegar a un punto en que no podía sostener un libro y dar vuelta a las páginas. Se me ocurrió la idea de leerle, yo para que no perdiera ese hábito que tanto disfrutaba y entonces pude ver cómo la lectura la tranquilizaba, le devolvía el espacio de bienestar que siempre buscó. Mi madre murió poco después y entonces en ese momento de mi vida me detuve a pensar que podía compartir esta experiencia con otras personas. Me vino un recuerdo claro, lo que más me gustaba hacer cuando era niña, lo que más feliz me hacía era escuchar historias. Los cuentos que me contaban mi mamá y mi hermana antes de dormir. La lectura para mí era un momento amoroso en donde antes de dormir se abría un espacio solamente en mi casa. Cuando mi hermana Nora comenzaba a contarme cuentos, yo le pedía que contara la historia una y otra vez, y a pesar de que yo sabía qué pasaba en la historia, esta repetición constante me daba seguridad, una certeza de que todo estaba bien y que ese momento de bienestar y de calma y de que nada me iba a suceder. Fue entonces que empezó el proyecto de Lixierna, más que con la cabeza, con el corazón. La idea fue tomando forma de comenzar a trabajar con niños, pero no en escuelas ni bibliotecas, sino más bien en un espacio en donde los chicos tuvieran poco acceso a los libros, en donde tampoco tuvieran muchas opciones de compañía, un poco por lo que había pasado con mi mamá. Entonces decidí hacer el trabajo de lectura en los hospitales, pues tenía la convicción de que los cuentos tendrían el mismo aspecto que cuando yo era niño. Así se dio la música de acompañar, no solamente con la presencia, sino con historias, con historias que de alguna manera le permitieran a los niños salir a su vulnerabilidad, su esencia dentro del hospital y sobre todo abrirles una posibilidad de relajar, salir de su rutina hospitalaria, del encierro y volver a servirse a un gestor a por unas horas, niños normales entre comillas. Tratarles de dar consuelo mediante la lectura, un espacio propio, un medio en el cual ellos utilizaran las historias para contactar sus emociones y dejarla subir mediante este acompañamiento. Un espacio en donde ellos encontraran en los libros un momento amoroso, de desahogo, de poder modificar un poco la realidad y un proceso que se quedó sanador. El trabajo cotidiano de la izquierda consiste precisamente en ir del espacio íntimo al espacio público y tratar de fundirlo. Vamos a varios hospitales públicos de la Ciudad de México y ahí realizamos talleres de lectura y creatividad dos veces por semana. En un principio pensé en llevarles a los niños únicamente libros recreativos en los que encontraran una historia en la que pudieran identificarse con algún personaje, parte de la historia. En fin, que pudieran encontrar algo familiar dentro de su cuenta. pero hoy, a nuevo año de comenzar las historias que llevamos a nivel cambiante, ahora también les podemos ofrecer algo de poesía, mitos, leyendas, etc. Hemos ido tratando de ampliar nuestro acervo, aunque la mayoría sigue siendo cuentos breves para poder hacer actividades recreativas. Tenemos también otros libros que damos a niños que no pueden salir a los talleres y se los dejamos como préstamos en jamos. A veces quisiéramos que fueran muchos más días de los talleres, Sin embargo, por el momento no es posible. Una vez que llegamos, invitamos a los niños que puedan salir de su cuarto y escuchar cuentos en voz alta. Y después los animamos a que transformen las historias o personajes del cuento leído. Esto no es nada nuevo. Creo que lo novedoso es que este momento lo transformamos en un momento amoroso. En un momento en donde ellos y nosotros nos acompañamos, nos reparamos. Quisiera compartir con ustedes algo de lo que estoy seguro, y es que la lectura dentro de los hospitales es un espacio, vuelvo a repetir, íntimo, un momento en el que se abre una puerta y puede pasar cualquier cosa. Pues al comenzar la sesión abrimos el corazón y en muchas ocasiones de igual manera los niños abren el suyo y comienzan a florar los sentimientos. Es decir, en cada lectura previamente seleccionada, lo que tratamos es que fluyan los sentimientos del niño, de que junto con ellos podamos hacer que el cuento tenga un efecto que lo atesoren y les ayude a tener un consuelo y que en una situación de soledad o crisis puedan estar manos de esto y poder afrontar su selección con menos angustia. Sin embargo, estando ahí, se puede percibir otras sensaciones. Los nexos que se hacen mediante la lectura van mucho más allá de lo tangible, pero ahí quedó depositado desde nosotros hacia ellos. Un nexo en que las historias permiten tanto a ellos como a nosotros un momento de comunión. Entonces la lectura se convierte en reparadora en dos sentidos, la de los otros y la prótima. Una oportunidad de compartir y crecer a través de los. Cada año pensamos cómo crecerá el programa, cómo poder estar en más hospitales y casi siempre pensaba en buscar que este trabajo fuera hecho por voluntarios. Y esto se concretó el año pasado y ahora podemos producir el programa en muchos más hospitales. Actualmente somos tres personas de planta y 25 voluntarios. Cada año abrimos un grupo de nuevos voluntarios. Este año es el segundo y el trabajo es satisfactorio porque en este año no solo los nuevos voluntarios siguen trabajando, sino todavía los del grupo pasado siguen trabajando con nosotros. Este trabajo de equipo es muy valioso, pues podemos estar en contacto con muchos más niños y quisiera compartirles con ustedes vivencias de los chicos del voluntariado. y entonces les voy a leer una pequeña bitácora de Armando que trabaja en los grandes calles en el siglo XXI. Cito textual, como cada miércoles a Samuel y a mí, creo que sin decirnos nada, ese instante nos emocionaba estar ahí, leyéndoles a los niños para que ellos lograran volar, pero más que eso, creo que nos alegraba saber que había algunos niños que estaban enfermos de cáncer, del hígado o de cualquier otra enfermedad irreconocible para los ojos de adultos, que esperaban en su inconsciente que llegáramos para que ellos pudieran irse por unos momentos del dolor, la angustia y hasta podría afirmar que algunos niños imaginaron que con la sonrisa se podían girar. Cito la, digo, cierro la cita. Este es un breve testimonio de gente que trabaja con nosotros y quise compartir solos para poder ejemplificar cómo esa labor de la lectura no solo va en un sentido, sino que va en dos direcciones. Es lo que estamos dando y lo que estamos recibiendo. Este ejercicio de la lectura en dos sentidos nos obliga a ver nuestra propia fragilidad, nuestra propia breve estancia en la vida. Nos conlleva a veces a pensar sobre la muerte. Nos permite sentirnos vulnerables tanto como los pequeños que necesitamos. Sin embargo, también nos permite ver la enfermedad y la lectura como compañeras inseparables, pues solo mediante la lectura podemos reconstruir nuestros sueños que a veces pueden quedar incompletos. Creo que no solo a los niños les gusta escuchar cuentas, a todos nos gustan los relatos. Pareciera que forman parte de nosotros. Es uno de los grandes tesoros que podemos renombrar cada vez que nos sea necesario. Como dice Alicia Molina, leer nos ofrece el elemento para organizar la experiencia, para enfrentar la incertidumbre. Puede darnos las palabras exactas para expresar nuestros sentimientos, nuestras alegrías y nuestros temores. Leer nos hace más fuertes porque construye identidad. Quisiera terminar dándoles las gracias a ustedes y a todos y a cada uno de los que forman parte de la Universidad Magaliteraria, compartiéndoles estas palabras de Antoine Sander-Supery, que creo que encierran muy claramente lo que hacemos dentro de los hospitales. Solo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible para los dos. Muchas gracias. Bueno, para concluir esta primera mesa de diálogo, yo me gusta que si quieres retomar las palabras de la compañera y de Michelle, en el sentido de que esta acción de lectura llena de afectividad, que es una palabra que hace un presente, cuando empezamos a nuestra, puede realmente ayudarnos a enfrentar el niño de la gente de distintas maneras. Y también a cobrar conciencia de que no es una acción de que no es un presente. Tenemos que ser muy responsables en lo que estamos trabajando. Gracias.
SISTEMA
NTSC
DOCUMENTO_DIGITALIZADO
Sí
FECHA_AUTORIZACION
15/11/2004
FECHA_INGRESO_ENTREGA
18/11/2004
CODIGO_BARRAS_LTO
BWF481
BARRA
Divulgación
TEMPORADA
24
CONDUCTOR
Ana Arenaza, Coordinadora de Fomento a la Lectura. DGP
TEMA_CONTENIDO
Promoción de la lectura y la literatura
FECHA_GRABACION
18/11/2004
LOCACION
CLASIFICACION
A
IDIOMA_ORIGINAL
Español
REALIZACION
Raúl Maldonado Alvarado
PRODUCCION
María Enriqueta Godoy Mendoza

